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Teatros y Teatreros

Alonso Alegría

Alonso Alegría

Tengo 51 años de teatrero, soy hijo de novelista y de pianista y padre de un músico y de un artista plástico. Estudié muy en serio, y sigo estudiando y enseñando teatro, en Artes Escénicas de la PUCP y en mi taller personal.

Escribo teatro lo más que puedo, soy buen amigo de mis buenos amigos, hago caminata por las mañanas, me encanta la conversación inteligente, hago bromas y escribo piezas sobre la muerte, trato de ser justo, me compro pleitos cual kamikaze, caiga quien caiga —y con frecuencia quien cae soy yo – y en este blog diré lo que pienso y todos harán lo mismo.

HE VISTO LA OBRA DEL AÑO Y ES PERUANA

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De pronto me di cuenta de que estaba aferrado fuertemente de los brazos de mi butaca.  Como si estuviera en una montaña rusa.  Sobre el escenario del MALI una sirena varada --sí, una verdadera sirena varada por el mar-- estaba dando fieros aletazos mientras dos hombres --un hombre de empresa y su gerente-- trataban de contenerla para secuestrarla y su hija clamaba por la  vida de este ser maravilloso.  

EL LENGUAJE DE LAS SIRENAS de Mariana de Althaus es una montaña rusa: es una aventura en la selva de nuestra sociedad, es una fantasía delirante pero verosímil, es una arenga política, es un poema exquisito, es una maravillosa obra de teatro.  Es lo mejor que hasta ahora ha escrito Mariana de Althaus, que no es decir poco, pero esta autora peruana habrá de escribir y dirigir obras mejores aún, hasta alcanzar el sitio que le corresponde a nivel mundial.  [SIGUE]
Una familia con casa de verano en el sur baja a la playa porque hoy es sábado y los sábados uno baja a la playa.  Son marido y mujer con hijo e hija ya grandes.  El gerente de márketing de la empresa del marido está por llegar.  Y en eso el mar vara una sirena.  Una sirena de verdad, de cuerpo entero.  Pero --aquí está la sorpresa-- es una sirena chola.  Es una sirena chola que habla solamente quechua. Es una sirena chola que habla quechua y que el mar ha puesto sobre esta playa de Asia en la que 'las cholas' están prohibidas de meterse al mar. 

Y no quiero contar más porque la excelencia de esta obra no radica en su muy sencilla anécdota.  La maravilla de esta obra está también en cómo ha sido dialogada y planteada escénicamente por la autora. Y en la poesía y las ideas que contiene.  El montaje es de una sencillez y eficacia total.  Y Javier Valdez, Sofía Rocha, Sergio Gjurinovic, Laura Aramburú, Andrea Fernández, Marco Antonio Huachaca y Gabriela Merino conforman el reparto perfecto y están inmejorables. 

Por todo esto el público sostiene, durante toda la duración de la obra, el silencio más duro escuchable, ese silencio sideral que invade al  público cuando se encuentra del todo compenetrado con una experiencia teatral total, aquella en la que aquello que nos emociona nos hace raciocinar porque algo importante se nos está revelando, y eso que estamos raciocinando  nos emociona profundamente.  Que las revelaciones intelectuales sí pueden evocar lágrimas es lo que esta obra magistral también demuestra. 

En el MALI, por Mariana de Althaus
Como parte de la temporada de 
VÍA EXPRESA COLECTIVO TEATRAL  
Ir hoy.  Ir ahora.  Regresar transformado.  
6 comentarios

Estimado Sr. Alegría: Estuve en la misma función que usted y comparto su opinión sobre la complejidad de la obra por la cantidad de temas que nos involucran a los peruanos en general: los prejuicios, la discriminación, el temor a una clase social emergente, la falta de afectos y respeto al interior de la familia, la incomunicación, etc. Lo que sí lamenté profundamente es que a mi derecha estuviera sentado el hijo actor de un [...] peruano y adelante un psicoanalista, los cuales se reían de manera tan escandalosa como si estuvieran en un café teatro de quinta. No sé si usted lo notó por estar atento al desarrollo de la obra pero tuve que hacer un gran esfuerzo para no cometer un exabrupto y mandarlos callar. Lo cual me lleva a la falta de educación de la gente en el teatro y eso es algo que me mortifica y quitan las ganas de asistir, porque entre los celulares que suenan, personas comiendo (¡una vez me tocó al lado una mujer comiendo una manzana!), y las risas desaforadas e inoportunas, es una situación muy desagradable. Ya alguna le escribí al respecto y usted muy amablemente me respondió. Espero sus comentarios. Gracias y saludos.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Me alegro mucho que la obra haya tenido tanto sentido para usted, en muchos de sus principales aspectos. Y respecto a aquellos reilones: ¿por qué no los hizo callar? Yo lo hago con harta frecuencia, y no es cosa de hablarles tampoco, sino de girar y mirarlos fuertemente dándoles a entender que 'están en otra' y que eso no es apropiado en el teatro. Pero esto no siempre funciona, por cierto. Viví su caso en una función de la maravillosa EL DRAGÓN DE ORO. Esto fue en el ICPNA. Un cincuentón a mis espaldas se reía tanto, tan a destiempo y tan histéricamente que, luego de tratar de callarlo con la mirada, tuve que cambiarme de asiento. Me buscó a la salida, me encontró ya en la vereda y se puso a insultarme a quemarropa, ¡curiosamente diciéndome "señora", tratándome como mujer, como si eso fuera para mí el peor insulto! En fin, cosas del público de teatro, pero que esto no lo disuada, por favor, de acudir a todas las buenas obras que se montan! Como LA MUJER ESPADA, por ejemplo. No se la pierda! AA

Buenos días Alonso,

He leído más de una vez tu comentario y me emociona cada vez más. Yo fui al estreno de la obra y efectivamente quedé maravillada. Quizás mi comentario sea un poco subjetivo, dado que soy la hermana de una de las actrices y, obvio, existe una cuota de orgullo hacia su talento y trabajo; a pesar de ello, creo no equivocarme en que la obra, por su contenido, tiene un impacto social muy grande.

Adoro el teatro y lo que él tiene: la magia de trasmitir. Creo que el arte tiene una función social. Si bien existen obras cuya función es de entretenimiento sin mayor contenido (lo cual está bien), hay otras que además de cautivarnos y hasta hacernos reír con las historias, los personajes y sus modismos, trasmiten una enseñanza, nos reflejan, nos hacen reflexionar, nos hacen pensar en qué estamos haciendo mal, en qué queremos lograr, en qué sociedad construimos y en qué dejamos pasar y somos indiferentes y egoístas. Estas obras son las que yo más valoro y, particularmente, creo que son aquéllas que ensalzan al teatro y al arte en sí porque pueden generar un cambio, nos mueven y nos motivan.

Por ello, creo que esta obra puede decirse “Es la mejor del año”, porque está muy bien escrita, empieza endulzándonos, causándonos gracia y va subiendo y subiendo cada vez más… hasta que nos deja caer para darnos cuenta de la pobreza en la cual vivimos: a pesar de la aparente riqueza, el egoísmo nos gana. La falta de escucha y de ver el sufrimiento del otro. La sirena es un símbolo bello, y concuerdo en que el que sea chola y hable quechua nos hace pensar que a veces lo más bello y sincero está en aquello que no vemos como tal, y hasta rechazamos, y a veces lo que aparentemente es más bello, o creemos es mejor, está más destruido por dentro.

Como observa, quedé sumamente conmovida por la puesta en escena y la recomiendo a mil: todo, desde la música hasta la mínimalista escenografía (y es que no necesita más) y obvio los actores están de lujo y vale la pena verla.

Un abrazo y gracias!
Lupe

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Gracias, estimada amiga, por este emocionado y delicado comentario. Me alegra mucho que coincidamos en nuestra apreciación de esta maravillosa obra. ¡Pase la voz! Queremos que ese teatro esté lleno todas las funciones, queremos que todo Lima vea esta obra, queremos que tenga el éxito que merece. ¡Pase la voz! No deje nunca de ir al teatro ni de escribirnos. AA

Señor Alonso, vaya a ver Juguetes en fuga, que termina este sábado 21.
https://www.facebook.com/JuguetesEnFuga

C.C. Ricardo Palma (Av. Larco 770, miraflores), 4pm

Saludos,

MT

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: He escuchado que éste es un buen montaje, pero la verdad es que no voy nunca a ver teatro infantil. Nunca. Veo todo el teatro para adultos que puedo y me quedo corto, no veo todo lo que estrena. Para hacer esto tengo que salir con demasiada frecuencia por las noches, y no puedo ni quiero también usar mis tardes de fines de semana. ¿Me comprende? Tengo 72 años de edad y una familia, tengo casi 52 años de teatro y mantengo este blog por purito amor al teatro. ¿Me perdona por no ir? Ojalá. No deje de leernos! AA

Estimado Alonso,
Menos mal que no leí su crítica antes de ir al teatro (trato de hacer eso siempre para no ir con una idea preconcebida), porque me quedé totalmente sorprendido de ver a la sirena varada.

La obra, siendo buena, fue escrita y es dirigida por una peruana contemporánea, con un tema que, más que peruano, me parece “limeño”. A pesar de que la sirena habla en quechua y se hace referencia a su origen en la selva, el enfoque sigue siendo a mi parecer limeño, lo que no le quita una cierta universalidad a la obra, por los temas de discriminación racial, la superficialidad de la sociedad y la cierta decadencia de la familia y de sus miembros.

Siendo así, hay mucho que comentar de lo buena que es esta obra, desde la obra en sí hasta la puesta en escena, los actores, el teatro, etc.

Mención aparte es la buena ubicación del teatro. Gracias al Metropolitano mi familia y yo llegamos en 15 minutos, sin sufrir del tráfico ni de falta de estacionamiento. Lo que sí no entiendo es por qué no estaba funcionando la cafetería del MALI (anteriormente he tomado allí un excelente café Illi). Esto no es parte de la función, pero es el contexto, llegar antes para tomar un café o después de la función para comentar la obra es básico.

Volviendo al tema de fondo, y siendo sincero, un punto débil fue el tema del tsunami, que debió dar mas fuerza al tema del existencialismo (como en La Peste de Camus). No sentí que fuera una preocupación real, a pesar de que dicen que un probable tsunami arrasaría los nuevos balnearios del sur de Lima, pero debió haber un terremoto antes, ¿no?, o algo que nos haga pensar que va a haber un tsunami tan grande como para que todos los veraneante se fueran del balneario. En todo caso, lo mejor hubiese sido hablar solo de un maretazo, aunque un simple maretazo no hubiese sido suficiente para presionar a los personajes.

La actuación de la sirena: impresionante.

Saludos,
R. Rey

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: gracias por su casi ya acostumbrado comentario y felicitaciones por ir al mejor teatro que tenemos.

A mí me da la impresión de que el tema de la obra es por lo menos nacional, y que de limeña la pieza sólo tiene la locación. Lo que mueve la obra es el tema racial y cultural, que por cierto es un tema nacional.

Y mire que estoy en algo de acuerdo con usted en cuanto a lo del tsunami --demasiado riesgo para que la esposa atraque con bajar a la playa --el marido es un necio que bajaría con el tsunami a la vista. Pero no hay problema con esto, la cosa se aclara con un cambio dos frases y media!

Gracias por su perspicaz y cálido comentario y no deje de ir al teatro y de escribirnos, como de costumbre! AA

Luego de ver la obra, comprendo su entusiasmo y la afirmación tan categórica contenida en el título de su Blog. Mariana de Althaus maneja el lenguaje de la dramaturgia a la perfección, y como una astuta sirena nos enreda con el lenguaje de los sentimientos contrapuestos de sus protagonistas.
Lo primero que destaca de esta gran obra es el dominio de la autora sobre sus personajes. Los conoce perfectamente, los dota de una historia y conflictos personales, los agita brevemente y nos sirve un explosivo coctel de emociones y desencuentros.
Todos hablan, pero sus palabras reciben el mismo tratamiento que las emitidas por la sirena que habla quechua. Ninguno. Todos encerrados en sus miserias, en sus sueños egoístas, en sus prejuicios y defectos. La sirena chola actúa como un potente catalizador entre elementos cuya cercanía ya es demasiado peligrosa.
Las actuaciones son dignas de destacarse. Unas más que otras, es cierto. Pero el balance general es el de una obra de teatro consistente y una dirección acertada.

Gracias por recomendar la obra. Vale la pena quedarse la tarde en el MALI para verla.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Un comentario exquisitamente bien escrito, ¡y por ello me alegra más aún que coincidamos tanto! Mariana es, qué duda cabe, el mejor futuro que tiene el teatro peruano. ¡Dios mío, cómo estará escribiendo a los 50 años --a duras penas se está acercando a los 40! Brindemos por ella y por todo lo que nos va a dejar ver en el futuro --comenzando por dentro de poco, tendrá otro estreno suyo este año, ¿puede usted creer? Será en una galería de Barranco, según recuerdo. ¡No se la pierda! Escríbanos siempre con su estupendo estilo. Hasta pronto! AA

Buen día, Sr. Alegría.
Fui a ver la obra y he quedado muy satisfecho por el buen trabajo logrado. Sin duda, es la mejor obra del año y eso es muy meritorio para el colectivo. Sin embargo, discrepo en algunos aspectos con usted.
En primer lugar, no creo que sea la mejor obra escrita por Mariana de Althaus hasta ahora. He visto cuatro obras de ella y todas me han gustado, pero para mí esta no ha sido tan buena como las anteriores. Hubo aspectos del desarrollo que no terminaron de cuadrarme. Hubo algo en la primera parte (antes de que aparezca la sirena) que no llenó mis expectativas. Creo que ese retrato de familia limeña de clase alta fue muy trillado y me atrevería a decir caricaturizado. Quizás esa fue la intención de la autora, pero no lo sentí natural. Hubo detalles muy evidentes que, me parecía, sometieron al espectador a que se quede con la idea de que la familia era muy pituca.
Por otro lado, los acontecimientos desencadenantes que evidencian que no es una familia modelo y que más bien está desintegrada, fueron muy forzados (infidelidades y homosexualidades, no sé a usted, pero no me sorprendieron nada, de hecho fueron totalmente predecibles).
Me parece que pudo utilizar otros elementos tan innovadores (como la aparición de la sirena, algo nuevo, sin duda) para hacernos dar cuenta que la familia está destruida.
Pese a estos detalles, no puedo dejar de destacar la manera tan interesante en que se trató el tema: una protesta y un clamor contestatario contra la discriminación, contado de manera tan bien articulada que, creo yo, ha calado en todos los espectadores. Los personajes de la colaboradora del hogar y de la sirena, así como el de la hermana, sin duda, por decirlo de alguna manera, "se robaron el show". Muy buenas sus actuaciones, han fulgurado en el teatro del MALI. Sin embargo, en general ha sido un buen elenco. Por cierto, nunca había visto a Javier Valdés en un papel de ese tipo y lo hizo muy bien. Fue muy antipatiquísimo. Ya le comentaré alguna otra obra que vea. Saludos.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Muchas gracias por su perspicaz y bien articulado comentario. Discrepamos un tanto, pero lo que usted asevera tiene asidero y por ello es atendible por lo sensato. Estoy seguro de que otras personas piensan como usted. Por mi parte, yo trato de mirar el conjunto. La primera parte (pre-sirena) de la obra me pareció un tantito redundante, quizás contruida con brochazos más bien gruesitos, pero es tan fuerte y profundo el impacto del desarrollo de la pieza, a partir de la llegada de este sirena chola, que para mí todo defectillo quedó totalmente atrás, del todo olvidado, absolutamente irrelevante. Muchas gracias nuevamente por su colaboración y hasta pronto, no deje de escribirnos! AA

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