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Teatros y Teatreros

Alonso Alegría

Alonso Alegría

Tengo 51 años de teatrero, soy hijo de novelista y de pianista y padre de un músico y de un artista plástico. Estudié muy en serio, y sigo estudiando y enseñando teatro, en Artes Escénicas de la PUCP y en mi taller personal.

Escribo teatro lo más que puedo, soy buen amigo de mis buenos amigos, hago caminata por las mañanas, me encanta la conversación inteligente, hago bromas y escribo piezas sobre la muerte, trato de ser justo, me compro pleitos cual kamikaze, caiga quien caiga —y con frecuencia quien cae soy yo – y en este blog diré lo que pienso y todos harán lo mismo.

¿UN DRÁCULA REALISTA?

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Quién lo hubiera dicho.  Yo, que paso por anticuado --o mejor dicho "clásico"-- reclamando más abstracción en el escenario.  Pero es verdad.  El DRÁCULA que vi hace unos días no me movió un pelo.  Y el montaje quería hacerlo, por supuesto.  El espectáculo quería hacerme creer en  vampiros, quería asustarme con el grueso martillo clavando la estaca en el corazón, impresionarme cuando el conde Drácula es repelido por una gran cruz y, en fin, aplicarme todo lo demás que conforma la archiconocida iconografía e historiografía de este mito que conmovió --y sigue conmoviendo-- a muchos en el mundo entero.  ¿Por qué no me conmueve este DRÁCULA que se está dando en LA PLAZA?  Trataré de delinear algunos motivos desde un punto de vista estrictamente personal.  
Cuando hicimos para MI NOVELA FAVORITA la adaptación de esta novela de Bram Stoker tuvimos buen resultado en términos de susto del oyente --y cuando se trata de una novela de terror, crear susto es un imperativo estético.  

No soy aficionado al cine de terror, pero es evidente que el tema de los vampiros sigue vigente: películas de vampiros se estrenan con frecuencia y al parecer tienen éxito.  El teatro norteamericano está, desde 1927, llenecito de adaptaciones de la novela, apareciendo recientemente una versión cada dos o tres años, y también hay versiones musicales.  Drácula y el vampirismo están, pues, vigentes en el imaginario público.  Parecería que siguen asustando.  ¿Por qué no me sucede lo mismo en LA PLAZA?

No he visto ninguna otra adaptación teatral de la novela, pero me resulta evidente que una versión realista, con diálogo realista, de situaciones con textura realista, en convención de cuarta pared (los personajes no tienen contacto directo con el público), ambientada con total estrictez en el siglo diecinueve, vale decir una adaptación totalmente clásica, o convencional, ha dejado de ser, a estas alturas del Siglo XXI, el camino a seguir para lograr que los vampiros sigan asustando y que la simbología erótico-tanática de la historia nos siga impactando. 

¿Cómo hacer para que vampiros escénicos asusten hoy en día, cuando todos los sustos escénicos se han agotado y los efectos lumínicos ya no impresiona, cuando las súbitas inundaciones de todo el escenario con luz roja ya no significan más que eso?  Las maneras clásicas de asustar ya no sirven, me parece a mí.  Quizás estoy queriendo decir que hoy en día la única manera de asustar es la manera hiperrealista practicada por la película The Blair Witch Project, que sí asusta, y mucho.   En fin, no sé.  Pero lo que sí sé es que todavía podemos creer en brujas --y por ende en vampiros-- pero que en el teatro --en el teatro, no en el cine ni en la narrativa-- no nos vamos a asustar por la vía de la convención realista, que es lo que Jorge Castro intenta con su adaptación y dirección.  

Esta obra podría haber marchado tomando otro camino.  Quizás el camino del falso documental (Castro conoce bien este género) haciéndole creer al espectador que Bram Stoker no escribió una novela sino un testimonio, y que "por única vez" ese testimonio será presentado este día en este escenario.   El otro camino podría haber sido el de un montaje explosivamente colorido o quizás totalmente negro, algo que pareciera una pesadilla, quizás con iconografía del orden de las máscaras de las diabladas de Puno, con las "draculinas" con toda la piel totalmente pintada de pies a cabeza, con el público en contacto directo con la mente afiebrada --quizás enloquecida-- del autor y/o del director.  Eso quizás sí hubiera sido expresivo, emocionante, asustoso y moderno.   Aparte de fiel con el espíritu de la novela original. 

¿Yo reclamando un teatro más abstracto, yo reclamando un montaje de DRÁCULA emparentado con la performance, yo pidiendo una versión posmoderna de un clásico?  Pues sí.  Ahí lo tienen.  Pero por favor... por favor opinen.

11 comentarios

Tengo mis entradas para esta obra recien para el 21 mayo, pero, la verdad, no voy para asustarme, sino me mueve la pura curiosidad de ver a DRÁCULA en el formato que faltaba, pero que lo hizo muy popular originalmente: el teatro. Desconozco si han tomado el clásico guión teatral del mismo creador BRAM STROKER, usado en las giras europeas de finales del siglo 19 y principios del 20, pero hasta donde sé, es la primera vez que se monta en el Perú. DRÁCULA no solo es definitivamente la mejor novela de vampiros a la fecha, sino que es una de las mejores novelas de terror de todos los tiempos, y ya es harto probado que siempre estará en vigencia y estará entre nosotros mucho tiempo mas. Mas allá del tema vampírico, toca tópicos apasionantes como la exploración del mal, la corrupción del alma inmortal, la locura, el amor romántico y la sexualidad casi bestial. Espero el elenco nacional haga un buen papel, y no el papelón del estereotipo. Quiero ver un drama sobrenatural, intelectual y sensorialmente estimulante, y no el desarrollo de un estereotipo mas.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Esta versión es una adaptación original del propio director, Jorge Castro quien, sorprendentemente, ha hecho una adaptación totalmente "clásica", que no creo se diferencie demasiado --en lenguaje, argumento, locaciones o convención realista-- de la adaptación original de Bram Stoker. Al iniciarse la primera escena uno tiene la impresión de que está viendo una obra escrita en el siglo XIX, y el resto de la obra y del montaje retienen esa especie de ingenuidad, esa convicción en que los hechos presentados son capaces de asustarnos o por lo menos de hacernos reflexionar acerca de la lucha entre el bien y del mal. Pero sucede que la lucha entre el bien y el mal ya no podemos entenderla como la lucha entre un vampiro y una cruz de madera enarbolada: a estas alturas del siglo XXI necesitamos otra metáfora.

También puede ser cierto, creo yo, que el teatro ya no sea el medio apropiado para contar esta historia, que por cierto pervive, tal como usted señala, como narración literaria. La metáfora --el semidemonio que vive de chupar sangre, de preferencia sangre de bellas mujeres-- sigue funcionando dentro de la abstracción de la narrativa y también dentro del realismo extremo del cine (presencia de muy cerca el proceso de morder un cuello y chupar sangre es impresionante). Pero el teatro, y particularmente el teatro realista, se me antoja un medio demasiado concreto y real como para lograr meternos en el corazón mismo del miedo al demonio que la obra pretende evocar.

Estoy seguro de que, en épocas de Shakespeare, el público se asustaba un tanto cuando aparecía en escena el fantasma del padre de Hamlet, o las brujas de Macbeth. Esto era así porque en ese entonces todavía era posible tomarlos como reales. Hoy en día nadie se asusta con la aparición en escena de ningún personaje sobrenatural en ninguna obra. Ya no creemos en fantasmas ni en brujas, menos aún en humanos vampiros.

Me interesa muchísimo su opinión, una vez que haya visto la obra el 21 de mayo, y le ruego no deje de escribirnos al respecto. Mientras tanto, un saludo afectuoso de AA

Ví la obra y me gusto mucho. Efectivamente en nuestra época no es posible que creamos en brujas, vampiros y seres endemoniados cuando la televisión y el cine ya nos lo han mostrado de todas las formas posibles y utilizando la tecnología para capturar nuestros sentidos, por ello, siempre el Teatro estará subyugado a la interpretación de los actores, a la ambientación que pueda trasladar al espectador más allá de la razón, y en ese sentido creo que las actuaciones del elenco en general fueron cumplidoras, y en especial la de Miguel [Iza] fue excelente. Lo disfruté como lo que es, un momento de entretenimiento que me permitió rememorar las sensaciones narrativas del libro original !! Ahora sobre la lucha del bien y mal eso, es algo que se da mas allá de un simbolismo. Lo que si me agradó fue la conclusión, subjetiva por supuesto,, y es que hasta un ser tan endemoniado como Drácula es capaz, en un momento dado, de un sacrificio ... es capaz de morir por Amor... (lo sé, sonó cursi, pero esa fue mi consluión)

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: No recuerdo aquel sacrificio, seguramente porque a mí no pudo afectarme emocionalmente --pero me alegro de que a usted le haya gustado este buen espectáculo --las actuaciones son todas estupendas. Hasta pronto, y no deje de escribirnos! AA

Vi la obra el último jueves noche. Vale la pena señalar que el lleno fue total, y por lo que me cuentan amigos que han ido a verla en otras ocasiones, la sala llena ha sido el denominador común. Y creo que Jorge Castro acertó con su propuesta, porque como bien enseña Poe en la Carta Robada, no hay mejor manera de mentir que decir la verdad. Y vaya que la razón nos grita que Drácula es una ficción, pero si la vestimos de realismo, como en las mejores novelas, puede que lo creamos, y por lo menos en esas tres horas seamos protagonistas, al lado de Mina, Jonathan y Van Helsin, de tan fantástica creación victoriana. Y no exagero si digo que el público lo entiende así. La chica del costado, en la fila 4, cuyo nombre nunca conocí, saltó de su asiento y lloró, presa de un paroxismo, cuando clavaban la estaca en el cuerpo de Lucy. Y vaya que el silencio fue sepulcral -literalmente hablando- en cada nuevo desenlace de la historia, tan bien dramatizada.

Quizá don Alonso está sucumbiendo al detallismo del crítico. Felizmente, los más de los asistentes son profanos a la dramaturgia. Y celebran como críos, y aplauden de pie, y tienen pesadillas esa misma noche -media noche-, y abrazan a sus amantes y quizá, con suerte, se funden en el cuerpo del otro, en la prescindencia de la sangre.

Más que un homenaje a Bram Stocker, es una adaptación de la película de Francis Ford Coppola, y tal vez, [un homenaje] a nuestro vecino compatriota, Roberto Moll. Algunas actuaciones superan a otras, y si quieren averiguarlo, vayan a verla. Se lo agradecerán.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Parece que la obra está gustando, y lamento no tener el gusto hecho a este tipo de realismo no-tan-mágico, pero qué le vamos a hacer: he visto bastante más teatro que la generalidad de las personas, y por ello soy más exigente que el público en general --algo así como un experto en vinos, que le puede parecer feo lo que a usted y yo nos podría parecer muy rico. ¿Qué hacer para no caer en ese "detallismo del crítico" que usted señala? ¿Qué hacer para que mi gusto personal se vuelva representativo del gusto general del público? ¿Qué hacer para que me guste lo que no me gusta? ¡Imposible! Lo lamento, pero, a estas alturas, no pued ni quiero cambiar. No deje de escribirnos! AA

Creo que se parece mas a la película Nosferatu del cine mudo. Me gustó en terminos generales, destacaban demasiado sobre los otros personajes Pietro Sibille y Roberto Moll, sin estos me hubiera dormido. Como Drácula [Miguel] Iza no me convenció en ningún momento.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Todos los mencionados --incluyendo a Iza-- son grandes actores, y si Miguel no convence más puede ser porque el planteamiento dramático no sea muy convincente, que el fantásioso y archiconocido personaje de Drácula ya no sea verosímilmente planteable a la manera realista. Para su bien, Pietro tiene un papel de fácil conexión con el público, y Roberto Moll tiene un papel realista, con el que uno se puede conectar. ¿Le gustaron algunas de las actrices? No deje de escribirnos! AA

Sr,. Alonso Alegria, me es grato escribirle y leo siempre su blog, lo tomo como un consejo cada vez que decido ver una obra, no me considero muy critico pero bueno puedo darle mi verdad de lo que vi y me gusto.

El domingo pude ver la obra en cuestión y si bien es cierto tiene un tema que creo que la mayoria conoce y/o a visto en película creo que se asemeja bastante a la película, coincido en que M[iguel] Iza no me convenció como un Drácula inefable y sobre todo pienso que debio ser al principio un abuelito que, a medida que pasa la obra, va mostrándose como el monstruo que representa; el juego de sombras y lo pobre del escenario no me convenció mucho de la premisa del susto o miedo, puesto que este mismo se agota cuando quiere llegar al mismo clímax de la obra. La primera escena o parte fue para el olvido. En algunas partes se volvió lenta y otras que creo no debieron alargarse tanto (como las Draculinas). Creo que hay actores que pensé darían más pero, destacando a un loco muy convincente y cómico como lo fue P[ietro] Sibille sobre todo en la escena que cuelga del techo del teatro La Plaza. Asimismo un R[oberto] Moll que, en su personaje de Van Helsing como un cazador furtivo en busca de su presa, que fue el mismo Drácula.

En lineas generales la obra fue interesante, más que nada en su segundo acto, y por estos dos actores. Coincido en una oración de lo que dijo un comentario anterior: nos hizo ver que aun Drácula puede hacer un sacrificio redentor por la persona que ama. Cierto o no, a mi no me convenció mucho, pero bueno cumplio su proposito en tener una velada agradable.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA:
Gracias por su comentario que refleja gran sinceridad. Estamos lamentablemente de acuerdo en lo principal. A mí también me pareció que la segunda parte iba a ser la más llevadera, y esto lo adiviné desde la mitad de la primera parte, que me resultó inútilmente expositiva y, por ello mismo, menos apropiada para captar nuestra atención. Para mí hay muchos más actores --casi todos-- que cumplen una buena labor. Me parece que ha olvidado usted el trabajo de Wendy Vásquez, quien se desempeña con su eficacia y total entrega de siempre. Y las Draculinas, pese a que actoralmente no tienen demasiado qué hacer, también contribuyen a que el espectáculo se mantenga vivo. Un saludo para usted y el ruego de que nos siga leyendo y escribiendo --y yendo al teatro, por supuesto! AA

Don Alonso: Ante todo, le envío un muy afectuoso saludo, aprovechando para preguntarle, si es que tiene en su agenda ver y criticar la obra "La Ciudad y los Perros",considerando, que no es mucho tiempo el que tendrá en escena. Me encantaria poder leer sus siempre interesantes comentarios. Gracias de antemano.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Voy a ir, sí, de todos modos a ver LA CIUDAD DE LOS PERROS, en la confianza de que es un buen montaje, según me han dicho, y una adaptación legítima. Veremos, y luego informaré. Gracias por escribirnos! AA

Estimado Sr.
Alonso Alegria

No soy muy asiduo concurrente al Teatro, pero la obra me impresiono en lineas generales, excepto en su descenlace, y sí, como se observa en comentarios anteriores, más que una adaptación de la obra original, es una recreacion de la película de Coppola. Entre otros aspectos, más allá de los aciertos de la producción, lo que voy a considerar es la calidad de las actuaciones, por lo que he de resaltar en primer lugar el destacable trabajo de Roberto Moll, por encima del resto de los actores; en segundo lugar (coincido) destaco el desempeño de Pietro Sibille, asimismo resalto (todo un hallazgo para mí) la remarcable interpretación de Lizeth Chávez un poco mas arriba de la también meritoria intervención de Wendy Vasquez, para reglón seguido reconocer las participaciones de Manuel Gold y Gonzalo Molina. Punto y aparte. He dejado para el final las intervenciones de Cesar Ritter y Miguel Iza. Sobre el primero, comienza bien pero su personaje se diluye hacia el final, producto del guión y la intervención del reparto coral por el que evoluciona el relato. Miguel Iza -subrayo en primer lugar que es un grandísimo actor, necesario para la complejidad del personaje--.....pero sin embargo he de reconocer que su actuación me dejo frío (fatal para las aspiraciones de la obra), por lo que me pregunto, o es un error de casting, (ya que el papel le queda grande), .....o no ha hecho su mejor su mejor esfuerzo, ya que tal vez está dosificando sus energias para toda la temporada (nunca senti el trabajo de voz que implica para tal personaje lugubre y siniestro, (para aparentar acento extranjero), o agudeza en las entonaciones para expresar la crudeza de las palabras, sólo una exhalación gutural en ciertos momentos, en cuanto al lenguaje corporal, solo en la presentación inicial expresa las maneras propias del personaje, sobre todo en la escena de la conversación en el comedor del castillo, pero luego va perdiendo fuelle, hasta desvanecerse en rutinarios desplazamientos fisicos, eso si apoyado en un vestuario y maquillaje que lo acompaña acertadamente en la mayoría de la representación, pero que no resalta por su originalidad (también en esto copian a Coppola, pero sin los fastos de Eiko Ishioka), en fin.

Para finalizar, en lineas generales, remarcable la puesta en escena (eso si, apoyándose previamente en el visionado de la pelicula de 1992) que abusa un poco de las elipsis, (no aparece en ningun momento la irrupcion en la Abadia Carfax, ni la boda de Harker y Mina, el encuentro del conde con Renfill, ni el destino final de las ´novias vampiras´ menos el viaje del conde a Londres, y viceversa, el retorno del conde a Transilvania. Pero donde mella bastante lo logrado hasta sus tres cuartas partes, es en su desenlace final, que peca de apresurado, pobre en su resolucion (no habia presupuesto para figurantes como secuaces del conde y darle la debida carga dramática a la lucha final?) y desordenado, ¿cuatro personajes masculinos que solo atinan a dar saltos y caidas? ¿Mina le clava una estaca a traición al conde, y listo? Nadie pide un John McTiernan para coreografiar las escenas de acción, pero he visto representaciones escolares mejor resueltas en sus momentos finales. Sin duda alguna un aplauso para sus esforzados actores, resaltando a un consagrado Roberto Moll, a quien aplaudo de pie, mi reconocimiento sincero a Pietro Sibille quien supo sacarle provecho a tan desventajoso papel, y una grata sorpresa por el hallazgo de ACTRIZ (así con mayúsculas) de la Srta. Lizeth Chavez, quien ojalá siga deleitándonos con otros agradecidos papeles en sus futuros proyectos. Mis palabras finales de reconocimiento para el Director Jorge Castro a quien auguro una prometedora carrera de seguir conjugando talento, calidad, con elencos artísticos de primerísimo nivel.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Gracias por su largo y minucioso comentario, que revela un conocimiento exhaustivo de la novela original y de todos sus derivados a través de las épocas, incluyendo la famosa película de Coppola. No me atrevo a comentar nada ante las palabras de un experto en la novela y también en más de un arte, capaz de desmenuzar momento por momento, y aspecto por aspecto, desde la voz hasta el vestuario, toda una larga actuación de un gran actor, señalando muy mínimos detalles, ¡y todo ello después de haberla visto apenas una sola vez! Es como si por momentos no hubiera existido para usted nada más que la actuación de Miguel Iza. Pero en fin, ya conoce mi opinión, aquí está la suya y todos contentos --espero... AA

Impresiones sobre algunos teatros miraflorinos

Los turistas visitan museos, sitios arqueológicos, monumentos históricos, exposiciones, tiendas, restaurantes, parques, librerías, calles y por supuesto el centro de una ciudad, pero hay también mucho de aprender sobre la vida cultural de la capital de un país si van al teatro.

Yo me acostumbré a hacerlo. Por eso, estando en Miraflores, el barrio bonito donde vivo ahora, decidí irme a varios espectáculos teatrales. Hasta ahora he ido a tres teatros distintos y puedo confesar sinceramente que me gustaron todos a pesar de las grandes diferencias de géneros y estilos abordados. Me pareció que la fuente de la inspiración artística peruana, especialmente cuando se eligen las obras, está ciertamente vinculada a la moda europea y norteamericana, cosa que no puede ser más que laudable.

Debo especificar que no se pueden comparar las obras; por eso mi texto no va a establecer ninguna preferencia y tiene más a ver con la cronología e historia de los personajes de las obras.

Primero voy a mencionar la obra Drácula, inspirada de la clásica novela horror del año 1897 del irlandés Bram Stoker, que es extremadamente original, dramatizada por el joven director Jorge Castro en el Teatro La Plaza ISIL. Después de dos años de trabajo y reflexión, su idea se convirtió en realidad y debe estar feliz. Su adaptación es muy ingeniosa y sorprendente, combinando el terror y el romance, alternando el cuento, los monólogos y los diálogos, músicas, danzas, decoraciones, vestuarios, también imágenes de película y efectos audiovisuales o explicaciones históricas sobre el verdadero Drácula, el siniestro Príncipe rumano de Valaquia (hoy el sur de Rumanía) Vlad Ţepeş (El Empalador) del siglo XV, muy bien conocido por sus terribles castigos y por sus mórbidas locuras. El actor principal, Miguel Iza, merece también muchos aplausos por su muy buena interpretación.

Igualmente fui conmovido profundamente por la sensibilidad, el humor fino y el dramatismo de la obra Divina Sarah – Memorias, escrita y estrenada en 1978 de John Murrel, un dramaturgo canadiense, función que se puede ver en un supernuevo, moderno, intimo y coqueto teatro de Miraflores (Calle Bellavista no. 512). Se trata del final de la vida (y obra artística, por supuesto) de una actriz francesa de los siglos XIX-XX que hasta hoy está reconocida como la más grande de todas en el mundo entero, Sarah Bernhardt, interpretada de una de las estrellas más brillantes de toda la historia del teatro peruano, Lucía Irurita que en su remarcable actuación junta serenidad, elegancia y ternura al lado de su noble compañero de escena, el gran actor Hernán Romero, que tiene el papel muy lindo de Georges Pitou, el secretario particular de la diva. Los dos grandes actores logran un espectáculo inolvidable, dentro de una escenografía simple, un poco abstracta pero sugestiva y con una música muy bella. Hay que felicitar también la directora Ruth Escudero y las dos productoras hermanas Bernasconi: Sandra y Cécica, las hijas de la gran actriz Lucía Irurita, que tienen meritos especiales por el dedicado trabajo en esa obra y por abrir un nuevo teatro en Lima prácticamente sin ayuda de parte de las autoridades.

Finalmente llego a la tercera y última obra: 8 Mujeres, escrita del autor francés Robert Thomas y estrenada en París en 1961, que se presenta al público limeño en el gran y antiguo Teatro Marsano. Las fuertes discusiones, peleas y alusiones de las ocho fieras, la tensión, los chismes, el sarcasmo, la sexualidad y la frivolidad, lo cómico y lo trágico, se mezclan como en una avalancha que te captura y deja mudo, casi inerte al inesperado y macabro final. Todo el elenco es muy bueno, pero la excelencia se nota sobre todo en una apasionada actriz: Sandra Bernasconi. Es un encanto ver la desenvoltura de esa magnífica Sandra Bernasconi que interpreta a límite de la perfección el más complejo y atractivo papel: el de la neurótica Agustina. Es necesario mencionar también la actuación de las jóvenes actrices Alicia Mercado (Caterina) y Masha Chavarri (Zuzón) y la distinción de la destacada Elvira de la Puente (Gaby), igual que la inspiración de siempre del director Osvaldo Cattone.

Tres obras, tres teatros, tres directores, tres elencos y tres equipos de producción distintos, pero parecidos por su profesionalismo y su pasión por las musas Melpómene y Talía. ¿Qué tienen en común las tres obras? El amor, la necesidad de vivir el sentimiento más noble, más importante y más peligroso del mundo, para que al fin nuestras vidas tengan sentido. El amor por el arte teatral y el AMOR, el deseo de vivir eternamente, de la felicidad y la extrema urgencia de entender la vida, la nuestra y la de los demás.

¿Qué faltas encontré? La falta de interés y colaboración o la indiferencia de las autoridades municipales y gubernamentales para el desarrollo de las artes escénicas o la poca educación artística y a veces la ignorancia de parte del público (especialmente los jóvenes) que no comprende todo, pero se ríe todo el tiempo sin pensar mucho sobre la oportunidad y el mensaje verdadero de las palabras o gestos de los actores (por ejemplo de Drácula), la superficialidad de la mayoría de los comentarios que se pueden oír en el intermedio o al final de las obras y las incomodas sillas de madera del Marsano.

A pesar de todo, he disfrutado muchísimo de cada una de esas obras. Hay otros teatros en Miraflores como el Británico, ICPNA, Larco, el de la Alianza Francesa, que puedo visitar más adelante, pero ahora me provoca ver la gran obra del Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, La ciudad y los perros, que está en el Teatro del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica (sé que no está en Miraflores, sino en San Isidro, pero quiero extender mis horizontes…).

Miraflores, Lima, 1 de Junio 2012

Gabriel CATALAN


ALONSO ALEGRÍA COMENTA: muchas gracias por su completo y erudito comentario que no me deja mucho qué decir. He visto las dos primeras obras y concuerdo con usted en algunos temas, más no en otros. Por aquí aparece mi comentario de DRÁCULA pero todavía no he puesto el de DIVINA SARAH que por cierto merece todos los elogios que usted le prodiga. Estuve en el estreno la obra no me convención del todo --era episódica, y esto atenta contra el interés que pueda ofrecer-- pero me pareció una obra perfectamente elegida para la ocasión. Gracias nuevamente por su comentario y hasta pronto --estaremos esperando sus comentarios de las próximas obras que usted vea. No deje de escribirnos! AA

Qué tal, Sr. Alonso. Vi la obra el domingo y no puedo dejar de escribirle aunque el post ya tenga su tiempo. Siempre leo su blog y considero mucho su opinión cuando voy a ver una obra, pero eso sí, trato de no predisponerme al espectáculo. Eso pasó con Drácula.

Yo fui, como lo dijo un señor en un comentario anterior, no con la intención de asustarme, sino de conmoverme. Me llamaba mucho la atención cómo promocionaban la obra...explicando que querían exponer un Drácula más humano. Eso es lo que quería ver, la humanización de un monstruo, pero al final, al apagarse las luces y los aplausos, estruendosos por cierto, me quedé con la sensación de que hubiera podido ser más.

No soy experta en el campo, pero me pareció hasta un poco tediosa toda la primera parte, y la segunda...donde se suponía iba a estar toda la riqueza del encuentro entre Drácula y Mina...se desvaneció, pasó tan rápido... Hubo momentos que me cautivaron, es cierto; y las actuaciones estuvieron geniales (provocaba subir y darle un abrazo a Wendy Vasquez) pero si era una adaptación...pude ser algo más...innovador en algunos aspectos. No un registro de la historia.

No puedo decir que no me gustó del todo, pero tampoco que me encantó. Es solo que yo esperaba otra cosa, diferente a lo que había oído en su adaptación en la radionovela (la cual me encantó porque a mi parecer, mezcló terror y locura a la vez), y me encontré con algo totalmente distinto.

Sin embargo, ha despertado en mi la curiosidad por averiguar más del tema, y ya estoy buscando información, otros puntos de vista, otras percepciones...al final, son los diferentes puntos de vista los que hacen cada vez más rica la historia.


ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Gracias por su perspicaz y cuidadoso aporte, y por cierto también por la referencia a nuestra adaptación para MI NOVELA FAVORITA. Espero que el teatro le siga despertando intereses múltiples, aunque no le satisfaga del todo. Hasta pronto! AA

Yo vi la obra gracias a una invitación que agradezco.

Me gustó en términos de producción, vestuario y actuación. No me convenció la propuesta del director. Discrepo con el termino "realista", a mi me pareció una estética demasiado cinematográfica para ser realista. Ese exceso de apagones para dar paso a composiciones casi fotográficas, lo que genera mas que nada es la desconcentración y desconexión del publico.

El otro tema es el de "asustar", que como obra de terror, bien dice don Alonso, es imperativo.

No se logra este efecto, principalmente por lo antes mencionado. Con tanto apagón el espectador se desconecta y termina viendo la obra desde afuera. Lo otro es el tema "sobrenatural", que uno no se la cree, y discrepo con el director que habla de "complicidad con la platea", cosa que no existe para nada.

En el terror moderno existen varias fornas de lograr el efecto "susto", pero principalmente es un tema de ritmo. Disculpen que insista con el tema, pero los apagones hacen que uno pierda el ritmo del la obra.

Otra cosa que genera desconección y por ende falta de "susto" es la escasés de lo "sobrenatural". No podemos ver a Drácula saliendo de escena corriendo pues.. eso da mas risa que susto. Creo que se debió de recurrir al ilusionismo para generar en el espectador la sensación de que algo raro pasa. Con tantos buenos magos peruanos, contratar uno para que ponga algunos elementos en escena no crea que hubiera encarecido demasiado los gastos, por ejemplo, para aparecer y desaparecer a Drácula de escena.

En resumen, vi la puesta, mas como un ensayo general de una película que como una obra de teatro.

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Gracias por su detallado comentario. No deje de escribirnos! AA

¿Cómo así esto es "demasiado cinematográfica para ser realista"? El cine es, antes que nada, realista.

Concuerdo con ud Sr. Alegrìa, no soy para nada conocedora del teatro pero si una espectadora aficionada . No me movió ni un pelo la puesta en escena! Esperaba mucho màs y solo encontre una obra plana. Lleno total, es cierto, pero la mayoría de gente durmiendo. No me enganchó, ni sacudió ni nada!!. Lástima!.

Lindísimo blog! acertados comentarios

Saludos cordiales

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Gracias por el piropo pero ¡no se disculpe por no ser una 'conocedora'! Este blog no es para nadie más que para usted y para todos los 'no conocedores' para quienes los teatreros de verdad hacemos nuestro teatro! No deje de acudir al teatro ni tampoco de escribirnos siempre! AA

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