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Teatros y Teatreros

Alonso Alegría

Alonso Alegría

Tengo 51 años de teatrero, soy hijo de novelista y de pianista y padre de un músico y de un artista plástico. Estudié muy en serio, y sigo estudiando y enseñando teatro, en Artes Escénicas de la PUCP y en mi taller personal.

Escribo teatro lo más que puedo, soy buen amigo de mis buenos amigos, hago caminata por las mañanas, me encanta la conversación inteligente, hago bromas y escribo piezas sobre la muerte, trato de ser justo, me compro pleitos cual kamikaze, caiga quien caiga —y con frecuencia quien cae soy yo – y en este blog diré lo que pienso y todos harán lo mismo.

Astronautas

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ASTRONAUTAS podía haber sido una bella fantasía, pero se tuerce y confunde por querer hacerse pasar por pieza histórica. ¿O será que todo es una broma? La pieza relata algo que parece ser una leyenda urbana -verdadera y circulante, o inventada ad hoc para la pieza, no lo sé. Pero diríase que los cinco autores de Astronautas se la creen. Diríase también que son demasiado inteligentes y cultos para creérsela. ¿Nos estarán tomando el pelo? Pero ¿cuál es la patraña que creen o parecen creer? Pues alucinen ésta: el año 68 tres peruanos llegaron a la Luna en una misión secreta por obra y gracia del general Juan Velasco Alvarado. Alucinen eso.

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El MALI publica lo que sigue en su página web, habiéndolo tomado de la entrada oficial de Astronautas en Facebook. Y dice:

ASTRONAUTAS nos revela un episodio oculto de la historia del Perú. Antes de tomar el poder, el general Juan Velasco Alvarado habría estado a cargo de una misión ultra secreta: lanzar una pionera expedición espacial a la Luna. Con el golpe de Estado obtiene todo el poder para llevarla a cabo y logra que sean tres astronautas peruanos los primeros en llegar, en 1968, meses antes del Apolo 


ES ROCA
Roca, pues. Tremenda roca. Hay que tomar esta seria información como una de esas falsas noticias que los periódicos de medio pelo publican el Día de los Inocentes (pero qué bien haría el MALI en levantar este texto, no vaya a ser que algún escolar crea en lo que publica esa augusta institución y jale su curso de historia contemporánea).  Aunque si acaso este ingenuo acude a ver la pieza, la dará por cierta, por lo menos durante la primera parte. 

 

¿TRES CADÁVERES PERUANOS EN LA LUNA?
Durante la mayor parte de su primer tramo la pieza nos presenta fragmentos filmados de un documental, que van intercalados con lo que pasa en el escenario -estos fragmentos llenan los numerosos cambios de decorado. Son entrevistas a testigos,  como la 'viuda' de uno de los 'astronautas' y también un hombre viejo de acento andino que asegura haber cosido los trajes espaciales y haber conocido de cerca y visto a los tres peruanos subir a su nave, con oxígeno suficiente "para doce minutos" (sic). Despegaron de Puno, cómo no.

Las entrevistas derrochan verismo. De ser actores los entrevistados, y de estar ellos diciendo textos memorizados, habría que contratarlos inmediatamente para algún comercial de Dorina.  Este estilo nos está diciendo que los segmentos filmados están allí para hacernos creer en ese vuelo espacial.  O por lo menos para poner a prueba, aunque fuera por unos segundos, nuestra convicción de que tal hazaña nunca tuvo, ni pudo haber tenido, lugar.  ¿Pero para qué, para qué poner a prueba nuestra certeza histórica?  No tengo la menor idea. 

 

LA ACCIÓN EN EL ESCENARIO ES EN JODA 
Como la obra parece dar por ciertos los testimonios filmados, sorprende que la acción en escena de la primera parte del espectáculo que vemos sobre el escenario (el reclutamiento y entrenamiento de los 'astronautas') esté planteada totalmente en joda, con abundancia de esa comedia física -a veces bastante burda--que tanto disfruta el público de gusto simple. Este tratamiento cómico compite con la 'verdad documental' de las intercaladas entrevistas, y uno termina el acto no sabiendo cómo entender la pieza, preguntándose cuál verdad sostienen los autores y qué es, en fin, aquello que nos quieren hacer creer.  ¿O será que estoy malentendiendo la intención general de la pieza?  ¿Será que es, simplemente, una gran tomadura de pelo?
 

LA OBRA SE LIBERA DE LA MENTIRA
Por fortuna, durante el segundo acto la verdadera vocación de la pieza comienza a definirse.  Se representa el viaje mismo, ya sin intercalaciones 'documentales' de testigos porque, obviamente, ya sería demasiado pedirnos creen en testimonios de testigos de la misión misma. Liberada de su atadura a la mentira, o falsedad, la obra puede dedicarse de lleno a "la verdad de las mentiras", a la verdad de la fantasía.  Y comenzamos a presenciar una ficción que se asume como tal, y a seguir las vicisitudes del imaginario viaje extraterrestre peruano con ilusión, con emoción, y con no poco compromiso.  

 

TRIUNFA LA FANTASÍA
Vemos a los tres compatriotas llegar a nuestro satélite y caminar sobre su superficie -todo aquello está bellamente coreografiado-- y vemos cómo (asombrosa y poética imagen) los tres peruanos, vestidos de lindos trajes espaciales blancos, se entregan del todo a su peligrosa misión, se salvan mutuamente de casi fatales peligros y terminan plantando la bandera peruana sobre la superficie lunar. Es un alivio ir sintiendo que la obra se atreve a creer en su propia imaginación, a contar una muy sugerente y fantástica historia y a regalarnos esa imagen de la bicolor en la Luna ante la que no pude reprimir un pequeño y patriotero feeling: algo parecido a 'qué lindo hubiera sido, si es que así pudiera haber sido'.  

A la hora de los loros, lo que acaba interesándonos es la fantasía. ¿Por qué tuvieron los autores que apoyarse en una verdad crasamente inventada?  ¿Habrá sido para  validar intelectualmente su propio astronáutico imaginario, para pintar de corrección política su fantasía achacándole una barbaridad a Velasco?  No lo sé.  Lo que sí sé que no es pecado gustar de Starwars a ninguna  edad, queridos muchachones inteligentes e intelectuales, y que no es vergonzante soñar despiertos con pisar la Luna.  Y también sé que no me gusta que me tomen el pelo, y que esa es precisamente la sensación que me deja esta mescolanza de seudoverdad y fantasía, de absoluto verismo y comedia en total joda. 

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              Gálvez    Chiarella  Luque    Ruiz      Castro

SON CINCO LOS MUCHACHONES AUTORES
Los autores del texto son cinco, ni uno menos, y tienen meritoria experiencia: Héctor Gálvez (director de Paraíso, película estrenada en 2010), Mateo Chiarella (egresado de Escénicas PUCP, autor de la reciente Pequeñas interrupciones y de la premiada Il Duce), Gino Luque (autor de Aeropuerto y de la premiada Los número seis), Gerardo Ruiz (director de los cortos E-mail a mamá y Parque 86) y Jorge Castro (autor de Desvío 2, bella adaptación de un cuento de Cortázar, y de No pasa nada, interesante pieza cuya intención fue que no pasara nada).  

Cómo hacen cinco autores cinco para escribir juntos una obra de argumento unitario es para mí un misterio, salvo que se lo hayan repartido por pedazos, uno  para cada uno -y esto es lo más probable, dados los contrastes de actitud, estilo y tono que se dan entre los distintos tramos.  ¿Será indispensable que un colectivo haga todo entre todos?  La pregunta preocupa porque el método comunitario no siempre -casi escribo 'nunca' o 'rara vez'-- produce los mejores resultados creativos, y Viaexpresa es un colectivo artístico que colectiviza con convicción, que cree en el arte de compartir el arte, y, ay, yo sé que hacer buen arte no puede supeditarse al ejercicio democrático que un colectivo exige.

 

HAY UN PADRE DE LA CRIATURA
Héctor Gálvez (El director de la elogiada película del 2010 "Paraíso"), Mateo Chiarella ("Pequeñas interrupciones"), Gino Luque ("Aeropuerto"), Gerardo Ruiz (director de los cortometrajes "E-mail a mamá" y "Parque 86") y el mismo Jorge Castro ("Desvío 2", "No pasa Nada").
Jorge Castro, director del montaje, es un teatrero de primera, con muchos aciertos en su haber, y es él quien entiendo tuvo la idea y entiendo que piloteó este bello proyecto que, insospechadamente, se le fue de las manos (o quizás se le subió a la cabeza) -a él y, antes, a todos los autores.  La obra se le desordena y su dirección por momentos pierde el rumbo, muy probablemente porque la diversidad de imaginaciones autorales prohíbe -o hace muy difícil--la unidad artística del producto en su conjunto.  ¿Podría Castro eliminar los falsos documentales y dejarnos con sólo la fantástica acción?  Esta es una muy buena alternativa que encarecidamente recomiendo.  Sin esperanzas.  Porque un creador individual podría cortar lo sobrante sin asco.  Pero un  miembro de un colectivo, un primus inter pares... pues no tanto.

 

LO QUE PUDO HABER SIDO (CUÁNDO NO)
Para hacerle honor a la preciosa obra que yace escondida dentro de este tramposito espectáculo... para honrar la bella idea de peruanos que llegaron a la Luna... pues haría falta que Jorge Castro escribiera, muy por su cuenta y él solito, una segunda versión de Astronautas que la convirtiera en una bellísima pieza de ciencia ficción peruana, ya no en joda sino en serio pero con humor, salida de su propio peruanísimo cacumen, una historia que francamente soñara con lo que nunca fue ni pudo haber sido ser.  Sería una pieza emocionante porque estaría libre del falso apoyo que la historia por contar ahora busca en una falsedad vestida de verdad verdadera.  Esta falsedad resulta imposible de creer, por más verismo que se use para contarla.  Lo paradójico es que la hubiéramos creído totalmente, con entusiasmo y emoción, si hubiera venido diciéndonos francamente que era una absoluta y delirante fantasía. 

* * *

4 comentarios

Bienvenido de Vuelta Querido Alonso!!!
Se te extrañaba!

ALONSO ALEGRÍA responde: Tu comentario es de fines de octubre, y yo recién puedo reiniciar este blog. Espero escribir una entrada, aunque sea breve, acerca de todo lo que vea este año que recién --por suerte-- empieza. Hasta pronto y gracias! AA

Simplemente genial.

ALONSO ALEGRÍA responde: Gracias! No deje de acercarse por aquí. Hasta pronto! AA

sr. alegria, que bueno que regrese con su blog para conocer sus comentarios sobre el quehacer teatral.

quisiera preguntarle si es suficiente ser un premio nobel (harold pinter) para escribir necesariamente algo supuestamente bueno (la fiesta de cumpleaños).

la verdad esta obra es sosa con dialogos tan largos que parece que los propios actores se aburren, incluso he revisado que cuando se estreno en inglaterra tuvo malos comentarios (a los cuales me auno), me parece que los del teatro de la plaza isil que son tan meticulosos para sus estrenos, esta vez se equivocaron de cabo a rabo y especialmente con la obra de fin de año que deberia ser la obra principal de toda la temporada (que diferencia con el britanico que escogio muy bien la cronica de una muerte anunciada).

a la espera de su comentario

j.a.m.r.


ALONSO ALEGRÍA responde: A los meses, aquí mi comentario. A mí sí me gustó LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS, y mucho. Y el hecho es que, luego del inicial rechazo de la crítica, esta pieza de Pinter ha tenido una carrera muy exitosa a nivel mundial. Por otro lado, ...MUERTE ANUNCIADA no me gustó a mi y a usted sí. Me pareció un anticuado montaje que desvirtuaba la esencia de la novela. ¡Mire usted qué divergentes pueden ser nuestras opiniones! Pero sigamos yendo al teatro y siga usted acercándose por acá cuanto pueda y colaborando, como siempre lo ha hecho. Hasta pronto! AA

Estimadísimo Alonso

Una pequeña corrección. "Desvío 2" fue una versión teatral basada en 'El falso autostop' de Milan Kundera.

Un fuerte abrazo!

Carlos

ALONSO ALEGRÍA COMENTA: Por supuesto. No sé qué habré escrito, pero claro que DESVÍO 2 es una versión --una estupenda versión-- de EL FALSO AUTOSTOP de Kundera. Lamento el error, pero no fue por desconocimiento: leí EL FALSO AUTOSTOP cuando apareció la primera traducción castellana, y estuve en el estreno de DESVÍO 2, que me gustó muchísimo, muchísimo. Gracias por la corrección. No deje de escribirnos! AA

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