Ahora que prácticamente me he quedado sin amigos latinoamericanos en España, pues hasta los mismos españoles se están yendo del país, mi inminente nacionalización española solo demuestra que mi amor a estas tierras es sincero (o estúpido, según la perspectiva de cada quién). Soy periodista, músico y bailarín frustrado. Vivo en Barcelona hace siete años, y si bien me siento como en casa, nunca dejo de sorprenderme con lo que sucede en el día a día de esta ciudad. Fui dueño de un bar, donde las historias nocturnas se reproducían monstruosamente como Gremlins y con inevitables consecuencias diurnas. Terminé tan agotado, que tuve que pasar varias semanas en Lima para descansar. Actualmente, me dedico a la música y trabajo en una galería de arte de Barcelona, donde las anécdotas siguen sucediendo, pero más pausadamente.

Hasta hace poco admirada en todo el mundo por su calidad y espíritu humanista, actualmente, la atención médica estatal no solo está siendo mutilada económicamente con recortes por el actual Gobierno del PP sino también moralmente hasta convertirla en una vergüenza.