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Plano Cerrado

Juan Carlos Fangacio

Juan Carlos Fangacio

Mi gusto por el cine se conecta con otras aficiones: los libros, la música, el periodismo. Cuando eso ocurre, la cinefilia puede sufrir dos cambios: o se vuelve poco rigurosa, o especialmente sensible a otras influencias. Y está bien, porque no creo que el cine se vea solo a través del intelecto.

El cine es también sensorial y emotivo. Por eso me gustan Tarkovski, Wall-E y los premios Oscar. Por eso el cine fue y sigue siendo, como diría Robles Godoy, un lenguaje misterioso. Y por eso me animo a escribir sobre un cine más ‘democrático’. Aunque eso provoque iras santas. Ahí vamos.

Prometeo (2012)

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En la mitología griega, Prometeo era un dios que jugaba para los hombres. Les regaló el fuego, protegió siempre a la civilización. La nave de la película de Ridley Scott lleva su nombre porque también lleva su espíritu y su propósito: dar a la humanidad lo que merece conocer y tener, en desmedro de lo inalcanzable que resultan sus dioses creadores.

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Es así como la historia que cuenta Scott adquiere un vuelo algo más mítico-filosófico-religioso que las películas de la saga de Alien. Pero no hay de qué asustarse. La cinta nunca cae en solemnidad, misticismo o cosas por el estilo. Aunque es cierto que el terror más físico parece haberse difuminado, la esencia de la ciencia ficción descarnada sigue siendo vigorosa y contundente.

Como precuela funciona y muy bien. Porque intenta partir de los supuestos orígenes de la historia, y en sus momentos más inspirados llega a lucir como un génesis de la monstruosidad (¿humana?, ¿alienígena?). Y es que hay una belleza aterradora en esas gigantescas cataratas y en las oscuras y húmedas cuevas donde penetra la tripulación de Prometeo. El horror puede llegar por lo oculto y también por lo inconmensurable; por la idea de un creador enorme y totalitario. Los personajes se enfrascan en la dicotomía eterna de la creación/evolución y ponen en juego su fe, sus conocimientos, su moral. Por eso no tienen miedo a la idea de probar convertirse en dioses, retar lo intocable, y descubrir la incógnita de los principios de su existencia.

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Por esa razón, también, resulta tremendamente interesante el personaje que interpreta Michael Fassbender, el robot David, sin duda la mejor aparición en la película. Porque su figura es un prisma que puede ser visto y analizado desde distintos ángulos: como el resultado de los anhelos de creación del hombre (a la manera de un perfeccionado Frankenstein -el "moderno Prometeo"-); como el personaje más "humano" de todos los que emprenden la búsqueda de respuestas; como el paradigma de los sentimientos encontrados, de la ambigüedad, de las paradojas que atormentan al hombre. Y es que la frialdad gestual que le imprime Fassbender al androide crea un perturbador balance con sus diálogos, sus reflexiones, sus ironías, que construyen un ser enigmático de principio a fin, un robot que logra unir los rasgos más inhumanos del Hal 9000 de 2001: Odisea del Espacio (1968), y los más "naturales" del también llamado David, de Inteligencia Artificial (2001).

Creo que ahondar en este personaje no es un simple detalle. Me parece que el trasfondo de la película puede ser interpretado a través de él, de sus matices, de sus deseos (aunque sea debatible si los tiene o no), y de su interrelación con el heterogéneo -aunque no tan logrado- crisol de personalidades que componen la película. Los objetivos y resultados de la obsesión humana por descubrir el misterioso origen del hombre también son abordados en el filme de Scott, pero esa es ya otra historia. Lo que sí queda claro es que, como en el caso del Prometeo griego, su atrevimiento de desafiar a la creación también debe ser castigado.

Puntuación: 4/5

6 comentarios

Prometeo un dios??? creo que te hace falta revisar algo de mitologia

Era un titán, y los titanes eran dioses. ¿Dónde está el error?

SOBRE ORIGENES DE LA HUMANIDAD LEER ESTOS LIBROS, PRIMERO EL LIBRO PERDIDO DE ENKI Y LUEGO LOS REINOS PERDIDOS DE SITCHIN ZECHARIA, GUARDA MUCHA RELACION CON LAS EVIDENCIAS ARQUOLOGICA MENCINADA EN LA PELICULA.

Aunque los dioses eran titanes, yo preferiría que lo llames titán para diferenciarlos de los olímpicos.

Buen comentario para una gran pelicula, una de las mejores que han dado en este 2012.

Desconozco la saga Alien; sólo sé que trata de un alien, valga la redundancia, que se cuela en el cuerpo de una astronauta y, ya en la Tierra, va a destruirla; mejor dicho, atravesar -literalmente-a la humanidad. Interesante lo que dices de Michael Fassbender; últimamente ando fascinada con s actor; le salen bien los papeles de malo, tiene cara de serio que se disgusta; pero es tan apetecible y romántico en Jane Eyre... y s rollo emocional que tiene su personaje de Shame... y su corto pero conciso papel en Bastardos sin Gloria...así que es un androide...como Winona Ryder? Hubiera sido un tanto más enriquecedor que hagas un paralelo; aunque supongo es porque no hay mucha trascendencia del androide femenino.

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