RSS

Plano Cerrado

Juan Carlos Fangacio

Juan Carlos Fangacio

Mi gusto por el cine se conecta con otras aficiones: los libros, la música, el periodismo. Cuando eso ocurre, la cinefilia puede sufrir dos cambios: o se vuelve poco rigurosa, o especialmente sensible a otras influencias. Y está bien, porque no creo que el cine se vea solo a través del intelecto.

El cine es también sensorial y emotivo. Por eso me gustan Tarkovski, Wall-E y los premios Oscar. Por eso el cine fue y sigue siendo, como diría Robles Godoy, un lenguaje misterioso. Y por eso me animo a escribir sobre un cine más ‘democrático’. Aunque eso provoque iras santas. Ahí vamos.

BAFICI 2012: Día 7 (añoranzas y recuperaciones)

Compartir:
Cuatro cortometrajes y dos largos en la jornada de miércoles del BAFICI. El festival entra a su recta final y siempre quedará la obvia sensación de haber visto mucho menos de lo que uno esperaba. El cruce de horarios, sedes y películas es tal, que siempre habrá pendientes. Igual, el consolidado siempre será satisfactorio.

viaje a la luna.jpg

Incluso con cosas tan vistas, por décadas y más décadas, como la clásica Viaje a la Luna, de Georges Méliès, que en su versión restaurada vuelve a sorprender por su frescura, su magia primigenia, y su cinefilia pura. Pero aunque la inclusión del color puede resultar desconcertante, su precariedad mantiene intacto el encanto de principios del siglo XX y su ingenuidad aún despierta una ternura lejana en el tiempo. Lo que más aporta, además, es la estupenda banda sonora preparada por el dúo francés Air, que acompaña a la perfección su ritmo y la hace capaz de arrancar aplausos más de 100 años después de su creación.

Otra restauración fue La maleta, obra del genio chileno Raúl Ruiz, que se creyó perdida durante 45 años, desde su filmación en 1963. Este caso, sin embargo, no es como el de Méliès, porque La maleta no tiene un vuelo de antaño. Es, más bien, sumamente contemporánea, fresca, novedosa. Y el sonido de la película fue hecho recién en el 2008, tras su hallazgo, y se compone de murmullos y sonidos guturales que enmarcan las siempre extrañas sensaciones del cine de Ruíz: obsesivas, enigmáticas, surrealistas, afiebradas. Y, por sobre todo, de una calidad increíblemente superior.

maleta.jpg
Junto al trabajo de Ruiz se proyectaron otros dos cortos de cineastas latinoamericanos jóvenes. Carta para Serra, del casi consagrado Lisandro Alonso; y Viento sur, de Paz Encina, directora de Hamaca Paraguaya. En el primero, Alonso vuelve con eficiencia a su estilo ya conocido, el de tiempos muertos, confluencia hombre-naturaleza, e historias que parecen serlo. Pero su manejo de la cámara es por momentos flotante e hipnótico. Lo de Paz Encina también resulta interesante dentro de sus limitaciones. Lo más destacable, su empleo fuera del cuadro de las voces de sus personajes, que le dan un aura de misterio exacta.

Entre los largometrajes tuve la oportunidad de ver Neil Young Journeys, una nueva mirada de Jonathan Demme al gigante canadiense del rock. En clave sumamente intimista, lo sigue hasta un pequeño concierto en su natal Toronto, pero el interín es un recorrido por los recuerdos de la infancia, sus anécdotas, y toques tan personales como la presencia de uno de sus hijos, que sufre de una severa discapacidad. Lo que logra Demme es u retrato muy respetuoso, pero de gran añoranza por la música.

photographic.jpg
Lo último de la noche fue Photographic Memory, de Ross McElwee, otro documental -aún más personal- en el que el cineasta arriesga su privacidad y sus secretos pasados para retratar también una época. Cuando McElwee decide abrir y mostrar sus diarios y fotos de juventud (no sin cierta vergüenza) nos dice que se atreve a transparentarse y comparar así las características de dos juventudes: la de su hijo adolescente y la suya propia. Y aunque son varios los factores que atraviesan las diferencias generacionales, él emplea su madurez para recaer en el hecho de que pueden haber muchas similitudes dentro de su desentendimiento. Y junto a ello, explora también (siempre con la cámara en mano como un retrato familiar sincero y carente de solemnidad) sus recuerdos, sus miedos, su pasado unido a un futuro que no fue. Sin pesadez ni aspereza, Photographic Memory es una bella representación de la nostalgia.

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.