Plano Cerrado

Juan Carlos Fangacio

Mi gusto por el cine se conecta con otras aficiones: los libros, la música, el periodismo. Cuando eso ocurre, la cinefilia puede sufrir dos cambios: o se vuelve poco rigurosa, o especialmente sensible a otras influencias. Y está bien, porque no creo que el cine se vea solo a través del intelecto.

El cine es también sensorial y emotivo. Por eso me gustan Tarkovski, Wall-E y los premios Oscar. Por eso el cine fue y sigue siendo, como diría Robles Godoy, un lenguaje misterioso. Y por eso me animo a escribir sobre un cine más ‘democrático’. Aunque eso provoque iras santas. Ahí vamos.

Operación regalo (2011)

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Lo siento, Rango, fuiste una película que me gustó, pero el premio a la mejor animación que vi este año se la voy a conceder a Operación Regalo (Arthur Christmas). Al menos hasta que llegue Spielberg y su versión de Tintín, que también se ve muy bien. Igual, sus méritos quedarán intactos.

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Antes de verla, es importante superar dos escollos. 1. Desterrar el prejuicio hacia las películas 'infantiles'. 2. Aguantar los tres minutos del videoclip de Justin Bieber que colocan en todos los cines antes del filme. Una vez que haya dejado atrás esas dos trabas, la clave está en dejarse divertir por una de las mejores películas de Navidad que haya visto últimamente.

Porque divertirse en el cine no le resta méritos a nada ni a nadie. Operación Regalo no deja en ningún momento de ser una película de gran factura, además de inteligente y muy sensible. Si bien es cierto que cede ante la necesidad del vértigo de la aventura, lo aprovecha y maneja a la perfección gracias a un guión ingenioso y un marco de relaciones entre personajes que no solo se queda en lo familiar (la familia Claus), sino que va más allá para perfilar a individuos con rasgos marcados y muy propios de nuestro tiempo.

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También es cierto que, de todo ese grupo de personajes, hay dos que resultan inevitablemente divertidos y bien dibujados: el Papá Noel jubilado y la duendecilla hacendosa. Sí, ambos están llenos de gags y de chistes. Pero más allá de eso encontramos a individuos complejos, limitados en su campo de acción, y que pugnan por superar sus obstáculos personales y que el entorno les pone. Ese pequeño cosmos social que los rodea es perfectamente visible, sin que en ningún momento se escapen los discursos aleccionadores o las moralejas.

Y esta última característica que menciono se aplica a la película en general. Nunca peca con el maniqueísmo polarizado del bien y el mal. Tampoco utiliza el sermón de la experiencia ni la manipulación. A Operación Regalo le basta con plantear la simple premisa de que a Santa se le olvidó entregar un regalo. Y de ese pequeño desbarajuste parte, sin grandilocuencias inverosímiles, en una aventura tierna y a la vez muy madura. Solo queda dejarse llevar.

Puntuación: 5/5

1 comentarios

Muy buen análisis.Si bien es cierto que aun no la veo por lo mismo que señalas, pensar que no vale la pena por ser una película animada.Ahora si me animaste y la buscaré en la cartelera.
Gracias.

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