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Plano Cerrado

Juan Carlos Fangacio

Juan Carlos Fangacio

Mi gusto por el cine se conecta con otras aficiones: los libros, la música, el periodismo. Cuando eso ocurre, la cinefilia puede sufrir dos cambios: o se vuelve poco rigurosa, o especialmente sensible a otras influencias. Y está bien, porque no creo que el cine se vea solo a través del intelecto.

El cine es también sensorial y emotivo. Por eso me gustan Tarkovski, Wall-E y los premios Oscar. Por eso el cine fue y sigue siendo, como diría Robles Godoy, un lenguaje misterioso. Y por eso me animo a escribir sobre un cine más ‘democrático’. Aunque eso provoque iras santas. Ahí vamos.

Raúl Ruiz (1941-2011)

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"Los alumnos [de cine] aprenden una técnica de fabricación, 
pero se les olvida la creación como locura, como escalofrío". 

Raúl Ruiz ha muerto. Y con él se va parte de una 'raza' extraña en el mundo del cine. Una de esas aisladas, auténticas, poderosas, que refuerzan a este arte que, como todos, siempre tiende a inclinarse al negocio, a lo fácil. Pero no quiero entrar a la clásica dicotomía de lo comercial y lo independiente. De lo clásico y lo vanguardista. Porque Ruiz superó todo eso.

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Lo que hay que valorar es que hizo siempre lo que necesitaba expresar. Y por eso es que brota de él una obra única y propia como pocas. ¿Con quién podríamos compararlo, por ejemplo? Difícil decirlo. ¿En qué estilo se le podría clasificar? Casi imposible de definir. Ruiz fue una rara avis que brilló desde los comienzos en su natal Chile, con una etapa política clara, de tendencia socialista, pero que no impidió que su esencia artística se borrara.

Y luego, bueno, llegó el golpe de Pinochet, y el exilio en Francia, que no solo fue un exilio político, sino también social, cultural, de artista. Esa opresión que lo obligó a buscar la libertad al otro lado del Atlántico también le dio la libertad para seguir con su obra. Porque de Palomita blanca a El tiempo recobrado hay grandes distancias. Y así en todas sus obras, disímiles ellas, innovadoras, pero con un aura tan especial y disfrutable que, ahora, su muerte no hace más que reforzar su valor.

"Todo el cine de Ruiz es un cine 'torcido', porque es visto a través de curiosos prismas, siempre desnaturalizando la perspectiva clásica: un cine de 'tuerto', que es el título de una de sus películas. Cada plano ruiziano lleva una marca, una cifra, o un secreto" (Cahiers du cinema)

Es tan extraño el caso de Ruiz, que dos de sus obras llegaron a Lima hace pocos años. Sí, la inefable cartelera peruana se topó con dos películas por demás extrañas: la fantástica y enigmática Comedia de la inocencia, y Días de campo (también estupenda, dicen, porque no la llegué a ver y sigo buscándola). Incluso ahora que ya partió a alguna parte, ha dejado dos proyecto a medias, La noche de enfrenteAs Linhas de Torres, que serán retomados por su productor.

Lo último que estrenó fue Misterios de Lisboa, una cinta de cuatro horas y media que culminó cuando la enfermedad ya lo tenía resquebrajado. De esta película se ha expresado hasta el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien la calificó (no pongo las manos al fuego por su capacidad crítica) como "una zambullida laberíntica en la sociedad lusitana". Ni la política pudo dejar de rendirse ante su talento.

Creo que ver esta última obra es una obligación para todos. Y que sea también la mejor lección que deja alguien que nunca claudicó a su visión individual. Que descanse en paz.

3 comentarios

Pérdida triste. Bueno reconocer su obra.
http://schaeffers30.blogspot.com/

COMO SIEMPRE, SOLO NOS DAMOS CUENTA DE LA CAPACIDAD SINGULAR DE UN GRANDE -FUERA DEL CIRCUITO- CUANDO ESTE HA MUERTO. PERO NI ASI... DIFUNDAN SUS CINTAS POR FAVOR.

Hola Rocas. Si te interesa ver algo de Raúl Ruiz, te recomiendo este ciclo: http://lacinefilianoespatriota.blogspot.com/2011/08/ciclo-homenaje-raul-ruiz-en-la-cayetano.html Saludos.

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