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Plano Cerrado

Juan Carlos Fangacio

Juan Carlos Fangacio

Mi gusto por el cine se conecta con otras aficiones: los libros, la música, el periodismo. Cuando eso ocurre, la cinefilia puede sufrir dos cambios: o se vuelve poco rigurosa, o especialmente sensible a otras influencias. Y está bien, porque no creo que el cine se vea solo a través del intelecto.

El cine es también sensorial y emotivo. Por eso me gustan Tarkovski, Wall-E y los premios Oscar. Por eso el cine fue y sigue siendo, como diría Robles Godoy, un lenguaje misterioso. Y por eso me animo a escribir sobre un cine más ‘democrático’. Aunque eso provoque iras santas. Ahí vamos.

Borges sigue yendo al cine

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'Luces de la ciudad' es una de mis películas favoritas de la historia. Y Jorge Luis Borges es mi escritor favorito de la historia. Un día, de pronto, encontré y leí una crítica en la que el argentino, sin tibiezas, destruía a la película de Chaplin. La describía como "una lánguida antología de pequeños percances, impuestos a una historia sentimental". Lo que sentí fue similar a la paradoja del choque entre una fuerza imparable y un objeto inamovible.


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Después de ese desconcierto, y de tratar de entender qué estaba yo viendo mal, me di cuenta de que no había ningún problema. Me siguen fascinando Borges y la película. Es más, aunque la reseña fue escrita en 1931, me gustaría pensar que años más tarde, el Borges ciego podría haber concebido el filme -que aborda el tema de la ceguera, entre otras cosas- de otra manera. Pero estas son meras especulaciones.

Lo cierto es que la relación que tuvo con el cine el escritor -de cuya muerte hoy se cumplen exactamente 25 años- ha sido bastante estrecha. Borges fue un contemporáneo del cinematógrafo. Nacieron en la misma década y crecieron a la par. Y el autor de 'Ficciones' acudía a los cines de la calle Lavalle al menos dos noches por semana, mientras dividía su tiempo entre la literatura y el periodismo. 

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Ese vínculo entre ambos queda muy bien retratado en un libro que estoy leyendo estos días: 'Borges va al cine' de Gonzalo Aguilar y Emiliano Jelicié. La obra es de una riqueza invalorable pues se va construyendo de a pocos y se extiende por las ramas (sin perderse) en un contexto social muy amplio alrededor del espacio y el tiempo donde vivió Borges. El cine marca el paso, claro, pero es también un reflejo de una época, un espejo de sentimientos y emociones, un laberinto de ideas y una totalidad (a veces mitológica) de expresiones. Todos temas que apasionaron al escritor y que se encuentran en sus cuentos, ensayos y poemas.

La conexión directa de Borges con el cine está en su papel de espectador (acudía a la sala incluso después de haber quedado ciego); de crítico, con comentarios afiladísimos y cargados de sabiduría; de guionista, como en el caso de 'Invasión' de Hugo Santiago, una cinta extraordinaria y sorprendentemente moderna; y también de Borges como inspirador, aunque las películas basadas en su obra no hayan sido las más logradas, lamentablemente.

Un fragmento de 'Invasión'. La bella milonga es escrita por Borges

Más allá de esto, creo que Borges no solo "fue al cine". Creo que sigue yendo porque lo encuentro de muchas maneras. En los delirios de Lynch, por ejemplo, y la particular circularidad de 'Lost Highway'. Los giros del venido a menos M. Night Shyamalan. Lo ambicioso de Greenaway, la magia de Del Toro. Y también las sucesiones indirectas del Borges que influenció a su amigo Bioy Casares, que influenció a Resnais, que influenció a Nolan, y que produjo esa obra de sueños concatenados como matrioskas rusas que es 'Inception'.

Si no hay peor ciego que el que no quiere ver, entonces no hay mejor hombre que aquel que intenta ver lo imposible. Borges lo hacía cuando, en su particular penumbra, se internaba en las salas, como un espectador desapercibido, mínimo, que captaba ruidos, rememoraba escenas viejas y, seguramente, creaba universos propios dentro de sí. E igual de silenciosa e invisible es su influencia actual, aquella que vemos gracias a una estructura, un estilo y un lenguaje (literario y cinematográfico) muy propios. Ya pasaron 25 años desde que el gran maestro partió, pero vaya que está presente.
2 comentarios

Borges es muya delantado a su época, y aún a la nuestra, su universo es muy complejo y díficil de ingresar, hasta hoy no hay un genio de su talla, me gustaria encontrar talvez algun reflejo de cortazar, o de un cronopio... un poco dificil no?

Qué buen post. Gracias por los datos. No sabía que Borges seguía yendo al cine después de la ceguera. A pesar del tiempo me sigue sorprendiendo este genial autor.

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