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Pisco y bebidas del mundo

José Moquillaza y Ricardo Carpio

José Moquillaza y Ricardo Carpio

Las bebidas son parte de la vida de la sociedad y han acompañado sus momentos de gloria, de dolor y reflexión. Se obtienen de materias primas como uva, cereales, caña o frutas, y pueden ser fermentadas, destiladas o maceradas. Cosa curiosa, el flujo de estas bebidas tradicionales en tiempos de piratas y corsarios pudo sostenerse por una combinación balanceada de educación, pasión, ambición y organización.

Los peruanos hemos tenido el privilegio de heredar una bebida destilada con cuatro siglos de tradición productora: el pisco. Para que sea valorado, respetado y se convierta en fuente sustentable de riqueza e ilumine las decisiones de nuestros políticos y empresarios, es necesario conocer las singularidades, desarrollo y terruños de las bebidas más importantes del mundo.
Por eso nace Pisco y bebidas del mundo, espacio en el que Pepe analizará industrias y productos; Ricardo, sus usos, avances y retrocesos. Bebed (y leed).

La Rosa Náutica vale un Perú

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El gran restaurant La Rosa Náutica cumplió 30 años de fundación. En este vigoroso pero inestable Perú mantenerse vigente en la cúspide durante tres tumultuosas décadas lleva a la familia Puga al rango de institución y las instituciones deben preservarse.

No es fácil hacer empresa en el Perú, parece fácil pero no lo es y solo pensar en la magnitud de las inversiones necesarias para mantener un local de cinco tenedores en medio del mar, no hacen más que demostrar que la gran visión de los fundadores es complementada con  capacidad de sus conductores.

Pero, ¿qué significa La Rosa Náutica para Lima?  Significa mucho, pero ante todo representa la conquista del mar.

Lima vivió hasta finales del sesenta de espaldas al mar, para el limeño el mar eran el Callao, La Punta y Chucuito, con sus excelentes tabernas de ítalo peruanos. Pero fueron los restaurantes Suizo (frente al mar de La Herradura), Costa Verde (a la orilla del mar) y sustancialmente La Rosa Náutica (dentro del mar) los que sellaron la comunión de la Ciudad de los Reyes con la vida y la comida marina.

También simboliza la convicción de los empresarios de la restauración en que habría un  despegue del turismo receptivo; en Lima siempre se comió muy bien pero era una sociedad muy cerrada y poco inclusiva (la huella de una ciudad virreinal) y en efecto la apertura llegaría de todas maneras al final del siglo XX dando la razón a una familia (los Puga) que "la vio" antes del boom económico y también aguantando los difíciles años de la subversión.

Finalmente marcó un hito en la audacia arquitectónica. Si este espacio gourmet fue posible en Lima, en el Perú muchas cosas serían factibles. Luego llegarían las inversiones en hoteles y restaurantes de altísimo nivel con una primera gran piedra -dentro del mar- y emulando una rosa ya cimentada.

El 99% de los limeños no ha comido y tal vez no coma en La Rosa Náutica (por razones de espacio y presupuesto), pero sin lugar a dudas el 100% está orgulloso de este notable monumento al emprendimiento y amor a su país.

La Rosa Náutica es ya una postal obligada de Lima y celebrar sus 30 años con el gran cocinero Roberto Perea -3 estrellas Michelin- y sus texturas sorprendentes ratificó no solo lo que este gran restaurante es, sino también nos dice adónde quiere llegar en la segunda generación.  Valen un Perú.

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