Pisco y bebidas del mundo

José Moquillaza y Ricardo Carpio

Las bebidas son parte de la vida de la sociedad y han acompañado sus momentos de gloria, de dolor y reflexión. Se obtienen de materias primas como uva, cereales, caña o frutas, y pueden ser fermentadas, destiladas o maceradas. Cosa curiosa, el flujo de estas bebidas tradicionales en tiempos de piratas y corsarios pudo sostenerse por una combinación balanceada de educación, pasión, ambición y organización.

Los peruanos hemos tenido el privilegio de heredar una bebida destilada con cuatro siglos de tradición productora: el pisco. Para que sea valorado, respetado y se convierta en fuente sustentable de riqueza e ilumine las decisiones de nuestros políticos y empresarios, es necesario conocer las singularidades, desarrollo y terruños de las bebidas más importantes del mundo.
Por eso nace Pisco y bebidas del mundo, espacio en el que Pepe analizará industrias y productos; Ricardo, sus usos, avances y retrocesos. Bebed (y leed).

En el Día del Pisco Sour, una reflexión

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psicosour.jpgEstamos a puertas de celebrar un día más del pisco sour, y nunca estará de más recordar que, tras un intento de usurpación, el país se unió tras un líder de opinión para reivindicar lo nuestro, nuestro pisco sour.

Una década después es evidente el éxito de los primeros años, éxito que impulsó a la industria pisquera pero hoy, con un país en crecimiento y el turismo galopando, cabe preguntarse cuánto nos ayuda a crecer hoy el Día del Pisco Sour.

Seamos más precisos, nuestra bebida es un destilado muy fino, agradable y producido en pequeña escala, por lo que no se debe malbaratear y menos regalar porque ninguna bebida fina en el mundo se regala.

En este orden de ideas -y con los sorprendentes precios bajos que algunos ofertan-, ¿quienes son los que crecen más: los productores genuinos o los adulteradores? Dejemos de lado si es bueno o no, solo meditemos si los llamados 'welcome drinks' o las ofertas 2x1 o 3x2 sobre los ya bajísimos precios acercan o alejan al consumidor nacional hacia la apreciación del pisco genuino.

El consumidor peruano es ya un conocedor y tal vez las ofertas a precios predatorios lo subestimen en un país que, paradójicamente, batió récord de ventas navideñas en vino fino, champagne, whiskies de malta, rones de colección y vodkas de ultra lujo.

Un tema puntual es su compleja elaboración: hacerlo bien es un arte y la mezcla de acidez, dulzor y baja temperatura (a diferencia del chilcano) encubre destilados ruines. Aun con un buen pisco, prepararlo requiere de ingredientes muy frescos y condiciones sanitarias óptimas, pues el limón y la clara de huevo no son estables.

Así entendemos -claro y rápido- la razón del crecimiento de otros destilados en el mundo, sus mezclas cocteleras son directas y rápidas con zumos, tónicas, ginger ales, vermouths, frizzantes, gaseosas e incluso energizantes. ¿Qué aportan al coctel estos ingredientes? Rapidez, sencillez y estabilidad, indispensables para competir en las grandes ligas.

Más que el día de esto, la semana de aquello o el mes de perencejo, debemos elaborar una hoja de ruta clara y concisa con el complejo pisco sour como estandarte, pero con una batería de mezclas exóticas y estables que cabalguen en las mejores barras del mundo.

(Texto: Ricardo Carpio)

1 comentarios

Comentario preciso de nuestra bebida de bandera, en casa no sólo brindamos por el día del Pisco, sino hemos aprendido a tomarlo en cualquier ocasión. Salud PERU.

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