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Pasajero Seguro

Redacción Ciudad

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Lima tiene uno de los servicios de taxi más peligrosos y caóticos de la región. Hay informalidad e inseguridad. En los '90 la situación se desbordó y hoy el panorama es dramático. Cerca de 90 mil vehículos están inscritos en el municipio, pero 220 mil recorren las calles.

La Policía sabe que delincuentes usan taxis informales para asaltar a sus pasajeros. A ello se suma el mal estado de los vehículos. El objetivo de esta bitácora es aportar ideas para mejorar el sistema, discutir propuestas y poner en vitrina los abusos que se cometen.

Historia de un taxista

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Un taxista se pasa toda su vida recorriendo la capital de madrugada: el desempleo lo obliga y tiene que pagar su propio auto. Ahora, en una salida diurna, nos cuenta todo lo que ha visto en su oficio.

 

Por Carlos Chávarry.

Fotografías de César Fajardo.

"El trabajo te enseña a ser psicólogo, porque como taxista uno aprende muchas cosas: por ejemplo, el ladrón nunca pide rebaja en la tarifa: sólo se sube. Y se pone nervioso al momento de dar la ruta", afirma Gilberto Pacheco Serrano, un chalaco de casi 60 años que ha estado en el oficio toda su vida. "Desde ahí aprendí a observar y escapar: en otra ocasión, un tipo me pidió que lo lleve a un sitio al que me negué. Me dijo: de la que te salvaste", comenta.

Otra vez no tuvo tanta suerte. Fue asaltado por cuatro clientes apenas entró al Rímac: le pusieron un cuchillo en los riñones y otro en el corazón. Eran las dos de la mañana. Le pidieron el dinero de horas de trabajo. "El que pinchaba mi pecho quería apuñalarme y ya empezaba a sangrar, pero su compinche le dijo que me dejara", recuerda con desazón. Don Gilberto se fue al hospital, y una vez curado, regresó a seguir haciendo taxi: a las ocho de la mañana ya había recuperado los cuarenta soles que le robaron.

Lo peor que le puede ocurrir a un taxista es que le roben su auto: se queda sin una herramienta de trabajo que, es probable, aún no ha terminado de pagar. Por eso suelen matarlos: por su desesperación de defenderse. Pacheco sabe de casos así, como un amigo al que asaltaron y apareció muerto en una calle de Villa El Salvador. "Contra los ladrones de vehículos no puedes hacer absolutamente nada: son gente muy avezada, que va a todo y nada", comenta. Y se persigna, porque sabe que en su condición de taxista nocturno, el riesgo de correr igual destino nunca acaba.

ENTRE EL SUEÑO Y LA REALIDAD. Don Gilberto no conduce uno de los típicos autos amarillos que circulan en Lima. El suyo es un Kia color gris del 2005. Pero no es informal: está registrado en el Setame -Servicio de Taxi Metropolitano de la alcaldía- con código G00120351. Así lo garantiza ese papel amarillo que porta en la guantera y le permite ser uno de los más de cien mil taxistas formales que circulan por la capital. Sin él, su auto sería llevado al depósito vehicular. "Mi suegra me prestó dinero para comprarlo. Ella sabe que yo dependo de este trabajo, y por eso me dio facilidades para pagarle. Aun no he terminado de cubrirlo", explica.

Pacheco conduce desde que tuvo edad para hacerlo, en una época en que para taxear sólo se necesitaba licencia de conducir. En un comienzo hacía servicio de día pero luego cambió de turno: prefirió trabajar de noche porque en ese horario los autos se lo alquilaban más barato. Hoy ese esquema ha cambiado mucho desde aquel entonces: la tarifa de autos a gas para taxear -entre 45 y 50 soles- es la misma tanto de día como de noche.

Quizá ésa sea la razón por la que don Gilberto luce bastante desgastado: su tez morena y sus lentes gruesos demuestran cansancio y hasta indolencia, natural en una persona que asegura dormir sólo cinco horas al día. Por más de treinta años ha hecho taxi de noche, y aunque ahora intenta superar esa rutina por su edad, no puede evitar la costumbre de amanecerse algunas veces. "Sólo una vez me quedé dormido al volante. En realidad, estaba con los ojos abiertos, pero fue como si mi cerebro se desconectara. Todo se me nubló y choqué contra el sardinel. No fue nada grave", confiesa.

Por eso afirma que cuando siente sueño se dirige hacia un grifo y, por dos soles, alquila un lugar dónde descansar un par de horas. Luego vuelve a salir a taxear, y así hasta la hora del desayuno, cuando vuelve a dormir otras tres horas. "Cuando no se duerme se siente un hormigueo por todo el cuerpo: debe ser el sistema nervioso que se altera. Eso sí, nunca hago lo que otros taxistas somnolientos que creen estar cerca de su casa: conducir hasta allá. En el camino uno se puede estrellar. A metros de tu cama", dice. 

ILEGALIDADES. Para un taxista como don Gilberto, la otra plaga que debe soportar -aparte de los delincuentes-, son los policías con ganas de poner papeletas. "Desde que reciben el 30% del dinero de la multa se han vuelto muy abusivos, y hasta te inventan las infracciones. Nosotros ya pagamos sus sueldos con los impuestos. No tenemos por qué pagarles otro sueldo", bromea.

A diferencia de otros conductores, opina no estar inconforme con el elevado monto de las multas actuales. Pero sí con el criterio arbitrario de los policías. Reconoce que en su vida ha tenido que pagar muchas coimas, pero ahora siente que los efectivos se muestran desesperados por encontrar delitos donde no los hay. Una vez lo detuvieron por detenerse sobre un crucero peatonal, cuando a su lado las combis hacían lo mismo. "Me dijeron: somos dos, así que anda a ese kiosco de periódicos y deja el dinero allí. Como para un par de menús, por lo menos", repite Pacheco. Les entregó diez soles.

Pero de quienes más desconfía es de la mujeres policía, porque aduce que no escuchan razones. De hecho, tiene denunciada a una de ellas por una papeleta que ya pagó. Cuenta: «Yo me había detenido a más de dos metros y medio de un hidrante de agua para dejar a una señora. Y entonces una suboficial se acercó para multarme. Le respondí que estaba equivocada porque no me había estacionado y porque estaba a la suficiente distancia que dice la ley, puesto que conocía la normativa por mi otra profesión. Y ella me respondió: A mí qué me importa que seas bombero. Eso, en verdad, me dolió".

Aparte de taxista, Pacheco Serrano también es bombero. Desde los doce años.

OTRA VIDA DE RIESGO. Don Gilberto es subteniente de la Unión Chalaca N° 1 del Callao. Es decir, de la primera estación de bomberos que se fundó en el país: existe desde antes del combate del 2 de Mayo. Sabedor que los bomberos inspiraban respeto en una zona donde el incendio de una sola casa de madera puede hacer desaparecer toda una manzana, nuestro taxista decidió ser uno de ellos desde adolescente.

"Hasta los 18 años no fui un auténtico bombero. Pero como aspirante, me dejaban entrar a la estación y dar mantenimiento a las autobombas. Aprendí mucho sobre mecánica. Y luego pude ponerme el traje", dice. Pacheco ha estado en dos incendios históricos del Callao: el del puerto en los años setenta y el de la fábrica Bayer en los ochenta, que demoraron un día en apagarlos por completo.

Por su edad, hoy don Gilberto sólo conduce el camión de los bomberos. Una vez más ha vuelto a ser chofer: transporta a gente que salvará vidas. "Ya no estoy en la estación como antes, pero es que tengo que trabajar. Acá no recibimos dinero, y tengo que taxear. Es mi único ingreso", se disculpa. Se entiende: alguna vez llevó a un conocido empresario hasta Chincha. Le pagó doscientos soles: el equivalente a dos o tres días de trabajo.

Así vive este hombre anónimo que cotidianamente circula por toda la capital. Un taxista que, como muchos otros, suele enfrentarse a la indiferencia y la violencia. Y con una historia por contar.

 

11 comentarios

COMENTARIOS ACERCA DE...
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caso 1:
...ser psicologo: si pues una pena que la gente desfogue sus cosas con el primer desconocido, que sabe, dificilmente volvera a ver... y es que en este pais con el sueldo minimo (1% del sueldo congresal) que se hace?... compadezco a los "barman"... me imagino su situacion debe ser similar.
...robos; pues solo se me ocurrio chocar contra el primer auto que este en mi camino... es una pena que solo en este pais existan mas policias cuidando los autos que a las personas (porque el resto cuida bancos y politicos). recordaba una cancion hace bastante tiempo que decia que fulanita pre4feria amor de municipal y no de policia, porque eran preferibles las multas y decomisos a los palos. Ahora tendran que modificarla por amor al policia... pero de transito.

caso 2:
...porque trabaja de amanecida? porque duerme tan poco?
...no sera porque tiene que llenar una cuota para pagar (alquiler y/o compra del auto). acaso porque las carreras nocturnas son mas caras?. acaso porque hay menos policias y/o batidas. o solo es por el caotico trafico?
...en cuanto a las papeletas: porque tienen que ser parte del sueldo del policia. acaso esto no lo convierte en juez y parte?. acaso sera que tendremos sacrificados efectivos que se "amaneceran" haciendo "sobretiempo" para sacar un "jugoso sueldo" ahora con la venia de GARCIA de forma "legal"?

Hola
Me leí toda la historia, un poco aburridona, pero lo hice porque al final esperaba encontrar alguna historiecilla algo mórbica con algún taxista (aunque de ese tío, lo empezaba a dudar).. Entonces me dije, quizá esto lo compongan los comentarios que leeré al final... y plop!.. ninguno!.. y ahora ya se por qué no hay!

Bueno, solo estoy sincerándome, ojala no me censures el comentario.

Mis mejores deseos.

Jhon

Es una historia real, como seguro hay muchas otras, nos despierta, recordandonos la realidad de la vida y sobre todo la dura realidad de los pobres ke como ese amigo se tiene ke ganar la vida amaneciendose, me gusto la historia; de esas nencesitamos para reflexionar y valorar lo ke tenemos, no de las morbosas (sin ofender al amigo jhon, ke hasta el nombre lo tiene de actor porno),pero es ke en realidad no entras a un blog asi esperando leer una de morbo no te pases, entra a cholotube y no jodas(con el perdon del frances).
Seguro ke no entenderemos todo lo ke respecta a la vida pero hay algo ke es vital entender, hay ke ganarnos la vida como podamos pero siempre honrradamente, arriba perú.

Lo que narra la historia es un fiel reflejo de nuestra realidad. Existen personas, que como don Gilberto se amanecen trabajando, durmiendo pocas horas para poder generarse mayores ingresos, eso en realidad es admirable. Por otro lado, los policías de tránsito deberían tener un mejor criterio para aplicar las sanciones, yo también manejo, y es totalmente intolerable que te detengan sni haber cometido ninguna infracción solo para ver si les ligue sacarte plata.

Es una historia como miles ..todos tenemos que contar historias..los taxistas son gente que sabe el palpitar de la calle..y la calles es vida es oxigeno es..muerte ..la calle es un zoologico de seres de todas las especies..complicado es la vida del taxista..y complicado es sostener a tu gente..

buena tio eres un ejemplar taxista

Bueno, ya que me quedé "en la vía" tuve que entrarle a hacer taxi. Estoy muy tentado de escribir un informe sociológico sobre la triste realidad de ser taxista. Para empezar, estudié en la universidad una profesión la cual nó culminé pero, me permitió trabajar por unos 15 años. Al final una empresa me tiene impago y tuve que taxear. Ahí es donde veo con mucha pena las diferencias que hace nuestra sociedad con los taxistas. Para empezar, parece que los policías ven al taxista como un inferior ó subalterno al que puede maltratar y exigir se someta a un sinfin de "vericuetos" con la única finalidad de ROBAR - bajo la forma de coima - unos cuantos soles de su yá alicaída economía. Ahora, con el tema de los montos de la nueva escala de multas, pretenderán sacar mucho más. Esa es la principal razón por la cual nos oponemos al alza.
De los usuarios, hay muchas cosas que rescatar y otras tantas que lamentar. Por ejemplo uno es testigo involuntario de conversaciones por demás impropias y hasta muy groseras. Se ve,y oye, con sorpresa que, muchas señoritas de muy buena presencia con apariencia "de buena familia", generalmente, universitarias de las particulares. Que tienen un vocabulario extremadamente sucio. Es muy deplorable !!
Bueno mejor esperan los resultados del informe que pienso escribir.
Alaín

jaja Jhon Iberico si quieres leer eso anda a una pagina de historias eroticas (y no joooass.)

pobre taxistas, encima tienen que soportar a ladrones comunes y a ladrones con pito y moto

es la historia triste que siempre se repite. Pareciera que la vida nunca les ofreció nada mejor, ni lo hará. Resignación y a seguir sobreviviendo.

Me gusto mucho este relato, se puede sentir como en carne propia lo que vive un taxista en la capital, muy interesante!
Pdt: A ese John Iberico tirenle un zapato,,,,, Gracias

si pues señores
lamentablemente los taxistas tenemos q soportar las necesidades de malos policias q tras un uniforme se alucinan q son la unica autoridad y las q solo dan la ultima palabra abusando muchas veces de su cargo me paso una vez ya hace un buen tiempo atras q llevaba a unos pasajeros en la noche como a las 2am y en uno de los semaforos de la av. arequipa cambia a rojo pero por la hora muchos vehiculos no respetaban y cuando yo llego me detengo a esperar q cambie a verde , el semaforo cambia y avanzo en eso un patrullero me aborda y me dice q me detenga y lo hago el efectivo baja y le pregunto porq me detiene y me dice q por parar en la luz roja ya q ha esa hora nadie hace caso en fin me pidio 20 soles sino me culparia de cargos q no eran ciertos, uno es esas situaciones se siente impotente y no saber con quien quejarse o demandarlos pero en fin es parte de esta selva de cemento q se tiene q enfrentar dia a dia.

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