Para comerte mejor

Gonzalo Pajares

Me dedico a entrevistar a variopintos personajes: escritores, artistas, cocineros, actores y demás. También me dedico a viajar y a comer, dos de mis placeres favoritos, porque estoy convencido de que es mejor conocer el mundo, comiendo. Y para contar todas estas experiencias decidí crear un blog.

Mi inspiración nace, sobre todo, de la sensibilidad que, desde niño, mis abuelas instalaron en mí. Por eso, no me pidan orden, que me centre en un tema, yo escribo de lo que me conmueve, de lo que amo y también de lo que odio, de lo que he vivido y de lo que me han contado... y si eso les resulta picante, mejor.

El grated infame

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  Cajamarquina.jpgA raíz de lo ocurrido en Conga, muchos de mis paisanos cajamarquinos han sacado a flote todos sus complejos y taras, aquel racismo y clasismo que nos tiene condenados a la pobreza y, sobre todo, a la incomprensión.

De pequeño, en mi hogar de pobres, comíamos grated de sardinas. El filete de atún no existía. Por su precio era lejano, ajeno al presupuesto de mi abuelo, un maestro con nueve hijos y dos nietos que tenía que multiplicar su salario para alimentarnos, cuidar nuestra salud y hasta educarnos. Así que sardinas era lo que comíamos.

Y esa latita de sardinas con su rocotito picante palió nuestra hambre muchísimos días y muchísimas noches, porque siempre sabía bien, sobre todo con unas gotas de limón, bien montado el pescadito sobre un pancito, unas papitas, una galletita de soda o un poquito de arroz.

Y latas de atún (es decir, de grated de sardinas) han habido miles en mi vida. Unas gloriosas porque fueron mi perfecta compañía en noches de hambre y soledad, pero también hubo una infame, cuyo recuerdo había borrado hasta estos días, cuando vi a mis paisanos sacar sus taras y complejos, insultándose, como si no hubiera, carajo, un espejo que nos mostrase a todos como lo que somos: iguales a pesar de nuestras diferencias externas.

Mi colegio había organizado un paseo escolar, campestre y cajamarquino, al que tuve que ir con mi latita de atún y unas galletas porque mi ángel de la guarda, es decir, mi abuela Olga, estaba de viaje y no hubo nadie capaz de prepararme mi 'chane' (así le decimos a la lonchera o refrigerio en Cajamarca). Un tanto avergonzado por tener que almorzar una muy misia latita de grated de sardinas, y luego de haberle metido veinte mil goles al equipo rival (hubo una época en la que era deportista, un poquito atlético y muy futbolero), me senté a un costado de la cancha y saqué el alimento que me iba a permitir seguir jugando. Las galletas se habían aplastado, pero la lata de atún permanecía brillante. Sin embargo, maldita sea en un hogar donde solo había una mujer para arreglarnos la vida, había olvidado el abrelatas.

Buscaba y buscaba uno pero nada, este no aparecía porque, simplemente, no lo había empacado. Mientras mi hambre crecía, veía como mis amigos devoraban sus papas revueltas, sus huevos fritos, sus secos de carne, sus estofados, sus papas fritas, su pollito dorado, y yo, a su lado, sudoroso, muriéndome de hambre, desvaneciéndome. Y nadie se mostraba solidario conmigo -los niños somos egoístas-, ni se atrevía a preguntarme por qué no comía, por qué iba de un lado a otro, salivando.

Empecé a caminar al borde del río, latita de atún en mano hasta que vi una casa campesina, esas hechas de adobe y paja, que tenía la puerta abierta. Y, como el hambre arreciaba, perdí la vergüenza y toqué la puerta. Un toc toc, dos toc toc, toc, tres toc toc, y nada. "Señora, señora" empecé a llamar mientras me sumergía en la oscurísima y pequeña casa. En eso escuché la voz de una niña, que decía "¿quién?". "Yo", dije, como mecánicamente decimos cada vez que nos hacen esa pregunta, como si la gente estuviese obligada a conocernos. "¿Quién yo?", preguntó esta vez una voz mayor. "Yo. Señito, ¿tendrá un abrelatas?".

En eso vi aparecer el rostro de una mujer campesina, de unos 50 años, cachetona, rechoncha, muy parecida a mi abuela, que cargaba en brazos a una niña, quien, imaginé, era la que me había hablado por primera vez. "Señito, ¿tiene un abrelatas?", le pregunté. "No", me dijo. "Es que no puedo abrir mi latita de atún", dije, por decir algo, dando media vuelta, un tanto triste, retirándome. "Papito, ¿ya almorzaste?", me preguntó la señora parecida a mi abuela. "No", le dije, "me olvidé mi abrelatas y no puedo almorzar". En eso escuché la voz de la niña, que decía. "Nosotros estamos almorzando, si quieres ven".

Me quedé sorprendido, pero el alma gemela de mi abuela me dijo, "ven, siéntate". "¿Cómo te llamas?". "Shalo", le dije". "Shalito, ven", me dijo la niña, y me llevó consigo hacia una cocina con fogón de leña humeante. Mientras tanto, mi abuela reencarnada me ponía un mate con papas revueltas en mis manos. No sé si fue el hambre o la generosidad, pero esas han sido unas de las papas revueltas -ese potaje tan cajamarquino, tan rico y tan simple- más deliciosas de mi vida. Y yo, que soy bastante engreído (y un poco asqueroso), no le puse peros a que no me dieran cuchara ni tenedor y que, siguiendo su ejemplo, empezase a comer con la mano, y menos le hice ascos a la taza de fierro enlozado que tenía un mate de hierba luisa humeante y oloroso, pero con una gran cantidad de tierra al fondo de la taza. Era una comida campesina simple, rica, intensa, en un lugar que, seguramente, no tenía ni agua, ni desagüe, pero sí generosidad para con los extraños.

Con el corazón contento, me levanté, agradecí la comida y les dije que ya me iba. "Tu atún, Shalito", me dijo la niña, cuando vio que lo había dejado olvidado sobre la mesa. "Para ustedes. Gracias por el almuerzo", les dije, y me fui.

Al llegar donde mis amigos escolares, estos ya habían empezado su enésimo partido de fútbol y me metí de nuevo a la cancha, a hacer los miles de goles que, imaginaba, algún día, convertido en J.J. Oré, en Oblitas o en Percy Rojas, le iba a hacer a Alianza Lima y, sobre todo, a los chilenos.

A eso de las cinco de la tarde, cuando ya estábamos por subir al bus que nos iba a regresar a la ciudad, vi que el doble de mi abuela y su niña se aparecían por el descampado donde jugaba fútbol con mis amigos y me llamaban. Yo era un niño de la ciudad, al que le habían metido en la cabeza miles de complejos, uno de ellos, que no había que juntarse con los campesinos, pues ellos eran brutos y torpes, sucios e inferiores.

Intenté hacerme el loco, el que no escuchaba sus voces, di media vuelta y seguí avanzando. Pero la niña corrió hacia mí, con el alma pura y sin complejos, y me llamó por mi nombre: "Shalito, tu atuncito", y me acercó el contenido de mi lata de grated de sardinas ya abierta, servido en un mate y, al lado, unas papas nativas, rojizas, amarillas, moradas, humeantes, deliciosas. "Para tu viaje de regreso", me dijo mientras me mostraba su alma buena en una sonrisa.

Mientras el bus avanzaba, y ese par de campesinas a quien me parecía tanto y debía adorar, me decían adiós con las manos, dos de mis amigos se me acercaron y me preguntaron: "¿Quiénes son esas lorchas?". "Mi ex empleada y su hija, viven por acá", les dije, mientras botaba el mate y su contenido por la ventana del bus. "Yo no como comida de cholos", sentencié. El alma me duele hasta hoy.

52 comentarios

y es que no hablas de comer esos fiambres que los campesinos comian en mi casa en chilete , cuando nos visitaban cada miercoles , para vender sus cositas en la feria, sus frejoles con su trigo, con su presa de gallina, una envidia que me daba verlos comer,en su mate calientito,jajajajaaja
los prejuicios , pituquesos jajajjajajajja

Que tristeza me dio tu historia, y de verdad creo en el dolor permanente de tu alma. Así lamentablemente somos los peruanos acomplejados, racistas, y peor aún los padres, colegios, familias, siguen educando a los niños pensando en esas diferencias, haciéndolos creer que son mejores y q se puede menospreciar al q no tiene lo mismo q uno.

Fantástico poder de imaginación que tienes, soy cajamarquina, y sé que nuestros campesinos a diferencia de los del centro del Perú,son más asequibles,atentos,cordiales y hasta contentos si quieres...pero de ahí que una niña, al llegar a su casa un perfecto extraño, aún cuando eras un niño,le haya dicho "nosotros estamos almorzando si quieres ven"... por favor!!!, y no porque le costaría compartir su almuerzo contigo,sino porque son gente algo tímida,más una niña, y ese no es su vocabulario,pero vale la intención de querer atribuir cualidades al cajamarquino,de las más que ya de por sí tenemos... y una pregunta, tú crees, en lo más recóndito de tu ser, que siquiera uno de tus compañeros, te creyó el cuento que era tu ex empleada con su hija?, cuantás veces ellos recordarán esa anécdota y como se reirán de ti!!!, disculpame, pero en cajamarca, hasta las empleadas domésticas, y sus hijas, porsupuesto tienen mejor pinta que tú!!

Karina estudió en un colegio como el mío.

Y sus taras permanecen.

Al menos no comieron lo que les dejaste...

q pena q hayas sido acomplejado ,racista y mal agradecido.espero q ya no lo seas.Recuerda q todos somos iguales ante la ley y ante dios

Que pena que frecuentemente durante nuestra niñez todos en cierta forma hemos sido acomplejados y racistas, discriminadores y crueles. Los campesinos de Cajamarca son gente comprensiva, dadivosa y hospitalaria, me consta porque trabajé muchas veces con ellos, así que KARINA no se de donde serás tu pero NO eres de cajamarca. Por lo demás excelente relato paisano.

Yo soy cholo y de Cajamarca Cajamarca. Saludos Gonzalo y te felicito por pintar en letras una lectura que quiere reflejar la falta de atencion hacia nuestra comunidad campsina. Felicidades y sigue adelante con tu arte que te hace bello y se nota q llegas al corazon de las Cajamarquinas como la paisana Karina por ejemplo.

Por qué siempre estamos listos a juzgar y ver los errores de los demas? No nos ponemos a pensar que quiza al escribir esta historia, eres tu mismo quien se ha dado cuenta de los errores que cometiste de nino. Prefiero a quien se da cuenta de los errores que cometio y esta presto a enmendarlos que a quien esta listo a señalar las taras de los demas.

Karina te conoce, te envidia y te tiene ganas. Escribes muy bien.

BUENA HISTORIA, PERO ES UNA LASTIMA QUE AHORA YA NO SE CONSIGA UN GRATED DE SARDINAS, SI NO UN GRATED DE SARDINAS PERUANAS (ANCHOVETA), QUE ES MUY DIFERENTE A LAS SARDINAS SARDINAS. ASI QUE NADA DE COMPLEJOS AMIGOS, LLAPAYKICHICPAS HUKLLAM KANCHIC, AMAYA KACHUN QILLU, YANA, MISTI, YURAQ... LLAPAMCHIKMI KANCHIC RUNAKUNA.

SALUDOS DESDE AYACUCHO AMIGOS Y NO AL RACISMO Y A LA DESIGUALDAD...

MAS BIEN KE SIEMPRE DESDE CHIKITO HE SIDO AGRADECIDO,

Felicitaciones! mucha gente reclama contra el racismo pocas veces he visto gente que tenga la valentia de mirar en si mismo y denunciar no el racismo de los otros sino el que uno mismo practica o practico. Creo que ese es el unico camino que hara que esa tara tan peruana sea desterrada de una vez. Felicitaciones otra vez y a apoyar en los reclamos de los campesinos cajamarquinos y del todo el Peru que reclaman por su derecho a una vida digna y sin contaminacion.

Estimado amigo...puedes conjeturar lo que desees, hasta que las vacas regresen a casa como dicen los gringos. El problema tuyo y de la mayoria de peruanos es sentir y CREER que la pobreza y miseria son 'condiciones naturales' del peruano. Porque naciste en ella o porque no has conocido nada diferente.
Criticamos a los cajamarquinos y sus lideres de 'rojos, terrucos, comunistas' y otras aberraciones porque simplemente se oponen a la mineria a tajo abierto. El peruano es sin duda subdesarrollado pero SOLO mentalmente. Nos hemos acostumbrado a ser manipulados por la prensa de que solo saldremos de NUESTRA RETARDEZ MENTAL si los gringos y su inversion extranjera llegan al pais y se llevan todo lo que tenemos de valor al precio mas barato posible.
El momento que nos preocupemos como pais, como sociedad en entender que es un PROGRAMA DE AJUSTE ESTRUCTURAL, recien comenzaremos a comprender el porque comemos sardinita con pancito.

Los peruanos estamos jodidos, el blanco cholea al trigueño de clase media, el de clase media cholea al morador de los conos, el de los conos cholea a los campesinos y los mismos campesinos se cholean entre si. Je, recuerdo que mi Mamá tenía una empleada que no hablaba castellanado, solo quechua y aún así choleaba a otras personas, jaja.

Mención aparte, esa palabra "señito", ¿no es una huachafada que aprendimos a usar los peruanos porque Gisela la hizo popular? ¿tu ya decías señito de niño?

Que sentida historia, como siempre me has emocionado y aleccionado, que envidia la experiencia de vida que has tenido, a pesar de la estrechura económica que nos has descrito en alguno de los post.

Felicidades por la prosa. Pocas veces se encuentra en el medio virtual redacciones con buen uso del lenguaje e impecables en la estructura del relato.

yo no hubiera escrito esto, por verguenza, por pena, hay cosas que es mejor olvidar.. Me partiste el alma compadre..

Sólo un aporte , se escribe panecito , no pancito, usted como peridista, si lo es debería saberlo.

Muy bonita y conmovedora tu historia, pero si quieres atribuirle a los cajamarquinos, la defensa de su entorno ecologico (agua, agricultura, ganaderia) comparandola con una rabieta "racista", llena de "taras y complejos", eso quiere decir que ya te "limeñizaste" y que no te importa realmente tu pueblo y, que te vendes y empeñas tu pluma en favor de los "señorones" de la gran mineria.

Excelente...

Por lo que siempre he visto es que el provinciano que vive en Lima es el que mas discrimina. Es el que mas cholea y tiene poses de superioridad para con sus paisanos. Pero siempre culpan a limeño de discriminador. El comportamiento que tuviste segun tu relato tal vez mas de la mitad de "limeños" natos, de pura cepa o de generacion no lo hubieramos tenido.

Yo soy del centro del Perú (Huancayo) nací y me criaron en la ciudad, pero mi padre y madre son de pueblo (distritos) y desde niño mi abuelita paterna (Antonia Salvador a la cual llamaba mamita) me paseaba por todos los pueblos San Jeronimo, Quillcas, San Pedro de Saños, Hualhuas, Chupaca, Cochas, Sicaya, etc. muy linda ella con su pollera, lliclla y su sombrero, jejejeje todos los familiares y conocidos me llamaban su rabo... tiempos aquellos. Pero asi era en los pueblos, donde no te conocen y te invitan, se preocupan por alguien que está perdido, con hambre o con sed, hay que vivir allí para creerlo.

Soy serrana y desde que tengo uso de razon mi familia especialmente mis abuelos que vivian en un pueblito llamado Chaqueqpampa... siempre daban lo mejor de ellos a los extranos, su palabra era: "es un FORANEO"... siempre habia un plato de comida para ellos ... si ... y en una taza de fierro enlozado su matecito y su tierrita claro jajaja ... que usted, ha descrito muy bien Sr. Pajares ... cuando termine de leer su historia vivida, solte lagrimas ... la verdad cruda duele! ... pero sabe SIEMPRE LOS DEFIENDO, SIEMPRE ME DEFIENDO PORQUE HOY DIGO CON ORGULLO QUE SOY UNA SERRANA AYACUCHANA Y HABLO MI QUECHUA MAL MASTICADA PERO LO HABLO... CREZCAMOS, CULTIVEMOS HOY, AUN TENEMOS NUESTRO IDIOMA, AUN NO NOS LO QUITAN ... Y ADELANTE... olvidemos o arreglemos el pasado y viviremos sabiendo que somos peruanos generosos, unidos...pero intentemos no cambiar con eso lucho diario...tratando y teniendo exito de vivir sin el complejo que nos trajeron y nos impusieron en algun momento los benditos FORANEOS. Y aquellos que piensan como yo, un consejito SIGAMOS APRENDIENDO EL QUECHUA, VALORICEMOS NUESTRO IDIOMA, "KAUSACHUN RUNASIMI" hay un blog que les puede interesar http://allillanchu.blogspot.com/.
Lamento por los tildes, fallas ortograficas y otros.

Se conoce como Racismo a aquella doctrina que exalta la superioridad de la propia raza frente a las demás, tan solo basándose en características biológicas. lo que hizo el señor que escribe este post no es racismo, es una tara, un complejo. ya que el es cholo, como lo era la propia campesina y como lo somos el 90% de los peruanos. entendamos los tèrminos por favor!.

Me rompio el alma leerte......me duele aun y han pasado dos dias, me duele poruqe aun cuando en mi casa (somos cajamarquinos) nunca se discrimino, LIma siempre me empujaba a hacerlo y es una lucha permanente, duele porque veces quieres prejuiciarte, duele porque ves prejuicios, a quien si le importa, duele el doble

Hay que ser valientes para contar públicamente lo que hiciste. No recuerdo si he sido tan desagradecido alguna vez. Lo que sí recuerdo es que cuando era niño me sentía muy cómodo con las costumbres de mi nana ayacuchana, sus cuentos, su escala de valores y hasta su forma de hablar. Ya cuando crecí, y la sociedad fue imponiendo sus "valores" rompí con todo eso. Ahora trato de tratar al resto como quisiera que me traten a mí. Creo que en el fondo es la manera más simple de acabar con la discriminación y el racismo.

He quedado conmovida y avergonzada...de mi misma.
Qué estúpidos podemos ser. Qué vergüenza.
Me dolió tanto como te dolió a ti.
Un abrazo.

Coincido con Karina, este gordito lorcho se alucina...

Yo vivo en los EE.UU donde nos llaman Mexicanos , seas peruano , chileno , etc . educado o espalda mojada , he aprendido a ser como esos campesinos , sonrio y pienso que dentro de esta gente , en sus corazones , en sus almas hay un poco de M. dirigiendo sus pensamientos . Quizas todos los peruanos deberiamos pasar por experiencias como estas , para aprender a valorar a nuestros compatriotas . De donde salio Cesar Vallejos o tantos y tantos profesionales ingeniosos ?? No solo de Lima . Yo paso por gringo , por ser blanco , pero soy muy orgulloso para dejar de sentirme peruano , peruano costeno o ayacuchano o de Loreto o del ultimo cerro del pueblo joven , si solo pudiera prestarles ese pequeno orgullo muchas cosas cambiarian en nuestra sociedad.

Toda una lección. Gracias.

no se pasen. Gonzalo hace un buen comentario nos olvidamos que somos mendigos en banco de oro.

Lula, te perdono que seas racista si me invitas un pescadito frito en el Tío Candela.

Sale ese pescadito, tú pones el vino ;)

Definitivamente algo sabes de relatar, no son taras ni complejos es miedo ganaríamos mucho si nos tomáramos el tiempo de explicar y compartir toda la información posible pero en fin ..., en cuanto al racismo todos estamos de acuerdo en que no tiene cabida, desgraciadamente como decía mi abuelo, las piedras se acabaran pero lo coj... nunca.

muy buena tu historia, el final me dejó boquiabierto, de corazon espero que la historia sea una ficción, porque es demasiado fuerte (mandar al diablo la buena voluntad de personas desconocidas, que por mas pobres y humildes que sean te dieron de comer! ) porque yo no podria vivir con un recuerdo asi, pero, lastimosamente esto si ocurre con frecuencia, y es por eso que nos falta mucho para superar nuestra realidad tercermundista, aun nos falta entender que todos somos parte de la misma nación

@Anonymous No, no somos un mendigo sentado en un banco de oro. Esa frase falsamente atribuida a Raimondi es en realidad el reflejo de un paradigma mental nocivo para nuestro país y que en buena parte es la causa de los conflictos sociales que estamos viviendo. Cito a Giovanni Bonfilio en un estudio publicado en la web del Instituto del Perú:
"El paradigma del mendigo sentado en un banco de oro se sintetiza en la concepción según la cual
la riqueza no se crea, sino se encuentra. Frente a este paradigma hay otro, más moderno, que
se puede sintetizar en la idea de que la riqueza se crea, es producto del trabajo y no de un
hallazgo. Al no distinguir entre recursos naturales y riqueza, no se tiene en cuenta que el
aprovechamiento de los recursos supone estudio, inversión, trabajo, y demanda en el mercado
(precio que compense los costos de producción); sólo entonces se genera la riqueza. En cambio,
la riqueza que ya existe solamente debe ser tomada, lo cual supone una actitud pasiva y rentista.".

Gonzalo, siempre que puedo, leo uno que otro de estos blogs. A veces me nauseo un poco con el inconsecuente de Sifuentes, y cuando quiero perder el tiempo, te leo a ti. Te habré leido, por ahí, unos 6 ó 7 posteos. Incluyendo este. Todos fueron para el olvido. Todos me perturbaron un poco, pero los olvidé en 10 minutos. Algunos tan insulsos como un pesto al que le pusieron espinaca y lo sirvieron caliente. Pero hoy, Gonzalo, hoy, pues déjame decirte que me gustó leerte. Aprecio la historia, te creo (no le hagas caso a la cojuda de Karina). Yo he tirado mi truchita con su papa, su quesito y su japchi en casa de barro y techo de paja, invitado innumerables veces, por mis amigos de la sierra, en las estacias, en la altura, allí donde el viento es tan fuerte, que peina los ichus con raya al costado. Buena Pajares. Vale un puento tu posteo.

Hay que ser muy valiente para reconocer los actos que nos averguenzan, aunque hayan pasado en nuestra niñez. Yo negué a mi padre y a mi familia serrana cuando era muy niña. Las niñas en el colegio eran muy duras al hablar de los "cholos" y de los "serranos" y yo con sentimientos encontrados -de gusto por la sierra y de verguenza por serlo- tuve que "alinearme" a esos comentarios. El alma de Gonzalo debe sentir menos dolor ahora que pudo reconocerlo públicamente. La mía también.

y que te duela siempre

Karito... Tu linda Cajamarca

Un post muy sentido, y que refleja nuestros más grandes complejos. Sí, dije muy bien, "nuestros", me incluyo sin temores, porque la adolescencia casi siempre nos reviste de una túnica invisible llamada ROCHE o COMPLEJO. El temor al rechazo de nuestro grupo, al "qué dirán", me hizo un día apartar la mirada de mi padre, en un paradero. Yo paradita con mis amigas en plan de "agrandada", y él dentro de un microbús que tomó a propósito para ver si me encontraba por el camino y nos íbamos juntos. Me hacía señas en la esquina para que suba, y yo simplemente lo ignoré. Nunca voy a olvidar su mirada, entre extrañada y molesta. Ahora soy madre, y tu post me trajo al presente este feo recuerdo de mi tonta juventud. Pienso en lo mucho que debo haber lastimado a mi papito y el dolor vuelve otra vez, tan intenso pero tan real como el tuyo. Querido Gonzalito, somos humanos, fuimos chibolos inmaduros, pero gracias a este tipo de experiencias y lecciones de la vida, seremos con seguridad mejores personas. Porque el golpe y el dolor (así como el mentado roche), enseñan. Un abrazo.

Felicitaciones por la catarsis...el alma ya no te va a doler.

es curioso... leo los comentarios del post y hay muchos que señalan, critican, pero ya quisiera ver si nunca en su vida han discriminado... digo..el racismo es parte de la discriminación, y no sólo discriminas al "cholo" sino al discapacitado, a los ancianos, etc... creo yo que todos de una u otra forma caemos en ese defecto de vez en cuando pero es nuestra obligación el trabajar en ello, admitir y cambiar eso...
en fin, por lo del post, me pareció buenísimo, y sí creo que los pobladores de la sierra sean desprendidos y generosos, lo he visto personalmente.. y de eso debemos aprender. slds.

Bueno, he leido esporadicamente. Este me gusto mucho.
Si es real, que parece serlo, felicitaciones por la valentía de contar las cosas aunque te dejan un poco mal.
No soy peruana, pero por mi trabajo viajo mucho al interior de mi pais, Panamá, sus comarcas e interior . Honestamente soy feliz entre mi gente que comparte sus alimentos y costumbres. Es una vivencia ver como son tan orgullosos de su idiosincracia. Se hacen respetar ,son indígenas, y al pie sus costumbres, pero tambien son panameños.
Vienen de todas las latitudes del Mundo a conocer La Comarca Kuna Yala y Ngoble Buglé; mi gente no tiene complejos y ofrece lo que somos. En mi país noexiste eso, probablemente relacionado con que hay de todo: chinos,musulmanes,indios,judios,europeos,escandinavos, africanos,caribeños. Disputamos por muchas cosas pero no por cuestiones étnicas, no tenemos de donde hacer eso por la amplia mezcla.

Gonzalo su historia esta muy inpactante y cruel pero creo yo verdadera. Lo felicito por su valentia especialmente ahora que se le puede considerar famoso. Es una ventaja escribir sus vivencias y vivir de ellas.Buena suerte. Por favor si usted pudiera decirme como hacer el pan de semita (el original) se lo
agradeceria.

Bueno, muy bueno...
"chane" es el excedente del almuerzo y lo guardamos para comerlo y compartirlo luego.
"Friambre" es el alimento que se lleva para el paseo, para el trabajo o la escuela (cuando se estudia lejos)

Recien encuentro tu blog hoy de casualidad. Y este es el 2do post q leo. Muy bueno tu relato. Y a mi tambien me partio el alma leer el final. Lei los comentarios y hay (felizmente pocas) voces acusadoras. De verdad alguna de ellas puede decir que no ha discriminado en toda su vida? Estas taras del racismo y la discriminacion terminaran no cuando acusemos a los demas, sino cuando las veamos en nosotros mismos y las eliminemos.
Y a Cynthia: me hiciste recordar a mi hermana menor, a la cual quiero mucho, pero que tenia (y lamentablemente aun a veces tiene) esos desplantes. Y recuerdo q siempre pensaba en lo mucho q de seguro les doleria a mis papas, sobre todo a mi mama, q era la q mas al tanto estaba de ella. Y se me volvio a partir el alma. Por que a veces seremos asi?!!!

Me sucedio lo mismo en 2 momentos de mi vida: Tenia 16 años recien salido del colegio caminando en la calle con un amigo de la pre cuando un ex compañero del colegio me paso la voz. Mi amigo de la Pre me pregunto quien era "ese" con esa cara de asco que ya conocemos: yo dije que era el chico que cuidaba el estacionamiento de mi barrio. Tenia 21 años estabamos ayudando a los damnificados de un terremoto con la gente del Opus Dei cuando una señora campesina nos da de comer papas choclos y queso en una olla maltrecha. El guia del Opus un hombre de 28 años se anticipa y nos pasa la voz y sin que se de cuenta la señora nos dice que no hagamos muecas de asco y aceptemos nomas que esas papas son una muestra de afecto y cariño real a nosotros. Comimos hasta demas porque teniamos toda la mañana y mediodia trabjando bajo sol. Creo que de una u otra manera todos somos racistas pero el punto es CUAN EDUCADO ES UNO PARA MOSTRAR ESE RACISMO FRENTE A LOS DEMAS. A los 16 años era un tarado. Un hombre culto de 28 sabe como enfrentar eso. Ahora el punto es que mucha gente treinteañera cuarentañera o anciana se comporte como quinceañero y termine empapelando el facebook con insultos racistas ya sea x conga, x ppk, x q la chica del apio tuvo razon etc. Eso demuestra que mucha gente del pais no se ha desarrollado como ser humano y es lamentable

EL OTRO RACISMO: estaba en un trekking via a machu pichu de 5 dias y en una sobremesa donde habia europeos y latinos el guia me hace una pregunta en quechua. Yo estaba con el cerebro tipo Homero Simpsom porque no entendia ni J. Luego el guia dijo que mucha gente se averguenza de su pasado y pura mierda mas. Yo solo calle xq no sabia como manejar el tema ante tanta gente solo luego a ciertas personas les explque eso de la migracion de decadas atras ya que mis abuelos son de provincia pero ninguno de cusco o esa zoona de la sierra. Cuando fue la noche y hubo baile el guia turistico tipico cusqueño de 1.6cm saca a una brasileña y le dice que yo no era peruano por no saber bailar "cumbia". Como digo el racismo y el resentimiento viene de ambos bandos todo depende cuan educado es uno. Eso es lo que vale. Viva la diferencia.

No se puede decir si es caro o barato hasta que sepas como ha dtsaeo la fiesta y la comida, no queramos que nos den de comer en un restaurante donde viven de su trabajo como nos cuesta en casa si se contaran las horas que se lleva hacer una fiesta en casa no saldreda tan barato, pero claro como estamos acostumbrados a que todo sea gratis por el Ayuntamiento lo ajeno nos parece caro lo que hacemos nosotros y cobramos nos parece muy barato, nada que no puede ser que las fiestas son mas agradables siempre gratis, de gorroneo.

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