Para comerte mejor

Gonzalo Pajares

Me dedico a entrevistar a variopintos personajes: escritores, artistas, cocineros, actores y demás. También me dedico a viajar y a comer, dos de mis placeres favoritos, porque estoy convencido de que es mejor conocer el mundo, comiendo. Y para contar todas estas experiencias decidí crear un blog.

Mi inspiración nace, sobre todo, de la sensibilidad que, desde niño, mis abuelas instalaron en mí. Por eso, no me pidan orden, que me centre en un tema, yo escribo de lo que me conmueve, de lo que amo y también de lo que odio, de lo que he vivido y de lo que me han contado... y si eso les resulta picante, mejor.

Amores compartidos

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Bambino fue mi primer amigo. Nos conocimos al nacer y, aunque no nos vemos hace años, el cariño perdura. Con él compartí juegos y peleas infantiles, aventuras y pasiones adolescentes, y el amor juvenil y alocado por Mora y por Jhovi.

Mora era mayor que nosotros. Vivía al frente de nuestras casas y era la menor de un hogar donde mandaba una madre autoritaria y celosa, que impedía que sus dos hijas saliesen a la calle, fuesen a fiestas y se juntasen con los chicos del barrio.

Pero Mora había nacido con el espíritu inconforme y vivía en la calle, iba a todas las fiestas y se besó con todos los adolescentes del barrio, incluidos Bambino y yo. Eso sí, a mí me besó antes que a mi amigo Bambino. Esta circunstancia, en nuestros adolescentes tormentos, era fundamental.

Bambino y yo competimos toda la vida: por un juguete, por una golosina, por ser el mejor alumno del salón, por esa chica. Y, perdonen la franqueza, siempre le gané... hasta con Mora.

Bueno, eso creía yo hasta hace poco, cuando me la encontré y, sincerota como siempre fue, me dijo que lo mío con ella había sido circunstancial, una más de sus aventuras, de sus ganas de comerse el mundo con un beso, con una caricia, con una encamada. Sin embargo, a Bambino llegó a quererlo, a ver en él el alma buena que era, mientras los demás veíamos en su nobleza torpeza y miedo.

Mora y Bambino vivieron una pasión intensa, alocada, llena de drama y de infidelidad. Mora era un espíritu libre; Bambino estaba encadenado a su corazón. Sin embargo, ser tan distintos no les impidió amarse, hacerse todas las promesas del mundo y, luego, abandonarse.

Y en esta historia de desencuentros y amores desaforados, quien encontró otro amor y cambió de obsesión fue Bambino: él abandono a Mora, y lo hizo por Jhovi, mi primer amor adolescente.

Jhovi era el alma gemela de Mora: libre, libertina, bella, contrariada, promiscua. Yo la conocí, oh casualidades de la vida, en la esquina de la casa de Bambino. Ella pasó, me dijo coquetamente "hola" y me mató. Durante algo más de un año viví un estado febril que no fue saciado ni con los besos que pude arrancarle meses después. Ella me besó y me dejó, y yo no puedo sacarme esa sensación de abandono hasta hoy.

Por circunstancias familiares me cambié de ciudad, pero uno siempre vuelve a los lugares que quiere y, así, tres veranos después, yo estaba otra vez en mi barrio querido -La Florida, en Cajamarca- respirando su clima de adolescentes descarriados pero siempre buenos.

Y, claro, busqué a Bambino. Lo noté extraño. Cuando me abalancé sobre él, para abrazarlo, para decirle que lo había extrañado, que seguía siendo mi mejor amigo, retiró el cuerpo y me dio la mano. Interpreté su comportamiento como una muestra de nuestro viejo machismo, ese que nos impedía mostrar nuestros afectos, sobre todo si nuestro interlocutor era un machazo, como uno mismo se calificaba.

Pero Bambino no solo estaba frío y distante, también estaba nervioso. Se notaba que quería esquivarme, que quería escapar, que quería que me fuese. Como entendí el mensaje y no quería incomodarlo, le dije que me iba, que lo buscaba el siguiente día, que me quedaba todo el verano, que teníamos mucho tiempo para conversar. Cuando di media vuelta me encontré cara a cara con Jhovi, quien, como en nuestro primer encuentro, me dijo ese "hola" que aún me suena delicioso, que aún me enternece, que aún quiebra mi mundo. Pero ese día lo rompió, pues después de decirme "hola" se acercó a Bambino y le dio un beso tan intenso y tan apasionado como nunca supo darme a mí.

Bambino, después de recibir el beso, pasó de nervioso a autosuficiente, de tímido a ganador y, en la luz de sus ojos, reconocí, desde la sombra en que yo me iba sumergiendo, el brillo que mis pupilas tenían cuando me había tocado besar a Jhovi. Sin duda, ella era una estrella que iluminaba los planetas oscuros que éramos los adolescentes con los que se besaba.

"Gonzalo, creo que ya conoces a Jhovi, mi enamorada", me dijo un Bambino convertido en George Clooney, en un ganador. "Sí, conozco a Jhovi, ella también fue mi enamorada", le dije desde mi miseria tan humana, tan despechada y tan adolescente. Y me fui.

Bambino y yo dejamos de hablarnos varios años. Todo por un amor adolescente. Sin embargo, la amistad, aunque es menos intensa que el amor, es un afecto más duradero. Algunos veranos después, durante una celebración carnavalesca en nuestro barrio de toda la vida, Bambino y yo volvimos a vernos la cara, y esta vez no nos negamos el abrazo intenso, nos dijimos que nos habíamos extrañado y que, a pesar de nuestra estupidez, seguíamos siendo los mejores amigos. Aquella noche nos emborrachamos y, mientras los vasos venían y los temas de conversación aparecían, llegamos a Jhovi.

"La sigo viendo", me dijo, "pero ya no por amor sino por despecho. Aquella noche de nuestro desencuentro me dijo que tú eras un idiota, que nunca te había querido, que solo te besó por tu terquedad, porque le diste pena. Yo estaba feliz, sentía que al fin te había ganado, que de qué te servía ser el mejor alumno, saber más de matemáticas, de lenguaje; ganarme en ludo, damas o ajedrez, si yo tenía el amor de Jhovi y tú no. Todo era orden en mi mundo pero, aquella noche de mierda, mientras hacíamos el amor, ella gritó tu nombre y no el mío. Por eso no la dejo, hasta lograr que ella grite mi nombre con la intensidad que gritó el tuyo, porque yo puedo soportar que me ganes en todo, menos con ella".

Y como el amor también se aprende, el día que Bambino logró que Jhovi se enamorase sin pudor de él y gritase su nombre más fuerte que el mío, la abandonó.


(Dedicado a Danilo, el Bambino).

7 comentarios

Que bien se siente eso ultimo, que bien. Escribes cosas muy interesantes, seria bueno que publicaras dos veces por semana. Por cierto, Mora no era la hermana del Bambino?
Saludos

Hola:

Esta es otra Mora.

G.

hace un tiempo leo tus post desde la xamba pero no tenia time para comentar..cada vez q los leo me siento como espectadora de la historia q narras en tiempo real..que chevere q compartas tu vida para alegrar otras!!!... y con esta mora bueno existe el karma y por pendeja le salio el tiro por la culata!!

postea mas seguido!!
besito!

hace un tiempo leo tus post desde la xamba pero no tenia time para comentar..cada vez q los leo me siento como espectadora de la historia q narras en tiempo real..que chevere q compartas tu vida para alegrar otras!!!... y con esta mora bueno existe el karma y por pendeja le salio el tiro por la culata!!

postea mas seguido!!
besito!

Gonzalito q' vida tan interesante he intensa.Pero como dicen por alli sigue escribiendo tu vida para deleite de otros.En realidad eres muy gracioso, ya me imagino como debes ser.Sigue escribiendo y hasta la proxima.

Entré al blog por recomendación de un amigo...y la verdad es que no me arrepiento...me parece muy interesante la forma en que escribes porque te hace imaginar como es que pudieron haber sucedido las historias que narras, la cara de reacción de los personajes y sobre todo se jota que lo que escribes lo haces con mucha entrega y pasión...y eso es lo que se transmite a todos los lectores de tu blog...Saludos y estoy totalmente de acuerdo con los otros comentarios...debes escribir más seguido...

Gordo escribes de PTM!!! o sea Para Todo el Mundo, lo otra interpretacion es la verdadera. Tienes un estilo muy bueno... Desde la Capital de los Rascacielos, Nueva York, te envio mi felicitacion, toda vez que me recuerdas a mi linda viejecita cocinando para mi ,alla en nuestra Patria... BUENA GORDO!!!!!

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