Me dedico a entrevistar a variopintos personajes: escritores, artistas, cocineros, actores y demás. También me dedico a viajar y a comer, dos de mis placeres favoritos, porque estoy convencido de que es mejor conocer el mundo, comiendo. Y para contar todas estas experiencias decidí crear un blog.
Mi inspiración nace, sobre todo, de la sensibilidad que, desde niño, mis abuelas instalaron en mí. Por eso, no me pidan orden, que me centre en un tema, yo escribo de lo que me conmueve, de lo que amo y también de lo que odio, de lo que he vivido y de lo que me han contado... y si eso les resulta picante, mejor.
Bambino
fue mi primer amigo. Nos conocimos al nacer y, aunque no nos vemos hace años,
el cariño perdura. Con él compartí juegos y peleas infantiles, aventuras y
pasiones adolescentes, y el amor juvenil y alocado por Mora y por Jhovi.
A raíz de lo ocurrido en Conga, muchos de mis paisanos cajamarquinos han sacado a flote todos sus complejos y taras, aquel racismo y clasismo que nos tiene condenados a la pobreza y, sobre todo, a la incomprensión.
Desde hace 24 años mis navidades son tristes. Ya no está mi abuela Olga, la única persona que ha logrado hacerme sentir que sentarme a la mesa era purita felicidad... y más aún, en Navidad.