Para comerte mejor

Gonzalo Pajares

Me dedico a entrevistar a variopintos personajes: escritores, artistas, cocineros, actores y demás. También me dedico a viajar y a comer, dos de mis placeres favoritos, porque estoy convencido de que es mejor conocer el mundo, comiendo. Y para contar todas estas experiencias decidí crear un blog.

Mi inspiración nace, sobre todo, de la sensibilidad que, desde niño, mis abuelas instalaron en mí. Por eso, no me pidan orden, que me centre en un tema, yo escribo de lo que me conmueve, de lo que amo y también de lo que odio, de lo que he vivido y de lo que me han contado... y si eso les resulta picante, mejor.

El sabor de la amistad

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Con MIchelle en Astrid.jpgPodrán haber venido Ferran Adriá, Mássimo Bottura, Alex Atala, René Redzepi y los demás cocinerazos del G9, pero, para mí, la versión 2011 de Mistura será inolvidable por la presencia de mis hermanos del alma, de mis 'llave' colombianos: Mauricio y Michelle.

 

Mauricio es un periodista que no solo escribe, él ordena el caos con palabras; Michelle es una sommelier que no solo cata vinos, ella hace que el mundo sepa mejor con su presencia.

 

Los conocí en febrero en Argentina, cuando tuvimos que viajar miles de kilómetros en busca del Malbec perfecto, del Torrontés más frutoso y del Pinot Noir más delicado. El flechazo fue instantáneo y, sin egoísmos, nos entregamos: si existe un trío perfecto, ese es el nuestro.

 

Pero no se vaya a creer que nuestros afectos son corporales... no nos permitimos tanta simpleza: nuestro cariño se sustenta en la comprobación de que la vida es corta, jodida y mezquina, y nosotros, rebeldes como somos, nos hemos propuesto torcerle el cuello al infortunio y hacer de este mundo un paraíso sin Dios... porque la felicidad solo es posible sin control.

 

Nuestra amistad asentó cimientos sobre el vino y levantó columnas sobre el pisco... porque yo, como buen peruano y bebedor, me llevé unos piscos a Argentina y, a golpe de chilcanos, les demostré que si bien el vino es el espíritu de la uva, el pisco es su bronco corazón.

 

En Argentina formamos 'El Círculo del Chilcano' y, desde entonces, nos dedicamos a escribirnos, a admirarnos, a alimentar nuestra amistad. Mauricio y Michelle pueden vivir en Bogotá pero, gracias al feeling que nos tenemos, convertimos en polvo los kilómetros que nos separan y, ayudados por el e-mail, el Facebook y el Internet, nos convertimos, juntitos y apretaditos, en la Santísima Trinidad (aunque aquí no haya nadie santo).

 

Y tanto cariño les tengo que los invité a Mistura. Les dije que el Perú es un país más vivible, mordible y comible gracias a su gastronomía. Y tanto les insistí y tantas maravillas les conté -porque a ellos, y solo a ellos, no les puedo mentir- que los animé a venir.

 

Michelle llegó el miércoles y, al verla, le dije: "Gracias por venir, belleza. Va a ver que Mistura será genial". "Qué Mistura ni qué Mistura, mi Gonza, yo he venido por usted", y me besó (en el cachete), y al hacerlo me demostró que si hay un algún sentimiento que puede arreglar el mundo y, que, de yapa, sabe a cebichito de Javier Wong, es el de la amistad. Y su beso -repito, en el cachete- fue tan rico, tan intenso y tan sincero que al recibirlo comprobé que ella, y que no reclamen las demás, es la mujer más mujer que conozco. Y yo, que me quiero beber al mundo a sorbitos pisqueros, esa noche Michelle me ayudó a beberme un continente.

 

El viernes seguimos con la dura tarea de convertir el planeta en alcohol: esa noche le presenté a Rosa y Julia Grados, las matriarcas hacedoras del gran pisco Cholo Matías; a Pepe Moquillaza, el alquimista que ha hecho del Inquebrantable, su pisco, oro y plata que se beben; a Ricardo Carpio, generosísimo bartender que te vende Ferraris a precio de Hyundai Accent, y a Raúl Rosas, infinita creatividad al servicio del pisco y de las frutas peruanas. Y también le hice conocer a Israel Laura, ese cocinerazo purito corazón que, a golpe de cariño, es el único mortal capaz de convertir el trío que conformamos ella, Mauricio y yo, en un cuarteto.

 

Allí, en medio de chilcanos de Torontel y Moscatel, y de una informal cata de piscos, Michelle nos dijo que ella, más que por el corazón, en cuestión de afectos se dejaba llevar por la respiración y la exhalación: "Hay olores que solo el amor soporta"... y lo dice una sommelier. 

 

Y con cuatro machos ella terminó bailando esa noche... y le sobró ritmo, sabor y otro continente bebido para dejarnos hecho polvo: ¡Qué mujer! Durante varias horas, cuatro humanos tratamos de vencer, a golpe de salsa, a una diosa sin Talón de Aquiles. Ya hubiese querido que ustedes viesen tanta pasión -porque 'amar es compartir'- encerrada en 168 centímetros de arrebatadora sensualidad. Repito, es la mujer más mujer que conozco.

 

Mientras Michelle nos daba lecciones de elegancia y de personalidad, el avión de Mauricio aterrizaba en Lima. Su misión: entrevistar a Ferran Adrià, el mejor cocinero del mundo. Ya todo estaba pactado: el man más influyente de la gastronomía universal le iba a dar 30 minutos de su 'tecnoemocional' tiempo. Mauricio llegó feliz y nervioso... mientras se acostumbraba al oxígeno limeño, se cepillaba los dientes y se preparaba para darme el abrazo más grande que la 'formal' amistad permite, le avisaron que Adrià había cancelado todas sus entrevistas. Se emputó, pero decidió tomarlo por el lado amable pero, eso sí, insistió en tenerla: se la dieron para las 10 a.m. Como es obvio en las misiones que sí valen la pena, llegamos media hora antes.

 

Instalamos luces y sillas, preparamos las grabadoras y afinamos el cuestionario. Cuando solo nos faltaba poner 'play' nos encontramos con Adrià en los pasillos del hotel Westin. Como ya eran las 10:30 a.m., tímidamente le dijimos que se tomase su tiempo, que aunque estuviese media hora retrasado nosotros lo esperaríamos sin apuro para entrevistarlo. "¿Entrevista?, ¿conmigo? Yo no tengo entrevistas hoy", nos mató con su tono catalán. Mi bróder Mauricio, el bogotano que va a ser presidente del Millonarios, ese equipazo del que por amistad me declaro hincha acérrimo, le dijo que se había venido desde Colombia solo para entrevistarlo. Al oír esto, Adrià llamó a su asistente y le dijo: "Se ha venido desde Colombia. A la 1 p.m. le doy la entrevista", y se ganó nuestra admiración a golpe de humildad.

 

"¿Qué hacemos durante estas tres horas de espera", me preguntó Mauricio, mi bróder, mi 'llave'. No le respondí pero, antes de que terminase su pregunta, una botella de Cholo Matías Torontel estaba destapada y servida: nos tomamos media botella; fue la segunda borrachera de las cuatro que tuvimos ese día: Mauricio, fiel a la personalidad que compartimos, había tenido su primera borrachera del día en el avión que lo trajo desde Bogotá.

 

La entrevista fue a la 1:30 y, en ella, Adrià le confesó a Mauricio que estaba enamorado del Perú... casi como nosotros de Michelle. Digo, el catalán será un genio pero, en cuestión de afectos, Mauricio y yo compartimos el récord mundial.

 

A las 2 p.m. Michelle ya estaba con nosotros y, a las 3 p.m., la Santísima Trinidad ya estaba sentada en La buena muerte, la mejor cebichería del Centro de Lima y el salsódromo con más clase de la ciudad. El cebiche estuvo fresquísimo ("¿pueden esperar? El pescado acaba de llegar, lo estamos fileteando", nos dijeron); el chaufa, crocante (crujiente por fuera, húmedo por dentro), y el chicharrón, jugoso. Para acompañar tanto sabor iniciamos la ceremonia del chilcano: un Cholo Matías Torontel se convirtió, gracias a mi mano y a pesar de la Sprite, en el mejor chilcano del Perú (y, obvio, del mundo). ¿Y por qué digo que La buena muerte es un salsódromo A1? Porque por la emoción por lo comido y lo bebido, Mauricio y Michelle decidieron arreglar el mundo bailando una salsa de Rubén Blades (cantada por el buen Mauri a capella). Yo no sé si lo lograron pero, desde entonces, para mí el mundo brilla más.

 

Al salir del local, Mauricio tenía su segunda borrachera y Michelle  y yo ya nos bebíamos tres continentes. Decidimos bebernos el cuarto bailando más salsa y, esta vez, conmigo.

 

Reunimos a más amantes de la música y del pisco -porque, repito, 'amar es compartir' y, según Michelle, 'olernos y soportarnos'- y nos fuimos a un salsódromo miraflorino. A golpe de boleros y de Habana Club, de Joe Arroyo y la voz de un mujerón, la Santísima Trinidad se bebió un continente más. Mauricio, además, prometió demandar al Perú por haberlo tratado tan bien, porque le parecía una injusticia para el resto de la humanidad que acá se comiese, se bebiese y se viviese tan bien, y, de yapa, decidió demandar a Colombia por ineficiente, pues era evidente que el atractivo animal (y 100% actitud) de Michelle hace rato era un producto de exportación.

 

Y allí decidimos parar la mano y no bebernos el continente que nos faltaba pues hasta en los amores más sinceros hay que darle espacio al misterio y dejarle una ventana abierta al mañana.

 

Michelle acaba de regresar a Colombia. Despedirla no fue triste porque despedida no hubo: antes de partir, respirando y exhalando cerquita de mí y dejando todo su olor en mi piel, me dijo, "Gonza, no le permitamos a nuestro afecto el mal gusto de la tristeza". No lo vuelvo a repetir más porque lo llevo escrito en el corazón: Michelle es la mujer más mujer que conozco.

16 comentarios

Muy buen post como siempre Gonza...esa pasion que muestras por el pisco y la comida me encanta porque comparto el mismo sentimiento...
una consulta, donde puedo hallar el cholo matias del que tanto hablas, he tenido que ir a Ica para poder hallarlo...

Hola:

El Cholo Matías lo encuentras en el Piscobar, que está en la cuadra 1 de Cantuarias, en Miraflores.

G.

La demanda al Peru es digna de un genio, Gabo tiene sucesor !

La nota es pletorica de pasion pero el respetable ha hecho silencio...pero las orejas no solo se cortan, se merecen.

Muy buen post. Esa admiracion y/o facinacion (por no encontrar mejores palabras) son entendibles, y, aun mas, son en cierto modo envidiables. El Perú es un pais maravilloso, la comida es lo mejor, q m disculpen los expertos en esto pero mejor cocina que la peruana no existe..... Si muriese y se me diese la oportunidad de elegir renacer en el pais que yo dicidiese, volveriaa elegir al Peru, una y mil veces....

buena post me gusto

Siempre te leo... me entretienen tus posts en los ratos libres de la ofi.
Hoy no fue la excepción, pero mientras te leía me surgía una duda: tu pareja te lee?
Saludos

Podras hacerte una, y referirnos las cronicas, reportajes o entrevistas de la prensa extranjera hacerca de Mistura.
Gracias.

Buen y divertido post!

la amistad es lo que tiene, buenos momentos sin pedir nada a cambio (o eso es lo mejor que podemos esperar).

http://schaeffers30.blogspot.com/

Ta bueno el post... pero uuuuuummmmfffffff.... se nota que le tienes unas gaaaaaaaanaaaassssss a tu amiga.... y la solapeas con el rollo de la amistad y lo del beso en el cachete.....

Disculpa Gonzalo como ubico a la cevicheria ¨La buena muerte¨ he vivido por Jr. Junin muchas años, sin embargo ahora estoy por Surco.

Gracias!

Entrañable Gonzalo:
Es una duda, la que me condiciona a escribirle; pues vera Ud. yo soy un mesero que aprendio de forma empírica el oficio y si bien no lo domino a la perfección creo tener algunos principios que me respalden, asi que intentando no abrumarlo ni abusar de la atencion a su blog quisiese preguntarle cree que la comida y bebida tradicional peruana permita generar mas visitas de gente como la Srta. Michelle, o como su cumpa Mauricio porque por alguna extraña razon uno no llega a tener amigos incondicional e inpresindibilisimos como los de Ud; que envidia(de la sana) muy buen post Sr. Gonzalo y espero que se den muchos mas banquetes y comilonas y Michelles y Mauricios Y Srs, Lauras porque la verdad el mal gusto y el mal olor (como el pescado) efectivamente vienen con el tiempo.

Hola:
La Buena Muerte está en el Jr, Paruro, detrás del Congreso.

G.

Hola Gonzalo:

Gracias por el dato para encontrar ese buen pisco...llegue al lugar para comprarlo pero terminé quedandome a probar las bondades que ahi tienen...buen punto eh...gracias nuevamente pro el dato...iré nuevamente por un chilcano de macerado de rocoto...

Este post está de puta madre... disculpa el catalán.. pero está muy recomendable... te pasaste de inspirado... debió ser el pisco.. y la mujer más mujer que habías conocido.

porque la felicidad solo es posible sin control....!!! Que frase para mas cierta...!!

asombroso me quedo sencillamente asombrada de la facilidad que parecieses tener para expresar las anecdotas mas sencillas de la vida ,un gran don el tuyo ,voy a seguir leyendote porque me gusto ste post

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