Me dedico a entrevistar a variopintos personajes: escritores, artistas, cocineros, actores y demás. También me dedico a viajar y a comer, dos de mis placeres favoritos, porque estoy convencido de que es mejor conocer el mundo, comiendo. Y para contar todas estas experiencias decidí crear un blog.
Mi inspiración nace, sobre todo, de la sensibilidad que, desde niño, mis abuelas instalaron en mí. Por eso, no me pidan orden, que me centre en un tema, yo escribo de lo que me conmueve, de lo que amo y también de lo que odio, de lo que he vivido y de lo que me han contado... y si eso les resulta picante, mejor.
La cocina peruana ha recibido, por fin, el reconocimiento que merecía: dos de nuestros restaurantes -Astrid y Gastón (puesto 42) y Malabar (puesto 87)- han sido elegidos entre los mejores cien del mundo. Sin nacionalismos, porque lo detesto, mi paladar me dice que en esa lista faltan algunos restaurantes peruanos más... ya estarán.
Hoy tomaré uno de los mejores vinos de mi vida: se llama Noemía, lo hace un danés de origen sudafricano para una bodega de capitales italianos instalada en
Yo que soy un glotón y un gran bebedor, hoy tengo ganas de comer algo que me indigeste y de tomar algo que me deje resaca. En realidad, eso es lo que ha pasado en las urnas: los peruanos hemos demostrado que, cuando las tripas nos suenan, somos capaces de comer lo que sea.
Siempre me han dicho que hable a media voz, que no diga lo que pienso, que no pise callos, que nuestra gastronomía está en boga y que no es el momento de criticar. Lo acepto, a veces guardé las formas, me obligué a ser 'políticamente correcto', pero hoy decidí no callar más. Subjetivamente (porque en el gusto manda uno y nadie más), esto es lo que pienso de muchos lugares (y productos) de este paraíso llamado Perú.
Acabo de pasar unos días en Cusco. La experiencia fue maravillosa. Maravillosa porque, además de visitar esa maravilla llamada Machu Picchu, comí en varios de los mejores restaurantes de la ciudad. En todos me fue bien... hasta que volví a uno de ellos y 'repetí' sus cocteles.