RSS

Muévete!

Rudy Torres

Rudy Torres

Soy periodista, blogger, melómano, chalaco y ex fumador. Me gusta el cebiche, las ‘chelas‘, el ají de gallina, escribir, conversar, preguntar, la buena compañía, la soledad, la consecuencia, caminar de noche y dar la contra. Soy el encargado de esta travesía, pero acepto rutas alternas.

Esta es una agenda nada disciplinada de actividades culturales que -debido a su carácter inestable, reflexivo y transgresor- quizás no figuren en medios oficiales. Una aventura por laberintos propios y ajenos, un paseo por el arte con vocación transformadora. Quedan invitados.

¿En dónde está el Edén?

Compartir:

El Cine Edén 1.jpgMarguerite Duras es de las mujeres que se meten en tu piel y se vuelven su huésped. Su vida, obra, amores, hambres y ausencias son testimonio. Inspirada en ella(s) viene presentándose en la Alianza Francesa de Lima una exquisita fusión de teatro y danza titulada "El Cine Edén". La misma cuenta con grandes actuaciones y la dirección de Alberto Ísola. Va de jueves a lunes a las 8pm. hasta el 31 de agosto. No se la pierdan. 

Es de noche y una mujer (La 'Grapa') de gruesa voz nos da la bienvenida. Marguerite, la propia 'hacedora', habla de un tiempo perdido. De un pasado en blanco y negro que a pesar del polvo está a flor de piel. Con los ojos abiertos y los dedos listos, para hacer hablar al viejo amigo piano.

Rodea el escenario, sonríe al verlo, le pertenece, lo sabe Y en tan solo dos o tres minutos se deshace en sus recuerdos, para aparecer en la Indochina Francesa de inicios del siglo XX, vuelta una grácil y tentadora niña, vestida de ardiente piel y mirada diabólica.

Su nombre es Suzanne (Moyra Silva) y es la hija de La madre (Mirella Carbone). Sí, es la segunda piel de aquella mujer que desafió al Pacífico -engañada, invirtió los ahorros de su vida en terrenos de la frontera con Camboya- creyendo que podría vencerlo con algunos diques, mucha voluntad y mejores intenciones. Más tarde, los cuerpos inertes de los niños en esa tumba de agua le recordarían que sus sueños también yacen ahí.

Pero no vivían solas. La casa era habitada por Joseph (Joaquín de Orbegoso), un jovenzuelo altanero de pocas palabras y silencios certeros, amante de matar tigres a balazos, pero más de su hermana Suzanne, a quien jamás celaba pues esta lo obedecía a ojos cerrados; y El capataz (Walter Vásquez), un ciudadano chino quien se había quedado a vivir con la familia a pesar de que ya no le pagaban, quizás por el fuerte amor que le tenía a La madre.

Entonces, ¿qué los amarraba a esa tierra de muerte? La madre. Si bien Suzanne y Joseph ya habían escrito su historia varias veces lejos de ahí, solo había sido en el aire y a la sombra del mismo plato de comida. La vieja mujer no quería reescribirla en otro lugar, no la quería terminar en otra tierra, aunque más seca. Y pese a que escribió una larga carta a sus estafadores, jamás la envió.

Sus días eran más que lugares comunes una repetición del aire cansado y las ansias desvalidas. El fonógrafo ya no sonaba tan bien, el desvarío de La madre era cada vez mayor, el ansia de volar de sus hijos irredenta, el dinero no existía. Con todo eso, partieron en el viejo auto para tener una noche de fiesta. ¿Qué celebraban? "Cuando se lo propongan nadie podrá con ellos, nadie". Así de sencillo, de increíble y de tiernamente patético.

De esta forma, el ritual de La madre con el espacio, en una ecuación de uniformidad, dio paso a la danza indemne de sus vástagos, quienes en un apareamiento extrapolar de sus pasos, dejaban claro cuánto se amaban pero no cómo. Fue en esos devaneos, que el heredero chino Monsieur Jo (Marco Otoya) vio al amor de su vida en Suzanne y, desde ahí, comenzó su calvario.

El rico joven le ofrecería de todo a Suzanne, pero ello siempre lo despreciaría. Incluso un diamante perteneciente a la difunta madre de su pretendiente sería poco, ella solo se interesaba por el dinero del chino y por el bien que le podía prodigar con este a su familia -en especial a Joseph-  y a ella.

Ya con el regalo del humillado, partirían de esa tierra que jamás los acogió como suyos, en donde siempre fueron outsiders. Fuera de ese lugar, en donde ya hacía rato que había muerto La madre, pero nadie se daba por enterado. Llegaron a la ciudad y se contactaron con una vieja amiga, deseaban vender la piedra y fue en ese devenir que Joseph desapareció.

Infecta de tristeza, la joven Suzanne llegaría a un viejo cine. Sola y creyéndose horrible, indeseada pero libre. Observó el viejo piano de su madre, quien jamás se distrajo de su trabajo por ver un filme, y deambuló por ahí.

El dolor sería más grave al saber que Joseph había sido de otra mujer, pues destrozaba la alegría de verlo de vuelta, a pesar de reaparecer con el dinero de la venta del diamante, y con el diamante mismo. Dolor que incluso La madre hizo suyo, pues cayó en la cuenta que tenía que volver a vivir, "a hacer todo de nuevo", y ella tan solo esperaba la muerte, ya rendida, ya sin sueños, ya sin fuerza para una última danza.

Aunque eso no es todo, es mejor que lo demás lo descubran. Debo reconocer que es de lejos lo mejor que he visto después de Copenhague. Quizá incluso lo que más me haya gustado este año. Y es que no solo las actuaciones son estupendas, también la dirección, la dramaturgia, el vestuario, la música.

El Cine Edén (L´Eden Cinema) retoma temas y personajes de Un dique contra el Pacífico y El amante, y se presenta de jueves a lunes hasta el 31 de agosto de 2009, en la Sala de la Alianza Francesa de Miraflores (Av. Arequipa 4595, Miraflores). Las entradas están a la venta en Teleticket de Wong y Metro y en la boletería del teatro.

¿En dónde está el edén? Siempre creí que en aquella sonrisa guardada e insepulta que ha quedado rezagada en el corazón. Agónica y sola, que tan solo existe como el retazo de un fantasma y volverá a latir al contacto de un alma vuelta llave de ese paraíso. Aún pienso que no está en un lugar específico, que es quizá un estado o el recinto de la felicidad. Puede que esté en un derruido cine, a los pies de un oscuro piano, en una playa sola, el twitter o en la cama compartida de una habitación a oscuras pero nuestra.

Y claro, mientras, observo como aquellos que lo han perdido todo caminan hacia el propio. A pesar de engaños, fracasos pasados o el temor de ver morir algo que ni siquiera ha nacido, pero existe ya. Puede que ahí también.

11 comentarios

Excelente.
Hace tiempo no veía algo tan conmovedor.
Espero vayan a verla antes que termine la temporada.
La nota está bella. En especial el final.
:)

Muchas gracias por tu hermoso comentario. Un abrazo, Alberto Isola

Hermoso. Nunca te escribí, a pesar de leerte desde hace mucho. Hoy, quizá fuiste más allá y me obligas confesar que disfruté cada palabra que pusiste. No puedo más que estar de acuerdpo con lo que dicen Apsara y el propio maestro Isola. Confieso, no he visto la obra pero no pase de este fin de semana.

...tan lejos, ay, del edén esta noche y todas y lo poco que importa eso... sólo saber que la dura Duras nos sigue sonriendo enigmáticamente desde la tierra anegada que eligió para vivir... siempre a un palmo del suelo...
hermosas tus sensaciones traducidas en comentario, Rudy...

... ya no me pregunto dónde estará el Edén. Tal vez ya fue para mí y no me di cuenta, o no lo quiero recordar porque el olvido me hundiría en otra melancolía mayor. Sólo aguardo algo acaso semejante ...


http://lerevedelaparole.blogspot.com/

Qué hermosa nota, ayuda a comprender la obra tanto la de M Duras como el trabajo del director y sus actores, puesta en escena osada que combina danza, teatro y cine. Grapa y Moyra son una: Marguerite, Mirella magnífica luchando una vez más por el logro de imposibles y no está loca.
Realmente a no perdérsela. Moyra entra al teatro con el pie en alto como buena bailarina y ahora reconocida también como actriz .

Fui a verla el jueves pasado. Esta buenisima... la verdad es que Alberto ha tomado un rumbo refrescante para el teatro de Lima, ya desde hace algun tiempo (y de manera incansable, porque tiene otra obra montada en La Plaza). Bueno, vayan a verla, es muy recomendable.

Saludos.

He escuchado buenas críticas sobre la obra pero creo que igual me daba desconfianza. Pero debo reconocer que luego de leerte estoy convencido, no sé si será tan buena como dicen, pero si te hizo sentir eso habrá que ver.

Fui a verla ayer, no me gustó. La sra. Carbone se excede en sus recursos corporales, vuelve barrocos lo que podría ser minimalista. Baila todo el tiempo. Hay un desperdicio de recursos: un piano que nunca se toca, un fonógrafo inutilizado por no poner el disco en vivo, la proyección de Charlot fue lo mejor de la obra (distrajo sobre los movimientos de escena), ¡¡¡Qué hacía un fado con tanta música francesa¡¡¡¡
Resumen: Isola cada que dirige es un buen actor.

Rudy, recién leo tu artículo sobre "El cine Edén".
En lo personal no soy un fan de los escritos de Marguerite. He leído caprichosamente "El amante" y nunca terminé de leer "La vida material", pues me pareció plano y bidimensional.
Sin embargo, creo fervientemente en la capacidad de Alberto para retratar en escena, pasajes divertídamente oscuros de ambas novelas (y digo de ambas, pues me parece colorido que hayan varias escenas de "La vida material" adaptadas a la obra).
Ver a Mirella en escena es siempre un placer, y Grapa... pues que más se puede pedir. Una galante Bausch y una ronca Streep en sus versiones peruvianas :)
Tengo que mencionar el trabajo de Moyra, que en lo personal me encanta, más como bailarina que como actriz. Su fragilidad y emotividad en escena me parecen muy puros, que es algo que hace mucho no he visto en bailarines.
Un abrazo fuerte y gracias por seguir de cerca lo culturoso y vacuo de la ciudad.

Gracias Olín. La obra me pareció muy buena, todos muy bien. Y, es cierto, Moyra estuvo estuvo decadente y celestial :) La Grapa, MIrella qué decir...

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.