Soy periodista, blogger, melómano, chalaco y ex fumador. Me gusta el cebiche, las ‘chelas‘, el ají de gallina, escribir, conversar, preguntar, la buena compañía, la soledad, la consecuencia, caminar de noche y dar la contra. Soy el encargado de esta travesía, pero acepto rutas alternas.
Esta es una agenda nada disciplinada de actividades culturales que -debido a su carácter inestable, reflexivo y transgresor- quizás no figuren en medios oficiales. Una aventura por laberintos propios y ajenos, un paseo por el arte con vocación transformadora. Quedan invitados.
Sense fi (Sin fin) es un viaje interior. Una obra que se adentra en lo sensible, en las sensaciones, en esas oscuridades a veces a flor de piel y a veces dentro de ella. Es una mirada muy cercana a nosotros mismos, como un primer plano a nuestras entrañas y silencios. Por eso los cuerpos se dejan al viento, a merced de un amo, e incluso más allá. Son reflejos de un solo ser, diez ecos distintos, graves unos, agudos otros. Diez temblores propios, un mismo epicentro.
"Sense fi está articulada sobre todo alrededor de un personaje que soy yo mismo, y los otros bailarines como proyecciones de mi imaginación, siempre con una sonrisa en los labios, como un resorte a punto de estirarse. Es una obra sobre el mundo de lo sensible, sobre las sensaciones", comenta Cesc Gelabert.
Por eso, es que Gelabert señala que Sense fi es un acercamiento. Distinta es su opinión en torno a Conquassabit, palabra -tomada del salmo 110 de Haendel, en donde aparece un oratorio- que en latín significa acelerar, conmocionar, romper, fragmentar. Esta pieza, recoge fragmentos del compositor barroco, que se mezclan con segmentos vocales e instrumentales, sometiéndolos a un ritmo creciente.
"Conquassabit es una obra sobre la aceleración. Para manifestar esto he cogido fragmentos de Haendel. A través de aproximaciones coreográficas muy abstractas he cogido una temática muy de nuestro tiempo", añade el catalán.
Durante toda la pieza nos envuelve la música de Haendel, que es muy teatral y potente, al tiempo que contrasta con la agudeza de la voz. En resumidas cuentas esta experiencia podría significar ir desde la calma y la paz interior hasta la aceleración, la posesión.
Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi han fundado una de las compañías más influyentes de España y el mundo. No en vano han ganado más de 13 premios, además de hacerse acreedores al financiamiento de la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona y el Ministerio de Cultura español.
Su gira por América sólo comprende a Bolivia y Perú, y han llegado a poco de más de un mes de haber estrenado en España. Sense fi / Conquassabit está conformada por dos coreografías de Cesc Gelabert, creadas para diez bailarines entre los que se encuentra el propio coreógrafo.
Bailan: Julia Cortés, Cesc Gelabert, Virginia Gimeno, Robert Gomez, Manon Greiner, Romain Guion, Elia Lopez, Salvador Masclans, Alberto Pineda, Charles Washington. Es dirigida por Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi y será presentada a las 7:30pm. de hoy en el Teatro Segura (Jr. Huancavelica 265, Lima).
Es una obra en dos actos, tan disímiles como el yin y el yang, y por lo mismo tan complementarios. "Como un huracán, que a veces te arrebata y te hace sentir maravilloso, pero otras te destroza. Lo ideal sería vivir siempre en el centro del huracán, en el centro de Conquassabit, pero con la actitud de Sense fi", sonríe Gelabert.
ayer fui a verlos i fue increible...ojala se vuelva a repetir de hecho iria d nuevo!
Y que lo digas lila!! Todos los que vimos ese ESPECTÁCULO deseamos que vuelvan. Fue enérgico, dramático, travieso, dulce, triste. La calma y el huracán, verdaderamente. Cada uno de los diez bailarines con un estilo propio y al mismo tiempo, cada uno una extensión de Cesc Gelabert.
No sabía que la danza me pudiese emocionar tanto. Ayer fui FELIZ gracias al arte de estos catalanes. Sense fi / Conquassabit es una obra maestra. Por ello, ya actualicé el video con la presentación de ayer, cortesía de la gente de Lima Gris.
Luego, volveré a Haendel...
Yo no sé mucho de danza, pero me pasó lo mismo q a tí. Fue como un renacer, las emociones brotaban con cada movimiento, los cuerpos eran volátiles, envolventes, hasta pensé que perdían su peso gravitacional, algunas veces me llevó a la catarsis...Al terminar el ESPECTACULO, no pude hacer más q sólo pararme y aplaudirlos, dibujando una sonrisa y con el alma feliz , de esa felecidad q sientes al termianr de leer un buen poema!realmente sublime!!
y q vengan muchos más !!
Falta mas difusion de espectaculos culturales.
Escribir un comentario