Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Confirmando que el transporte público está en buenas manos, el chofer RICARDO MONTES RODRÍGUEZ atropelló a dos policías.
Siendo de combi chofer
una luz roja ignoró
y, cual suele suceder,
ni siquiera imaginó
que algo había sucedido,
no se habría de hacer paltas,
ni que acaso alguna falta
él hubiera cometido.
Carecía de brevete
pero eso no le importaba,
uno falso y hecho al cohete
del apuro lo sacaba.
Pero dos motorizadas
agentes le imponen multa,
él les dice astracanadas,
se enfurece y las insulta.
No obstante ello, las agentes
insisten con la sanción
y el chofer, muy diligente,
por darles un aventón
enciende raudo el motor,
las arrolla dulcemente
y al hospital, sí señor,
las envía cortésmente.
Que se puede esperar
de estos asesinos del volante
quienes con los recursos de amparo
manejan como les da la gana.
Han sido dos señoritas policías
las víctimas de este energúmeno
quien dice que es chofer profesional
y que sele escapó la máquina.
Todoslos días hay accidentes
y son los choferes de camiones,
automóviles, omnibuses,motos
los que ocasionan dichos incidentes
las pistas todos los dias
se tiñen de sangre humana
y nadie pone cascabel al gato.
Seguramente el Tribunal Constitucional
va a reglamentarlos accidentes
y les va a dar luz verde
paraque los choferes sigan
atropellando y matando
gente inocente todos los días.
JA JA JA JA... MUY BUENAAAAAAAAAAAA
Candorosa palomita
que te escapaste del zorzal
diste una pequeña embestidita
que ha nadie le debió importar
Quien dice que estaba en rojo!
aquel semaforo malograo,
rojos están sus ojos
de tanto racumin empujao
Pero ay aquellos que no entienden
lo que un corazón noble sabe entender
lo tildaron de achorao y malapata
por sacarle lustre al sardinel;
Noble tu labor chofer de combi
queriendo a tu paradero llegar
reventaste a dos policias en moto
pusiste tercera y cuarta sin mirar
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