Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

LUIS NAVA, secretario de Alan, se frustró al aguarse la fiesta para celebrar la elección de Lima como sede de los Juegos Panamericanos.
-Ay, Alan, qué papelón,
¿qué hacemos con el estrado
que, para armar un fiestón,
en Palacio hemos armado,
qué hacemos cuando a Toronto
en vez de Lima eligieron?
¿hacer el papel de tontos?
¡Nos fregaron y molieron!
-Vamos, Lucho, sé más vivo,
no seas tan aguafiestas,
le cambiamos el motivo
al chongazo y a la fiesta,
como tú recordarás...
-Nada recuerdo, te juro...
-Pretextamos lo del gas
y salimos del apuro.
-¿El gas que hay en Urubamba?,
tienes razón, ay, qué bien.
-Hacemos la fiesta bamba
y que canten los Yaipén
y que cante el Grupo Cinco.
-Todo está solucionado...
-Yo mismo les canto y brinco...
-¡No, se desfonda el estrado!
Escribir un comentario