Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

El club Alianza Lima tiene hasta dos presidentes que mutuamente se destituyen, y uno de ellos, GUILLERMO ALARCÓN, vino a consulta.
No he sido destituido
por mi vicepresidente
y, si eso hubiera ocurrido,
de inmediato y velozmente
al toque lo destituyo,
qué cosa se habrá creído,
que va a lastimar mi orgullo
ese sujeto engreído...
Me he apoderado de un baño,
de un córner, de un cenicero
además del travesaño
de un arco y un macetero.
Yo le exijo al impostor
que me ha echado porque quiso,
que se arrepienta mejor
y deje el segundo piso.
Yo no he robado ni un mango
ni he incurrido en corrupción
y al traidor de Julio Arango
-si no quiere un patadón
recibir y lamentarse-,
de forma civilizada
lo invito al toque a mudarse
o le tuerzo la quijada.
Escribir un comentario