Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Conservando su estilo y sobre los agravios del presidente boliviano, el canciller JOSÉ ANTONIO GARCÍA BELAUNDE perdió algo la paciencia.
¿No es, Joselo, demasiado,
demasiado exagerado,
decir que "Evo es declarado
enemigo del Perú",
cuando al pobre mal dotado
la providencia le ha dado,
de un modo muy desalmado,
por cerebro un ataúd?
Si Evo de algo es enemigo
-y enemigo extraordinario
por pensar con el ombligo-,
es del propio diccionario,
por esta razón se explica
que el ignaro boliviano
le diga a Alan "chabacano",
sin saber qué significa.
¿Se ríe el ciego del tuerto,
el inmóvil del cojito,
el muerto del medio muerto
o el zonzón del que es zoncito?
Claro que no, qué zoncera,
a menos, naturalmente,
que el burlón no conociera
ni lo que es él, obviamente.
Escribir un comentario