Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

De "absurda, prevaricadora y vergonzosa", calificó ISAAC HUMALA la condena que recibiera su hijo Antauro por el "Andahuaylazo" del 2005.
-¿Recuerda cómo se llama?
-Me llamo Inocente Humala...
¿o Inocente Hierbabuena?
mejor ¿por qué no me llama
Inocente Hierbamala?
-Como quiera, me da igual...
-Yo denuncio aquí a esta Sala
que a Antauro ha tratado mal.
-Por, favor, un momentito,
espérese que lo anote...
-Lo ha condenado a mi hijito
que no tiene ni bigote.
-¿No será porque es lampiño?
-No es lampiño, es un mocoso,
un párvulo, un pobre niño,
muy bochinchero y baboso.
-¿Y la asonada, los muertos?
-Son calumnias infinitas,
¿qué hora es ahora, por cierto,
es hora de mi sopita?
-Sí, señor, ya se la alcanzo,
justo ha sido calentada.
-Ya que yo mucho me canso,
¿me da usted una cucharada?
Esto no salió muy buena, Nicolás. Isaac humala, cual vedette potonesca, tiene harta carne de donde darle.
Escribir un comentario