Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Buscando explicar el caso de un ex opositor que hoy es ministro, vino a consulta el congresista de Unidad Nacional RAFAEL YAMASHIRO.
Este chico, Yamashiro,
congresista nacional,
dice que ningún partiro
nos puede garantizal
la decencia y la moral
de ningún parlamentario
que haya sabido integral
su registro partidario.
Pues si es cierto lo que ha dicho,
¿cuál es la necesidal
de que exista algún particho,
particho por la mital,
si todos son cascarones
que empollan los intereses
privados de camaleones?,
¡ya basta de candideces!
Que no se llamen partiros,
y que se llamen catervas,
mi querido Yamashiro,
pues ninguna ya se acuerva
que es una organización
que tiene un norte, un anhelo,
pues baila, por tradición,
cada quien con su pañuelo.
Escribir un comentario