Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

El golpe a MANUEL ZELAYA, presidente de Honduras, convocó la indignación de los demócratas y de célebres golpistas. Quién los entiende.
Qué vida tan hilarante
la que vivir me ha tocado,
yo que he sido un gobernante
de derechas me he asociado
con Chávez que se proclama
socialista, el cachacón,
y de mi cama, en piyama,
me han llevado hasta el avión.
Y ¿por qué me han derrocado,
si es que se puede saber?,
¿por quererme haber quedado
cien años en el poder
cuando no cumplí ni tres?
Ya son del siglo pasado
los golpes de estado, pues,
¿están locos, qué han fumado?
Pero lo más divertido
y que me causa más gracia,
es que me haya defendido
en pro de la democracia
un golpista conocido
como es Hugorila Chávez,
ay, Dios, cuánto me he reído,
qué bárbaro, tú no sabes.
Escribir un comentario