Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Pese a admitir sus delitos, el ex magnate financiero BERNARD MADOFF recibió en los Estados Unidos una condena ejemplar: 150 años.
A ciento cincuenta añitos
de cana lo han condenado
al pobre de Bernardito,
pobechito, qué ha pasado,
qué castigo tan severo
por tan solo haber robado
un poquito de dinero,
ni que esto fuera un pecado.
En este siglo veintiuno
no está mal visto robar,
y mucho menos si a uno
se le da por estafar,
revela hasta picardía
y provoca admiración,
pronto, no me extrañaría,
que amerite un galardón.
Por ello a mí me contrista
que apliquen tales sanciones
tan drásticas a un artista...
son sesenta mil millones
los robados, casi nada...
¡el ponja saqueó un país
y tiene cárcel dorada
aunque no tiene nariz!
AL PARECER, ESTA ES LA PRIMERA VEZ QUE UN DELINCUENTE CAPITALISTA, ES SOMETIDO A TAN SEVERO CASTIGO.
ES DE ESPERAR, QUE TANTO EN ESTADOS UNIDOS DE AMERICA, COMO EN RESTO DEL MUNDO, SE HAGA UNA MINUCIOSA INVESTIGACION Y SE DESCUBRAN A TODOS LOS MISERABLES QUE POR SU ILIMITADA CODICIA Y LA FALTA DE REGULACIONES QUE CONTROLEN SUS ACTIVIDADES, AFLIGEN, (no es la primera vez) A GRAN PARTE DE LA POBLACION EN EL MUNDO, Y SEAN CONDENADOS A TREMENDAS PENALIDADES COMO BERNARD MADOFF.
PARA ENSENAR A UN BUEY A CAMINAR DERECHO, PARARSE Y VOLTEAR, HACE FALTA DURISIMOS GOLPES EN SUS CUARTOS TRASEROS. ASI APRENDE Y DESEMPENA MUY BUENA LABOR.
SI SOMETEMOS AL HOMBRE A DURISIMOS CASTIGOS, CON TODA SEGURIDAD QUE LOGRARIAMOS QUE SU CONDUCTA SEA HONESTA, NOBLE, JUSTA, Y ASI NO CORRERIAMOS EL PELIGRO DE LA AUTO-DESTRUCCION.
Escribir un comentario