Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Bajo el apagón intelectual que le asiste por su escasez de luces, EVO MORALES vino, contrito, a consulta con este analista.
- Doctor Yerovi, no sé
por qué me andan criticando.
- Usted lo debe saber,
qué cosas estará hablando...
- Pues 'no hay nada que pedir
perdón de nadie', eso fue.
- Y ¿qué quiso usted decir?
- Pues ni yo mismo lo sé.
- Sí, ya veo, me doy cuenta.
-¿Será que bien no me explico?
- El lenguaje es la herramienta,
que no maneja un borrico,
y edifica el pensamiento...
si no tiene la primera
el segundo es pavimento.
- Ah, caramba, así que eso era...
- Y ¿qué me aconsejaría
para expresarme mejor?
- Mala es su morfología,
y su sintaxis peor,
se expresa en forma precaria...
- ¿No me estará usted alabando?
- Repita usted la primaria
que la ha pasado raspando.
Para ser electo presidente
se debe estudiar y estar preparado,
sino llamas y gorilas
han de estar jode y jode por su lado.
Sino escupe uno,
ruge el otro
hacen ver como un gatito a
nuestro caballo loco.
Talvez Tarzan pueda ayudarnos
o San Francisco de Asis darnos una luz,
la proxima vez que ladre uno de ellos
hay colgarlos de una cruz.
Escribir un comentario