Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Tras disfrutar de un simpático bloqueo de carreteras, este analista comentó tal privilegio con la defensora del Pueblo, BEATRIZ MERINO.
Dime, qué hacemos, Beatriz,
ya no se puede, te juro,
vivir en nuestro país
sintiéndose algo seguro
cuando uno sale de viaje,
porque el viaje, en fin, termina
en la mitad de un paraje
cuando uno ni lo imagina.
Las carreteras cualquiera
las bloquea cuando quiere,
y quien por ellas viniera
pues que se friegue y espere,
por otra parte, el gobierno,
displicente o arrogante,
nos somete al mismo infierno
llamándose dialogante.
Eso es lo lindo del caos
donde fuese que él impere,
regalando horrendos vahos
pestilentes a quien fuere
y nadie es feliz, Beatriz,
ni siquiera por un rato,
pues nos deja sin nariz
y nos deja sin olfato.
Escribir un comentario