Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

El gerente de la Municipalidad de Lima, WALTER PAREDES, trató de justificar la desdicha del Centro de Lima y anunció que costaría 200 millones más.
Le juro que yo comprendo
que ir hoy al centro de Lima
es un caos tan horrendo
que es normal que se deprima
la gente y que se violente,
y que lance espumarajos
porque hasta el siglo siguiente
continuarán los trabajos.
El que no grita, maldice,
y no falta aquel que ladre,
sin embargo, no se dice
que aquí el autor del desmadre
no soy yo, que soy un chupe,
-aunque salgo y doy la cara-,
y si pudiera a Motupe
sobre el pucho me largara.
La culpa es de Castañeda
que es mi jefe y que me ordena
que conferencias conceda,
y a la pastosa condena
de recibir salivazos
esquivando los que puedo,
pero un día de estos me aso
y a Lucho le tiro dedo.
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