Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

El congresista ÉDGAR NÚÑEZ se mostró partidario de las playas nudistas, "no para mostrar miserias, sino mis privilegios".
Así que privilegiado
de cierta parte inferior
nos había resultado
Edgarcito, es el terror
de cualquier playa nudista.
Qué varón, por Dios, qué horror,
que guarde eso, por favor
que aquí hay damas a la vista.
De repente la herramienta
las ciega y las enloquece,
porque no creo que mienta,
don Édgar, no me parece.
Además de alguna gracia
tenía que presumir,
pues no tiene, por desgracia,
mucho, el pobre, que lucir.
Que digan los envidiosos
"qué creído y qué sobrado"
a él lo tiene sin cuidado,
son solo un mar de tiñosos
que no quieren aceptar
que él posee una virtud
que se pueda destacar
para orgullo del Perú.
Escribir un comentario