Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

La noche del 13 de enero, el conductor de un camión cisterna, TEÓFILO MENDOZA RAMOS, se adueñó del futuro de miles. Felicitaciones.
Convertido en un ciclón
porque cierta papeleta
sancionara su infracción,
le advino tal pataleta
que atravesó su camión
en la Central Carretera
y se armó una congestión
y un chongazo de primera.
Cinco horas quedó bloqueado
el tránsito de autobuses,
autos, combis y, obstinado,
cegado en sus pocas luces,
Mendoza Ramos fue el amo
del prójimo y su destino,
será por eso que estamos
como estamos, ¿no es divino?
Quedó así bien demostrado
que en la peruana nación
todo el mundo es respetado
con gran consideración,
y eso explica lo dichosos
y felices que hoy vivimos,
por eso somos famosos,
por lo bien que convivimos.
Escribir un comentario