Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

El ministro de Salud, Óscar Ugarte, reconoció la evaporación de 882 cajas con 41,100 documentos de los archivos de su portafolio.
Les juro que el alma parte
escuchar que, estremecido,
admite el ministro Ugarte
que hayan desaparecido
cuarenta mil expedientes,
y quizás un poco más,
así nomás, de repente,
después de la navidad.
Qué papelón, Oscarito,
cómo hemos de ser felices
si se esfuma, rapidito,
hasta un chancho en tus narices,
en suma que aquí, parece,
que todo se desvanece,
que somos todos idiotas
y en la cara se nos nota.
Si esto sigue y continúa
cualquier día -si esto crece
va en aumento y se acentúa-,
hasta tú desapareces
y por mucho que busquemos
-por Dios, no lo quiera el cielo-,
de ti ya no encontraremos
ni el recuerdo de tu pelo.
Escribir un comentario