Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.
En donde hasta los partidos políticos se inscriben con firmas falsas, la postulante a contralora, INGRID SUÁREZ, fue víctima de la suspicacia.
Por qué son tan mal pensados,
qué horror, qué majadería,
ni que se haya acostumbrado
el Perú de nuestros días
a que sea presentado
-con gran naturalidad-,
un falso certificado
para ser autoridad.
No me parece a mí justo
que me tilden de trafera
y -por causarme un disgusto-,
mi título de ingeniera
lo pongan en entredicho,
qué actitud tan majadera,
me tratan peor que a un bicho,
una miasma o lo que fuera.
Y yo les respondería
con documentos en mano,
si no fuese porque hoy día
-ya que soy un ser humano
maleteado por el raje-,
muy molesta yo he salido
de Lima y estoy de viaje,
qué cosa se habrán creído.
Si bien es cierto, la candidata a Contralor General de la República, Sra. Ingrid Suárez, ha quedado descalificada para ejercer tan importante cargo; vale la pena recordar que el anterior Contralor, Genaro Matute, fue "designado" por su amigo Alejandro Toledo, sin cumplir los requisitos mínimos para el cargo. Era bachiller ( se requería ser titulado y no lo era, aunque después, no se sabe mediante que mecanismos, la universidad de Ica lo tituló en tiempo record). No tenía la más minima experiencia en Control Gubernamental( por ello tuvo que depender de los funcionarios de la Contraloría y aceptar todas sus sugerencias; las que por cierto contribuyeron al anticontrol de las entidades del estado, para no chocar con los "pescados" de Toledo). Esto último se reflejó en los "informes ligths" elaborados por la CGP. Se fue el señor Matute y por cierto, dejó diseminado como Jefes de OCI (Órganos de Control Institucional)a sus "amiguitos" de la Contraloría, quienes aún conservan sus cargos y su tendencia de "trabajo" avalados por la actual Sub Contralora, que no opta por rotartlos de puesto, ya que conjuntamente con el ex Contralor, constituyen un bloque (por no utilizar otra palabra), bloque que aspira a hacerse neceario y hacer dependiente al nuevo Contralor por elegir. Es decir el panorama para el máximo ente de Control del estado es bastante gris (tal vez más gris que el cielo limeño).
Escribir un comentario