Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Desheredado y todo, el dotado y exquisito bailarín de chicha nipona FRANCISCO TUDELA se las arregló para heredar de su progenitor aún vivo.
Quien fue un día canciller
y hasta vicepresidente
de la mafia en el poder
y del ponja repelente,
quien de coqueta manera
arrancó más de un suspiro,
bamboleando la cadera,
por orden de Vladimiro...
Quien renunció velozmente
al ver que el barco se hundía
y muy silenciosamente
huyó con gran valentía,
quien hizo todo eso y más
y la gente lo ha olvidado
pues limpió con aguarrás,
con cinismo, su pasado...
Hoy en día ya ha heredado,
por la gracia de un juzgado
que a su padre lo concibe
difunto a pesar que él vive.
¿Y cómo es que ha conseguido
este santo milagrero
tal prodigio distinguido?
Son milagros del dinero.
Eso demuestra el poder que sigue teniendo, la mafia fujimontesinista, en el poder judicial y seguramente el poder político, que ejerce a travez del Primer Vicepresidente Giampietri. De otra forma no se explica, como puede lograr que se anule un matrimonio civil, que se puede realizar en su domicilio o en un local social, con la presencia del alcalde o del registrador civil, pagando una serie de conceptos, en la respectiva municipalidad, y presentando una serie de documentos, que piden las municipalidades para celebrar el matrimonio civil.
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