Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Calmando los ánimos de inversores y ciudadanos, el ministro de Economía, LUIS VALDIVIESO, conjuró el fantasma de la crisis financiera mundial.
No saben cuánto quisiera
creerle al buen Valdivieso
y que no se detuviera
-por la crisis- el progreso
del país ni mucho menos,
lo deseo firmemente,
pero ya veremos si eso
sucede efectivamente.
Más allá de mis deseos
-y de los suyos, ministro-,
dado que yo me recreo
llevando cierto registro
de lo mucho prometido
y de lo escaso cumplido,
dejo aquí, en verdad, escrita,
mi desconfianza infinita.
Disculpe la suspicacia,
pero aquí cada llamado
a la calma una desgracia
siempre nos ha deparado.
Si usted dice, sentencioso,
que todo está controlado...
¡mi madre, qué peligroso,
yo me escapo a cualquier lado!
Es bueno recordar. Si hacemos memoria veremos que el peruano ilustre Don Leonidas Yerovi fue el padre del no menos ilustre Nicolás Yerovi. Recordemos tambien que pocos intelectuales peruanos tienen o han tenido las agallas para llamar a las cosas por su nombre, como es el caso de los Yerovi , padre e hijo. Larga vida para Nicolás Yerovi. De tal palo tal astilla.
Raúl García Cabrera
El Presidente y sus Ministros, no se canzan de repetir que todo está muy bien, que somos el mejor pais de América, que la crisis mundial no nos va a afectar y que tengamos confianza, porque el Perú seguirá creciendo, pero el pueblo que sufre hambre, que no tiene empleo o que sobrevive con su mísero sueldo, no sabe que hacer, a quien creerle y es por eso que ante cualquier motivo toman las carreteras y provocan disturbios.
Lourdes, los votos y la alcaldía
Qué culpa tiene la pobre alcaldía
para que Lourdes Flores Nano
nos la quiera meter por el ano,
mientras la aplaude Alan García?
Acaso ella es dueña del poto ajeno?
Tal vez ya no requiere nuestro voto,
cree que el ciudadano es un piajeno,
o es muy estrecho su enorme poto?
Doctora Lourdes Flores Nano:
Ud. ya no es una cándida chiquilla:
¡Ud. debe untarse con mantequilla
y respetar el voto ciudadano!
Edwin Segovia.
Autor del libro “Poemas y Presagios”, con prólogo de César Calvo (1992)
y de la novela “Eorindari, al Sur del Paraíso”, con prólogo de Pablo Macera (1999)
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