Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.
La fastuosa clausura de LAS OLIMPIADAS DE BEIJING puso de manifiesto el fecundo y notable fruto de los empeños del Estado peruano.
Finalizó ya en Beijing
el certamen cautivante,
colorido, bello, en fin,
y, sin duda, impresionante,
de la fiesta universal
del deporte que ha encumbrado
a China al gran pedestal
que había China soñado.
Qué alegre, qué lindo ha sido,
qué emocionante y lucido
lo que en China ha sucedido
y el mundo entero aplaudido,
el esfuerzo desmedido
-y con medallas premiado-
de tanto atleta que ha sido
con justicia ovacionado.
Cabe, eso sí, mencionar,
que, en gesto de cortesía,
se dejó el Perú ganar
las medallas que hoy en día
luce, ufano, el anfitrión,
fue el Perú campeón moral
de esta gran competición,
para orgullo nacional.
Aun cuando las Olimpiadas de Pekín estuvieron muy bonitas, con una infraestructura extraordinaria y una musculatura atlética envidiable, con una China que llegó incluso a opacar en algunos deportes a los Estados Unidos, el grande de siempre, estas Olimpiadas también deberían llamarnos una vez más a la reflectión de lo que realmente somos como país en el contexto mundial. Como diminuto que somos, asistimos con un equipo diminuto y consecuentemente nuestra participación fue diminuta y los resultados obviamente diminutos.
Nuestro deporte simplemente dice que somos un país atracado en el espacio-tiempo, con políticos incapaces de encontrar el comino correcto o mejor digamos la gente correcta que pueda liderarnos con integridad, honestidad e ideas que puedan conllevar a la elevación del nivel social, donde radica precisamente el grave Talón de Aquiles de nuestros deportes y de nuestra escasez de educación. Lo único que hacen los dirigentes deportivos, como políticos que son o representantes de políticos que son, es mandar al sacrificio y humillación a jóvenes bien intencionados pero que lastimosamente no tienen la preparación debida, la alimentación necesaria para poder practicar deporte con relativo éxito y más aún sicológicamente desalentados debido a su procedencia de un país en eterno subdesarrollo.
Quizás se podría aseguar que en materia de deporte estamos retrocendiendo, como los estamos en economía, en educación y en varios otros campos. Por ejemplo vóleybol. Sin ir my lejos era el deporte que más glorias nos daba en el pasado. Ahora se debate en la mediocridad. El fútbol, es una mentira de los medios de comunicación, porque la verdad no le ganamos a nadie. En el atletismo de hace sólo unos veinte años había mejor gente, atletas que si bien no ganaban medallas cumplían perfomances respetables, y se podría decir lo mismo de la natación, que aun siendo de élite, tenia buenos prospectos. La lucha libre no tenía un solo luchador sino alrededor de media docena de buenos luchadores. ¿Qué ha pasado con todo esto o qué estáá pasando con nosotros como país? í¿Se ha propuesto alguien pensar detenidamente sobre este desastre?
Seamos realistas, no estamos criticando a los deportistas o la sociedad peruana en su integridad sino a aquellos que supuestamente deben velar por la sociedad peruana, que presuntamente trabajan en pro de una sociedad civilizada e igalitaria: Políticos corruptos, burocracia corrupta, jueces corruptos, maestros corruptos, periodistas corruptos y policías y militares corruptos son los responsables. De estos los hay a montones y se ven en los periódicos todos los días, pero como a nosotros nos gusta coimiar o prometemos no tirar dedo al de arriba todo queda olvidado al segundo día o finalmente, si el acusado es condenado no pasa de unas pequenas vacaciones en una prisión dorada. En fin hay mucho que decir, lamentar y por que no construir. Pero como nadie tiene intención de arreglar esto, no ocurrió en 200 años, no nos queda otra que seguir la corriente y vivir al compás de nuestra incompetencia y desaliento social.
Sería bueno hacer benchmarking de países que tienen también presupuestos limitados (aunque García crea que estamos en Suiza) como Cuba y Jamaica que han performado muy bien en estas olimpiadas que fueron casi extraterrestres. Para ver la importancia que el gobierno le da al deporte , como genialmente dijo alguien , basta admirar el vientre de nuestro presidente .
Escribir un comentario