Soy poeta, novelista, dramaturgo, periodista, doctor en Literatura y, para colmo, peruano. Soy autor de veinte libros y miles de columnas periodísticas. He dirigido la centenaria revista Monos y Monadas y he sido condecorado con persecuciones, clausuras, bombas incendiarias, con una
condena a cuatro años de prisión por plagiarme a mí mismo y, desde hace una década, con la prohibición de publicar mi propia novela. Tengo 56 años, ocho corbatas y ningún remordimiento. Podría decirse, además, que soy un hombre anticuado: me gustan las mujeres.

Faltando 15 días para jubilarse, el juez de Bolívar, ESTEBAN LÉVANO FUENTES, decidió irse con doble pensión archivando un caso de narcotráfico.
Ay, Dios mío, qué tal cara
la de este juez, lo delata,
por no verla yo pagara,
lo juro, un chupo de plata.
Pero en fin, ya que ha venido
en condición de paciente,
resignado he recibido
a este ser poco aparente.
Me cuenta, el pobre, azorado,
que antes de irse jubilado
ha una sentencia emitido
por la cual ha delinquido...
no me venga usted a embaucar,
¿así que se ha inaugurado
como juez de bien cobrar
antes de irse jubilado?
Hágame usted el favor,
si la vergüenza tuviera
cualquiera precio, señor,
igualito la vendiera
si es que encontrara postor,
pero ya que eso no tiene
ni nunca tuvo, qué horror,
de venderla usted se abstiene.
Escribir un comentario