Ronie Bautista, 24 años, es más ‘fichero’ que ‘consolero’ y prefiere los juegos de pelea y aventura que otros géneros. Gino Alva también tiene 24, es adicto a los videojuegos, fanático del cine de terror adolescente, apasionado por el anime y el manga. Con 22 años, Gustavo Kanashiro estudia Comunicaciones,
bloguea y es vicioso hasta la médula. Pedro Rivas Ugaz cumplió 34. Tuvo un Max Play, luego un Sega Genesis, ahora un PS3. A diferencia de los tres primeros, él sí jugó Asteroids en un 'pinball' del Centro de Lima. En lo que sí coinciden los cuatro es que aseguran ganarse la vida como periodistas.
Si hubo un juego con el que me envicié durante madrugadas enteras, ese fue Diablo II. No puedo esperar la hora de repetir el plato con su sucesor.

Parafraseando al Búho, de Trome: ingreso al túnel de tiempo. Es el año 1991, aún no cumplo 14 años y ha llegado una nueva vecinita al barrio. Se llama Roxana, pero le dicen Rochi. Tiene 15, alquila el segundo piso de la casa de un amigo y toda la patota para ahí. Yo también suelo perder el tiempo en ese lugar pero por otro motivo: hay un Game Boy.