Ronie Bautista, 24 años, es más ‘fichero’ que ‘consolero’ y prefiere los juegos de pelea y aventura que otros géneros. Gino Alva también tiene 24, es adicto a los videojuegos, fanático del cine de terror adolescente, apasionado por el anime y el manga. Con 22 años, Gustavo Kanashiro estudia Comunicaciones,
bloguea y es vicioso hasta la médula. Pedro Rivas Ugaz cumplió 34. Tuvo un Max Play, luego un Sega Genesis, ahora un PS3. A diferencia de los tres primeros, él sí jugó Asteroids en un 'pinball' del Centro de Lima. En lo que sí coinciden los cuatro es que aseguran ganarse la vida como periodistas.
Quienes nos leen continuamente saben que tanto Gino como yo somos propietarios de una PS3 (o sonyer como alguna vez nos bautizaron), lo que no quiere decir que no disfrutemos de otras plataformas como la Wii, la Xbox 360 o jugar en PC. Aquí cuatro franquicias videojueguiles exclusivas por las que me compraría la consola de Microsoft.
Puede sonar a cantaleta estimado lector, pero si estaba pensando en comprarse una consola de videojuegos por estos días, así sin más le digo que adquiera una PS3 y que God of War 3 debe ser el primer título a tener entre sus manos.
"¿No has jugado Portal?", me inquirió mi amigo Omar hace un año. Había jugado Half-Life y Half-Life 2, ambos títulos de Valve, la misma desarrolladora de Portal, mas no había tocado ese título hasta esa fecha. ¡De lo que me había perdido!
Hace algunas semanas les había contado a algunos miembros de este blog que me afanaba la idea de organizar una reunión en la que podamos llevar a la vida nuestras batallas en Modern Warfare 2. Todos ese día -éramos siete u ocho vagos- estuvieron de acuerdo con la idea y les pareció muy divertida la idea. Entonces aprovecho esta oportunidad para convocarlos -a todos sin excepción- a un encuentro de Paintball.
Los viciosos -como los deportistas- suelen tener cábalas y supersticiones para obtener el toque de suerte que a veces se necesita, en ocasiones, para ganar. Desde pequeño he ido acumulando muchas manías y trataré de ir recordándolas poco a poco. Esta primera entrega se centra en mi autoritarismo cuando juego con mis amigos en mi casa. Cuando soy el visitante, algo tan simple como mandar al diablo a todos si estoy recibiendo una paliza se torna algo difícil.