Soy un viejo teatrero, hijo de un novelista y de una pianista y padre de un músico y de un artista plástico. Estudié muy en serio y sigo estudiando y enseñando teatro, en la PUCP los lunes y cuando puedo el resto de la semana. Mis dramaturgos preferidos son Shakespeare, Ibsen, Miller y Becket.

Soy buen amigo de mis amigos, perdono pero no olvido, camino por las mañanas, me encanta la conversación inteligente, hago chistes y escribo obras sobre la muerte, trato de ser justo caiga quien caiga -con frecuencia el que cae soy yo- y en este blog diré lo que pienso.

SEVERA VIGILANCIA de Jean Genet en el QUILLA de Barranco

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LAS IMÁGENES DE ESTE VIDEO de Julián Estrada expresan más y expresan menos que lo que el público recibe al ver SEVERA VIGILANCIA de Genet en el espacio QUILLA de Barranco. Aquí aparecen elementos que no están en la obra, y no aparecen las estupendas (y muy violentas, para nada poéticas) actuaciones de un elenco bien dirigido por Mikhail Page, y que hace el mejor uso posible de un material en todo sentido complicado

 SIGUE

La medida de un actor que hace una obra realista (y ésta lo es) es la forma como maneja el texto, y aquí los cuatro actores --Diego Alonso Otero, Tommy Párraga, Giovanni Arce y un cuarto buen actor que no aparece en el programa-- cumplen el reto a la perfección.

SEVERA VIGILANCIA es la primera obra de Jean Genet, escrita en 1944 y estrenada en 1949, y revela a las claras el talento nato del autor, su capacidad de exponer ciertos temas oscuros, su ideología principal (que el Mal es, de alguna forma, admirable --perdonen el simplismo) pero también su inexperiencia como dramaturgo.

La pieza, de argumento mínimo y desarrollo detallista, está escrita en un diálogo lleno de brillo y poesía pero que salta de una metáfora a la siguiente casi sin transición, tal como lo hace un poema, obligando a que los personajes pasen de una actitud y una emoción a la siguiente a una velocidad vertiginosa e inusitada.  Esto, que es virtud (o por lo menos no defecto) en la poesía y hasta en la prosa, se convierte en defecto en el teatro, donde las cosas ocurren y el diálogo se escucha una sola vez, y hace falta expresar y que el público entienda todo a la primera --si es que uno quiere hacerse entender porque tiene algo que decir, por supuesto.

Esa particular dificultad --la multiplicidad y velocidad de los tránsitos-- está muy bien resuelta por el elenco y la dirección.  Es la escritura la que amenaza con perdernos en el camino. Atendemos la acción todo el tiempo --sólo el sexo es tan fascinante como la violencia, y de ambos hay bastante en este montaje-- pero lo hacemos llevados por estas fascinaciones, y no por un interés en el destino de estos personajes, con quienes nos resulta muy difícil, si no imposible, identificarnos.

También seguimos la obra, por supuesto, para tratar de entender qué es lo que verdaderamente está pasando entre los tres prisioneros de la celda carcelaria donde sucede toda la acción.

Pero echamos de menos aquello que redimiría la pieza como obra de arte: llevarnos a una comprensión mayor y mejor de la naturaleza de la maldad, de la violencia, de la crueldad y del crimen.   

Es que mostrar las cosas tal como son o suceden no es cometido suficiente para el Teatro: hace falta mostrar por qué son y suceden así y sobre todo cómo pueden cambiar (y si no me creen, pues pregúntenselo a Bretolt Brecht, que sabrá explicarles este punto mucho mejor que yo). 

Sabido es que Jean Genet (hijo de padre desconocido y de una puta,pero criado por una familia adoptiva muy amorosa a partir de los ocho años) fue, de adolescente, un delincuente consuetudinario de muy pocos escrúpulos (ladrón, falsificador, prostituto, pederasta). Tras su décima reincidencia juvenil, acabó condenado a cadena perpetua según la ley francesa.

Sabido es también que Jean Cocteau, y más particularmente el filósofo existencialista Jean Paul Sartre...

See full size image...pidieron su indulto por motivo de su talento --ya había escrito (en la cárcel) y publicado algunas obras importantes.  Y efectivamente, fue indultado y nunca más fue condenado por un crimen, dedicándose desde ese momento a la escritura.Genet fue también el motivo para un largo libro de Sartre, un libro muy de su época, la época cuando el crimen personal (el terrorismo ha cambiado nuestra actitud) todavía no era visto como insensato o inútil, la época anterior al terrorismo de estado (Torres Gemelas) y a los casos extremos de crueldad (asesinos sexuales en serie).  Estoy hablando de esa nefasta época de la posguerra, cuando el crimen personal podía ser considerado como una forma romántica del arte, o algo parecido

Este libro fue retadoramente titulado SAN GENET, e hizo mucho a favor de la fama de un autor que yo me atrevería a calificar como de mucho talento y muy pocos principios éticos.  Aquellos principios que sí tuvo, si es que los tuvo, fueron muy, pero muy poco convencionales

Genet fue clasificado por Martin Esslin como autor principal del Teatro del Absurdo, pero Esslin lo puso allí basándose principalmente en obras posteriores a SEVERA VIGILANCIA, obras como LAS CRIADAS (vista en Lima hace relativamente poco), EL BALCÓN, LOS NEGROS y LOS BIOMBOSLa pieza que ahora nos ocupa es anterior, y es una pieza realista-poética sin la polivalencia metafórica ni la fuerza dramática de las obras maestras de este controvertido y controversial autor especialista en temas negros, sentimientos oscuros y actos extremos.

Mikhail Page dirige, con éste, su tercero o cuarto montaje --he tratado de averiguarlo sin éxito-- y aquí demuestra imaginación, buen manejo de actores y actitud profesional.  Me gustó particularmente ese poético y bien ejecutado baile entre dos de los presos (sobre la alfombra azul) y algunas escenas de violencia bien planteadas --aparte, claro, del gran logro de dirigir tamañas actuaciones. 

A los directores, dramaturgos y actores no les gusta que nadie los aconseje en público --ellos mismos son, y solitos se jaranean-- pero yo no puedo con mi genio y acoto: lo que ahora le corresponde a Page es montar una comedia realista.  Probablemente ese género no le interese, en este momento, pero mi argumento es precisamente ése: si Page quiere de verdad aprender a dirigir, y convertirse en un profesional del teatro, debe diversificar su repertorio, que se ha mantenido, hasta donde sé y recuerdo, en el territorio preferido por las juventudes teatrales y artísticas: la violencia, el sexo y la desesperanza, temas que afloran como los únicos de esta obra de Jean Genet y que son, por supuesto, mucho más fáciles --en tratamiento y en interpretación-- que la bondad, la virtud y la esperanza.

* * *

3 comentarios

Hola AA concuerdo muy bien contigo cuando dices que esas imágenes expresan más y expresan menos, es verdad, si bien es cierto estamos hablando de teatro y no de cine, si vamos a ver avances de una obra teatral es bueno ver parte del montaje con actuaciones reales de ESA puesta y no con atmósferas creadas por lo audiovisual (el cine), eso puede generar falsas espectativas y quien sabe hasta decepción...

Mucha razón tiene este su comentario, y creo que el autor de este cortito no lo pensó como un avance de la obra teatral sino como una obra cinematográfica autónoma, inspirada en la obra. El problema está en haberla puesto en Youtube como avance. AA

Señor Alegría, perdone de antemano mi ignorancia, pero llevo dándole vuletas en mi cabeza a esta pregunta desde que fui a ver Severa vigilancia el fin de semana pasado: ¿Cuál es el mensaje de esta puesta en escena? Es la misma pregunta que usted plantea a los que decidieron ir a ver La jaula de las locas, pero en este caso la cuestión se hace más difícil, intrincada y profunda. Mi capacidad de análisis tal vez no me alcanza para encontrar la respuesta o, quién sabe, no soy capaz de ENTENDERLO. Esbozo una respuesta y es la de que el autor de la obra quiere mostrar al desnudo, pero adornado de interesantes metáforas, ese submundo en el que todas las salidas están truncadas para algunas almas que optaron por darle tal curso a sus vidas y en donde sólo prima la desesperanza y la desesperación porque no existen alternativas reivindicatorias.

Me parece muy acertado este diagnóstico de lo que puede haber sido la "intención de autor" de Genet --siempre es preferible este término al de "mensaje", que está un poco sesgado.
Un contexto en el que la gloria consiste en demostrarse entre sí, por qué sólo quedan esos tres personajes encerrados en la estrechez de su celda, cuál de los tres personajes es el más sanguinario, el más psicópata o el más desposeído de la cualidad hermosa que (quiero creer que es así) tiene la vida.
No "quiera creer" nada. ES así. Y por favor no tenga el menor miedo ni el más mínimo pudor en asegurarlo.
Nada hay que decir de las actuaciones y de la dirección que, a mi modo de ver, cumplen con el objetivo de dejar sin aliento y en la desesperanza total a los espectadores. Nada hay qué objetar del ambiente sombrío y truculento que se percibe y se siente desde que se ingresa al ambiente en el que se representa la obra de Genet. Créame que hasta fui capaz de sentir el olor a letrina y a sentirme incómoda con la humedad y la frialdad de lo que podría ser la vida en una celda, en la que los que delinquen están obligados a sobrevivir hacinados, con la única opción de soportarse o admirarse (¿?) unos a otros. Si el teatro busca el deleite en los espectadores... o la reflexión... o conmoverlos.... o hacerlos pensar.... ¿qué busca esta obra?... ¿qué busca el autor? ¿Acaso compartir ese lado oscuro de los seres humanos con el que algunos no podemos ponernos en contacto porque no hemos decidido trasgredir los "límites establecidos"? ¿En eso consiste el teatro alternativo? No lo entiendo del todo en qué consiste compartir lo desagradable sin plantear una salida que redima al ser humano. Será por eso que sólo me atrevo a plantearle preguntas. Un saludo, Flor
Hay tres valores fundamentales: Bondad, Belleza y Verdad. En algunos casos --no en esta obra más bien primitiva del Genet inicial, n en este montaje que adolece de casting inapropiado (son más jóvenes de lo que deberían ser)-- una obra expresa algo terriblemente malo y feo con tanta, tanta verdad que redime la ausencia de los otros dos valores. Aristóteles pone el ejemplo de un cuadro que puede representar bellamente algo tan feo como un cadáver (pensemos en "La lección de anatomía" de Rembrandt). No es el caso con esta obra ni tampoco con este montaje, salvo en contados momentos en los que se atisba verdad en los personajes, gracias a los actores, mas no a la obra. Gracias a ti por el comentario y la pregunta. AA

Severa Vigilancia me impactó, por lo que me tome un tiempo para reflexionar y leer en algo a Genet y su obra.

Severa Vigilancia es una obra simbólica realista, con un desarrollo narrativo fallido, como dice Alonso, pero llena de impactantes imágenes, que denotan la base poética de la estructura dramática interna.

Tres presidiarios, en una situación extrema de convivencia, de encierro, en una estrecha celda, son vigilados por dos miradas escrutadoras, la mirada del vigilante, lejos pero obscuramente presente en el fondo del escenario, y la mirada de nosotros, los espectadores.

Esta puesta en escena, en un escenario transfigurado, despierta nuestra naturaleza predadora, e invita a una identificación entre el que actúa y el que observa, resaltada por un ambiente de desolación, erotismo y muerte latente ante nosotros, desde los primeros momentos, con una presencia visiblemente activa de los actores antes de que comience la obra misma.

No estoy de acuerdo con Alonso, en que en Genet es difícil definir los principios éticos. Severa Vigilancia es una obra producto de un escritor complejo y distante, con una dramaturgia trágica como visión. Si definimos el ejercicio de poder como la clave de la relación entre los personajes, qué pasa con los que lo tienen y ejercen, con los que lo sufren, aunado a la fascinación que estas situaciones pueden ejercer sobre nosotros, podemos tener una pauta para entender a Genet.

Su mirada podemos verla entonces no como amoral o inmoral, sino como un impasible testimonio. Como menciona la anterior comentarista, la teatralidad de esta puesta en escena nos invita a compartir (pero también a distanciarnos) del lado oscuro de los seres humanos.

Recordemos que el mal siempre puede ser fascinante, si no de donde el éxito de antihéroes como Ricardo III. Contamos para ello el filtro de la fría, severa, distante y metafórica constelación de imágenes de sensualidad, sexualidad y muerte (la reiterada mención de las lilas, el pañuelo) que nos ofrece el texto de Genet y que apoya la puesta en escena y ejecutan profesionalmente los actores.En este sentido, se cumple uno de los secretos del buen teatro, una relación activa y de convivio entre la audiencia y los actores

Por último, aunque no tengo una respuesta clara, hubiera sido interesante que Mikhail Page, el director, abordara dramatúrgicamente esta clave trágica relacionándola al Perú actual de las prisiones, con algún detalle u giro dramático. ,

Interesante comentario, Gustavo. No estoy de acuerdo, como te puedes imaginar, con aquello de que la mirada de Genet "podemos verla entonces no como amoral o inmoral, sino como un impasible testimonio". ¿Tan "testimonio" ajeno a la moral y por ello libre de culpa como la confesión sincera de algún asesino en serie? Como verás, no creo en la objetividad, ni siquiersa en la artística: siempre han que tomar partido. AA

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