Soy un viejo teatrero, hijo de un novelista y de una pianista y padre de un músico y de un artista plástico. Estudié muy en serio y sigo estudiando y enseñando teatro, en la PUCP los lunes y cuando puedo el resto de la semana. Mis dramaturgos preferidos son Shakespeare, Ibsen, Miller y Becket.

Soy buen amigo de mis amigos, perdono pero no olvido, camino por las mañanas, me encanta la conversación inteligente, hago chistes y escribo obras sobre la muerte, trato de ser justo caiga quien caiga -con frecuencia el que cae soy yo- y en este blog diré lo que pienso.

LA PUERTA DEL CIELO de Alfonso Santistevan, será la mejor obra del año

Compartir:

 

No se pierdan 'La puerta del cielo'. 

Es la mejor obra peruana de las últimas décadas. 

No haré un recuento de lo que se trata la obra.  Solamente les contaré algunas experiencias.  Noté, a mitad de la pieza, que la señorita de unos veinticinco años sentada a mi lado y a quien no conozco, estaba  literalmente en el filo del asiento.  Igual que yo.  Miré más allá y vi que muchísimos del público también inclinaban el torso hacia adelante, en actitud de no perderse una palabra.  No es que estuvieran intentando escuchar mejor --era una escena muy intensa y fuerte.  Es que no querían perderse un ápice de lo que estaba pasando.

 

Noté luego que esta misma señorita se ponía de pie inmediatamente para aplaudir al terminar la obra, y aplaudía con el mismo entusiasmo que todo el resto del público.  Vi luego que se volvía a sentar, se secaba los ojos y esperaba un momento antes de salir

Yo estaba interesado en su reacción, porque desconfiaba de la mía propia. 

La obra ocurre en nuestros días, pero también durante el verano de 1975, época que recuerdo bien y que compartí vitalmente con Alfonso Santistevan, el autor. 

Pero esta señorita, que debe haber nacido en los 80s tardíos, estaba tan enganchada y conmovida como yo

Lo que a ella la enganchaba, entonces, no era nostalgia por la época, sino el drama humano, que iba comprometiéndonos a todos cada vez más

Las actuaciones son extraordinarias, y totalmente dentro del estilo totalmente naturalista que la obra exige.  Humberto Cavero está sensacional, en lo que debe ser la mejor actuación de su vida.  Alberto Ísola también está perfecto. La dirección de escena, que es del autor, se limita a lograr las mejores actuaciones que he visto en muchísimo tiempo y a ordenar las cosas para que el importantísimo drama salga a la luz totalmente. 

¿Qué es lo que experimentamos durante la obra? 

La revelación del profundo y muy humano misterio de las circunstancias y de las intenciones de los personajes, que en un principio no se conocen.  Junto con esto, la revelación de sus sentimientos, de sus convicciones, de su profunda integridad

Y, vaya, de su básica bondad.. 

También se nos revela la tragedia de la actual falta de integración de nuestra patria: la manera cómo raza y clase social son importantes, y causan diferencias y conflictos, pese a nuestros mejores esfuerzos e intenciones. 

Pero la gran maravilla de esta obra reside en que un drama humano profundamente conmovedor va revelando, como sin querer, temas generales en extremo trascendentes. Y nos vamos dando cuenta de que este drama no es lo que parece: No es una historia de dos individuos, sino la historia de todos nosotros, la historia reciente y actual de nuestra patria. 

¡Era por eso que estábamos sentados al filo de nuestros asientos!  Era porque nos interesaba mucho entender cómo somos, entendernos mejor a nosotros mismos.  Y aquello que nos emocionaba hasta las lágrimas no era solamente la circunstancia de los personajes, sino también, y simultáneamente, la circunstancia de nuestro país, expresada humanamente, sin rollo ni perorata.  Estábamos enterándonos de quiénes somos, por qué somos así, y cómo podríamos cambiar. 

Creo que esta obra transforma para siempre el panorama de la dramaturgia peruana y se convierte en un nuevo paradigma que, pienso yo, supera todo, o casi todo lo escrito y estrenado anteriormente.

25 comentarios

Realmente coincido con usted, fui a su estreno y he quedado impactado, es una obra que mezcla todo, nuestra realidad y fragilidad humana, la búsqueda de aquella verdad liberadora, la naturaleza de la politica de aquellos y de estos tiempos, este grito por ver más allá de la apariencia y reconocernos iguales - con nuestras diferencias- pues todos amamos, reimos, sufrimos y lloramos; esta lucha por cambiar el orden de las cosas, y esta enseñanza de la moral reflejando que hay ladrones de a pie y otros de cuello y corbata.

Es una obra realmente bella y compleja, no se la pueden perder.

Gracias por este perspicaz comentario! No deje de escribirnos! AA

Hola Alonso!

Mañana pienso ir a ver La Jaula de las Locas, ¿la has visto ya?, ¿qué tal está?

No la he visto y posiblemente no la vea. Por lo general me alejo de las obras que puedo imaginar demasiado bien, ya sea porque conozco muy bien el texto, porque he visto otras versiones teatrales (y en este caso también una película muy buena de Norman Jewison), o porque adivino lo que ciertos actores van a hacer con ciertos papeles, en fin: cuando me da la impresión de que me voy a aburrir, no voy. Pero por supuesto, la ocasión de opinar existe, y voy a poner una entrada para opiniones sobre este montaje --que no creo serán muchas, en verdad. Gracias por la pregunta! AA

Señor Alegría: Usted me está guiando por un camino de vértigo, tan ascendente que ni vislumbro la cúspide.
Vi La Prueba, según su recomendación, así como El chico de la última fila, pasando por Diecisiete camellos y La mujer sin memoria, para encontrarme con esta sorpresa, la de ésta, su última entrada sobre la obra del ISIL....
¡¡¡¡Ha visto usted la mejor obra del año antes de que éste termine!!!!... y la de las últimas décadas.
¡Cuánto entusiasmo del cual me contagio! Juro que usted me está arrastrando en ello. No es broma.
¿Qué puedo pensar? Algo nos emociona a usted y mí....y estamos en julio....Mi hermana que vive en España, según lo que yo cuento y usted escribe --porque le he recomendado leer su blog-- pregunta si el teatro peruano es entonces el mejor del mundo. Preguntémonos dónde nace nuestro entusiasmo o si estamos en una etapa de renacer en todos los aspectos de la vida como peruanos.... Es tan sólo una duda que le planteo o propongo para reflexionar sobre nuestra "compartida emoción creciente" por todo o casi todo lo que vemos.

Casi todo, sólo casi todo...
Lo voy siguiendo y mi emoción va creciendo...¿Es un fenómeno nuevo? ¿O todo nos parece "lindo" porque somos buenos y así lo queremos ver?.... Yo no lo sé... Estamos en la misma condición....

Su amiga, Flor

¿Y por qué no podríamos tener el mejor teatro en habla hispana? Ahorita tenemos el mejor tenor lírico y la mejor tablista surf, por contar apenas dos figuras mundiales que se me vienen a la mente... ¿por qué negar que tenemos el mejor teatro? ¿Porque no hay 'campeonatos mundiales de teatro' que podamos ganar para demostrarlo? Le cuento que, aunque la dramaturgia está muy en camino, los actores peruanos son, en su conjunto, mejores que los de cualquier otro país de habla hispana, incluyendo españa. Estoy hablando, por cierto, de actores profesionales de teatro entrenados para ser tales, y no de los aficionados que aparecen de cuando en cuando en películas o series de TV en virtud de su belleza o de su extracción racial.

Ahora bien, ¿por qué aparece este boom justo ahora? Porque los actores y directores de hoy están mejor entrenados que los de antes. ¿Sabe cuántos años estudió Alberto Ísola en Europa antes de comenzar a enseñar en el Perú? Seis, por lo menos: primero en el famosísimo PICCOLO TEATRO de Milán, y luego en el no menos importante DRAMA CENTER de Londres. Alberto, y Roberto Ángeles, Jorge Guerra y otros como ellos y yo, que hemos estudiado en el extranjero con los mejores profesores del mundo, hemos estado entrenando actores, directores y dramaturgos peruanos desde hace unos 15 o 20 años, tanto independientemente como en instituciones como el TUC y Artes Escénicas de la PUCP. Y ahora estamos comenzando a ver los resultados en actrices como Wendy Vásquez y Kareen Spano, y actores como Paul Vega y Bruno Odar, por mencionar sólo los nombres que se me vienen en este momento. Este entrenamiento se suma al natural talento actoral de los peruanos, su natural estilo parco y sincero que se ejerce también en la vida y que en el teatro es un estupendo terreno para desarrollar un estilo actoral naturalista, sin aspavientos ni disfuerzos. En cuanto a la dramaturgia... pues mire usted cómo algunas obras peruanas se dan por todo el mundo. Sí, es cierto, tenemos el mejor teatro del mundo de habla hispana. No el más dispendioso, no el más elaborado, no el más lujoso, pero sí el mejor. AA

Muy interesante lo que cuenta en su respuesta a mi comentario y agradezco que comparta con nosotros, sus lectores, información como ésa que, muchas veces, no está al alcance de cualquiera porque no se difunde lo suficiente o porque sólo la conoce el gremio "teatral".
Contar con los mejores actores de habla hispana es otro orgullo que tenemos que sumar a los que ya tenemos los peruanos. También están nuestros escolares que últimamente ganan todos los concursos internacionales de matemáticas y los dos hermanos que destacan en todos los torneos de ajedrez en el mundo; es decir, se pueden citar muchos ejemplos.
El talento actoral al que usted se refiere lo vi en su total expresión en La prueba. Realmente conmovedoras las actuaciones de los tres actores más jóvenes; y no estoy tratando de restar un ápice el valor de los más maduros ni el trabajo de dirección. No suelo ver las series de televisión que usted menciona, pero sí he visto alguna vez Al fondo hay sitio (justamente porque es peruana, porque hay que ver todo lo que se hace y porque quería saber cuál era la razón de su éxito), en la que el actor que hace el personaje del Mike, el "gringo atrasador", es justamente el que interpreta a Peter Korach en La prueba, y debo decir que ese mismo día decidí dejar todo prejuicio de lado acerca de los actores de series de TV. ¡Qué actuación! ¡Qué actorazo!
Por supuesto que en ese boom está la mano y el tezón de todos ustedes, los profesionales y maestros, que han salido a estudiar fuera y llevan años cultivando ese arte en los demás. Aprovecho para felicitarlos a todos y a usted, pues gracias a ello nosotros, los espectadores peruanos, podemos ver buen teatro.... Y por qué no decirlo, ¡el mejor teatro del mundo!

Hay una parte de su respuesta que se lee entrelíneas y me deja un poco "desinflada" es la que la que deja ver que para llegar a ser un buen dramaturgo se necesitan años de estudio. También estudié en la Pucp, pero siendo ya una mujer algo madura había decidido regresar a sus aulas a estudiar Artes escénicas. ¿Tal vez no sea lo aconsejable por no ser "tan joven" ya? No es relevante decirlo, pero mi oficio, mas no mi profesión, es el de escribir y ésa es la parte que más me interesa de las artes escénicas.
Nuevamente, me he salido del tema de esta entrada, pero, al fin y al cabo, seguimos hablando de teatro, ¿no le parece?
Un saludo afectuoso.

Si quisiera ser bailarina de ballet o concertista de piano, le diría que se olvide, salvo que tenga 12 años como máximo. Y si quisiera ser actriz, le recomendaría que se orientara más bien hacia la dramaturgia. Es que para comenzar a escribir no hay edad. Los principios se aprenden pronto, y la práctica y el tesón pone el resto. En otras palabras: para la escritura no hay edad. Hasta pronto! AA PD: He releído lo que escribí, y la verdad es que la entrelínea del límite de edad la puso usted de su cosecha! No posterque más su destino natural!

Buenas tardes, señor Alegría.
Dice que será la mejor obra teatral del año. Pero aún no hemos visto Cyrano de Bergerac de la Plaza Isil. Recuerde que siempre nos sorprenden gratamente. O no espera mucho de Chela de Ferrari para este fin de año?

De Chela espero siempre lo mejor, es la mejor mano para dirección de escena que tenemos. Y recuerde que esta PUERTA DEL CIELO es también un triunfo de Chela, como productora. Pero igual, por más precioso y apropiado que sea el montaje de CYRANO, jamás podrá competir en impacto con LA PUERTA DEL CIELO. Sencillamente porque aquella es una bella obra francesa de hace un siglo, y LA PUERTA es una bella obra peruana de hoy, y que por eso nos llega hasta el tuétano como ningún Cyrano podrá hacer jamás. Gracias por su comentario. AA

Aplaudo tu comentario anterior en el post de Flor. No hay duda, en el Perú hay recursos de sobra para hacer el mejor teatro del mundo. Me he llenado tanto de entusiasmo que omitiré mi ácido comentario sobre tu saludo a Alfonso al pie de del escenario en el estreno de ésta obra.

¡No, vamos, por favor, quiero leer ese ácido comentario!
En efecto ésta obra es de las mejores que he visto en años, a mi me parece tan buena como Respira que sé que a ti no te terminó de gustar por tus prejuicios.
¿Cuáles prejuicios? ¿Religiosos, políticos, sociales? Vamos, vamos, ¡atrévete a ser clarito y éxplícito!
En efecto, "La puerta del Cielo" está inmejorable y digna de una mente tán brillante como la de Alfonso (Santistevan), éste es el teatro que necesitamos, un teatro que nos abra los ojos y nos haga por fin una verdadera NACIÓN, en todo el significado de la palabra.

Un abrazo.

Si esto último que anotas es cierto, y para mí lo es... ¿cómo no abrazar al autor/director ipso facto, durante el aplauso y con todo el entusiasmo del momento? AA

Sr. Alegría, déjeme contarle que ayer, después de muchos años, vi que la gente se ponía de pie para aplaudir una obra. Mea culpa, yo nunca lo hago, pero una amiga argentina que vio la obra con nosotros se sintió tan conmovida que no dudó en hacerlo, y así todo el público se auto-instó a seguirla.

Para mi ha sido una obra importántísima, no sólo por los aspectos que toca, sino por cómo lo hace. Para mí estas actuaciones y la música que rodea todo, será difícil de superar en una próxima puesta en escena, incluso de la misma obra. Esto me hace pensar, ¿qué tan adaptable será la obra para otras latitudes, que tengan que buscar sus barrios pobres en Caminito de Bs As, o en alguna ciudad pobre alemana?

El Sr. Santistevan, el año pasado nos regaló una actuación que no se ve fácilmente en Copenhague (sobre todo para mí, que soy un apasionado de la ciencia), y ahora con esta dirección debería ganarse un premio de esos que ud dice, aún no existen para nuestro teatro.

Un gran premio es ya esa ovación de pie un día que no es de estreno, cuando el teatro está lleno de amigos y en algunos casos la ovación de pie se vuelve casi --y muy incómodamente-- obligatoria. Justamente estaba en qué destino podía tener esta obra más allá del Perú. El tema es universal, por supuesto, pero la cosa está en cómo adaptar las circunstancias. Una adaptación a la cultura de los Estados Unidos tendría que estar ubicada en Los Ángeles y aludir a los grandes disturbios del barrio de Watts el 67, por ejemplo, cambiando también el género musical favorito de los personajes (el visitante tendría que ser blanco, y negro el dueño de casa). Un trabajo arduo y que tendría que hacer un dramaturgo norteamerican sesentón, o casi. No se me ocurre en este momento la circunstancia necesaria (equivalente al febrerazo del 75) para Europa. Pero quizás también una simple traducción pueda funcionar --nunca se sabe, en realidad... Gracias por su interés y por hacerme saber, pues, no estoy loco y no solamente yo quiero y admiro esa obra y a su autor, por supuesto. AA

Estimado Alonso,

Hace unos meses no dejaba un comentario.

¡Gracias por dejar éste! Bienvenido nuevamente.
El domingo veré esta obra y la verdad es que me has complicado la espera con tu comentario. Voy por un Rivotril.

De otro lado, quería preguntarte por qué no comentaste en tu blog sobre "17 Camellos". Sé que la viste. ¿No te gustó?

No, no me gustó todo lo que hubiera querido que me gustara, y así lo dije en mi comentario del periódico.
Yo la vi hace unas semanas y me gustó. Y es que me identifico mucho con el tipo de crítica que se hace en textos como ese a "la historia oficial". Me encantó la escena en la que sale el soldado de la batalla de Arica.
A mí ese monólogo me pareción demasiado simplista, porque me resulta demasiado fácil irse en contra de lo que se considera como 'la historia oficial', A toda la juventud, crédula y rebelde por naturaleza, le encanta que se diga que Bolognesi era un borracho o a que Alfonso Ugarte no se tiró sino que se le escapó el caballo. Irse en contra de lo establecido es tan fácil --y de éxito tan segudo-- como hacer reír con chistes sobre el Papa o San Pedro --tirarse abajo lo que está arriba es tiro tan seguro y prestigioso como estar en la oposición y no en el gobierno --lo difícil es estar en el gobierno. Lo difícil en esta obra hubiera sido indagar bien en lo establecido y, pues, tener que aceptar... ¿sabes qué? Pues la revelación de que sí, carajo, sí fueron héroes de verdad. De verdad. Los de Arica se sacrificaron porque querían dejar un ejemplo para ese país --ese gobierno-- que los habia abandonado totalmente, sin noticias, desde la batalla de Tacna, por razones políticas, como carne de cañón. Pudiendo rendirse quisieron que la historia de la guerra tuviera por lo menos un par de victorias morales. Esto es historia documentada. . ¿Sabes qué bandera tenía en sus manos Ugarte cuando se tiró? Te cuento: su novia del Iquique conquistado, a quien él había dejado en ese pueblo sabiendo que quizás nunca más la iba a ver... ella, su novia, había contribuido a bordarla. Con esa bandera en tus manos, y los chilenos acercándose, y tú vas a morir de todos modos ¿te tiras o no te tiras?
Y lamento que no haya sido comentada en tu blog no sólo porque creo que es una obra valiosa sino porque es un teatro alternativo que cuesta mucho montar, donde hay un mérito notable de la gente del Teatro Racional, que con pocos recursos tiene la capacidad de conmover. Difundir estas obras ayuda a que crezca la escena más allá del circuito "oficial" y eso nos beneficia a todos. Por eso el sábado les llevo 10 personas ;-)
A mí me encanta que exista el Racioal, y se han dado allí un montón de obras muy valiosas, que siempre he elogiado cuando me han gustado, pero si no me gusta algo, pues no me gusta, ¡y tengo que decirlo!

Abrazo.

Gracias por el comentario. Hasta pronto! AA

"Y, vaya, de su básica bondad" --dice usted en esta entrada-- y en su columna de hoy en Perú 21 cita la siguiente frase del director de "El celular del hombre muerto": “Me alivia encontrar –dice David– una autora que construya protagonistas que verdaderamente busquen el amor puro y verdadero, que intenten hacer el bien, que sufran de una profunda melancolía y que se propongan recuperar la felicidad” (que no es más que otra forma de hablar de la bondad a través de las palabras de otro).
En sus comentarios hay una constante alusión a la bondad y eso es algo que aprecio mucho en usted, porque en el mundo actual con frecuencia se subestima o se desprecia esa cualidad de las personas. Se suele poner por delante el interés, por decir lo primero que se me viene a la mente y sin pretender hacer un análisis profundo en este momento. Se juzga erradamente a un hombre bueno como a un hombre tonto (omitiendo adrede el otro término que se usa en realidad).
Si una obra de teatro rescata en la memoria de los seres humanos esa cualidad que existe en el fondo de todos pero que ya no se quiere reconocer, es una razón adicional para ir a verla.
Concuerdo con usted (lo escribió en algún sitio que ahora no recuerdo) en que a veces ya cansa el tema recurrente de la familia disfuncional, en la que todos están inundados por la rabia y nadie es capaz de ser simplemente generoso mediante una frase o un gesto.
Espero encontrar entradas para disfrutar La puerta del cielo este sábado, ya que su "buena" crítica ha resultado muy motivadora.
Un saludo afectuoso,

Muchas gracias por su comentario. Estoy segudo de que usted es una persona de más de 35. De otra forma no creo que se atrevería a abogar por la bondad de las personas. La moda de los chicos, lo aceptable, lo políticamente correcto es tirárselo todo abajo, ser malo, ser 'dark', no ser ni estar alegre -salvo cuando uno está borracho o drogado. Hasta pronto, no deje de escribirnos, y sobre todo no tener buenos sentimientos, para no pasar por cojudo --ESA es la palabra! AA

PD: "soy, en el buen sentido de la palabra, bueno" ANTONIO MACHADO

Muy acertado su "edadmómetro", señor Alegría, y le diré que, muy por el contrario de aparentar una femineidad malentendida que lleva a algunas mujeres a hacer rebajas caprichosas en cuanto a los años vividos, "manifiesto" que acabo de cumplir 49, edad en que justamente, sin imaginar lo que significan, se pueden atisbar de cerca los 50, cifra que, como los 30 y los 40, tal vez luce más dramática por ser redonda...

En realidad ese número no se trata de una edad, sino de una versión. Usted está en versión 4.9, por supuesto inferior a la 5.0.
No hay prisa en esa carrera, y ése es uno de los valores agregados de sumar más de 35, que es la cifra que marcó usted como paradigma para tener la capacidad de reconocer o abogar por la bondad de las personas. Simplemente me permito soñar con rescatar ese germen de bondad, que no es igual a abogar por ella, porque me gustaría que esa cualidad se “mostrara más evidente” (y valga esta licencia si es redundancia) en la vida real y en la ficción. El teatro, a mi entender, por estar en el medio exacto de la ficción y la realidad, es el canal perfecto para promoverla.
La ubicación del Teatro respecto a la realidad está clara. ES ficción. Lo que pasa es que se parece muchísimo a la realidad.
Respecto del post de Luis, que es el motivo por el que, a costa de parecer y ser cargosa, vuelvo a intervenir, quisiera agregar que no sólo es loable el esfuerzo de la gente que está detrás del proyecto de crear un teatro alternativo en el Racional, sino que agradezco mucho, como residente del distrito de Barranco --que se precia de ser bohemio y punto de encuentro de artistas--, de que exista por fin cabida para este arte. Le recomendaría a él, y a quien quiera leerme, que también se dé una vuelta por la Casa Cultural Mocha Graña en la avenida Saenz Peña (del mismo distrito), donde también Teatro Kien, según su propia promoción, está planteando una inciciativa orientada a la “producción teatral independiente con un especial interés por la dramaturgia iberoamericana”, se la cual se difunde poco… o nada. El fin de semana pasado tuve la oportunidad de ver ahí Una hora de felicidad de Manuel Veiga (español), obra que probablemente nadie comentará pero que dejó en mí una gratísima sensación y, para usar las mismas palabras de Luis, me “conmovió”. Creo que todos los intentos en ese sentido valen la pena, aunque no sean tan llamativos o comerciales como el montaje de La jaula de las locas, que tantos comentarios curiosamente encendidos ha suscitado en este mismísimo blog. Ahora sí tengo en mis manos la entrada para ver mañana La puerta en el cielo, que es el verdadero motivo de esta entrada del blog, lo cual me permitirá formar mi propia opinión sobre ella. Un saludo a usted y, con su venia, a Luis.
Gracias por el comentario. Mañana voy a ver la del Mocha. Es un esfuerzo importante. Hasta muy pronto! AA

PD o agregado: Y por supuesto que sí, señor Alegría, el término omitido era "cojudo". Sabiendo que ello era obvio, me resistí a ser más explícita precisamente para no hacerme cómplice de tal sinonimia, tan injusta, tan jalada de los pelos y tan instalada en nuestras vidas.

Nada como lo obvio! AA

Fui a ver La Puerta del Cielo el día sábado y solo me queda decirles 2 palabras: "NO vayan". La obra no tiene ni pies ni cabeza, apunta para todos lados y al final para ninguno. El texto es innecesariamente repetitivo, el conflicto que permanece en el misterio durante buena parte de la obra, una vez revelado, resulta rídiculo. ¿Es ante es conflicto que estos personajes se quedaron anclados durante 35 años? ¿El personaje de Isola fue incapaz de voltear la página?¿Tan vital fue la experiencia de ser el aguatero de una pareja de baile durante 4 domingos en 1975? El planteamiento de las diferencias de clase es infantil. Los personajes son simples estereotipos: la gente de La Victoria contrapuesta a la gente de San Isidro. No digo que no existan diferencias y brechas en la sociedad peruana, solo que no son así de esquemáticas. Es cierto que parte de la obra transcurre en los 70s pero el planteamiento "social" que hace recurre a ideas tan manidas y faltas de vigencia que parece que fue escrita en los 70s y no en estos días.

Alonso Alegría dice que la obra habla de la falta de integridad de nuestra patria. La obra menciona el tema pero no logra comunicar nada, y mucho menos conmover. La obra no consigue ningún diálogo con el espectador. Les recomiendo a Alegría y a Santistevan que vean "Con-cierto Olvido" en la casa de Yuyachkani. Podrían aprender algo de lo que es enfocar los problemas de violencia y desintegración del Perú de una forma realmente conmovedora, vigente e interpeladora.

La obra también disgustó al resto de personas con las que asistí. Y por la tibia reacción y el aplauso de cortesía del público me arriesgo a decir que mayoritariamente la gente salió decepcionada de la sala (como contraejemplo: en Agosto y en la Reina de belleza de Leenane el público aplaudió de pie durante varios minutos). El texto nos pareció muy malo y nos resultó increíble que se pudiera escribir algo así de malo y encima lograr auspicios y montarlo. El problema no son las actuaciones. Coincido con Alegría en que las actuaciones de Cavero e Isola son impecables. Definitivamente ambos tienen oficio y maestría. El problema es la obra en sí. Aún con estupendas actuaciones, la obra no me convenció. Termina naufragando en el absurdo.

Como no soy crítico teatral, tan solo un espectador con una opinión, entre a este blog buscando alguna opinión profesional. Y me parece risible que se diga "la mejor obra del año".

Bueno, su comentario no es tan risible como el mío, pero igual debo señalar que con frecuencia les tengo que dar palo a mis mejores amigos de teatro, v.g. 17 CAMELLOS y LA MUJER SIN MEMORIA (y esos palos aparecieron en la edición en papel, no en este blog que tiene muchas veces menos lectoría). Hasta pronto. AA

Estimado Alonso,

Desde que leo tu blog (y comento) suelo tener varias coincidencias con tus escritos. Pero discrepo esta vez con tu apreciación de "17 Camellos" en la respuesta que me das a mi anterior post.
No me parece que haya sido simplista la forma en que se ha ido en contra de la "historia oficial". De hecho, creo que vende mucho más en un país como el Perú la exaltación a los héroes militares y a las medias verdades históricas que nos cuentan en el colegio.

No es así. La mayoría de la clase educada (el público del Racional, los chicos de los colegios particulares progres, los caviares) desconfía de las heroicidad de los héroes. ¿Por qué, si no fuera así, diríamos de alguien, con tono de desprecio, que hizo algo "de puro patriota"? Patriota como casi un insulto. ¿Alguien sabe si en algún otro país hispano existe este recurso idomático?
Ni qué decir la exacerbación de rencores contra chilenos o ecuatorianos. Yo me he sentido plenamente identificado con la casi ridiculización que se hace de ese sentimiento anti-chileno, por ejemplo, tan del gusto de muchos en este país amigo de echarle la culpa a los demás por sus males.
No digamos "este país", porque "este país" suena despectivo, y "este país" es "nuestro país", ¿ok?
Con relación a los ejemplos específicos que mencionas, tengamos en cuenta que la referencia a la supuesta caída de Ugarte es dicha por un personaje "desautorizado" de la obra y no tiene pinta de cuestionamiento "oficial" del autor, a diferencia del que se hace de Bolognesi y la batalla de Arica por parte de un combatiente, a nota de testimonio.
Es un testimonio parcializado de alguien que no sabía por las que estaba pasando el Coronel. ¿Sabías tú que Bolognesi murió sin saber si su hijo, que había combatido de verdad en la batalla de Tacna pocos días antes, estaba vivo o ya muerto?
Será que de niño me apasionaba la historia y me gustaba cuestionarme muchas cosas con relación a esa guerra y, en específico, en esa batalla siempre me cuestioné por qué no se rindieron. Siempre creí que más de uno quiso y no pudo. Ya estudiando la historia más de lleno en la universidad, me di con serios cuestionamientos a la conducta de Bolognesi y a sus supuestas motivaciones patrióticas que estarían vistiendo lo que era una verdadera defensa de sus tierras. Pero en fin, este no es un blog de historia y no quiero aburrir más.
Si su motivación sólo hubiera sido 'sus tierras', una vez perdidas las tierras se hubieran rendido. Pero no era eso solamente. Ellos querían manifestarse en contra de la incuria, de la politiquería y de la irresponsabilidad de ese gobierno que los había puesto en ese terrible aprieto. Pero te pregunto: tú, de chico, ¿hubieras preferido perder la guerra sin el heroísmo de Grau y Bolognesi? ¿Hubieras preferido que tu profesor de historia te contara que el Perú se rendió no más, porque se vio perdido y esa conducta era la más lógica?
Sobre tu pregunta si en el lugar de Ugarte me lanzaba, pues complicado ponerme en ese sitio porque creo que no iría a una guerra en modo alguno. Normalmente sus responsables las ven por TV.
Eso es ahora. No era así entonces.
Para cerrar mi post: sala llena, tres saludos y comentarios halagueños al final por parte de personas cuya opinión valoro me hacen pensar que mi percepción sobre la obra no es tan solitaria. ¡Pero por supuesto que tienes todo el derecho de discrepar y manifestarlo! Usted es un maestro y valoro mucho sus opiniones porque nos sirven de guía a los aficionados. Mas bien gracias por el espacio que nos brinda para manifestarnos quienes no somos doctos en la materia. Un abrazo.
Con el mayor gusto, sobre todo si los comentarios están bien pensados y no tienen agenda escondida. AA

Hola Alonso,

Con cargo a caer pesado con el tema, quería comentar algunas cosas a tu respuesta:

No es así. La mayoría de la clase educada (el público del Racional, los chicos de los colegios particulares progres, los caviares) desconfía de las heroicidad de los héroes.


ACÁ EN PRIMER LUGAR CREO QUE ESTÁS GENERALIZANDO AL PÚBLICO DEL RACIONAL. FUI DOS VECES A VER LA OBRA CON DISTINTOS GRUPOS EN LOS QUE NO HABÍA UNA SOLA PERSONA QUE PUDIERA SER CALIFICADA DE CAVIAR O PROGRE. DE HECHO, SI DE PENSAMIENTO HABLAMOS, ESTOS GRUPOS FUERON DE GENTE MAS BIEN LIBERAL (EN LO POLÍTICO Y ECONOMICO).

EN SEGUNDO LUGAR, CREO QUE LA DESCONFIANZA EN LA HEROICIDAD DE LOS HÉROES NO ES NI TOTAL EN LOS CAVIARES NI AUSENTE EN LOS QUE NO LO SOMOS. Y BUENO, CREO QUE ES LEGÍTIMO CUESTIONARSE LA HISTORIA ESCOLAR CUANDO LUEGO VES QUE NO FUE TAL CUAL TE LA CONTARON.

¿Dónde es que 'ves' que no fue cual te la contaron? Yo tenía las dudas normales y me puse a investigar en serio y acabé creyendo que Bolognesi y los suyos fueron héroes de verdad. Creo que la investigación en el tema lleva a eso.
No digamos "este país", porque "este país" suena despectivo, y "este país" es "nuestro país", ¿ok?

ESTIMADO ALONSO, TE SONARÁ DESPECTIVO A TI, PERO NO ME PARECE QUE LO SEA. NI DECIR ESTE PAÍS, NI ESTA CASA, NI ESTA CIUDAD, NI ESTA OFICINA, POR MAS QUE SEAN NUESTRAS. CREO QUE MANEJAMOS DIFERENTES SUSCEPTIBILIDADES AL RESPECTO.

Semánticamente 'este país' no tiene carga, pero comencemos a fijarnos en cómo se usa este término, qué viene después: ¿un elogio a 'este país'? Nunca. Siempre es una crítica.
Es un testimonio parcializado de alguien que no sabía por las que estaba pasando el Coronel.

COMPLICADO QUE UN TESTIMONIO NO SEA PARCIALIZADO Y CLARO, ESE SOLDADO NO SABIA NADA DE LO QUE PODÍA PASAR DETRÁS, PERO NO POR ELLO CREO QUE SU TESTIMONIO CAREZCA ABSOLUTAMENTE DE VALOR. HABIA GENTE EN ARICA QUE NO QUERÍA PELEAR Y QUE HUBIERA HUIDO DE HABER PODIDO HACERLO.

Claro que hubo gente que no quiso quedarse a pelear, entre otros el oficial Belaunde, (posible antepasado de FBT) quien escapó de Arica la víspera del 7 de junio sobornando a sus guardias -en ese momento estaba preso. Y claro que es legítimo poner en una obra el punto de vista de un personaje. Pero, si este punto de vista no es suficientemente bien contradicho, si este argumento se queda solo, sin réplica válida de otro personaje, corre el riesgo de convertirse en el punto de vista oficial de la obra y del autor.

Si su motivación sólo hubiera sido 'sus tierras', una vez perdidas las tierras se hubieran rendido. Pero no era eso solamente. Ellos querían manifestarse en contra de la incuria, de la politiquería y de la irresponsabilidad de ese gobierno que los había puesto en ese terrible aprieto.

COMO EN MUCHOS PASAJES DE LA HISTORIA, COMPLICADO ENCONTRAR UNA VERSIÓN AL 100% CONFIABLE. PERO ASUMIENDO QUE LO QUE SEÑALAS LO FUERA, ¿ESO LE QUITA LEGITIMIDAD A CONTAR LA HISTORIA DESDE OTRO PUNTO DE VISTA? YO CREO QUE NO.

Cuando escribe una obra con ideología, la actitud del autor debe ser la del ajedrecista jugando una partida consigo mismo: irá inventándole la mejor jugada a cada lado del tablero y que gane el mejor. Lo que no vale es jugar bien las blancas y jugar mal las negras: eso es pueril.
Pero te pregunto: tú, de chico, ¿hubieras preferido perder la guerra sin el heroísmo de Grau y Bolognesi? ¿Hubieras preferido que tu profesor de historia te contara que el Perú se rendió no más, porque se vio perdido y esa conducta era la más lógica?

MUY EGOISTAMNENTE TE DIGO QUE NO. QUE DE CHICO CLARO QUE TE NUTRES DE ESAS HISTORIAS. PERO NO SÉ SI LOS HIJOS DE COMBATIENTES QUE FUERON OBLIGADOS A PELEAR Y MORIR PIENSEN IGUAL.

Para mí sería importante que citaras tus fuentes, porque estoy seriamente investigando el tema. ¿Dónde encuentra información válida sobre aquellos combatientes que fueron obligados a pelear y morir?
Eso es ahora. No era así entonces.


ME PARECE UNA AFIRMACIÓN DEMASIADO CATEGÓRICA. LA HISTORIA TE MUESTRA MUCHISIMAS GUERRAS QUE RESPONDEN A INTERESES DE QUIENES NO SE FAJAN EN ELLAS. PERO CLARO, ES UN MAL QUE ACTUALMENTE ES MUCHO MAS GRANDE.

FINALMENTE, CORRÍGEME SI EM EQUIVOCO, NO TE HA GUSTADO MUCHO LA OBRA PORQUE DISCREPAS DEL "MENSAJE" DE SU GUIÓN O ME EQUIVOCO?

Por supuesto, no me gusta el 'mensaje' de la obra. Una obra ideológica, como lo es esta, debe ser juzgada por la manera como maneja y expone su ideología: si promueve el debate interno del público, si lo lleva a tomar partido, si argumenta a favor --ya lo dije antes-- de todas las opciones.
PORQUE ME PARECE QUE LO RELACIONAS CON LO CAVIAR. SINCERAMENTE YO NO LO VI ASÍ, SINO CREO QUE LA OBRA NO NOS HUBIERA GUSTADO A MIS AMIGOS NI A MI.


EN FIN, EN TODO CASO, CREO QUE MÁS ALLÁ DE GUSTOS Y TENDENCIAS, ES SIEMPRE SALUDABLE QUE SE HAGA TEATRO QUE AMERITE INTERCAMBIOS DE IDEAS COMO ESTOS.

UN ABRAZO.

Muchas gracias por la amable e inteligente actitud. Hasta pronto!

Fui a ver "La puerta en el cielo" el mismo sábado que reseña Carlos en un comentario anterior a éste y quisiera también plantear mi punto de vista. Desde luego, jamás me atrevería a invitar a nadie a que no vea una obra obra teatral. Pero yo experimenté sensaciones diametralmente opuestas a las de él, y sin embargo, yo estaba ese mismo día frente al mismo grupo de actores que representaban la misma obra.

En sus palabras noto un cierto sesgo generalizador. Curiosamente, no noté un público concesivo que aplaudió tibiamente por cortesía ni me parecieron los diálogos repetitivos. Vi, por el contrario y por primera vez, al amigo que estaba a mi lado y que me acompañó ese día al teatro, soltar unos buenos lagrimones muy auténticos por la emoción que lo sobrepasó y porque se sintió muy identificado con muchos aspectos que se tocaron en la obra. Fue la primera vez que lo vi llorar y confesar su llanto de emoción. Dos horas o más, después de salir de la sala, él y yo continuábamos hablando sobre la obra y eso, por sí mismo, es ya es un éxito del montaje en general. Es verdad que nadie se puso de pie ese día, pero hay que tomar en cuenta que el público de los sábados muchas veces suele buscar en la noche sensaciones más extremas, como en Agosto. A mí, por ejemplo, no me nació ponerme de pie para aplaudir al elenco de Agosto. En este caso, al final de la representación de la obra, de La puerta, permanecí sentada, aplaudiendo lo visto y lo experimentado, y debo añadir que lo hice relajada, contenta y satisfecha. Por lo tanto, me gustaría recomendar que nadie se negara la experiencia de verla por nada del mundo.

¿Quién ha dicho que las diferencias de clase, de religión o de cualquier otra índole deben ser siempre tan marcadas como reclama Carlos? Hay una serie de matices entre lo blanco y lo negro que hacen “humanos” a los actos humanos. Esto parece ser obvio y me avergüenza hasta decirlo por caer en semejante lugar común,.. pero es así.

La salsa, por ejemplo, fue el hilo conductor que el autor eligió con acierto para graficar dos mundos que no son necesariamente antagónicos y que, en ese momento, en esa época, sólo se mantenían “a raya”, debido a sus correspondientes prejuicios y justificaciones…. Justamente, la época de Velasco fue la única en la que se habló, abiertamente y casi por decreto, de todas esas desigualdades sociales. Y todos, sin tener conciencia de ello, bailábamos lo mismo. Apenas intuíamos que, al hacerlo, la supuesta brecha se atenuaba. No creo que Santistevan haya elegido en balde esa época ni ese hilo conductor de la salsa dura, que era la buena música que bailaban los caviares, los ricos, los del callejón, es decir, todos o casi todos. Resultó, a mi modo de ver, acertadísima su elección para hacer una fotografía de la época que muchos vivimos, a veces con un poco de falta de conciencia de lo que se estaba gestando y cuyas consecuencias estamos constatando ahora cuando “al fondo y si hay sitio", viajamos por este siglo unos y otros muy juntos.

Para finalizar, porque hay mucho más por resaltar de este precioso libreto, cito otra vez lo que disgustó a Carlos en su anterior comentario. Dice él: “El texto es innecesariamente repetitivo, el conflicto que permanece en el misterio durante buena parte de la obra, una vez revelado, resulta ridículo. ¿Es ante ese conflicto que estos personajes se quedaron anclados durante 35 años? ¿El personaje de Isola fue incapaz de voltear la página? ¿Tan vital fue la experiencia de ser el aguatero de una pareja de baile durante 4 domingos en 1975?”
Pues sí, sí y, una vez más, sí; los seres humanos sí pueden continuar anclados en conflictos que a los ojos ajenos pueden parecer pueriles. ¿Es que acaso las deudas pendientes que uno tiene con la vida, la sensación de desarraigo que se puede experimentar en el propio lugar donde uno ha nacido, el deseo sin resolver de querer volver al único sitio donde uno fue feliz o el quedarse emocionalmente estancado en un pasado que se juzga como mejor no constituyen un conflicto digno de ser llamado “conflicto”?
¿Qué hay de malo, extraño o deleznable en ser personas sencillas, como los personajes que nos presenta en su real dimensión este dramaturgo? ¿Por qué no resultan tan atrayentes estos personajes? La mayor parte de las personas son sencillas, sus vidas son sencillas, y, por ende, sus razonamientos y sus conversaciones también lo son. Por supuesto que también existen algunos seres que son muy complejos o, más bien complicados, pero esta obra trata de personas que no lo son. En ello radica la hermosura de este libreto, y asimismo en la sencillez de los personajes tan bien perfilados en ese sentido. Sencillez puede ser sinónimo de simpleza, pero lo sencillo no es contrario de lo complejo, sino de lo “complicado”.

Qué bien dicho esto, caray: ¡va para el archivo!
“La gente está tan acostumbrada a complicarse que rechaza de antemano la simplicidad”. Ésta es una frase que no me pertenece, pero que me sirve como colofón. Y también la que sigue: “La gente está tan reprimida que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza”. ..........Una mención aparte merece la apropiadísima y bien lograda escenografía, que nos hace ver a los espectadores, a modo de “ventana indiscreta” desde las butacas, un espacio en el que, a medida que avanza la obra, queremos más y más adentrarnos hasta perpetuarnos en él, como le sucede al protagonista. "La puerta del cielo" es, a mi modo de ver, ese querer regresar y fundirnos, en el lugar y la época (y, si es posible, con las personas) donde un día fuimos felices. Un saludo afectuoso.
Muchísimas gracias por este muy bien pensado y muy bien escrito comentario, que me he atrevido a cortar y editar un poquito precisamente por eso. Y gracias porque, por un lado, me confirma en mi sospecha de que lo que contó Carlos sobre esa función no era cierto --aquello del aplauso solamente por compromiso, por ejemplo- y por otro lado, confirma mi otra sospecha de que Carlos es una persona joven, todavía sin la madurez necesaria para comprender ciertas 'cosas que nos pasan', cosas de los sentimientos que sólo se comprenden cuando uno tiene 1) mucha imaginación o 2) cuando tiene un poco de recorrido de vida. Gracias nuevamente y hasta pronto. AA

NOTA DEL ADMINISTRADOR DE ESTE BLOG: me he permitido, como es el derecho de todo editor, eliminar un pasaje de tono enemistoso, totalmente innecesario, y hago al final una aclaración importante acerca de una acusación absurda.

ESCRIBE 'CARLOS'
En respuesta al comentario de Flor que a su vez citaba mi comentario previo.

¿Por qué recomendé que no vayan a verla? Pues, luego de ver los vídeos promocionales donde Alonso Alegría dice “no se la pueden perder”, modestamente consideré que lo que el público no podía perder esta vez era su tiempo y su dinero. Por esa razón aconsejé que no la vean. Pero es solo eso, un consejo, un punto de vista. Obviamente cada quien es libre de decidir por sí mismo.

¿Recomendó no ver la obra solamente por haber visto un video promocional? ¡Vaya, no puede ser!
Alonso Alegría nos contó que la persona sentada a su lado, no cabía de la emoción ante la obra. En el caso de Flor ocurre lo mismo. El amigo con el que asistió, soltó unos lagrimones. Pero ¿qué cosa los emocionó de la obra?, ¿que los llevó a esta catarsis, a esta conmoción? ¿Qué fue tan conmovedor? No sabemos, no lo indican, no lo expresan. Salvo por enunciados totalizadores pero sin sustento como “es la mejor obra de las últimas décadas” (¿?). Para validar la obra, Flor nos cuenta como anécdota que su vecino de butaca lloró. ¿Basta eso para decir que una obra es buena, sin explicar que fue lo que lo llevó a ese estado?
Desde el momento en que una obra emociona, ya está cumpliendo una función importantísima de cualquier ficción dramática: comprometer al espectador. Emocionar, la tarea más difícil, es un logro en sí mismo. En todo caso, igual que hace falta sustentar que una obra es buena, hace falta también sustentar que es mala. Vamos a ello.
La obra podría haber sido sencillamente sensiblera y haber puesto a todo el mundo a llorar ¿eso la hace buena per se? Sé de gente que llora ante culebrones televisivos ¿eso es suficiente razón para decir que son obras maestras?
Por supuesto que no, pero LA PUERTA DEL CIELO hace mucho más que eso. También hace pensar.
Flor nota en mis palabras “un cierto sesgo generalizador”. Sin embargo cuando refiero que no hubo una ovación de pie, Flor replica “hay que tomar en cuenta que el público de los sábados muchas veces suele buscar en la noche sensaciones más extremas” ¿De dónde sale esta afirmación? ¿En que se basa? ¿Y así dice que tengo un sesgo generalizador?
¿Es que hay un roche anterior entre Flor y usted? ¿Por qué tan minuciosa pendencia de su parte? Creo que Flor se está refiriendo a que mucha gente, los días sábados, sale a juerguear y no a pensar/sentir en un teatro de arte.
Flor dice:"¿Quién ha dicho que las diferencias de clase, de religión o de cualquier otra índole deben ser siempre tan marcadas como reclama Carlos?" ¿En dónde he reclamado eso? Lo que dije en mi comentario es que el planteamiento de las diferencias de clase en esta obra es infantil y esquemático.
¿Cómo así infantil y esquemático? Esta es una generalización sin sustento.
Flor añade que hay una serie de matices entre lo blanco y lo negro. De matices es justamente de lo que carece esta obra: la gente rica de San Isidro en oposición a la gente pobre de La Victoria. ¿No es ese un típico lugar común?
Lugar común quizás, pero también real y verdadero.
Las contradicciones en el Perú son mucho mas sutiles que eso y precisamente por ello mas complejas.
Precisamente la sutileza de las diferencias es una de las virtudes de la obra, la relatividad de la amistad entre los dos personajes centrales, la forma cómo se reconcilian, pese a todo. Y nuevamente: no es suficiente generalizar diciendo que las relaciones de clase son 'más sutiles y complejas': hace falta sustentarlo.
La obra es superficial en el tratamiento del tema “social”.
¡No me diga! ¿Cómo así? Sustentación, sustentación, por favor...
Sobre mi afirmación de que el texto me disgustó por repetitivo y el conflicto que una vez revelado resulta ridículo, Flor se pregunta ¿qué hay de malo en la sencillez? y mas abajo Alonso Alegría cita “La gente está tan acostumbrada a complicarse que rechaza de antemano la simplicidad”. Ambos resaltan los valores de lo sencillo. No podría estar mas de acuerdo con ellos. La sencillez es absolutamente valorable pero la obra no busca ser sencilla. Por el contrario, se complica a sí misma pretenciosamente para al final desembocar en una revelación que no justifica nada de lo anterior. Esa es la contradicción que la hace tan impasable. Lo lamento pero no veo el tratamiento de “vida sencilla” que menciona Flor. Por el contrario, veo complicación innecesaria. Desde el monólogo inicial de Isola vemos a su personaje como un ser atormentado, conflictuado y lleno de pánico. Al final descubrimos que la raíz de su tormento es, en palabras de Flor, “el deseo sin resolver de querer volver al único sitio donde uno fue feliz”. Muy bien, pero ¿qué sitio fue este? Pues simplemente fueron 4 domingos del verano de 1975 cuando el personaje asistió a un concurso de baile de la televisión con un hombre y una mujer de La Victoria. Eso fue todo. Su ingenua idealización de la realidad popular con la que tuvo contacto durante 4 domingos lo atormenta por el resto de su vida.
Y la amistad y camaradería creada entre ellos tres en ese entonces, no olvidar eso.
Eso le impidió encontrar la felicidad. ¿Hizo algo al respecto durante todos esos años? No. ¿Era un problema tan insalvable? Tampoco. ¿Se enfrentaba a tabus sociales infranqueables? No. En primer plano resulta simplón.
Parece simplón. Pero la biografía y sobre todo la sicología del personaje lo hace complejo y verosímil. Hay gente así, que se queda plantada o enraizada en una experiencia, en un lugar, en un amor. No todo el mundo voltea páginas y nunca vuelve a ellas. No todo el mundo es, en fin, como uno es, o como uno quisiera que fuera.
Y si intentamos buscarle el asidero simbólico, su relación con la huelga policial del 5 de febrero del 75, con los problemas de exclusión y corrupción en el Perú contemporáneo, la relación no alza vuelo. Todo se menciona apenas episódicamente. Es cierto que en esa época se gestaron una serie de cambios. Pero si la obra buscaba ser el retrato de una época en que se gestaron estos cambios, opino que falla totalmente.
Bueno, es su opinión, qué le vamos a hacer, pero tendría que sustentar cómo así la obra falla. Suerte con su opinión y sobre todo con lo que esa opinión conlleva.
Por último el comentario final de Alonso Alegría es condescendiente al sospechar a partir de mi opinión, falta de madurez, de experiencia vivida y de imaginación. También viví esos años del gobierno de Velasco y de la huelga policial del 75, así que tan joven no soy.
¿Edad, suya, con precisión? Mis hijos también vivieron esa época, pero todavía no tenían uso de razón.
Conozco de las “cosas de los sentimientos” como las ha llamado, al igual que cualquier persona que haya pasado por relaciones, rupturas, logros, metas, sueños, pérdidas, idas y venidas.
Mayor asombro el mío, entonces, de que la obra no le haya gustado, si es que tiene la experiencia de vida necesaria para comprenderla a fondo. Los concepts vertidos, antes y ahora en este comentario, me parecieron de un joven universitario lleno del resentimiento propio de los años de la primera madurez que a algunos chicos les sientan mal, y les da por el negativismo. Ahora que me dice que es usted un hombre maduro, no sé qué pensar.
En todo caso yo también tendría mis sospechas: El Comercio es auspiciador de esta obra y Peru.21 es parte del Grupo El Comercio. Si no hubiera tal auspicio, ¿diría usted que “La Puerta del Cielo” es la mejor obra peruana de las últimas décadas”?
Esto último me resulta paranoide e insultante. No hay relación ninguna de dependencia entre los auspicios que pueda hacer el departamento de ventas de la empresa, y la línea editorial de Perú.21, y absolutamente ninguna relación entre la línea editorial de Perú.21 y la de mi editor de Cultura, y ninguna relación entre éste y el contenido de mis columnas. Jamás en ocho años Perú.21 me ha recomendado decir tal o cual cosa, en ningún tono, por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia. Que usted piense que yo voy a elogiar una obra porque El Comercio me lo pide, o por atender a sus intereses económicos, o los de sus auspiciados, me resulta inaceptable. Le ruego que no vuelva a colaborar en este blog. AA

Buen día Alonso.
Antes de comentar he leído todos los comentarios y respuestas, para evitar redundar y para lograr mayor precisión en mi aporte.

Tengo 28 años pero, debido a la magnífica influencia de mi familia, parezco tener 35 o más (lo que resulta en un bonus de madurez histórica)

Linda actitud!
Vi la obra y me gustaron muchas cosas:

- Las actuaciones: siempre es gratificante ver actuar a Ísola, Humberto Cavero confirmó la buena estima que le tengo como actor y me sorprendió Alicia Olivares por su empatía.

- Los diálogos: si bien la trama -como un todo- resulta interesante, hay ciertas líneas que me resultaron estratégicamente dispuestas para "pinchar sin dolor" al espectador, como la que refiere Javier a Manuel: "quizá conversando tú y yo, en estos momentos, estemos cambiando el Perú" (quizá montando esta escena, estemos cambiando la visión de los espectadores)

Quizás, y ojalá! A mí me mató la frase final y la acción escénica final. "¿Qué vamos a hacer con tanta tristeza?" y luego se abrazan.
-------------------------------------

Me permito comentar sobre los aportes de Carlos y Flor:

El análisis del primero me resulta apresurado al reducir la felicidad de Javier sólo al tiempo pasado con Rosa y Manuel y limitar a éstos como la pareja de baile (cuando para Javier representan mucho más que eso)

"la vida está hecha de momentos y la felicidad es parte de la vida"

Además, la felicidad permanente es una neurótica fantasía.

A Flor, agradecerle por el entusiasmo contagiado con sus comentarios.

A usted, Alonso, agradecerle por el espacio para opinar.

Y a usted mismo agradecerle un comentario extremadamente lúcido y responsablemente escrito. Encantado! AA

Señor Alegría, quiero hacer uso de mi derecho a réplica, si usted me lo permite, en tanto que Carlos en su último comentario ha mencionado mi nombre, con gran sorpresa para mí, nueve veces. En realidad, no tengo intención de referirme específicamente a él, porque usted ya le ha respondido de manera impecable y porque, además, en su calidad de administrador del blog, de forma absolutamente justificada, lo ha “invitado a retirarse” de esta comunidad en la que participamos muchos de nosotros, motivados por los temas que plantea en cada una de sus entradas. Sólo me queda la curiosidad por saber si en esa frase de él, la que usted omitió publicar por considerarla insultante, me aludió por décima vez.

Bueno, Carlos ya nos brindó su auto-retrato, que he publicado precisamente porque Carlos pensó que jamás lo publicaría --¡así de malo soy! Pero sí, Flor, el comentario que omití era la décima mención de ti.
Pero, en todo caso y fuera de bromas que no caben, no es relevante para mí saberlo, dado que confío plenamente en su criterio de “edición”. Lo que me motiva a escribir una vez más en esta entrada, en la que ya que hice mi comentario sobre "La puerta del cielo" que es el tema de este post, es plantear una reflexión que se desprende de algunos comentarios anteriores (como el que está en cuestión) sobre lo que significa un blog para su autor y para quienes lo visitamos, tanto los que nos animamos a dejar nuestras opiniones como los que prefieren no hacerlo por diversas consideraciones.

Es de agradecer que usted haya creado este blog, en el que a los que gustamos de ese maravilloso arte que es el teatro nos da la oportunidad de expresar los diversos sentimientos/pensamientos que una obra nos suscita, pero, sobre todo, de seguir aprendiendo en el intercambio.

También es de valorar el hecho de que una persona como usted se dé el trabajo de hacer una crítica abierta y sincera de las obras que decide ir a ver, lo cual importa un riesgo que muchas personas no se atreven a asumir.

Yo diría que muy pocas se atreven a asumir. Los chicos sí, los que están estudiando. Pero en cuanto salen al mundo a tratar de ganarse la vida, la mayoría deja de opinar en contra, no sea que el director tal no los llame. Es bravo. Pero quizás en mi caso no sea una cuestión de ser valiente porque no pierdo oportunidades de trabajo sino más bien amigos.
Además de ello, un valor agregado de este blog es su buena y amable costumbre de responder a cada una de las personas que escribimos, intercalando sus propias respuestas en nuestros comentarios, lo cual aporta un estilo muy particular que brinda la sensación de estar conversando con usted. Por todas esas razones, resulta comprensible que no esté dispuesto a publicar los insultos o insinuaciones “con mala leche” que le resulten inaceptables y que, desde luego, no encajan en este contexto que pretende ser amigable y amistoso.
Pues ya ves cómo publiqué el comentario de 'Carlos' --que nos atañe a los dos. Es que cuando algo se desborda totalmente resulta muy divertido.
Ésta es su “casa” y usted abre las puertas, pero también es comprensible que decida quién deja de ser bienvenido en ella. Innumerables veces usted ha señalado que no cobra un sol por administrar este blog y que en él expresa exclusivamente su opinión basada en su vasta experiencia y en sus conocimientos.

Los visitantes de ésta, su casa, deberíamos procurar presentarnos con argumentos y con la sustentación que usted tanto reclama, sin olvidar, por supuesto, el respeto y la educación, porque es lo justo y porque sólo así puede surgir una buena comunicación y, en ese intercambio, el aprendizaje. Supongo que mantener y administrar un blog requiere de una inversión de tiempo, dedicación y cierta valentía (lo cual implica un “costo” muy alto no monetario que muchos lectores no toman en cuenta), porque en el camino, como ya usted mismo lo ha manifestado en otras ocasiones, puede generar la enemistad de quienes no tienen la correa suficiente para encajar o aceptar las críticas.

Efectivamente es así, como señalé más arriba. ¡Y si leyeras las críticas que me han hecho a mí, algunas en Europa! La peor es la del Frankfurter Algemeine, el año 72. ¡Increíblemente cruel!
En este momento me resulta útil recordar que un argumento ad hominem (con las disculpas del caso por usar un latinismo)
NUNCA disculparse por usar un latinismo, sobre todo cuando no es desconocido --ahora ya son parte del castellano,
es aquél por el que en un intercambio entre dos personas en vez de criticar las premisas o las posiciones del adversario se busca atacarlo por su carácter, asociaciones, ocupación, recreaciones, motivos, gustos, preferencias, raza, sexo, religión, edad, etc. Y, en concreto, el así denominado “ad hominem del pozo envenado” consiste en “colocar en foco la validez del argumento y la imparcialidad del adversario, sugiriendo que el último tiene algo a ganar con la defensa de aquel punto de vista”. Por lo tanto, me pregunto lo siguiente: ¿qué ganamos con atacar a las personas que expresan sus opiniones? ¿Acaso no ganamos más confrontando sus posiciones y argumentos? No pretendo con mis palabras adularlo ni defenderlo, porque es evidente que usted no necesita que alguien lo haga; sólo quiero hacer una invocación para que siempre “hablemos de teatro”, que hay tanto por decir y mucho por aprender. Éste blog nos brinda la oportunidad de hacerlo y yo no me cansaré de agradecerlo. ¡Un saludo y larga vida a este blog!
¡Gracias por tan alentadoras palabras! Y hablando de ad hominem, ¡mira lo ad hominem que se puso Carlos! Tiró la esponja de los argumentos y se fue de frente a la yugular del hominem en cuestión! Y eso que no había leído todavía este comentario tuyo! En fin, tomarlo con buena onda es lo principal, venga lo que venga de quien venga. AA

¿Sabes qué, AA? Puedes meterte tus sustentaciones por el CULO pedazo de MIERDA. PENE TE DOY POR EL ANO... MUERE LO MAS PRONTO POSIBLE MALDITO INFELIZ. LO MISMO VA PARA Flor.

Perdonen las lisuras, amigos de este blog, pero no pude resistir el impulso justiciero de publicar este auto-retrato de 'Carlos'. Hasta pronto, siempre en buena onda... AA

Reconociendo los comentarios tan interesantes y correctos sobre los excelentes aspectos dramáticos de la obra, quiero permitirme un comentario desde otro aspecto la obra.

Me apasiona la historia de las ideas, en general y en el Perú. Viendo la obra desde esa perspectiva me parece estupenda la reflexión sobre la generación que entró a la universidad durante la primera fase del "Gobietrno Revolucionario de las Fuerzas Armadas".

La autoría de Santistevan y la actuación de Ísola me hicieron sentir que la obra se decía en primera persona.

Esto es absolutamente cierto para mí. Pero pensé que yo sentía esto porque conozco a Alfonso desde esa época!
Me parece del mayor valor el enfoque moderno, más propiamente hodierno [del día de hoy --nota de AA], de quienes vivieron la "sensibilidad social" de aquella época y que son capaces de enjuiciar su propia actitud. Vimos o supimos de muchos que se fueron a vivir a las "barriadas" (así se decía entonces [aunque luego el Gobierno Militar instaló el término 'pueblo joven' N. de AA]), y otros aun que "se fueron al monte". Siento esta obra como una reflexión sobre la pobreza de aquellas acciones, quizá generosas, pero faltas de perspectiva. Una izquierda pobremente romántica, que muchas veces ignoraró los dramas humanos detrás de los ricos y detrás de lo pobres.

La obra me hace sentir que el intelectual peruano se encauza [ahora] por caminos mucho más certeros y profundos, desde la vivencia humana. Me parece que es en el corazón de las personas donde se juega de veras el futuro de una persona. Santistevan se perfila aquí como un verdadero intelectual y un artista, y desde esa riqueza hace un gran aporte al Perú para comprenderse mejor.

Felicitaciones a Alfonso Santistevan.

Totalmente de acuerdo con sus apreciaciones y con su concepto de la importancia de esta obra. Gracias por su ponderado, bien informado y convincente comentario. AA

Estimado señor Alegría.
Gracias por su comentario a mi intervención. Lo aprecio.

Creo que por error un párrafo que escribí ha quedado con sangría y tipo que no corresponde...
(no es ninguna vanidad, sólo que quizá se me ocurre copiar mi párrafo en algo que acabase por ser publicado y no quisiera que nadie piense que ha sufrido usted un robo de ideas!)

Atentamente,

Diego

Noté la falla y la voy a corregir cuanto antes. Es un error de mi formateo. Disculpa y sigue escribíéndonos siempre. AA

Señor Alonso Alegría, pese a que me pidió no colaborar más en este blog me veo en la necesidad de hacer una aclaración. No es mío el comentario del 30.05.2010 a las 3.05 pm que me atribuye. Estoy seguro que lo podrá verificar contrastando la dirección de email que se nos solicita al enviar un post. Lamento la utilización de este foro para insultos de grueso calibre. Mis envíos anteriores solo expresan mi opinión y mi profundo desagrado de la obra, pudiendo estar de acuerdo o en desacuerdo con las opiniones del resto de participantes. Espero que sea publicada esta aclaración y se rectifique el atribuirme a mí dicho comentario.

Es verosímil que el último comentario insultante --ese tan soez-- no sea suyo --las direcciones de IP no coinciden, el email del 'falso Carlos' también es falso.

Lo malo es que el comentario que causó la despedida de usted no fue ese de nivel tan soez que resultaba casi cómico, sino el anterior, que me resulta verdaderamente insultante. Allí usted sugiere que yo habría hecho una buena crítica de LA PUERTA DEL CIELO porque es un montaje auspiciado por El Comercio, corporación a la que pertenece Perú.21. Este comentario es suyo sin ninguna duda y queda en pie. Por ello usted seguirá excluído de este blog. Le ruego no nos vuelva a escribir. AA

Buenos días, señor Alegría:
He visto el dìa de ayer la obra y me dejó ciertos sinsabores. Sin duda alguna, coincido con usted en señalar la excelente escenografía, la dirección, las actuaciones y la musicalización (hermosa). Pero algunos diálogos me parecieron más una alocución política que una simple conversación que parece muy superficial. Asimismo, el tema de la salsa como asunto de cháchara se vuelve muy cansino.
Gracias
Aldo

Gracias por su sincero comentario. AA

Hola.
El sábado fui a ver la obra. Me pareció malísima. Salí ofendida y me alegré al saber que no fui la única que se dio cuenta que la obra era, en extremo, clasista. Que se notaba que ni los actores ni el director nunca antes pisaron un "barrio pobre" ni mucho menos La Victoria, que pretendían retratar relaciones de "integración clase-raza" pero terminaban enfatizando aún más las diferencias.
¿En serio, tan alienados están que aceptan y hasta creen "genial" una obra que pinta a las personas de escasos recursos como seres de poca inteligencia? ¿Creen en verdad que una persona pobre solo se puede contentar con escuchar salsa?

No exageremos: el personaje 'rico' gusta de la salsa tanto como el personaje 'pobre'. Quienes gustamos de la música llamada 'culta' somos una ínfima minoría dentro de la clase más educada, y una minoría aún más pequeña dentro de un nivel educativo menor. Esto no es un prejuicio mío, es un hecho científicamente comprobable.
¿No se les puede ocurrir que, tal vez, les puede gustar otro género musical? ¿Escuchar salsa es de clase baja?
Claro que no. En la obra también escucha salsa precisamente el personaje de clase alta. Y eso es lo que los une. Es posible pensar en una historia alternativa, en la que los personajes de La Victoria tocan el oboe y el chelo, respectivamente, y ganan un concurso de música clásica. ¿Forzado? Creo que sí, y mucho.
¿Es "noble" que una persona quiera regresar a un barrio solo para revivir momentos bonitos? ¿O es solo "noble" cuando regresa a un barrio pobre? ¿Acaso es diferente a que quiera regresar a un barrio CUALQUIERA?
No es diferente. Sólamente es más interesante y expresivo que quiera regresar a la humanidad y cariño de un barrio pobre, dejando la disciplina y la dureza de syu origen rico.
Yo también estaba al borde de mi asiento... pero de incomodidad. No sé con quiénes habrá ido el Sr. Alegría,
Fui solo esa noche...
aunque sabemos que el Teatro La Plaza tiene un público, en su mayoría, que se puede "conmover" con un tema presentado de esta manera. Yo no, ni con quien fuí, ni muchas otras personas que salieron conmigo del auditorio.
Me pregunto si pagar 50 soles por una funciónd de sábado es consecuente con su posición más bien clasista, pero en fin: Sería bien interesante hacer funciones de esta obra en La Victoria, barrio que conozco bastante bien, aunque circunstancialmente, porque nunca he vivido en él. Qué le apuesto que la obra le caería bastante bien al público victoriano.
Espero que más gente se dé cuenta y sean un poco más críticos a la hora de ver obras teatrales (o de todo tipo) y se dejen de escribir franelazos entre "amigos de la argolla". Gente, la "collera" no hace bien al teatro nacional. Lo derrumba.
Mmm... interesante final para su comentario, que me hace pensar que usted es de teatro, y que por ello mismo trajo a LA PLAZA la conocida actitud de llamar collera a cualquier grupo de gente al que uno mismo no pertenece. Pero veamos qué pasa con LA PUERTA DEL CIELO en La Victoria y luego... pues conversamos. AA

Me parece que el comentario de Lorena solo es posible desde una comprensión parcial o inadecuada de la obra.

Una comprensión clasista, en realidad...
En lo que yo percibo de esta obra, hay una visión crítica de esa actitud que hubo en un tiempo de "irse con los pobres". Javier es un personaje que enfrenta una frustración un tanto existencial y que se resuelve bastante mal, con un estado de honda confusión mental. Tengo la impresión de que en su deseo de vivir con los pobres, era totalmente ciego a los verdaderos dramas humanos que se vivían en ese hogar. La ideología con frecuencia crea cegueras frente a las realidades del corazón.
Esto es absolutamente cierto y hasta sabio.
Es decir, la obra es crítica frente a esa forma de mirar la sociedad, de ese enfoque clasista.
Que es un enfoque clasista distinto al que yo señalo que tiene Lorena
Y cuando en el presente, ya mayor, Javier vuelve, me deja la impresión de que trata de enfrentar un fantasma de su propio pasado: un sentimiento de culpabilidad por haber abandonado a sus amigos, a los más necesitados, por irse a trabajar en "organismos internacionales". Pero ese intento de reparar su "error" resulta más patético aun.
Patético y emocionante, por supuesto.
Insisto en lo que comenté antes: la obra tiene, además de otras virtudes, el valor de enfrentar un tema no tocado hasta ahora de manera intelectual. Enfrenta un periodo reciente de la historia social y de la ideas en el Perú, y lo hace con gran calidad.

Es verdad que hay diálogos y monólogos que son un poco semejantes a discursos, o reflexiones más densas de lo que puede esperarse en un diálogo coloquial. Pero ¿quién ha dicho que todo en el teatro debe ser copia del estilo natural? También la poesía o el discurso de ideas tiene lugar en obras muy importantes.

Gracias por su perspicaz enfoque de la obra. No deje de escribirnos. AA

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.