Soy un viejo teatrero, hijo de un novelista y de una pianista y padre de un músico y de un artista plástico. Estudié muy en serio y sigo estudiando y enseñando teatro, en la PUCP los lunes y cuando puedo el resto de la semana. Mis dramaturgos preferidos son Shakespeare, Ibsen, Miller y Becket.
Soy buen amigo de mis amigos, perdono pero no olvido, camino por las mañanas, me encanta la conversación inteligente, hago chistes y escribo obras sobre la muerte, trato de ser justo caiga quien caiga -con frecuencia el que cae soy yo- y en este blog diré lo que pienso.
Aquí el repertorio del TEATRO RACIONAL de Barranco
EN CARTELERA
DICE LA NOTA DE PRENSA DE TEATRO RACIONAL:
"La acción trascurre en Lima, año 2010, en un barrio de clase media muy empobrecida.
"DORA es una mujer de 45 años que ha decidido viajar a Chile para quedarse a vivir con el hombre que ama: un chileno de la ciudad de Concepción, al que conoció en su último viaje como empleada doméstica. Esta decisión origina un terrible conflicto: enfrentarse a sus tres hijos: ANDRÉS, de 25 años, FRANCISCO, de 23 y MIGUEL de 21, quienes toda su vida han dependido de esta madre emocional y materialmente. ANDRÉS ha estudiado historia en la universidad, pero no sacó el bachillerato a pesar de que sueña con ser catedrático, y hoy maneja un taxi. FRANCISCO entró al ejército y hoy está licenciado por invalidez definitiva, pues perdió 3 dedos de la mano derecha en un conflicto con nativos selváticos, defendiendo a un Estado del cual se siente totalmente decepcionado. MIGUEL ha estudiado computación y hace poco fue despedido de Ripley donde era reponedor de mercadería, y hoy, desempleado, está empezando a integrarse a una pandilla. Los tres se sienten fracasados y perdedores, sin un lugar en la sociedad peruana y el futuro se les presenta como un enorme agujero negro que se los tragará. Para colmo, los tres viven obsesionados con el único tema del que hablaba su padre desaparecido hace 16 años: la guerra del Pacífico. En la cabeza de estos jóvenes, todos los males del Perú tienen su origen en esta derrota, y solo alimentan el rencor, y abstractos deseos de venganza... y el que su madre se vaya y los "abandone" para irse con un "enemigo" desata en ellos las reacciones más extremas, haciéndola sentir como una traidora y prostituta. Además los tres le reclaman a DORA que finalmente confiese qué sucedió con su padre. Ellos aún lo recuerdan como un hombre que -además de fomentarles el odio a los chilenos- les contaba una fábula con un acertijo matemático: la de un mercader árabe que dejó 17 camellos de herencia a sus tres hijos, pero ninguno recuerda cómo se resolvía la división sin fraccionarlos.
"En medio de todo ANDRÉS de vez en cuando dialoga con la PATRIA, personificada como una mujer con un ácido sentido del humor, o bien con los tristes fantasmas de los SOLDADOS DESCONOCIDOS, veinteañeros muertos en las batallas de Arica o Miraflores, arrastrados por unos héroes que tal vez no lo eran tanto, y unas circunstancias que los sobrepasaron".
Dirección de Gustavo López Infantas
Asistencia de dirección de Vera Castaño
Producción ejecutiva de Leny Luna Victoria
Producción Teatro Racional de
Franklin Dávalos y Eduardo Adrianzén
REPARTO
Dora Liliana Trujillo
La Patria Sonia Seminario
Andrés Mario Ballón
Francisco y Soldado de Arica André Silva
Miguel y Soldado de Miraflores Emanuel Soriano
EL ESTRENO
es el jueves 17 de Junio 2010 en el Teatro Racional
funciones jueves, viernes y sábado a las 8:30 p. m.
LUEGO, EN SEPTIEMBRE, VIENE UNA PIEZA DE
CLAUDIA SACHA
(no tengo foto de Claudia Sacha)
Se titula LECCIONES DE FE y su tema es la creencia más o menos ciega en dos opciones de fe totalmente distintas: por un lado la Política, que todo lo puede solucionar, y por el otro la Religión, que todo lo puede solucionar también. Haydeé Cáceres cree en una fe y Elvira de la Puente cree en la otra, y ambas se disputan la creencia de un joven (personaje todavía sin actor). ¿Interesante? ¡Por supuesto!
Dirigirá el muy eficaz e inspirado
CARLOS ACOSTA
y el estreno es en septiembre,
siempre en TEATRO RACIONAL
Av. Balta 170, Barranco
(a media cuadra del ex Ovalo Balta)
Se salió el mar. Hay más estrenos que ver esta noche y más obras en cartelera de las que un espectador normal podría presenciar cómodamente en dos meses, mientras se sigue realizando el festival internacional de teatro de la Universidad Científica del Sur. Es como para escoger con cuidado.
ENTREVISTA CON QUIEN ESTO ESCRIBE SOBRE EL TRABAJO DE ARTES ESCÉNICAS PUCP
Esta entrevista ha aparecido hace unos días en la página de la Bolsa de Trabajo de la PUCP. Creo que es de interés general, sobre todo para los jóvenes teatreros, y por eso la pongo aquí. Quienes quieran saber qué piensan del mismo tema los profesores Alberto Ísola, Mateo Chiarella y Carlos Mesta, así como algunos recientes y distinguidos egresados de la especialidad, puede acercarse a
http://www.pucp.edu.pe/btpucp/mapa/ent_espec_artes_escenicas.html
La entrevista conmigo (muy ligeramente editada para este blog) dice así:
¿Cuáles son las satisfacciones que le ha traído el haberse dedicado a las Artes Escénicas?
Principalmente el contacto con el público: poder comprobar personalmente y en el acto mismo, si lo que uno está queriendo comunicar acaso es, efectivamente, comprendido... o todo lo contrario. La ventaja de esta constatación, sobre aquella que proporciona cualquier otro arte, es que resulta imposible que no sea verdadera: el público teatral no ríe, se conmueve ni aplaude por quedar bien con el artista, mientras que los testimonios que recibe el novelista o el poeta siempre son personalmente dirigidos y podría por eso resultar sospechosos. El dramaturgo, el director, el actor recibe siempre un testimonio espontáneo y auténtico porque no está necesariamente dirigido a ellos. Esto, cuando la reacción o el comentario son positivos, causa una emoción profunda y duradera.
¿Cuáles son las dificultades que ha encontrado? ¿Cuál es la parte poco grata?
La parte poco grata es la precariedad económica del arte teatral, un arte que, hasta hace muy poco, era totalmente "de aficionados": simplemente no existía la posibilidad de 'vivir del escenario". Ahora es distinto, y la situación va a ser aún mejor en el futuro. Mi generación y la que la sigue hemos tenido que asumir el teatro no como una profesión sino como una vocación, más como un sacerdocio laico que como un oficio rentable, y nos ganábamos la vida enseñando -aquellos que sabíamos lo suficiente y teníamos vocación docente--o haciendo otras cosas (desde abogacía hasta odontología). Hoy es al revés: conozco por lo menos un actor de mucho éxito que dejó para siempre la abogacía por la actuación, y a un buen actor y músico que -en sus propias palabras-- "se cachuelea" como odontólogo.
¿Podría mencionar cuáles serían los pasos necesarios a seguir para llegar a la posición en la que se encuentra?
No sé si sirvo como ejemplo, porque yo tuve una suerte inmensa. Nací dentro de una familia de artistas de distintas especialidades, tuve una educación escolar privilegiada y tuve acceso a estudios superiores de teatro en la mejor escuela del hemisferio. Pero si hacemos de lado la suerte que tuve en cuanto a oportunidades, lo que queda de replicable es la necesidad de una educación plural que privilegie el aprendizaje serio de idiomas y los estudios serios de varias artes distintas. Esto resulta importante porque apunta a una gran versatilidad, cualidad indispensable para pervivir dentro del arte.
El mundo no es un teatro: el teatro sí es un mundo, y lo es porque en él caben todas las especialidades artísticas y no artísticas que se puedan imaginar. Hace falta, entonces, saber de todo. Indispensable también resulta no pensarse a uno mismo como solamente actor, o solamente director o solamente dramaturgo, sino pensarse a sí mismo como una 'persona de teatro', hasta un generalista de las artes escénicas que puede, llegado el caso, desempeñarse competentemente en cualquier especialidad y hasta en cualquier arte de la escena. Siendo esto así, no hay forma de no ganarse la vida.
¿Conoce usted los mecanismos de reclutamiento y selección que las empresas o centros de trabajo utilizan al requerir los servicios de un egresado de la especialidad?
No hay muchas empresas o centros de trabajo que regularmente requieran gente de teatro, pero por lo general, dentro del teatro, el reclutamiento es por conocimiento de la persona, no por concurso. Esto parece injusto pero es necesario, ya que el trabajo teatral es de muchísima confianza (la falla o desgano de una persona puede repercutir en cientos o hasta miles) y llevarse bien resulta indispensable para el buen funcionamiento de un equipo artístico. Quienes reclutan prefieren gente que ya ha ganado su confianza, y no arriesgan un caro y doloroso error reclutando a alguien a quien todavía 'no se le conoce la maña'.
En relación con la pregunta anterior ¿Cuál cree que son los principales obstáculos con los que un egresado de la especialidad debe lidiar al momento de buscar y conseguir empleo?
Cuando yo tenía 38 años fui a pedirle trabajo a mi profesor más querido y respetado, quien era también en ese momento el productor de teatro más poderoso de Nueva York. No me lo dio, recomendándome que, ya que debía sostener a una familia, que buscara y encontrara trabajo como académico -cosa que eventualmente sucedió, y fue de verdad lo mejor. Mi profesor estaba alejándome de la precariedad laboral de la realización teatral, en aras de una mayor tranquilidad para mi familia, pero -esto es muy importante--no me estaba alejando del teatro. Durante esa misma conversación, este profesor me dijo: 'Cuando yo comencé, nadie me estaba rogando que hiciera teatro. Tuve que fabricarme mi propia necesidad. En el teatro, tenemos que fabricarnos nuestra propia necesidad, porque nadie nos considera necesarios'.
El egresado de Artes Escénicas tiene muchas más posibilidades y oportunidades de 'fabricarse su necesidad' que el egresado de un conservatorio de teatro en el que sólo estudia actuación. Es más fácil ganarse la vida como músico generalista -que puede desempeñarse competentemente como director de orquesta, o si no como compositor, o puede ser como arreglista, o si no como sonidista, o acaso como copista de música, o si no, por fin, tocando el oboe--que ganarse la vida solamente tocando el oboe, por virtuoso que sea en su instrumento: sólo tocan dos oboes en cada orquesta sinfónica y ¿cuántas sinfónicas hay? Los egresados de Artes Escénicas saben de todo y por eso egresan a crearse su propia necesidad, a inventarse su propio trabajo y a lograr que sea necesario. En realidad, los alumnos de los conservatorios de actuación egresan a que los egresados de Artes Escénicas los llamen para ofrecerles trabajo.
¿Cuáles cree que son las cualidades y habilidades que más valoran las empresas, asociaciones o centros de trabajo en un profesional de las Artes Escénicas?
Valoran las destrezas profesionales adquiridas en la especialidad, esas que a los laicos les parecen casi mágicas -la capacidad de inventar historias, la de representar personajes, la capacidad de escribir diálogo, de moverse bien en escena, de organizar un espectáculo. También valoran una cierta desenvoltura social, cierta capacidad de expresarse, que la mayoría de las personas quisieran tener en mayor medida y que nuestros egresados tienen. Y, curiosamente, se sorprenden un poquito de que estos 'escénicos' sean gente 'seria' -que cumplan con su horario, que no se tomen libertades y que digan la verdad.
¿Cuáles cree que son las debilidades más recurrentes que una empresa o centro de trabajo podría encontrar en un profesional de Artes Escénicas?
La empresa podría objetar cierta falta de entusiasmo real del egresado, derivada de un descontento general por no estar ejerciendo su arte, por no estar haciendo precisamente el teatro que quisiera hacer, por ejemplo; descontento con tener que dictar talleres teatrales para aficionados, quizás, o con tener que escribir diálogo para telenovelas, o animar fiestas infantiles. También podría encontrar -dependiendo, claro, de la naturaleza de la empresa-- rechazo a cierta informalidad en el trato (hablarle de tú a rajatabla a cualquier jefe, entrar en confianza demasiado pronto con los compañeros de trabajo) o en la apariencia (vestido, peinado, piercings, tatuajes). No encontrará, sin embargo, informalidad en la puntualidad y el cumplimiento de tareas, porque los egresados de escénicas aprenden a valorar estas virtudes. Sin ellas no pueden trabajar en equipo, y el teatro es equipo.
¿Cuál considera que es la situación actual del mercado laboral para las personas que han seguido la especialidad de Artes Escénicas?
Encuentro que los egresados tienen ahora menos dificultad en encontrar trabajo que hace diez o quince años, tanto dentro del teatro mismo como en actividades afines. El teatro en Lima ha crecido mucho y está creciendo más aún, y hasta ha adquirido prestigio como una actividad económicamente válida, viable e importante. Hace diez o quince años no era imaginable que un suplemento económico-financiero serio se ocupara, a página central completa, del teatro. Sencillamente no existía como actividad económica. Este auge económico del teatro ha sucedido, y continuará en el futuro, como producto de dos factores: 1) la recuperación económica general del país, y 2) la calidad del teatro que ahora se está poniendo en escena - lo que a su vez es producto del mejor entrenamiento de la gente de teatro en, por ejemplo, Escénicas de la PUCP.
¿Cómo ve usted el posicionamiento en el mercado de los egresados de Artes Escénicas PUCP, y quiénes considera son sus competidores?
Su posicionamiento en el mercado es óptimo. Para comenzar, 1) porque son egresados de la PUCP, lo que es ya una inmensa y real ventaja, tanto por el prestigio de la Universidad como porque son efectivamente profesionales mejor formados, más 'civilizados' y con más mundo, cualquiera que sea su origen social. Luego 2) porque son egresados de Escénicas, especialidad a la que están conectadas, de una u otra forma, todas las personas de teatro más importantes del medio -precisamente aquellos que dan trabajo.
Desde hace diez años toda la gente con que trabajo, a veces en posiciones de muy alta responsabilidad profesional, son egresados de Escénicas o de Comunicaciones. Si necesito encontrar un actor para un papel juvenil, pensaré primero en los que conozco de Escénicas -o sea casi todos. Este es un proceso natural, y sucede en cualquier centro de estudios. Pero en mi caso la diferencia la marca que los de Escénicas están mejor preparados por los mejores profesionales del medio, y que quienes los necesitan y les dan trabajo son los mejores profesionales que hay.
Los egresados de Escénicas que se especializan en Dirección, Producción o Dramaturgia no tienen competidores, salvo quizás alguna excepción casual de corta duración.
¿Qué consejos daría usted para una adecuada inserción de los alumnos de últimos ciclos y egresados de la especialidad dentro del mercado laboral?
El paradigma actual de egresado exitoso de Escénicas es Juan Carlos Fisher. Hay actores egresados que han alcanzado pronto una gran figuración (Wendy Vásquez por ejemplo), pero Fisher es quien más ha destacado, quizás porque es director. Juan Carlos comenzó a profesionalizarse cuando era todavía alumno de la especialidad, y lo hizo participando como asistente de cualquier nivel en cuanto montaje profesional y no profesional se le puso en el camino.
Mucho es lo que se aprende en clase, pero es el triple lo que se aprende al trabajar como asistente, al ver a un profesional aplicar -o quizás dejar de lado--lo que uno ha aprendido en clase. La consigna es no despreciar ninguna oportunidad para trabajar en teatro, considerar que es una inmensa suerte estar vendiendo boletos o recogiéndolos, sencillamente porque son boletos de teatro.
Yo recuerdo mi inmensa sorpresa cuando me di cuenta de que me parecía natural limpiar los baños públicos del Club de Teatro de Lima, yo que nunca en mi vida había ni siquiera tendido mi cama o lavado un plato. Descubrí que no me sentía mal haciendo aquello porque esos baños eran de un teatro. La vocación teatral es eso: encontrarle el gusto a los trabajos más sencillos con tal de que sean de teatro, porque desempeñando cualquiera de ellos uno está aprendiendo algo acerca del teatro mismo.
¿Cuáles podrían ser los sueños profesionales de un egresado de las Artes Escénicas, o a qué posiciones cree usted que puede aspirar en los niveles más altos, tanto en el ámbito local como internacional?
Cuando yo me fui a estudiar teatro a los Estados Unidos, muchos me vaticinaban que no regresaría, que las oportunidades profesionales de allá no las iba a encontrar de regreso en el Perú. Eso yo lo sabía, pero igual me fui porque en Lima en ese momento no se podía estudiar teatro seria y profesionalmente, y esto lo reconocía cualquier teatrero del medio. Yo sabía que el teatro nuestro jamás tendría un público importante si no mejoraba mucho, y no mejoraría sin mejores profesionales, y esto dependía de que hubiera mejores profesores para entrenarlos. Recuerdo haber pensado seriamente que yo me iba a los Estados Unidos a estudiar para volver al Perú a enseñar, y de esa forma contribuir a que ya no fuera necesario que nadie se viera obligado a irse al extranjero a estudiar teatro. Creo que ahora, cuarenta años después de esa partida, ya es posible, por lo menos en Artes Escénicas, adquirir una buena formación profesional básica, y con ella -y con el indispensable talento y la necesaria disciplina--construir una carrera como la que está llevando adelante Juan Carlos Fisher. Aquí no más, en el Perú, donde se hace teatro del mejor.
Pero todo esto no responde la pregunta sobre aspiraciones. Un egresado de Escénicas que se interese en la administración y la producción teatral puede aspirar a tener un teatro propio (por lo menos en términos de manejarlo, no necesariamente de registros públicos) y ya hay algunos que están en ese camino, o han logrado ese sueño. Los actores pueden aspirar a hacer solamente los papeles que les interesan, y hay algunos de los mejores que ya trabajan así. Un director puede aspirar a seguir los pasos de Fisher. Un dramaturgo puede aspirar a ver sus obras representadas en muchos lugares y países, y a escribir para la pantalla -ya sucede. En realidad los egresados de Escénicas pueden hacer cualquier cosa.
En el ámbito internacional aparece, por cierto, el tema del idioma como impedimento, pero por algo somos cuatrocientos millones los que hablamos castellano, y hay cada vez más oportunidades profesionales que traspasan fronteras, y cada vez más ex alumnos que manejan fluidamente varios idiomas.
¿De qué cree usted que depende llegar a cumplir estos sueños?
Depende de cinco factores: 1) formación y mundo -para que el egresado pueda alternar horizontalmente con cualquier profesional, de cualquier nivel, en cualquier parte del planeta y de preferencia en el idioma del otro; 2) suerte -la suerte de estar en el lugar apropiado, en el momento apropiado, para hacer buen uso de las oportunidades que se le presentan; 3) valor -la valentía de aprovechar esas oportunidades sin sabotearse a sí mismo, evitando la 'tentación del fracaso'; 4) talento -porque solamente el diez por ciento talentoso de graduados en teatro trabajan en teatro (esta es una estadística de nivel mundial); y 5) disciplina, responsabilidad, eficacia, laboriosidad, cumplimiento -que sin estas virtudes no hay talento que valga, y hasta pueden llegar a suplir el talento y la suerte, produciendo muy valiosas, largas y exitosas carreras.
Abril de 2010
AQUÍ UN NUEVO FINAL PARA EL CHISTE
Días contados (está en el CCPUCP) es una de las pocas obras de teatro de todos los tiempos que contiene un chiste contado completito. Esta obra argentina contiene un chiste viejo, malo y sin final eficaz. Aquí intentamos ponerle algún final, un 'punchline' que por lo menos lo termine. El nuevo final va en rojo.
Y el chiste dice:
UN SACERDOTE está en su iglesia cuando se desata una gran tormenta con mucha lluvia. Todos sus feligreses se ponen a salvo pero él decide no abandonar su iglesia. El agua ya ha subido casi medio metro cuando llegan unos rescatistas en una gran camioneta 4 x 4 anfibia. Le piden al padre que los acompañe y se salve, pero el sacerdote dice --No, no, vayan no más, Dios me va a socorrer.
Sigue lloviendo, el agua sigue subiendo y el sacerdote se trepa al campanario y sigue rezando. Aparecen los rescatistas en una lancha a motor. Lo divisan y se le acercan inmediatamente, una vez más le piden que los acompañe y se salve, pero el sacerdote dice nuevamente --No, no, vayan no más, Dios me va a socorrer.
La lancha sigue su camino, el agua sigue subiendo y el sacerdote no tiene más remedio que encaramarse en la punta de la cruz de la cúpula de su iglesia.
Allí está prendido, pidiéndole socorro a Dios, cuando aparecen los rescatistas en un helicóptero. Se comunican con el padre por megáfono, rogándole que se suba al helicóptero con ellos porque pronto se va a ahogar. Pero el sacerdote nuevamente les responde --No, no, vayan no más, Dios me va a socorrer. Y sigue rezando.
Pero el agua también sigue subiendo y el sacerdote finalmente se ahoga y llega al Cielo. Al encontrarse con Dios le dice --Dios, ¿por qué, por qué no me socorriste?
--¡Cómo que no te socorrí! ¡Te mandé una caminoneta 4 x 4, una lancha a motor y un helicóptero con megáfono, y tú no quisiste salvarte!
El sacerdote, confundido, responde --Pero Señor, pero Señor, es que yo estaba esperando...
--¡Qué estabas esperando!--dice Dios. --¿Un milagro? ¡Pues al purgatorio te vas, cura pretencioso!"
* * *