Soy un viejo teatrero, hijo de un novelista y de una pianista y padre de un músico y de un artista plástico. Estudié muy en serio y sigo estudiando y enseñando teatro, en la PUCP los lunes y cuando puedo el resto de la semana. Mis dramaturgos preferidos son Shakespeare, Ibsen, Miller y Becket.
Soy buen amigo de mis amigos, perdono pero no olvido, camino por las mañanas, me encanta la conversación inteligente, hago chistes y escribo obras sobre la muerte, trato de ser justo caiga quien caiga -con frecuencia el que cae soy yo- y en este blog diré lo que pienso.
Alberto Ísola con Óscar Beltrán sobre los hombros, en una obra coprotagonizada por el riesgo
¿Qué demonios es el riesgo teatral?
A raíz de la muy comentada y leída entrevista de Perú.21 a Alberto Ísola, republicada aquí hace unos días, muchos amigos se han venido refiriendo al 'riesgo' en el teatro, a un 'teatro de riesgo', a un 'teatro arriesgado'.
Para comenzar bien, cito a Alberto, quien dijo:
Lo que me molesta es esta sensación de que antes no había nada. Lo que hoy se hace tiene su origen en lo mucho que hicimos antes. Que hayan sido montajes con poco público no tiene nada que ver... las generaciones anteriores ¡existimos! y fuimos creando lo que ahora tenemos. Hoy hay un notable avance a nivel de producción, de márketing, de profesionalización; pero extraño algunas cosas: los grupos, un discurso continuado, el riesgo, un público menor pero más ecléctico -pues veía más cosas-. Hay un avance del que participo y saludo, pero tengo un temor: creo que el público se está acostumbrando a un teatro de excelente factura, pero poco arriesgado. Nos falta abrirnos a más posibilidades. Ahora hay una sola dirección... cuando deberían haber muchas. La experimentación, por ejemplo, está siendo dejada de lado.
Detengámonos un momento, entonces, a mirar qué es un 'teatro de riesgo', lo que equivale a definir qué es 'el riesgo en el teatro'.
¿O será acaso que el teatro de por sí, lo haga quien lo haga y como lo haga, es un cometido riesgoso?
¿Es hacer Teatro equivalente a Correr Riesgo?
¿Qué es lo que estamos arriesgando cuando hacemos teatro?
¿Cuál es el riesgo del teatro que llamaríamos 'comercial'?
Si le hiciéramos la pregunta, Osvaldo Cattone respondería que ha vivido toda su vida teatral arriesgando-- poniendo en juego mucho dinero en montajes de inseguro éxito, apostando su prestigio con cada obra. Todo esto sería cierto.
Yuyachkani tiene un prestigio hecho y un público formado, que sabe muy bien a lo que está yendo cuando va a ver un nuevo montaje suyo. Pero ¿están los Yuyas siempre seguros de que a su público le va a gustar cada montaje? ¿Qué es para ellos meter la pata? ¿Terminar no diciendo lo que querían decir o diciendo lo contrario? ¿Cuál es el riesgo para Yuyachkani?
¿Qué es el fracaso --cuál es el riesgo-- para Carlos Cueva? Sus espectáculos no quieren ser mayoritarios, no quieren ni siquiera ser minoritarios, aspiran a tener un público de 200 para una única función. ¿Cuál es el riesgo que corre Cueva? ¿No gustar? ¿No ser comprendido? ¿Ser mal comprendido? ¿Perder el apoyo financiero europeo que, según me dicen, recibe?
¿Qué riesgo corre Edgar Saba al dirigir un montaje en ese CCPUCP que él mismo dirige? ¿Que no le guste al Rector? ¿Que no le guste a su público? ¿Que no les guste a sus auspiciadores? ¿Que no les guste a sus colegas y amigos? ¿Que enfurezca a sus enemigos?
¿Qué riesgos están corriendo quienes han instalado y manejan Teatro Racional, el nuevo espacio de Barranco dedicado a obras de estreno mundial? Hay dinero invertido, hay ilusiones en juego en esta empresa.
¿Qué riesgos corren los compañeros de Arena y Esteras? ¿Quedarse sin participantes porque nadie aplaudió el espectáculo? ¿Perder el entusiasmo? ¿Desilusionarse de la posibilidad de una transformación social causada o incentivada por el arte?
¿Quién corre mayor riesgo? ¿El autor sentado en la platea (o refugiado en un bar), o el actor dando la cara sobre el escenario?
¿El director sentado en la platea o el actor sobre el escenario?
¿El productor, que arriesga su plata, o el director, que arriesga su prestigio?
El tema es largo, complicado, muy sabroso y riesgoso.
¡Opinar aquí y opinar ahora!
Hola Alonso: ya que mencionas nuestro Teatro Racional (el que compartimos mis socios Claudia Sacha y Franklin Dávalos) desde mi punto de vista el riesgo no es económico; jamás se me ocurriría que todo el dinero usado -digo usado, no invertido- en comprarlo y habilitarlo, alguna vez se recupere, Sería iluso, desubicado. Para mí -personalmente- el solo hecho de hacer teatro sin patrocinadores ni inversionistas, ya es un riesgo per se.
Y bendito seas, Eduardo, que optas por poner tu plata en una empresa como un teatro nuevo. Esto exige una pasión inmensa y un sentido de la vida magnífica y generosamente teatrero. Cuando muchos se hubieran comprado una casita de playa, tú gastaste en un local. Y eso te lo tenemos que agradecer, y tenerlo como ejemplo todos y siempre.
Te arriesgas a la indiferencia. A arar en el mar, A que lo que haces le interese a pocos (o a poquísimos) A que la obra no te salga como soñaste, A que los prejuicios limeños ganen y muchos no vayan sólo "porque por ahí leí que es mala, o me dijeron, o escuché que...". etc, Te arriesgas a muchísimas cosas.
El posible comentario adverso que no trae público --porque hay un comentario adverso que sí lo trae-- me parece inevitable. La gente mira y comenta,y la gente escucha el comentario antes de gastar plata y tiempo. ¿No será mucho pedir que todo el mundo vaya a 'ver por sí mismo' cómo está una obra?
Pero creo que lo único que no debe, ni puede estar en riesgo jamás, es tu honestidad como creador. Y si eso suena a políticamente incorrecto o subversivo... pues qué pena.
No suena para nada a eso, suena a indispensable para seguir siendo artista. Porque ¿qué es un artista que monta lo que no le gusta porque sabe que al resto del mundo le va a gustar? Es un artesano, apenas,
No me interesa el teatro como negocio: para eso tengo la TV a la que no le perdono ni un sol. Pero 14 años después de mi primera obra, y ya metido en el teatro para siempre, más lo respeto y más difícil me parece, y más riesgoso. Es una piscina a la que te arrojas porque tienes que creer en ella. Y si algún día sintiera que no arriesgo, que se volvió fácil o seguro, o solo un negocio... pues le diré adiós. Pero creo que eso nunca pasará, porque ya estoy viejo para aguantar tragarme los sapos que te hacen tragar cuando te compran la libertad, Me he explayado mucho. Gracias por la oportunidad de comentar esto. Suerte!
Gracias a ti por escribirnos esto, querido Eduardo, porque es interesante, valiente y aleccionador. Hasta pronto! AA PD: Eduardo Adrianzén es autor de la maravillosa "El día de la luna" y de la reciente, y muy bien recibida "Respira".
El riesgo lo asumen y asuminos todos creo yo, si uno como espectador va a una funcion de teatro y no nos gusta, ¿habremos perdido realmente? El riesgo será que nos atrape la obra o no. Si no es asi, igual nunca dejará el teatro de enriquecernos por mas "mala" que sea la funcion
No veo cómo una mala obra en un mal montaje puede enriquecernos.
Y si nos gusta, habremos sido recompensados. El director arriesgará en la medida de lo que se haya propuesto obtener, pero si le apasiona realmente nunca habra perdido pues estará haciendo lo que desea...
Mmm... creo que lo que todos deseamos es hacer las cosas bien, no solamente hacerlas, ¿no?
Creo que el punto del riesgo es relativo, se verá como pérdida si no llena nada mas que algo economico y será un exito siempre y cuando cubra nuestros deseos sean cuales fueran. Todos dependiendo de nuestras circunstancias estaremos asumiendo riesgos en menor o mayor medida pero lo rico esta en asumir esto y por sobre el resultado simplemente aprender y saborear.
Mmm... nadita riesgoso este comentario acerca del riesgo, ¿no? Casi, casi está diciendo que todo es riesgo, por lo tanto nada es riesgo, que se aprende del fracaso, de modo que bienvenido el fracaso y... en fin, ¡hay que arriesgar opiniones de verdad, amigos! Pero gracias igual por el comentario. AA
El teatro siempre es un riesgo. Y para los que estamos apasionados de este arte, es un riesgo hermoso. Tanto el actor, como el director, como el productor, como el dramaturgo, ponen su alma canalizada en creación. Si bien el teatro lo hacemos para el público, creo que el mayor riesgo es que UNO mismo no se sienta bien con el resultado. Es por eso que en esta profesión a veces se es suceptible a la crítica, porque no solo están críticando tu trabajo, sino que también critican parte de ti, porque es lo que haz puesto en tu trabajo. Sin embargo creo que la crítica bien instruída y constructiva es necesaria. Ves, hasta el crítico tiene su riesgo.
Un abrazo y exitos.
Cierto que el actor siente que, cuando es criticado, se lo está criticando a él mismo, como persona, y no su destreza o falta de ella. Esto no debería ser así, pero a lo mejor no hay forma de que no lo sea porque el instrumento del actor es su propia persona --no sólo su exterior, sino su 'interior' también, su capacidad de comprensión de los personajes que le tocan, su capacidad de profundizar en realidades ajenas está, de alguna forma, siendo juzgada. Y por supuesto que el crítico tiene riesgo, sobre todo si acaso --este es mi caso-- uno es parte de la profesión del teatro. El lado bueno es que nadie puede decirle que de teatro no sabe nada. El lado malo es perder simpatías y hasta amistades añejas por hacer un comentario negativo. Me ha pasado, pero qué se le va a hacer. AA
Buenas noches señor Alonso Alegria. La presente es para pedirle un pequeño favor si es que puede claro... Mi nombre es Angelo Minaya pertenezco a la Asociacion Cultural y Educativa Sol de Medianoche, y realizamos un festival llamado FIETPO (Festival Itinerante y Encuentro de Teatro Popular) en Comas, el cual no es sólo un festival sino un proyecto de desarrollo a traves del Arte. Este año fue nuestra 7ma version del FIETPO, y ahora estamos por finalizar medio año de funciones todos los fines de semana desde julio hasta diciembre, y de igual manera comenzar con nuestro nuevo proyecto ¡ConGESTIONarte Podemos Vivir Mejor! que empieza el 12 de diciembre de este año y terminara el 12 de diciembre del 2010. Y pues el favor que le queria pedir es si a traves de su blog podria apoyarnos colocando algo de la informacion sobre nuestras actividades pues queremos que la mayor cantidad de personas posibles se enteren para que puedan ser beneficiarios, y de igual manera encontrar personas que puedan apoyarnos... Espero no molestarlo ni ser indiscreto, en todo caso perdone pues debe ser la juventud... Muchas gracias por su atencion... Si le escribi aqui es porque es la unica manera que encontre... Saludos
Ningún problema con que hayas escrito aquí. Conozco el trabajo de ustedes, aunque no lo he visto. Podríamos subir una entrada en este blog, pero mucho más no puedo hacer. Hay que pensar bien para qué necesitan una mayor difusión de su trabajo, que es en Comas y me imagino que para Comas. Es por cierto importante darlo a conocer ampliamente para encontrar apoyo de instituciones, fundaciones y personas de fuera de su ámbito natural. Pero no pensemos que una gran difusión en medios de Lima o nacionales va a traerles más público: el trabajo de ustedes es local, es de Comas, y tiene que serlo. Por ende su difusión y propagandeo debe ser local --radio local, volantes, perifoneado, todo lo que seguramente ya hacen. Por favor consigue mi correo electrónico --no debo dártelo aquí-- y mándame material para subir un post que ojalá les sirva. ¡Gracias por el interés! AA
Hola Alonso
Interesantisimo el tema propuesto. Personalmente no podría dar testimonio de haber cargado sobre mis hombros la responsabilidad de un montaje profesional, pues aún no me ha tocado desempeñar esa labor. Pero podría dar mi punto de vista como espectador y estudiante de teatro (en cuanto a lo artístico) y como administrador de empresas (en cuanto a lo económico).
Bastaría un claro ejemplo : "Las neurosis sexuales de nuestros padres"
¿Dónde fué presentada? No fue en una de las cinco acostumbradas salas con mayor afluencia de gente. ¿Tuvo afluencia de público? Por supuesto, yo no pude asistir porque se habian agotado las entradas dos días antes del fin de temporada. ¿Tuvo aceptación de crítica? Wendy Vásquez encantó a todo el mundo.
Conclusión: La calidad de la obra por presentarse debe ser algo de lo que ni siquiera se debería discutir;
Efectivamente, todo comienza y termina con la obra, el público va al teatro a ver la obra, los actores representan la obra, al final de la función el público comenta la obra y las actuaciones y la dirección también, pero en función de la obra.
La obra debe ser un reloj y para eso hay que prepararse, hay que ensayar muchisimo, hay que pedir asesoría de los maestros (quienes nunca se negarán), hay que invertir tiempo más que dinero.
Y no me refiero al tiempo de ensayo o preproducción: me refiero al tiempo de preparación profesional, desde el asistente hasta el director: todos.
Creo que el teatro nuestro está mejorando rápido porque la gente de teatro joven está mejor preparada --y esto es así porque quienes enseñamos ahora somos casi siempre mejores profesores que los profesores que tuvimos.Cuantas obras de teatro se presentan en salas como la AAA (la cual adoro como si fuera mi casa), Cafae, Teatro de Cámara, Teatro Larco, Teatro del Callao, etc, etc.; cuyas funciones son canceladas por falta de público.
Es cierto, pueden ser salas alejadas, frías(estadísticamente hablando), quizás incómodas como infraestructura. pero francamente, las obras que he visto presentadas ahí tienen, casi siempre, una calidad inferior al promedio.
Con muchas excepciones, me viene a la mente "La cisura de Silvio" en el Cafae.Ahora seguramente me podran decir que en La Plaza Isil, en el CCPUCP o en la Alianza Francesa se invierten miles de dolares en producción. Pero ¿han visto "Copenhage", "El beso de la mujer araña", "El retrato de Dorian Gray", "Casa matriz", "El cine Eden"? Un par de sillas y una mesa en algunos casos, y en el más caro de todos, un proyector de video
Pero seguramente me podrán decir que son obras de Michael Frayn o Manuel Puig, etc, cuyos derechos son carísimos.
No siempre, y parece que fueran por lo general pagables.Si, pero ¿y la dramaturguia peruana? ¿Y los dramaturgos peruanos?
Alonso Alegría, tus obras son mejores que las de David Auburn.
¡Guarda ahí! David Auburn es el autor de "La prueba", y yo estoy, sin ninguna duda, por debajo de él.Existen buenas obras, y si ese no fuera el caso, es deber de los jovenes empezar a escribir.
Me consta que existen buenas obras. Mis alumnos de Artes Escénicas PUCP escriben tres o cuatro estupendas al año.
Existen buenos actores y actrices en el Perú, pocos, pero existen.
No tan pocos. Hay más buenos actores que montajes para albergarlos.
Paul Vega está al nivel de Ralph Fiennes.
En eso sí estoy de acuerdo.Es deber de los jovenes prepararse más para brindar mejores interpretaciones (cuantos actores jovenes se ven en las salas, inclusive las cinco "grandes", actores que, para ser sincero, han llegado a ese puesto sólo por ser amigos del director o parecerse al personaje pero nivel, nada).
De acuerdo, pero sólo en parte: hay muchos actores jóvenes que pecan sólo de eso, de ser jóvenes, que es algo que se cura solo.Desde una performance hasta un drama de estructura clásica, aquí o en Broadway siempre correran riesgos económicos y de crítica...pero estos se podrán aminorar mientras mejor preparados se encuentren los actores, mientras menos improvisació (más preparación) exista, mientras haya una buena dramaturguia y, en general, no un equipo artistico famoso, sino un equipo artístico preparado y con tesón. Y mientras se elimine el CONFORMISMO se podrá estar seguro de que el público nunca saldrá pensando 'Me han estafado, he botado mi dinero y mejor me hubiera quedado en casa a ver Magaly Tv'.
Mucha gente ha visto "Escrito por una gallina" o "Las neurosis sexuales de nuestros padres" (muy diferentes entre sí) y han salido encantadisimas de la vida.
¿Porque cuestan muchisimo dinero? No lo creo. ¿Porque los protagonistas son famosos y aparecen en la tele? No lo creo. ¿Porque fue en una sala pituquisima? No lo creo.
¡Porque fueron estupendos espectáculos, por supuesto! Gracias por su detallado y comprometido comentario. No deje de leernos y escribirnos. ¡Hasta pronto! AA
Me parece importante señalar, con respecto al riesgo de hacer teatro en el Perú, que evidentemente nada es fácil, ni nada se conseguirá de la noche a la mañana. La realidad económica no es muy diferente a la de otras instituciones que dependen o no del Gobierno: Llámese Hospitales, Poder Judicial, ONGs y seguramente periódicos. Evidentemente, quejarnos, a estas alturas de la vida, puede ser un ejercicio un poco inútil, sin embargo, algo que nos estamos olvidando es que debemos dar un especial énfasis en la educación. ¿Cómo esperamos que haya personas que quieran arriesgarse a hacer teatro de calidad si no están seguros que haya público que asista a ver lo que quieran expresar? ¿Cómo alguien puede hacer una grandísima obra de calidad si el público puede no ser capaz de comprender la magnitud de lo que ve? -hago una pausa en esta interrogante pues debo darle dos ejemplos: Lamentablemente, no pude ir a ver hace unos meses "Copenhague", pero tres amigos con quienes compartimos el gusto teatral y que fueron a verla (en funciones diferentes) me dijeron que hubo público que ¡se quedó dormido!. Cuando fui a ver Kabul, hubo personas que se retiraron en el intermedio pues la obra les pareció muy densa; sinceramente, no creo que haya sido error del Director, ni mucho menos de las obras pero el punto al que voy es que hay muchas personas que se han acostumbrado a la risa fácil y cuando ven algo que exige cierta concentración simplemente no puden concebirla, y etiquetan, sin reparos, a la obra de "aburrida". Naturalmente, no podemos tener una uniformación de criterios pero sería interesante que de alguna manera las personas tengan capacidad de crítica y análisis y eso no se aprende solo yendo al teatro: se aprende en la casa, en el colegio, en la universidad. Es por ello, que a medida que hablamos de teatro de riesgo vayamos pensando en el público de riesgo que asistirá a estas obras. Por otro lado, insistimos siempre en que el público joven será gran protagonista en asumir estos riesgos, pero ¿cuán seguros estamos de que estos futuros salvadores han recibido una gran base educacional y sobre todo humana? ¿No es mucho más difícil darle a un joven de 18 años las herramientas para que empiece a hacer el gran teatro arriesgado, cuando pudimos habérselas dado de niño o a los 14 ó 15 años? Estoy convencido de que no podemos hablar de un teatro de riesgo cuando no estamos seguros de que esta continuidad se verá en las futuras generaciones y que estas nos aseguren que habrá mayor lucidez en lo que quieran expresar como público, que querrá y tendrá toda la voluntad de entender lo que ve. Ojalá que hagamos realmente algo por la educación en nuestro país, no solo por el bien del teatro, que sin duda mejorará muchísimo, sino por el bien en sí mismo del Perú.
Para finalizar, comparto la opinión respecto a "Las neurosis sexuales de nuestros padres", pero me pareció curioso que el amigo no haya conseguido entradas porque yo las conseguí un día antes del fin de temporada. Curioso ¿no?
Un comentario a su comentario: si priorizamos las soluciones a los problemas macro --"primero, más importante y necesario es educar a la juventud peruana"-- arriesgamos caer en la inmovilidad. Mientras arreglamos al Perú no haremos nada por esa cosita tan insignificante como es nuestro movimiento teatral. Pero mire usted que, sin que haya habido un gran salto educativo en los últimos cinco o diez años, el teatro ha dado un gran salto cualitativo en esos mismos cinco a diez años. ¿Por qué? Porque ha habido un gran salto económico, y porque los teatreros hemos seguido estudiando, enseñando y haciendo cada vez mejor teatro. Mientras tanto, la patria se irá poniendo al día educativamente hasta alcanzar nuestro grado teatral de desarrollo. ¿Qué le parece? AA
A proposito del riesgo:
me quedó la duda el otro dia al leer en tu columna que decías que La Plaza arriesgaba cada año con nuevas propuestas.
Disfruto eventualmente el teatro de La Plaza, pero segun mi modesta opinion no creo que sea un teatro caracterizado por el riesgo.
Pregunto:
¿cuál es el riesgo de montar obras que han sido exitos rotundos en Broadway o Londres, tal cual pero en menor escala?
Hola Sebastián: el riesgo está en que, si son éxitos extranjeros, bien pueden no gustar en Lima. Y no gustar para nada, puede ser que no vaya nadie, que los actores no ganen un chico, que el teatro se vaya a la quiebra.con actores que son rostros conocidos de nuestro pequeño mundo mediatico y que la gente muere por ver en vivo,
Paul Vega, por ejemplo, no es un rostro mediático, creo yo... y muchos actores que trabajan en La Plaza tampoco. Los rostros mediáticos --los 'polizontes', las estrellitas de televisión, están más bien en el CCPUCP, me parece.En un lugar super comercial donde la gente transita y al que la gente va masivamente para proclamar que tiene interes por la cultura, clasico de persona que va a teleticket para buscar ¿cuando hay entradas para La Plaza?
Chela tuvo el buen ojo de arriesgar por ese lugar, con todas las ventajas que tiene y con todo el inmenso costo que le hace falta solventar. Hay un riesto inmenso en su apuesta, que en realidad es una apuesta colectiva. ¿Te has imaginado la repercusión que tendría en todos nosotros que La Plaza fracasara y cerrara? Dios y el público no lo permitan.Ojo, con esto no quiero ningunear el trabajo que implica la produccion de dichos montajes, como comprar los derechos a precios bastante altos ( tal vez ahi si hay un riesgo)
No sólo allí, el costo de cada montaje es inmenso, y el de mantenimiento del teatro también. ¿Tienes idea cuánto cuesta el alquiler en Larco Mar? Un huevo y medio, que hay que pagar cada mes.Y el trabajo en escena que siempre suele ser muy limpio y efectivo. Apoyo la diversidad, disfruto el teatro de La Plaza. sin embargo no creo que porque ahora hay teatro mediatico y 3 salas "grandes" con produccion constante sea factible hablar de un auge teatral (en buenos aires hay 250 con funciones hasta las 12 de la noche) por lo tanto no creo que eso implique un riesgo para nada.
¿Por qué es menos riesgoso hacer teatro en Lima que en Buenos Aires? ¿Porque hay menos teatro? Si un pordiosero arriesga todo lo poco que tiene y un millonario hace lo mismo con todos sus millones, ¿quién estará corriendo el mayor riesgo?Hay que descentralizar las propuestas teatrales, apoyar otros focos, generar proyectos y espacios de creacion.
De acuerdo.El riesgo para mi esta en que un director busque romper con el lenguaje usado antes, alejarse de las formulas, cuestionarse la representacion, investigar en el espacio.
Creo que todo eso, y más, también sucede en La Plaza, aunque no de las formas y maneras tradicionales que asume la experimentación --porque sí, existe una manera tradicional, usual y conocida de ser 'experimental' o 'riesgoso', y el resultado es que el producto ya no sorprende. Si de arriesgar se trata, pues los Yuyas, que conocemos y queremos tanto, deberían un día arriesgarlo todo y hacer una versión interesante de una obra de Ibsen o Tennessee Williams, por ejemplo. Que los Yuyas hicieran textos fijos, quizás un clásico, ¡eso sí que sería valiente por lo riesgoso!Para el que esta en la escena creo que el riesgo está en mostrarse transparente, en no tener miedo de explorar sus lados turbios que lo cuestionarán a si mismo como creador, el romper con los cliches...
De acuerdo.Y para un productor, me parece que el riesgo significaria apostar por creaciones independientes. ¿que piensas?
Pienso que un productor debe arriesgar por lo que le parece bueno, sean o no creaciones "independientes" --aunque en el Perú todo el teatro de arte es "independiente". Creo que la designación no es "independiente" sino 'teatro de arte', que abarca desde La Plaza hasta los pequeñísimos teatros de provincia. El teatro que hace La Plaza es mejor, por supuesto, y es de lamentar que así sea, no porque La Plaza deba ser menos, sino porque el teatro de provincia debe mejorar hasta alcanzar y superar ese altísimo nivel. Gracias por el interesante comentario, Sebastián. ¡Nos vemos! AA
¿Y el espectador, cuál sería el riesgo del espectador al acudir al teatro?
Quizás sea el espectador, al final de cuentas, quien mayor riesgo corre. Lo que tiene que perder es su plata , su tiempo y su buen humor. Lo pierde todo a cambio de nada. No es poco riesgo. AA
Acabo de entrar por primera vez a tu blog, Alonso, y lo hice con un cierto descontento, después de leer tu artículo de hoy en Peru.21. PAunque pienso que podrías haber tenido una simple distracción (de la que te tocaría hacer un mea culpa eximido de culpa) y que la cosa no haya sido deliberada, me parece demasiado flagrante que en tu recuento hayas omitido por absoluto, una a lo menos cortés referencia al montaje de “Don Juan regresa de la guerra”; coño, chico, ni la más mínima ni la más tangencial alusión a esta notable puesta en escena, por cierto, “arriesgada” en el verdadero y único sentido, a que, a mi entender, se refiere Ísola en su citada por ti declaración. En efecto, Ísola lo que desea es que el teatro muestre que es un organismo vivo y que no se estanque jamás, así fuera esto último en un estado ideal de perfección, se siente que él preferiría una imperfección palpitante a una perfección conformista y estática, sin nada por explorar en el horizonte, creo que él habla del teatro en sí, como arte que nos trasciende.
(Un “recuerdo” de hace pocos años, en que el riesgo era concreto y manifiesto: la puesta de “Caín” de Lord Byron, montada por Leonardo Torres Vilar. Que él diga algo sobre el riesgo, que con solo este de todos sus montajes tiene bastante para hablar sobre ese riesgo que quieres abordar en este tu post).
Bueno, lo que te puedo decir es esto. No dejé afuera "Don Juan" como resultado de una decisión al respecto. Lo dejé afuera porque no tenía espacio para hacer una simple mención de un montaje que no me satisfizo ni me pareció particularmente valioso. Y eso que lo vi dos veces, la segunda con muchas ganas de que, prestándole más atención, me gustara por fin. Lamenté que me sucediera precisamente lo contrario: perdido el impacto de las sorpresas escénicas porque ya no eran sorpresas.... sentado allí, sabiendo que 'aquí viene lo del cuadro que ahorita se mueve', que 'aquí se va al cielo entre humo' y que 'aquí canta esa bella lied de Mahler', me fue menos posible que nunca 'perderme' dentro del espectáculo, que es lo que debería suceder siempre. Y no pude tampoco entretenerme analizándolo, porque el montaje no resiste mucho un análisis dramatúrgico. Intentar este análisis 'distanciado' es aquí legítimo, porque "Don Juan" no es una performance, es una 'versión' de una obra que cuenta una historia muy intensa (hablo del original alemán) que en el montaje se pierde. ¿Montaje riesgoso? Pero... ¿qué estaba en riesgo? ¿Honra? ¿Prestigio? ¿Dinero? ¿No ser comprendido porque está 'explorando'? La verdad, no creo que este montaje --es decir Guerra-- esté explorando mucho: es que hay una forma de poner caprichos artísticos en escena que acaba pareciendo purita exploración, pero que termina cayendo en el lugar común --el lugar común de este tipo de montajes, que comienzan a parecerse mucho los unos a los otros. En fin, no sé de cual riesgo se trata en el caso de "Don Juan", tú dime. AAPD: me gustó mucho el "Caín" de Leonardo, pero no me pareció un espectáculo particularmente riesgoso, visto como hecho artístico solamente. Sí fue riesgoso, por supuesto, como apuesta por encontrarle un público a una obra importante pero difícil, dentro de un proyecto de producción sin soporte económico 'oficial'. Este riesgo económico estaba, por supuesto, totalmente ausente en el caso de "Don Juan", que solamente les costó dinero --si puede decirse así-- a los actores, quienes esperaban una mejor taquilla --ellos viven de eso. Y también, por supuesto, esperaban mucho más público. Pero a mucha gente inteligente y sensible, como Mariana de Althaus (cuyo criterio respeto muchísimo), le encantó "Don Juan". En fin, no fue para mí. Lástima que no hayamos coincidido en esto, que de otra forma hubieras leído no solamente una mención, sino un panegírico. ¿Te gustó "Las brujas de Sálem"? Ojalá.
OTRA: ¿Sabes cuál fue el mayor riesgo de la década de los 90s? "Pataclaun en la ciudad" el año 93. Eso sí que fue tirarse a la piscina sin saber si estaba llena o vacía. ¡Y mira lo llena que estaba!
Cometí un definitivo error, Alonso, creyendo que quizás ni leerías esto por no corresponder a tus posts recientes y entré para colocar la supuesta botella del náufrago en el blog de Kareen Spano. Y ahora me pones a recordar al doctor de la Iglesia (renuncié a diferenciar Agustín de Tomás) que sabía muy bien lo que era el tiempo cuando nadie se lo preguntaba pero dejaba de saberlo si alguien le planteaba la pregunta. Por supuesto: tú mismo te interrogas con “¿Qué demonios es el riesgo teatral?”
Lo primero que me parece tener claro es que Alberto Ísola no se refería en modo alguno al riesgo financiero de los productores que consideras. Y a propósito, en esta línea fijo que Leonardo Torres Vilar, o quien lo haya financiado para el costoso montaje de “Caín”, sí que perdió plata en la aventura. Pero insisto en que su riesgo era de otra índole: él se enfrentaba a una obra “difícil”, rara y ardua pero firmemente engarzada en lo imperecedero, un clásico.
El riesgo es siempre doble. Alberto y todo teatrero con experiencia sabe muy bien que toda decisión económica es, al mismo tiempo, una decisión artística, y viceversa: la artística y la económica son ambas una única decisión. Si produces una obra intelectual y refinada con un tema oscuro, corres el riesgo de que acuda sólo la pequeña minoría a la que le gustan los temas intelectuales, refinados y oscuros. Y si haces una obra elemental, chabacana y de tema cotidiano, lo haces con la certeza de que irá a verla una mayoría, aquellos a quienes les encanta lo elemental, chabacano y cotidiano, por eso de que "al teatro no voy a pensar, voy a carcajearme". Decidir considerando solamente una parte de la decisión riesgosa --ya sea la artística o la económica-- es no tener problemas si hay fracaso con la otra parte. O sea: "No me importa que a los expertos no les guste con tal que venga mucha gente", o "no me importa que no venga nadie con tal de que a los expertos les guste" o acaso... "no me importa que no venga nadie porque no es mía la plata, y tampoco me importa que no le guste a los expertos, porque yo estoy por encima de eso". Esta última posición es muy infrecuente y también muy peligrosa.Forma de riesgo aparentemente contradictoria con la idea mayoritaria de que el riesgo solamente habita en la vanguardia.
Cierto. Una importante observación.Te confieso que siento, sin descartar el equivocarme, que si Don Juan hubiera sido dirigida (por ejemplo) por Marisol Palacios exactamente de la misma forma que Guerra, no hubieras hablado de “caprichos”.
¿Quizás porque no los hubiera habido?¿No podría aducirse que un creador, con independencia de su nivel, tiene licencia para “encapricharse” de muchas maneras dentro de la unidad de una determinada de sus obras? Piensa en las tácitas mil y una pinceladas caprichosas de Picasso y en los expresos Caprichos de Goya, o de Paganini en música, pasando por el Capricho Español de Rimsky-Korsakov y otros.
Creo que no me has entendido mi uso de "capricho". En arte casi todo es, en cierto modo, un capricho, --producto de cierta inspiración-- pero siempre hay una lógica artística detrás, que lo justifica. Otra cosita: en música clásica, "Capricho" es una forma musical específica, que obedece un montón de reglas.¿No crees que si en el último montaje de tu “El cruce del Niágara” en el CCPUCP, el director hubiera tenido el “capricho” de mostrar ese cruce no en silencio como lo hizo sino en medio de un ruido ensordecedor de las cataratas, hubiera ganado mucho? Yo no tengo ninguna duda de que sí (sobre un montaje notable de 6’810,000 litros de agua por segundo” de Michel Butor, -ese es el caudal en Niágara- te aseguro que sí).
La indicación mía dentro de mi texto es que se oiga la catarata durante toda la escena sobre el Niágara. Y así se ha hecho en todos los montajes que he visto en varias partes del mundo, porque es lo lógico, lo natural. El "capricho" que tu mencionas fue del director. Fue Ángeles quien dejó ese silencio que tú piensas es cosa de mi texto. Por cierto en este momento yo no recuerdo ese silencio. ¿Estás seguro de que así fue?Creo que lo de “lugar común” a que aludes podría considerarse como relativo, puede haberlo sido para ti, pero no lo ha sido para mí, quizás a mí me falten conocimientos específicos de teatro que a ti te sobran. Zafio teatral no soy porque algo conozco del tema pero yo vi en este "Don Juan" más bien cierta singularidad, en las antípodas del lugar común.
Percibir un lugar común es producto de la experiencia: cuando presencias la primera obra de teatro de tu vida, todito --comenzando por el acto teatral mismo-- te va a parecer alucinantemente súper original. Pero si has estado viendo teatro cincuenta años, tu actitud será distinta. Lo mismo pasa con los creadores. Si no han visto casi nada creen que están inventado la pólvora cada vez que inventan algo que hace 'pum'. Si han visto muchísimo no se van a creer "originales" casi nunca. Si es que alguien ha visto todo lo que el Sol alumbra, sabrá de verdad que "no hay nada nuevo bajo el sol". De otra forma creerá que el Sol lo alumbra sólo a él, o a ella --y esto es cosa peligrosa pero, por suerte, se corrige sola, con la edad y la experiencia.Percibí sí, antes de que se dieran, algunos movimientos y acciones, pero lo mismo me sucede en ciertas películas extraordinarias en que incluso pronuncio algunos parlamentos del diálogo antes de que los digan los actores. Esto lo tomé como parte de una preceptiva, de una técnica seguida por Guerra porque, además, qué de serio podría hacerse sin la matriz de encauzamiento de la obra que proporciona una técnica adoptada al comienzo.
No entendí nada de este razonamiento, sorry.A mí lo que me apresó de este montaje es que cumplió con las reglas básicas de objetivar expresionistamente y con eficacia la experiencia interior de un Don Juan salido de una guerra terrible (en todo caso yo lo percibí así)
Aguanta, aguanta un tantito, ¿cuáles son 'las reglas básicas' de objetivar expresionistamente'? No las conozco. ¿Podrías hacenos un listadito de las principales?y por otro lado complementar la cosa con un “grotesco”, cuyo manifiesto RIESGO precisamente se pone en evidencia con tu desaprobación de conocedor (no sé si aceptas que para el grotesco vale menos el defecto que el exceso y presiento que has visto con desagrado “demasiada” plasticidad).
La verdad es que el grotesco estaba muy bien, no tengo problema con el grotesco ni con las plasticidad, ambas me gustan. Mi problema es que la obra no me conmovió nada de nada porque no entendí --y por eso mismo no sentí empatía-- con la circunstancia de ningún personaje. Menos aún con la de un don Juan sin una personalidad formada (tenía dos).No trato de “polemizar” y sólo quiero cumplir con “tú dime”. No he visto Las brujas de Salem aquí pero es seguro que me gustaría (conozco bastante del tema y del afortunado Arthur Miller con Marilyn Monroe) Buen año del Tigre. JOTABE P.
Gracias, ¡y que tengamos todos un buen año del Tigre o de cualquier otro bicho! AA
Pienso que la afirmación de Alberto Isola esta muy cerca a la situación
actual del teatro en el Perú.
Hay muy pocas publicaciones sobre teatro actual peruano.
Hay muy pocos críticos calificados y actualizados en teatro en el medio.
No existen archivos y centros de documentacion sobre artes escénicas actualizados.
¿quiénes están investigando y no solo produciendo obras de teatro?
La investigación requiere mucho tiempo y es costosa. Es la única manera de crear un lenguaje propio, es decir, una identidad, lo que hará que nuestro teatro tenga un espacio en el mundo, y de esta manera más exportable y reconocido.
Una cosa es hacer producciones y otra hacer investigaciones,
no confundamos las cosas.
Yo creo que la investigación, y por consiguiente, creación, es la
única manera de crear riqueza.
Creo que existe un gran vacío.
Espero esto cambie pronto.
SaludosNo veo clara la vinculación entre la investigación --que de hecho hace falta-- y la creación, vale decir la calidad y cantidad de teatro que hay en nuestro medio. Al fin y al cabo Aristóteles, el primer investigador y teórico teatral de Occidente, escribió su Poética un par de siglos después del auge del Sófocles, su paradigma, quien vivió, trabajó y murió sin ser objeto nunca de la investigación --histórica o teórica-- de nadie, y sin haber leído jamás un texto de investigación teatral, sencillamente porque tal cosa no existía . Durante las épocas de Shakespeare, Moliére y Lope, a nadie se le ocurría hacer investigación teórica sobre ningún arte. El concepto de investigación en sí --incluso la científica-- estaba muy en pañales. La investigación teórica sobre el arte teatral comienza con Lessing (1729-1781) en el ámbito de la dramaturgia, y en el ámbito del montaje comienza con el duque de Saxe-Meiningen (1826-1914), quien basó su trabajo directoral en una investigación histórica minuciosa --Meiningen fue el primero en ocuparse de que los trajes de una obra de época fueran de esa época precisamente. A Shakespeare, a sus contemporáneos y a su público les importaba un rábano la exactitud histórica, y ponían en escena a personajes romanos vestidos con trajes isabelinos (hay documentación pictórica de esto mismo). Al público tampoco le importaba esta incongruencia,, que sólamente en la edad moderna comenzó a ser vista como tal. En fin: un alegato en favor de la investigación es muy válido, por supuesto, pero la investigación --ya sea teórica o histórica-- no es, ni será nunca, prerequisito ni condición para que en nuestro país, o en ningún otro, se haga, y se siga haciendo, creativamente, teatro del mejor. AA
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