Uno de mis grandes pecados es mi nula predisposición hacia la tecnología. Palabras como ciberespacio o blog son un tanto ajenas a mi naturaleza, aunque me alivia que bloggear sea, al fin de cuentas, escribir, algo que hago desde hace seis años como editor de Deportes del diario Perú.21.
Me gusta mucho el buen fútbol, que siempre está fuera de nuestro territorio (gente de la 'U', Alianza y demás, no me crucifiquen por eso). No soy hincha del que más gana, sino del que mejor juega. Por eso hace años hago fuerza por el Arsenal inglés.
Muerta y sepultada, así está la selección. Y lo que queda de la eliminatoria asoma como un verdadero Vía Crucis. La idea de sumar algunos puntos y consolidar el grupo ya parece una quimera. Ese deseo, que nació tras la victoria con Venezuela y se sustentó con el empate frente a Argentina, se terminó de romper con cada uno de los goles chilenos. ¿Y quién paga los platos rotos? La hinchada, como siempre. Los aficionados que hoy se hacen tantas preguntas como nosotros. Compartimos las nuestras con ustedes.
Ganó bien la 'U', que no es lo mismo que decir que fue mejor. Ganó bien porque pegó primero, porque Nolberto Solano, aun en un partido discreto, volvió a ser clave y puso un balón perfecto para el nocaut de 'Tyson' Galliquio. La impronta de 'Ñol' es incuestionable. No siempre es la estrella rutilante, pero hasta en sus peores encuentros, como el jugado en Lima con San Luis o el mismo Clásico, es capaz de hacer la diferencia en una, dos o tres acciones puntuales, no necesariamente aprovechadas.
La magia del deporte se funda en las rivalidades y no hay nada tan perfecto para representar eso como un Clásico. Hay pasión, ardor, intensidad y, sobre todo, incertidumbre. Es la competencia llevada a su máximo nivel porque coinciden dos colosos de similar envergadura. ¿El Real Madrid sería tan grande si el Barcelona fuera un equipo cualquiera o viceversa?
El fútbol de la 'U' es más fluido cuando el balón pasa por Solano, en Cristal todo es mejor cuando la tiene Lobatón, pero en Alianza el murmullo de la tribuna no deja lugar a dudas: que no se la den a Montaño. El moreno colombiano está llevando un máster de cómo amarrar pelota y ser improductivo, y su juego ya se le ha atragantado a la mayoría de hinchas blanquiazules.