Uno de mis grandes pecados es mi nula predisposición hacia la tecnología. Palabras como ciberespacio o blog son un tanto ajenas a mi naturaleza, aunque me alivia que bloggear sea, al fin de cuentas, escribir, algo que hago desde hace seis años como editor de Deportes del diario Perú.21.
Me gusta mucho el buen fútbol, que siempre está fuera de nuestro territorio (gente de la 'U', Alianza y demás, no me crucifiquen por eso). No soy hincha del que más gana, sino del que mejor juega. Por eso hace años hago fuerza por el Arsenal inglés.
No debe ser fácil vivir bajo la sombra de una leyenda. El drama de Tito Chumpitaz es que ha perdido la única posibilidad que tenía de trascender como entrenador y de hacerle un guiño, cómplice en el éxito mundialista, a su padre, el inmenso Héctor Chumpitaz, quien jugó tres copas del mundo y fue capitán de América.

Es un crack. No sé qué dirán ustedes, pero para mí Nolberto Solano es un futbolista de excepción, el mejor que ha dado nuestro país en dos décadas. Si me apuran, un jugador que probablemente habría sido titular en la mejor época del fútbol nacional.