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    <title>Fe de Ratas</title>
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    <updated>2012-01-14T22:40:33Z</updated>
    <subtitle>¿Y ahora cómo me presento? Soy periodista, pero más soy una rata.  Fui el autor de este blog hace más de un año atrás y ahora he regresado.  La razón de mí vuelta es todo lo que tengo que decir y contar sobre el único tema que no entiendo y menos controlo: las mujeres.Ahora a mis 34 años he decidido no hacer más hipótesis sobre ellas. Esta segunda temporada será corta. Será un ensayo literario de la ficción de mi vida.  Está vez les contaré todo lo que deben hacer para no enamorarse. Tengan fe en mí. Sé que lo lograré. Tenga fe de hombres, fe de ratas…</subtitle>
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    <title>Un engaño y una propuesta</title>
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    <published>2012-01-13T02:47:59Z</published>
    <updated>2012-01-14T22:40:33Z</updated>

    <summary>Es una mañana con un sol despertador. Un rayo profundo se cuela por tus cortinas que son arrastradas por el viento que entra por el balcón. La luz me despierta. Yo casi desnudo con un pie afuera de la cama,...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[Es una mañana con un sol despertador. Un rayo profundo se cuela por tus cortinas que son arrastradas por el viento que entra por el balcón. La luz me despierta. Yo casi desnudo con un pie afuera de la cama, busco el frío en el piso y el calor en tu cuerpo. Tú sigues durmiendo. Cabeza al lado y con los ojos bien cerrados.<p><br /></p><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="BAJO EL SOL DE LA VENTANA.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/BAJO%20EL%20SOL%20DE%20LA%20VENTANA.jpg" width="400" height="320" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0 auto 20px;" /></span><div><br /></div>]]>
        <![CDATA[- ¿Sabes? Te veo ahí echada durmiendo a mi lado. Amaneciendo conmigo. En esta mañana sin resaca. Te veo a mi costado y solo puedo decirte una cosa. Una verdad ahogada.<div><br />- ¿Sabes? He sido un gran mentiroso. Te he engañado todo este tiempo. No te he dicho la verdad. No soy quien piensas que soy. No soy quien dije ser. No soy en gran parte lo que tu esperas de mí.</div><div><br />- No soy el tipo relajado que no cree en las relaciones. No soy el sujeto fresco de sonrisa fácil que te dice que no siente celos. No soy el hombre tranquilo que no se sobresalta cuando tu no estás. No soy esa personas sosegado que no se paraliza cuando tú apareces. Que no se pone nervioso cuando te habla. No lo soy.</div><div><br />- En verdad, sí creo en las relaciones, creo en una relación contigo. Solo contigo. Creo en amar desesperadamente. ¿Y sabes? Sí me pongo celoso. Mataría a todos esos sujetos despreciables que se te acercan en las discotecas. Y desaparecería de esta tierra a cada uno de esos amigos que te escribe siempre. En verdad, frecuentemente me sobresalto con cada una de tus apariciones. Con cada una de tus palabras. Hasta con cada uno de tus pestañeos. Me pongo muy nervioso cada ves que te espero llegar y repito como un verso la primera frase que te diré.</div><div><br />- Me como mis dudas siempre. Me trago mis titubeos. Siempre tomo aliento antes de cada encuentro contigo. Me trago mis miedos. Me como mis celos. Respiro hondo y voy por ti. Siempre por ti.&nbsp;</div><div><br />- Ahora que ya lo sabes puedes escapar si quieres. Puedes levantarte de esta cama y salir despavorida. O quizás, con decoro. Puedes pararte, decir que tienes que hacer y que es hora de que me vaya. Puedes dejar que pasen varios días y cuando te llame, puedes contestar cortante. Puedes desaparecer sin dejar huellas. Ahora que sabes la verdad te puedes ir. Intentaré no seguirte. Buscaré dejarte ir.</div><div><br />Tu sigues durmiendo y veo que abres esos ojos grandes que siempre me iluminan y me encantan. Este es un halago que nunca te he hecho, pues seguramente demasiada gente te lo ha dicho. Todos te deben decir lo hermosa que eres, pues lo eres. Pero no se dan cuenta de muchas otras cosas mas: lo dulce y tierna que puedes ser antes de dormir. Lo aguda y perspicaz de tus respuestas cuando chateas. Lo preciosamente posesiva que puedes ser conmigo. Lo impulsiva, lo libre, lo extraña, lo inteligente, lo amable, lo sincera, lo adorable. Muchas cosas más que tú y solo tú eres, además de hermosa.&nbsp;</div><div><br />Me miras con extrañeza. Estiras tus ojos. Te sujetas el pelo con la mano y te recuestas en tu brazo. Me sonríes.&nbsp;</div><div><br />- ¿Dormiste bien?&nbsp;<br />- Sí... te estaba hablando.<br />-¿Y qué me decías?<br />- Nada<br />- ¿Anda, que me decías?</div><div><br />¡Y salió!. Una frase nunca antes dicha por mí. Unas palabras que nunca uní en mi vida. Vocales y consonantes que jamás salieron unidas de mi boca. Iba contra todo lo que creía, hasta ese momento. Y recién entendí muchas cosas en este instante a tu lado.</div><div><br />- ¿Quieres casarte conmigo?</div><div><br />Ahí estaba yo. Proponiéndote matrimonio. Yo. Sí yo. El libertario y libertino. El que pregonaba la libertad del amor. El de los compromisos sin contratos. El que se durmió en los dos casamientos de su hermano. Yo. Sí. Yo mismo. Quien odió cada vez que cada uno de sus amigos se casó. Quien cambió su firma cuando fue testigo del matrimonio de su mejor amigo. Increíble, pero lo dije. Te lo dije.</div><div><br />Es que la propuesta no estaba basada en la tradición, ni en el compromiso firmado. Tampoco en la celebración del amor, ni en la fiesta para los amigos. Lo que quería decirte con esa propuesta es que te quedes. Que ya no busquemos más. Era una proposición signada por mi absoluta devoción a ti. Es decir: no quiero conocer a nadie más, nunca más. No se si nos casamos mañana o en un año, pero hacerlo. En un instante, en nuestro momento. Como una promesa para no olvidar.</div><div><br /></div><div>Tú en vestido blanco y yo en terno muy negro. En una iglesia si es necesario y con todo nuestro tropel de familiares y amigos si así requiere la situación. Tal vez en un pueblito de Chincha o en un salón municipal de barrio. Quizás solo con dos testigos desconocidos o en un matrimonio masivo.</div><div><br />- Sí.&nbsp;<br />- Y no me haz engañado. Siempre lo supe...</div><div><br /></div><div><b><i>Ilustración: Lowon</i></b></div>]]>
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    <title> Probabilidad, destino y casualidad</title>
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    <published>2011-12-13T04:00:12Z</published>
    <updated>2011-12-14T00:34:20Z</updated>

    <summary>Yo hace mucho tiempo ya no espero la casualidad de mi vida. Ya no paseo por bares buscado a &quot;La Chica&quot;, ni me esperanzo que alguien me presente a una amiga que sea mi próxima enamorada. Tampoco camino por la...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[Yo hace mucho tiempo ya no espero la casualidad de mi vida. Ya no paseo por bares buscado a "La Chica", ni me esperanzo que alguien me presente a una amiga que sea mi próxima enamorada. Tampoco camino por la calle buscando la mirada de una mujer a la vuelta de una nueva esquina. Ni quiero hallar, en una conversación con una chica, coincidencias inocuas como  haber nacido el mismo día y tener el mismo grupo de rock favorito. Ya no creo en el destino y menos en los predestinados.<div><br /></div><div><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="NOSTALGIA CUADRO.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/NOSTALGIA%20CUADRO.jpg" width="320" height="400" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0 auto 20px;" /></span></div><div><br /></div>]]>
        <![CDATA[<p>Encontrarnos en el parque: 3 a 1: Ella me dijo que estaba en una banca de la plaza de Barranco fumando un 'Lucky'. Yo estaba tomando en un bar a solo cuatro cuadras. Leí el mensaje en mi 'Blackberry', deje con sigilo mi botella de cerveza sobre la mesa y le dije a mis amigos "voy al baño". Apenas cruce la reja del bar, corrí con decoro, pero corrí. Llegué a la plaza, llegué a la banca. Aun la colilla de su cigarro botaba humo. Me senté donde ella se sentó. Me fumé un cigarro mientras miraba a todas las chicas que se alejaban de mí.</p>

<p>Encontrarnos en una discoteca: 4 a 1: Estaba todos dispuesto. Iríamos al "Infierno", pero una cerveza llevó a otra y al final mi compañero de aventuras decidió: nos quedamos a morir en esta chingana rockera impresentable del Centro de Lima. "Ya no vamos a esa discoteca", rugió borracho. Tras decenas de codos empinados fui en busca de su Facebook y no lo podía creer. Ella estaba en "Infierno" con su amiga huyendo de todos esos galifardos imprecentables. "Si hubieras venido, con el único que hubiera bailado sería contigo, pero ya es muy tarde", me dijo en el chat. Eran 3 de la mañana, una hora en el que el destino ya duerme.</p>

<p>Encontrarnos en el malecón: 6 a 1: Cada vez me sentía más stalker revisando su perfil de Facebook cada media hora. Estaba en la casa de mi mamá un domingo cualquiera cuando en una de las tantas miradas a mi celular, vi en su perfil una foto de su zapatilla y el malecón de Miraflores. Esta vez no tuve decoro. "Mamá ya vengo", grite al cielo, mientras tomaba las llaves de mi carro. Estaba en San Borja. A 100 km por hora por la Vía Expresa podía estar en Miraflores en quince minutos. Maldito semáforo rojo. Maldito taxi. Malditos todos los peatones que se cruzaban en mi camino. Llegué exactamente al lugar de la foto 20 minutos después. Camine por el malecón de ida y vuelta. Del Faro hasta Armendariz. De Larcomar hasta el Puente Villena. Intente hablar con dos desconocidas y ninguna era ella. "Algún día nos encontraremos", me dijiste.</p>

<p>Encontrarnos en un bar: 2 a 1: Ella puso en su Facebook casi una invitación." Hoy vamos al Supay a escuchar un homenaje a Joaquín Sabina". Yo hice mi cálculo y pensé: si voy a las 9 pm sería demasiado puntual. A las 10 muy temprano. A las 11 es la hora ideal. Aparecí 11:30. Vi su perfil y habían fotos del bar recién tomadas (9:40 exactamente) Pedí un vaso de Jack. Me senté en la barra. Barrí todas las mesas y la divisé. El cantante me soplaba a la oreja con una voz aspera. "No dudes de mis dudas ni mi quizás". Me fui acercando lentamente hasta estar sobre su hombro. Ella alzo su mirada. Sus lindos ojos negros... No era ella. Ella tiene ojos verdes. Regrese a mi sitio Le di al mozo una nota. "Una canción dedicada para Lucia". El cantante lo leyó y pidió que ella se paré. Todo el público se miró y ella nunca levantó la mano. A su mejor amiga le había bajado la presión Llegaron a las 9 y se fueron a las 10:50. Ella no estaba allí y yo solo tenía un vaso lleno. Dos días después ella viajó a 10 mil kilómetros de distancia. "Te quiero pero tengo miedo", dijo.  Las probabilidades cambiaron radicalmente.</p>

<p>Encontrarnos en Madrid: 20 a 1: Saqué mi pasaje rumbo a España. Los permisos tomados, los amigos contactados, la casa separa pero sobre todo su voluntad de querer verme. 15 días antes de ir yo ya contaba las noches y descartaba los días. Un mensaje a mi Blackberry. "Mi trabajo me ha mandado a Nueva York...". Me sentí estafado y engañado. Esto no era cuestión de destino sino de su voluntad. Pero día a día fui descubriendo que todo era verdad. Su tristeza que era como la mía, su frustración se parecía a la mía, sus ansias eran también las mías. Pero por sobre todo sus sentimientos.  "Nunca pensé que podría decirte esto, no sé como pero estoy enamorada", me dijo. No hubo sonrisas sino solo un silencio largo de dos semanas. Se acabó.</p>

<p>Encontrarnos en Nueva York: 1000 a 1: Me voy a Estados Unidos. Me emborraché con esa idea. Si el destino no lo quiere, yo sí, pensé. Luego al regresar a mi casa busqué mi pasaporte y me di cuenta que mi visa había vencido.</p>

<p>Encontrarnos en Lima 10000000 a 1: "Voy a Lima" Esa sola frase paralizó mis días. "Nos veremos por fin", me dijo. La imagen de mi encuentro con ellos se multiplicó. La escena ya no era en un bar, ni en la calle, ni en un parque, ni en la puerta de su departamento. Ya no pensaba en el contexto sino en ella. En el abrazo. En el beso. En las palabras y en las no palabras. En los silencios. En los suspiros. En las manos. Y a pesar de todo eso, algo en el fondo me detenía. No podía recrear el encuentro. No podía imaginarlo. Era difuso, era imposible. A pesar de eso seguí intentándolo hasta que un mensaje me interrumpió. Una extraña historia repetida una vez más. "No viajaré, quiero llorar" Esta vez su compañera de trabajo le pidió encarecidamente tomar su lugar, para ver a su hijo en Navidad". Como negarse a eso. "Te diré algo que nunca pensé decir. Te quiero, estoy enamorada de ti", me susuró.</p>

<p>El hijo de puta destino esta en mi contra, porque me burlé demasiado de él. Yo di este giro una y otra vez buscando mejorar la historia. No estaba contento con que sea inteligente, tampoco con que sea graciosa, tampoco con que sea emprendedora, ni aun que sea hermosa. Tampoco que fuera con romance o por una gran casualidad. Lo quería todo y fui por todo. Es así que mi ecuación de vida llegó a este punto. A conocer a la chica más inteligente, hermosa y graciosa y absolutamente ideal para mí. Un enamoramiento seguro de una chica que jamás pensé conocer. La de mis sueños despiertos, la que llamaba al cielo cuando era un adolecente enamoradizo.</p>

<p>Mi punto flaco, mi punto fuerte, mi sueño, mi ilusión, mi ambición. El destino, mi destino está dañado. No encuentra una salida pues usé demasiadas veces las casualidades, los desencuentros, los caminos cruzados y las vueltas de página. Mi final está atrofiado y ni su voluntad logrará romper este camino.</p>

<p>Uno marca su destino, dicen. No lo creo y si lo creo. El destino es un instante que construyes y destruyes con cada acción. No somos predestinados pues nosotros construimos nuestros desencuentros. Ambos sabemos que estamos viviendo la vida que nos estamos perdiendo. El cómo sería, el qué haríamos, el qué diríamos, el cuándo podríamos. Muchos tal vez, demasiados quizás. Pero aún creo, a pesar de las pocas probabilidades de cruzar nuestras vidas, que hay algo más. Una trampa. Mi sueño en tu sueño. Una elipsis, un agujero negro, un hipertexto en una palabra, de este extraña página que ya dio la vuelta.  Un verdadero final y un comienzo real. Aún lo espero y te espero.</p>]]>
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    <title>Solo baila conmigo</title>
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    <published>2011-11-04T23:17:37Z</published>
    <updated>2011-11-05T21:57:13Z</updated>

    <summary> Echado en este camastro viejo miro el techo descascarado, me tomo el corazón y busco su rostro. Sus ojos negros, su cabello negro, sus labios negros. Estaba enamorado. Por primer vez estaba enamorado. Ya tenía 30 años y recién...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[
Echado en este camastro viejo miro el techo descascarado, me tomo el corazón y busco su rostro. Sus ojos negros, su cabello negro, sus labios negros. Estaba enamorado. Por primer vez estaba enamorado. Ya tenía 30 años y recién descubría que era esa sensación, y sin embargo, no tenía la menor idea de como demostrarlo. Nunca en mi vida había hablado mas de cinco palabras seguidas con una mujer, que no fuera mi mamá, mis cuñadas o mis sobrinas.

.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="GUARDA LE GAMBE.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/GUARDA%20LE%20GAMBE.jpg" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0 auto 20px;" height="250" width="200" /></span><br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;"></span> <div><br /></div>]]>
        <![CDATA[Hasta este día mi vida había 
sido mi bicicleta, mis discos, mis amigos, mis viajes, mis jeans, mis 
posters, mi equipo de música,  mi vieja, mi viejo, mis hermanos, mis 
cigarros, mis tragos, mi locura, mi timidez, mis miedos. Mis malditos 
hijos de puta miedos de mierda. ¡Por Dios! Por qué vivo con tanto miedo.
 Le meto una pitada con fuerza al cigarro.<br />
<br />
Mi día siempre eran iguales.  Uno idéntico al otro. Como en el '<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Groundhog_Day">Día de la Marmota</a>'.<br />
<br />
7:00
 am La voz de mi vieja: "Nanditooooo despiertaaaaaa". Café pasado y pan 
con margarina y jamonada directo a la cama. El aroma del café y 
'Pachuli' se mezclaban todas la mañanas. Jeans Levis gastados, polo de 
los Rolling, casaca de cuero y mis eternos lentes 'Rayban' dorados. Mi 
uniforme perpetuo.<br />
<br />
8:00 am Bicicleta a gran velocidad. Las 
delgadas llantas esquivaban las piedras, mientras la 'Monark' negra 
recorría mi barrio, mi mundo y mi vida.<br />
<br />
8:30 am Paradero 5 de la 
Carretera Central. Terminal 1: Tomaba el viejo bus de la compañía que me
 lleva a la fundición en Chosica. Nunca hablaba ni con el chofer y menos
 con el vecino de asiento. Solo la música en mi Walkman y yo, escondido 
tras mis lentes oscuros.<br />
<br />
9:00 am La chicharra anunciaba el 
comienzo de día de trabajo. Un almacén oscuro con un foco de 50 watts  
era lo único que me ilumina. Las fichas, las guías y los archivadores me
 esperaban vetustos y oxidados cada día.  Mick siempre susurra en mi 
oreja. "Simpathy for the devil". Prefiería no conversar con nadie. Otra 
pitada y esta vez más profunda.<br />
<br />
10:00 am a 6:00 pm La gente 
entraba y salía del almacén y nunca escuchaba lo que decían. Zig zags de
 personas sin nombre ni voz. La única voz que escuchaba era la de Mick 
Jagger con los roncos coros de Keith Richards.  Una aspirada profunda, 
dura y seca del cigarro para sobrevivir.<br />
<br />
7:00  pm Otra vez la 
bicicleta a gran velocidad.  Directo al tanque, frente a la comisaría. 
Ahí estaban el 'Chino', 'Alejo', 'El Gordo' y Diez. Todos con los ojos 
reventados, las narices abiertas, los labios quemados y los oídos 
aturdidos. Momento del intercambio. Mi casette regrabado de croma del 
último de disco de Pink Floyd por un poco de valentía.<br />
<br />
8:00 pm Un 
sueño profundo y amplio con los ojos abiertos. Los cinco echados en el 
césped mirando el fondo de ese tanque de agua sin agua. Los cigarros 
pasaban de mano en mano. Me quitaban el miedo. Con ellos si hablaba, 
cantaba, lloraba, pero solo lo que duraba mi vida con ellos. Luego 
regresaba el miedo. Entonces un poco de trago amargo y duro. Mucho 
mejor. Música, velocidad y mudes hasta llegar de nuevo a mi casa.<br />
<br />
9:00
 pm Comida caliente y siempre servida en la mesa. Mi vieja siempre jugaba 
solitario mientras mi papá se rompía la cabeza con el Geniograma 
gigante. "¿Que tal el día Nandito?" Bien, siempre bien. Devoraba la 
comida. La entrada, el segundo, el pan y pedía repetición. "Siempre con 
tanta hambre Nandito". Nunca respondía. Corría a mi cuarto. Miraba a 
Mick en mi techo, a John en mi pared y el siempre enérgico Plant en mi 
closet. El Submarino Amarillo siempre me abría su puerta y yo me metía 
en el. Una pitada para relajarme y dormir.<br />
<br />
Pero un día todo 
cambió. Ella apareció. Eran las 9:15 pm. Estaba con un uniforme
 plomo. Desafiando, seduciendo, interrumpiendo. Estaba atravesada en mi 
camino. No podía pasar. Ella estaba entre la vereda, la cerca de plantas
 y su casa.  Puso su mano sobre el manubrio de mi bicicleta. Sus ojos 
negros me miraba fijamente. Sacó su cabello lacio de su cara, mojo sus 
labios rosados y me pidió un cigarro. Solo tenía uno. No sabía que 
decía, solo había música en mis oidos.  Elton me soplaba a la oreja: "<a href="http://www.youtube.com/watch?v=zPlqGBOVYP0&amp;feature=grec_index">Y ahora ella está en mi</a>, siempre conmigo, pequeña bailarina en mi mano"<br />
<br />
Le
 ofrecí una pitada. Ella fumó conmigo. Sin miedo, sin  ansias. Ella tomó
 mis audífonos. Ella también lo escucho y Elton me dio una mano. Ella 
bailó como una pequeña bailarina de ballet en un cofre de joyas. Hizo 
una reverencia y me sonrío. A partir de ese instante mi día tuvo una 
hora más:<br />
<br />
9:15 pm Avanzaba con mi bicicleta a gran velocidad hasta 
pasar por su casa. Ella siempre se paraba en medio de la vereda. Sin 
preguntar se trepaba al estribo y yo partía raudo. Me 
quitaba los audífonos y se los ponía. Paul siempre hablaba por mi:  "<a href="http://www.youtube.com/watch?v=k9Itt02QOO0">Toda la gente solitaria</a>
 me rodeaba con su sonrisa.  de dónde viene, toda la gente solitaria de 
dónde es". Mientras viajábamos al Parque de las Brujas, ella rebuscaba 
en mi bolsillo delantero y sacaba una cajetilla.  Música para nuestros 
oídos, cigarros para nuestros labios. Ella siempre me bailaba. Descalza 
de puntas me rodeaba con su sonrisa. Yo la amaba y no podía con esto.<br />
<br />
Cómo
 decírselo sino hablaba. Como demostrarlo sino respiraba. Buscaba 
valentía envuelta. Valentía en dosis. Soy Dios, soy Superman, soy Dean, 
soy Jagger, soy John, Paul, Ringo y George a la vez. La bicicleta volaba
 sobre las cercas, mis pies eran diez, cien, mil. Cantaba en voz alta y 
manejaba sin manos. Era yo. Yo sin miedo. Frené con fuerza. Grité su 
nombre. ¡Angélica! Estaba listo para decírselo. Salió un viejo canoso 
por la venta. "Perro drogadicto vente con tu basura a otro lado o llamo a
 la policía. Fuera, fuera mierda".<br />
<br />
Nunca más pase por esa vereda.
 Nunca supe su apellido y ni siquiera su segundo nombre. Nunca la vi con
 otra ropa que no fuera su uniforme. Nunca le dije te quiero y menos te 
amo. Nunca la abrace. Nunca le tome la mano. Nunca más la vi.  Siempre 
la soñé. Me fume la vida, me aspire las esperanzas, me trague el amor.<br />
<br />
Nunca
 más se repitieron ni esos, ni los otros días. Me perdí en una pesadilla
 tan larga que solo desperté 25 años después tirado en la puerta de la 
Iglesia. Ahogado en mi vomito. Con los jeans rotos y una chompa 
apestosa. Mis labios ardiendo y mi nariz destrozada. El olor a kerosene 
se había apoderado de mi cuerpo. Regresé a mi casa. Ya no había un plato
 de comida. Mi vieja ya no estaba y tampoco mi papá. La casa tenía las 
paredes negras y de los muebles quedaba muy poco. Los posters raídos y 
los discos rotos. John ya no me acogía y Mick ni siquiera me consolaba. 
No había música en mis oídos. Solo mi cama.<br />
<br />
En mi bolsillo solo 
había un cigarro duro y viejo y un par de fósforos. Lo prendí. Me quemó 
los labios. Este cigarro era dulce e indulgente.  Me provocó un sueño 
extraño. Me dolió el corazón. Me eché y pensé en ella. Recordé cuando 
escuchaba mi música y bailaba para mi.<br />
<br />
"Angie, aún te quiero. 
Acuérdate de todas aquellas noches que lloramos. Todos los sueños que 
abrazamos Parecen haberse esfumado. Déjame susurrarte al oído: "<a href="http://www.youtube.com/watch?v=2RTWzsGO4Zc">Angie, Angie</a>
 ¿Adónde vamos desde aquí?" Mick cantó para nosotros. Tomé su mano y por
 fin le dije "te amo".  Luego cerré mis ojos y pude ser feliz. Un sueño 
dentro de otro sueño. Ya no quiero despertar. Me quedé dormido para 
siempre.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;">En memoria de "Pachito".</span><br /><br /><i><b>Nota: Este post lo publique en mi antiguo blog, pero quería compartirlo con aquellos que no habían accedido a el.&nbsp; Esta semana que viene tengo un post nuevo. Ya lo verán.</b></i><br /><br /><i><b>Ilustración: <a href="http://lowon.blogspot.com/">Lowon</a></b></i><br />]]>
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    <title>Más que un beso</title>
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    <published>2011-10-20T23:22:59Z</published>
    <updated>2011-10-21T16:03:45Z</updated>

    <summary>Estoy en un café. Un cigarro en mi boca, musical ambiental gracias a mi Ipod, mesa en la calle, lentes &apos;Rayban&apos; negros muy oscuros. Supuestamente estoy absolutamente relajado, pero debajo de la mesa está mi verdadero yo. Mi zapatilla repunta...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[Estoy en un café. Un cigarro en mi boca, musical ambiental gracias a mi Ipod, mesa en la calle, lentes 'Rayban' negros muy oscuros. Supuestamente estoy absolutamente relajado, pero debajo de la mesa está mi verdadero yo. Mi zapatilla repunta la vereda, mientras mi mano teclea mi rodilla llevando el ritmo de la música. Mis ojos miran al horizonte buscándola sin parar. Alta y cabello castaño. Todas en esta ciudad son así. Mis sobresaltos son cada 30 segundos. Pero mi mayor nerviosismo es que, a pesar de haberlo hablado tanto, aún dudaba en besarla.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="SECÁNDOSE AL SOL.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/SEC%C3%81NDOSE%20AL%20SOL.jpg" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0 auto 20px;" height="225" width="300" /></span>]]>
        <![CDATA[<p></p>

<p><b>El primero</b></p>

<p>Estaba en la casa de una amiga con toda mi pandilla de desgarbados compañeros de barrio. Épocas de tragos cortos en jarra, camisas de franela y zapatillas rotas. Yo era para todos un chico con calle, aunque nuestra vida se desarrollaba en un "taper" llamado 'Limatambo'. Ellos, en realidad, no sabían que nunca había besado a una chica, a pesar de tener 17 años. Ella tenía novio, pero eso no fue obstáculo para llamarme al pasadizo.</p>

<p>Cuando estaba camimando rumbo a esa chica, sabía que por fin pasaría. Los ensayos como mi brazo y mano no eran suficientes para esta situación. Esto me sobrepasaba, y mientras pensaba cómo lo haría  ya estaba frente a ella. ¿Y? ¿Y qué? respondí con arrogancia. Ella sonrió, encogió los hombros y se quizo ir. Yo la detuve y busqué sus labios, con más miedo que deseo. Ella movió su rostro y fue tras mi boca. Me besó. Fue suave, lento, frenético, sosegado, pasional, emocionante, tímido y agresivo. Fue todo eso y más de lo que me imaginé.</p>

<p>Ella apareció en el horizonte de autos y peatones. Era muy alta, muy blanca, más castaña de lo que pensé. Subí mis lentes a la cabeza. Quería verla a colores.  ¿Me paro? ¿La espero sentado? Me paré. No quería verme nervioso, pero mi pie repicando contra el suelo me delataba. ¿La beso?</p>

<p><b>El más rápido</b></p>

<p>Era una noche desefrenada en una discoteca inmensa de Buenos Aires. Mi mejor amigo de ocasión, un brasileño 'lanza' y yo estabamos sumergidos en un mar de brazos, tetas, culos y piernas.  Camilo, andaba siempre adelante poniendo a prueba todo su carisma para una noche al paso. Yo detrás analizaba sus movimientos y andaba con más cuidado. Unas israelíes, rubias muy rubias, eran su objetivo. Se acercaba: bailaba con una, abrazaba a la otra y yo me mantenía cerca pero sin quemarme.</p>

<p>Camilo saltó sobre una de ella, la tomó de la cintura y comenzó a bailar.  Era 'lambada' o algún tipo de baile pélvico. Yo como buen 'patner' baile con la otra. Una 'rubilinda' y delgada mujer de sonrisa amplia. Camilo fue por todo y su chica le volteó la cara. Una, dos, tres veces. Su amiga se rió, yo también. Ella me miró,  me acequé a su boca, le despejé el cabello de su rostro y la besé. Ni siquiera le dije un hola y menos un chau. Demoró lo que dura una canción.</p>

<p>Ella me vio. Se tomó el cabello y se lo arregló mientras el viento se lo desarreglaba nuevamente. Miró al piso y sonrió. Me miró de nuevo y alzó las cejas, como saludándome . Yo le sonreí. Esta cruzando la calle. Me senté y me volví a parar de nuevo ¿Corro? No.  Hay que pagar la cuenta. Saqué un billete de 10 pesos. Ahora si podría correr tras ella. ¿La beso?</p>

<p><b>El más largo</b></p>

<p>La primera vez que lo intente estaba bailando en una de esas fiestas barranquinas interminables. Había salido al cine con ella más de 10 veces y mi categoría de pretendiente había caducado. Yo era lo peor que le puede pasar un hombre. Era su "amigo"  y sin embargo, yo estaba absolutamente enamorado de ella. Bailamos lento y pegado y ella estaba borracha. Me acerqué poco a poco y cuando la iba a besar, ella hecho su cabeza para atrás. Un momento terrible. Esta escena, la de ser esquivado, la viví tres veces más: en la barra de una discoteca, en el cine y caminando por un parque. Pensé que nunca la besaría y dada mi crisis obsesiva dejé de verla por 5 largos meses.</p>

<p>Un día me llamó y me dijo para encontrarnos. "Te extraño Dieguito (así, en diminutivo), me dijo. Yo sin nada que perder, acepte verla. Una jarra de cerveza en el mismo viejo bar de siempre, como los recientes viejos tiempos. Yo me senté, me tiré para atrás y la observé hablar y hablar y hablar. Me di cuenta por qué me gustaba y porque me había obsesionado y sin embargo no se me ocurrió, ni en un rapto de estupidez, decírcelo. Tras cuatro jarras el "yo te estimo", se transformó en abrazos y besos en la mejilla. Hasta que ella estuvo cerca, muy cerca. Me acerqué la miré y no la besé. Ella sonrió. Me besó.  Nos besamos hasta que el bar cerró. "¿Por que hoy y no antes?" "Por que hoy si pareció una buena idea", me dijo.</p>

<p>Caminé hacia ella. La reconocí. Sus ojos verdes muy verdes. Su sonrisa corta, sus labios grueso. "Hola, por fin ¿no?". Su voz era ronca y suave, tal como la escuche. Su expresión era de una alegría efímera y sus ojos denotaban miedo a pesar de su felicidad. Su aroma era agridulce. Un poco a vainilla y un poco a naranja.</p>

<p>Ella no dejaba de escrutarme, tal como dijo que lo haría. Me sonrió. Iba a decir "Hola", o quizás "Que frío hace", o tal vez  un "Que bueno vernos", pero nada describía lo que en verdad sentía. Ahora era yo  el que no decía nada y solo la miraba. Ella me dio una gran sonrisa y acercó levemente su cabeza como invitándome a decir algo. Le di la mano, la acaricie ligeramente con el dedo. Me acerqué un centímetro más. Me incline y la miré de más cerca. Ella se mordió el labio levemente. Yo busqué sus ojos, sus labios. La besé.</p>]]>
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    <title>Dos desconocidos se enamoran</title>
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    <published>2011-09-28T19:46:07Z</published>
    <updated>2011-09-28T23:09:38Z</updated>

    <summary><![CDATA["¿Es verdad todo lo que escribes?" Me preguntaste. Todos me interrogan&nbsp; sobre lo mismo. Para qué quieren saber la verdad. La verdad nos descubre, nos devela, nos conoce. No quería que me conocieras. Y sin embargo no solo te respondí,...]]></summary>
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        <![CDATA[<p>"¿Es verdad todo lo que escribes?" Me preguntaste. Todos me interrogan&nbsp; sobre lo mismo. Para qué quieren saber la verdad. La verdad nos descubre, nos devela, nos conoce. No quería que me conocieras. Y sin embargo no solo te respondí, sino que me quedé.  Seguí&nbsp; ahí: hablándote, mirándote y escrutándote. Tú siempre tenías una frase&nbsp;  aguda y una pregunta sin respuesta. Siempre una oración inocente, pero sin pudor y un dicho sin vanidad pero con una belleza inquebrantable. Y por eso no me fuí, por que no te podía descifrar.<br /><br /></p><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="TEJANOS2.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/TEJANOS2.jpg" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0 auto 20px;" height="300" width="240" /></span><br /><div><br /></div><p></p>]]>
        <![CDATA[<p>"Estuve con un chico, pero se terminó cuando quiso una relación. Yo no quiero una relación" me disparaste, a pesar de que yo no te pregunte nada. Fue como una advertencia. "Todos queremos una relación que no sea relación. Un amor sin nombre. Un cariño sin rotulo", te dije. Sonreiste :)  y seguiste hablándome.</p>

<p>Un día estaba caminando por él malecón y me juraste con una seguridad inquebrantable. "Nunca conocerás donde vivo, lo he decidido". Yo imaginé que caminando llegaríamos, a tu casa, a tu balcón, a tu cuarto, pero nunca llegamos, ni subimos y menos nos quedamos. Siempre estábamos bajo la misma luna, lluvia y noche, pero no sabía donde estabas.</p>

<p>"Te pienso mientras camino, te extraño cuando no estás",  Estaba sorprendido. Una frase tan confesional, que venía de alguien que recién conocía hace un mes y que sobretodo no creía en el amor. Y fue en ese instante que yo empecé a pensar en tí como nunca. Tenía licencia para soñarte.</p>

<p>Estabas muy ebria en un bar de Barranco. Sola y celebrando tus 26 años. "Hoy es mi cumpleaños, esta es mi copa y esta soy yo".  Yo estaba muy cerca, como para no ir: Comencé a pensar en todas las barras blancas con luz moradas que habían en Barranco. La Noche: madera. Picas: metal. Por un momento me sentía un acosador, pero , a pesar de todo, tenía sentido para mí. !Santos!: barra blanca y luz morada. "¡Feliz cumpleaños!". "¿Qué me vas regalar?". " Dime algo que no me hayas dicho". "Yo tampoco dejo de pensar en ti. Por que siempre estás, porque siempre respondes".</p>

<p>Poco a poco te fui descubriendo. Cada vez que nos encontrábamos sabía un poco más de ti. Lo primero que noté fue el orgullo por tu soledad. Una soledad real, tan real como la mía. Mañanas solitarias en tu balcón, noches frías frente al mar, sueños profundos en silencio, caminatas con cigarro por el malecón, cervezas en una barra solitaria. Todo siempre acompañada de tí y nada mas que de tí, hasta que yo aparecí.</p>

<p>Una de esas noches largas estaba en un bar en el Centro, a punto de iniciar algo más que una conversión con una chica sin rostro y te leí:  "Me gusta como suena mi nombre cuando tú lo dices". y solo quedó decirte la verdad. "Tu me gustas siempre. Cuando dices mi nombre y cuando no lo dices. Cuando estas y no estás". "¿Por que? Tú no me conoces. Yo soy mala. Siempre huyo". "Entonces si eras mala ya puedes irte". "No me voy a ir". "¿Por qué?". "Porque esto me gusta. Mejor dicho porque tú me gustas".  La noche había pasado y no habíamos dejado de hablar hasta el amanecer.</p>

<p><br />
"Tengo miedo. No te das cuenta. Tengo miedo de ti y de todo lo que me haces sentir", Gritaste. Yo no podía creer lo que confesabas. Mientras tu me tenías miedo, a mi me emocionabas. Pero como decirte  que me estaba enamorado sin la necesidad de que te sientas asustada. A la mierda las relaciones, a la mierda el miedo, a la mierda como nos conocimos, a la mierda el presentarnos y a la mierda el seguir soñando... sino te podía conocer.  "Tengo miedo que te canses,  que te vayas", insistió.  "No me iré nunca. Tú te irás segúramente...".</p>

<p>"No se como decirlo, pero estoy viajando a España en este instante. En verdad perdóname. Quise verte, abrazarte, besarte. Pero en verdad si nos encontrabamos no me iba a ir. No se si debo decirlo, no se como pasó pero...Te quiero". El mensaje llegó a mi Blackberry en medio de la noche. Me quedé inmovil por uno dos, diez, veinte segundos. ¿Manejo hasta el aeropuerto? ¿Corro por donde queda su casa y grito su nombre? Me tomé el rostro como esperando que cayera una lágrima, pero me sentía ridículo. Ridículo de lo que sentía. Finalmente, ¿Quién eras? nada más que una chica que quería solo hablar. Hablar a través del chat de un celular.</p>

<p>Cada palabra que me dijiste fue verdad para mi.  Sin un rostro de por medio para filtrar lo que sentías. Sin unos ojos llorosos cuando estabas triste, ni una sonrisa cuando te alegrabas. Nunca un abrazo cuando me extrañabas. Tampoco un beso cuando perdíamos el control. Ni una mano para tomarla y menos unos pasos para acompañarlos. Y sin embargo todo fue verdad.</p>

<p>Alguna vez me preguntaste: "¿Nos estaremos perdiendo de algo?". Yo sabía que si respondía que sí, quizás nunca te conocería. Y te lo dije. "Sí". "¿De qué?". "De todo. De querer, de descubrir, de vivir, de llorar, de no solo soñar, de ser reales,  de ser imperfectos,  de vernos, de dejar de vernos, de ser tristes y ser demasiado felices. Casi nada ¿no?". Sabía que te irías  y a pesar de eso te lo dije.</p>

<p>Nunca te conocí, pero de alguna manera te descubrí como nadie. Descubrí tu lado cursi, tu lado tierno, tu lado dulce. El lado de la mala que no es mala. De la desconocida con nombre. De mi desconocida, finalmente.</p>

<p>Y a pesar de todo, y pasado el tiempo, cuando suena un mensaje en mi celular, aún creo que eres tú... dispuesta a conocerme...</p><p><i><b>Ilustración: </b><a href="http://lowon.blogspot.com/">Lowon</a></i><br /></p><p><i><b>Habían tantas canciones...pero escogí esta:</b></i></p><p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/pze0APRnkmw" allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" width="420"></iframe></p>]]>
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    <title>El amor sí es para siempre</title>
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    <published>2011-09-21T18:38:15Z</published>
    <updated>2011-09-21T21:14:24Z</updated>

    <summary><![CDATA["Anda a comprar", me dijo. Yo no quería ir. Él me miró desde su cama y me&nbsp; pidió que me acerque. "Estoy bien Negrita", me susurró con esa voz que tanto extrañaba. "Solo quiero una CocaCola". Sonrió como la primera...]]></summary>
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        <![CDATA[<p>"Anda a comprar", me dijo. Yo no quería ir. Él me miró desde su cama y me&nbsp; pidió que me acerque. "Estoy bien Negrita", me susurró con esa voz que tanto extrañaba. "Solo quiero una CocaCola". Sonrió como la primera vez&nbsp; que lo vi en el bus. "Estoy bien. Yo siempre estaré aquí".<br /></p><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="CHICA+LEYENDO2.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/CHICA%2BLEYENDO2.jpg" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0 auto 20px;" height="296" width="300" /></span><p></p>]]>
        <![CDATA[<p>Estaba en un bus rumbo al Centro de Lima. Uno de esos micros amarillos que me llevaban desde Salamanca hasta la Plaza Francia, donde quedaba mi universidad. Cada mañana lo veía a él. Flaco, esmirriado. Con unos bigotes largos y desilachados. Con una  frente amplia, una nariz muy aguileña  y un pelo ondulado y un poco largo. Y esos lentes redondos, que le daban un aire a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=iAJ2AoEwDvY">Jhon Lennon</a>.  Se llamaba Roberto. Un nombre de viejo. Siempre me miraba, me espiaba. Entre decenas de cabezas siempre nos ubicábamos con una sonrisa.</p>

<p>No era el más guapo del mundo y yo lo sabía. Para mis amigas caía en el 'status' de feo. Pero era un feo con estilo y finalmente no era feo para mí. Él era siempre arrogante en sus pasos. Siempre airoso en su caminar. Lo conocía, pero no lo conocía. Sabía que siempre paraba en el "tanque" con sus amigos, un grupo de altaneros que se creían los reyes del barrio. Y el parecía el más osado a pesar de su esmirriado cuerpo.</p>

<p>Un día no lo vi en el bus. Lo busqué por el pasadizo y los asientos. Pase toda una semana sin verlo. Lo extrañaba. Extrañaba su imperceptible saludo de ceja y su sonrisa suave cuando bajaba y me quedaba mirando. El último día de esa semana baje en el paradero de la plaza y él estaba esperándome.  Casi me tropecé con él. "Perdon por no estar toda la semana. Me enfermé", se excusó. Era la primera vez que me hablaba.  Yo lo miré estupefacta y le pregunte si estaba bien. "Si estoy bien ahora. Justo en este instante ya me siento bien". Sonrió y le dió una pitada sus eternos 'Winstons' rojos.</p>

<p>Un día caminando por el barrio, tras cenar juntos, me miró y tomó la mano. "Nunca te voy a dejar. Nunca. Si quieres asustaste y huye ya mismo. Pero yo se que tu eres mi amor, mi amor para siempre". Yo también lo sabía. Le di la mano y seguimos caminando. Pronto se encontró con uno de sus arrogantes amigos y me presentó como su novia. Nunca me preguntó y yo tampoco tuve que decir que sí. Yo sabía que era su enamorada.</p>

<p>Era un día apacible de semana. Eran las ocho de la mañana. Santiago estaba en la cuna. Roberto se acababa de ir. Yo levantaba el desayuno de la mesa, cuando las lamparas comenzaron a temblar. Las lunas vibraban a mil. El suelo se movía y removía. Me calló arena en la cabeza y salí corriendo por el bebé. Lo levanté con todo y mantas y salí huyendo hacia el parque. Me arrodille en medio cargándolo. Miré al suelo y rogué que nada me cayera encima. En un instante unos brazos me protegieron. Me abrazaron.  Era él. Con su terno negro. Con su cabello corto y su bigote pequeño.  Me acurrucó fuerte y me dijo en el oreja. "Yo te pretegeré. Nada te pasará mientras yo este aquí".</p>

<p>Acaba de nacer Jorge, el tercero. Estaba en el hospital. Por una extraña razón, tras el parto no me lo habían mostrado más. Yo estaba furiosa, quería ver a mi hijo. Entró Roberto. Estaba muy triste. Quebrado. Detrás de sus lentes cuadrados de 'carey' podía ver su mirada acongojada. Lo miré. Estaba ahí parado. Con su pelo entrecano y una barba frondosa. Tan fuerte y a la vez totalmente desarmado. "Jorge no lo soportó...nuestro hijo ha muerto", me dijo. Yo me levanté sin mediar palabras. Quise golpearlo por decirme tamaña mentira. Le tiré un puñete en el rostro. El me abrazó. Un abrazo tan fuerte que me dolían las costillas. Yo me comencé arrodillar. Él me intentaba levantar. Yo me moría, en verdad me moría. Un agujero negro tragaba todos mis sentimientos. "No me puedes hacer esto por Dios. Mi hijo, mi hijo, donde esta mi hijo." Quería sacarme mi cuerpo. Quería desangrarme. Quería salir y nunca mas regresar. El me dijo al oído. "Acá aún hay tres hombres que te amarán para siempre". Pronto entraron Santiago y Francisco. Los dos me abrazaron también. Mi grito de dolor fue tan inmenso que aún resuenan en ese viejo hospital en Moquegua.</p>

<p>Un día el llegó tarde, muy tarde. Como todos los últimos viernes. Pero esta vez su aliento no despedía whisky. Estaba ahí parado con su 'blazer' azul marino y botones dorados impecable. Con su cabello plomo peinado hacia atrás dejando ver sus entradas. Su bigote perfecto. Tan elegante como solo él podía ser.  "Tenemos que hablar". Yo sabía que el quería separarse de mí. Lo sabía. Sus silencios interminables. Sus sobresaltos en la noche. Sus suspiros inmensos cuando le decía te amo. Ya no me amaba. Me sentó en el comedor. Me tomó la mano y yo le dije. "Me quieres dejar ¿No?". "Nunca te voy a dejar. Tu eres mi único amor. No puedo concebir mi vida sin ti. No hay una forma que pueda yo resistir una vida sin ti, pero....  quiero estar solo". Tras 20 años quería estar solo.  Pronto nos separamos sin estar separados. Primero dos camas juntas. Luego dos camas separadas, luego cuartos separados.</p>

<p>Una de esas mañanas que no quería despertar lo comencé a odiar a pesar de amarlo. Le grite con toda mi fuerza. Era casi un sujeto inútil  que solo dormía y gritaba. A mi, a sus hijos, a todos los que quería. El escucho mis insultos sin reaccionar. Su mirada era cabizbaja, casi a punto de desaparecer. Su pelo blanco desordenado y su frente mas amplia que nunca. Ya no tenía bigote. Y sus brazos ya no eran fuertes. "No puedo ser tu esposo. Ya no lo puedo ser más. No siento mi mano. No siento mis pies. Mis pensamientos huyen siempre y a veces no recuerdo ni a mis hijos. Yo te amo y tengo miedo que me dejes, pues ya no puedo ser más tu esposo". Yo lo abracé. Lloré con él y le dije a la oreja. "Nunca te dejaré, nunca. Escúchalo bien, yo siempre te protegeré".</p>

<p>Tal como lo predijo, Roberto fue perdiendo sus pasos y también la memoria, pero él nunca olvidaba mi nombre. Siempre lo gritaba donde estuviera. Cuando salíamos al hospital, lo vestía muy elegante, como él siempre fue. Su chalina a rayas, su casaca de cuero y hasta su gorro para tapar sus canas y calva.  Él siempre me cantaba "<a href="http://www.youtube.com/watch?v=5p2k55F-uag&amp;ob=av2n">Only you</a>" cuando salimos en su silla de ruedas.  Un día en el hospital tras dos noches sin verlo. Entré por la puerta y el alzó sus brazos y grito: "¡Negra!". Me abrazó y comenzó a llorar con un bebé. "No me dejes. No me dejes". Yo lo peine con mi mano lo besé en la boca y le dije. "Nunca te abandonaré". El me dijo que me amaba a pesar que ya no podía protegerme más.  Esa noche dormí de la mano con él. Él en su cama y yo en una silla de un hospital.</p>

<p>Salí a comprar la CocaCola. De regreso caminé lento, luego un paso más rápido y luego comencé a correr. A correr con toda mis fuerzas. Nunca había subido tan rápido las escaleras. De dos escalones, en dos escalones. Abrí la puerta para esperar su grito. "¿Negraaaaa? ¿Negraaaa?" Esta vez no gritó.  No grito. Yo corrí hasta su cuarto y su cama. Estaba con la cabeza de lado como durmiendo. Le toque su rostro. Estaba frío. Sus manos estaban mas blancas que nunca. Su cabello albo aún brillaba. Sus lentes cuadrados dejaban ver sus ojos cerrados.</p>

<p>"No me dejes. Por Dios no me hagas esto. No por Dios no me hagas esto. Yo te ame, te cuide, te quise y te di mi vida. No me hagas esto por Dios". Quería que abra sus ojos y me diera una de sus sonrisas. No quería despertar más. Corrí a la ventana. Grite. Grite hasta que mi voz desapareció. Regrese al cuarto pensando que podía haber despertardo. "¡Negra!, ¡Negra!". No decía nada.</p>

<p>Llegó Francisco. Lo abracé. Sentí el olor de Roberto. Estaba ahí de alguna manera. En la amplia frente y nariz aguileña de Francisco. En su gesto adusto y su tierna forma de querer. Pronto también llegó Santiago y vi la sonrisa de Roberto en él. En su boca pequeña, en sus lentes cuadrados. En su seriedad permanente y en la pasión desmedida por su hija, mi nieta.  Los abracé a los dos y no los quise soltar más. Nunca más.</p>

<p>Ahora sentada en una banca de la Plaza Francia, se que nunca amé a Roberto como hoy. Ni cuando lo conocí, ni cuando me casé. ni cuando nació Santiago, ni Francisco y tampoco cuando murió Jorge. Ahora, justo ahora, lo amo como nunca pensé. Para mi el amor por él, sí es para siempre.</p><p><i>Ilustración: <a href="http://lowon.blogspot.com/">Lowon</a></i><br /></p><p><b>La canción de ellos:</b><br /></p>

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    <title>Me voy</title>
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    <published>2010-06-16T21:44:40Z</published>
    <updated>2010-06-16T22:39:53Z</updated>

    <summary>Este post no tendrá palabras complicadas ni rimas manidas. Tampoco tendrá exquisiteces narrativas. Solo es un post sincero. Señores, me voy. Me voy de este blog. Ya no tengo fe. Ya no soy tampoco una rata. Este será mi último...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[<p>Este post no tendrá palabras complicadas ni rimas manidas. Tampoco tendrá exquisiteces narrativas. Solo es un post sincero. Señores, me voy. Me voy de este blog. Ya no tengo fe. Ya no soy tampoco una rata. Este será mi último post.</p><p> </p><div><br /></div>
<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="UNDERWOOD.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/UNDERWOOD.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" width="400" height="389" /></span>]]>
        <![CDATA[Este blog lo cree por primera vez cuando estaba viviendo en Buenos Aires en el 2005. Al final de un día de trabajo decidí abrir un blog en el Spaces de Microsoft, en el que contaría mis atribulaciones solitarias. El nombre nació antes, por un simple juego de palabras.  En aquel blog escribí algunos pensamientos solitarios que me raptaban en esas épocas tristes, donde entendí que es estar solo de verdad.

<p> </p>

<p>Sin embargo, solo me tomé en serio el blog cuando abrí <a href="http://federatas.blogspot.com/">un nuevo sitio en Blogger</a>. En él decidí escribir no solo sobre mi soledad sino también sobre mis intentos de evitarla.  Es así que primero comencé con mis teorías fallidas de cómo seducir a una mujer. Después me di cuenta que era una extraña forma de mandarle mensajes a la chica de turno. Era como si leyera una mente abierta.</p>

<p> </p>

<p>Este blog era marginal y solo para ratas extrañas. Sin embargo, un día del 2008 mi buen amigo <a href="http://blogs.peru21.pe/inserte1ficha/">Pedro</a>, quien siempre editó mis posts, (Gracias) me propuso trasladar Fe de Ratas a Perú21.pe.  Tuve dudas por pasar mis pensamientos abiertos a un blog tan público. Es ahí donde invente eso de Fe de ratas, Fe de hombres. Lo que nunca pensé era que este blog en realidad casi siempre tendría una sola dedicatoria. <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2008/08/amor-a-larga-distancia.html">Ella</a></p>

<p> </p>





<p>Este blog fue la historia de ella  y yo. ¿Quién es ella? Ella es ella. <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/02/has-dicho-te-amo-alguna-vez.html">La que vino y se fue</a>. Los post eran un espacio extraño de comunicación. Como siempre dije, sabía que me leía, como lo sé ahora. Los post eran perfectos para decir <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/04/por-que-me-gustas-y-por-que-ya.html">lo que no decía</a> o para hablar aunque ella <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/08/razones-para-escribir-un-blog.html">no me hablara</a>. Algunos fueron escritos con <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/01/mandar-todo-a-volar.html">la furia</a> de la desesperación y otros con la tristeza de <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/02/cuantas-veces-nos-podemos-desp.html">la desolación</a>.</p>

<p> </p>

<p>¿Si es verdad todo lo qué escribí? Casi siempre fue verdad. Solo <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/08/una-relacion-mortal.html">hubo uno</a> que nunca lo fue. Era uno basado en una canción. ¿Si exageré en alguno? Nunca. <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/07/una-noche-de-tres.html">Todo fue realidad</a>. ¿Lloré escribiendo alguno?<a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/04/por-que-me-gustas-y-por-que-ya.html"> Sí</a> ¿Conocí alguna chica con el blog? Sí, <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/11/la-chica-del-facebook.html">a varias</a> pero todas se desilusionaron porque no soy quien parezco ser (eso ya lo explique en un post) ¿Tuve algo con alguna lectora? Una vez, pero no pasó de un hola y hasta luego. ¿Censuré a alguien? Solo a Loko un par de veces.</p>

<p> </p>

<p>La cuestión es que este blog se transformó en el blog de ella y ahora que <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/12/no-dudes-de-tus-dudas.html">ella no está</a>, este blog no tiene sentido. Esa es la verdad.  Para escribir cada post necesitaba <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/02/has-dicho-te-amo-alguna-vez.html">esa tristeza</a>.  Esa conmoción. Pero ahora soy feliz (o lo que se le parezca). No me siento atribulado, ni triste, ni desolado. Por el contrario. </p>

<p> </p>

<p>No puedo más con este blog. Pues este blog es una <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/11/el-y-ella-se-encontraron.html">huella del pasado</a>. Un sentimiento triste alrededor de una persona. Un recuento de mi vida emocional de los últimos dos años. No es un blog de lo que soy ahora. De lo que siento ahora. No es un blog para ella (mi nueva ella). Y eso es injusto. Si algo tengo que decirle a ella, se lo diré al oído, como un secreto entre ambos. Como algo íntimo entre los dos.</p>

<p> </p>

<p>Algun día seguro haré un recuento y reuniré todos los post y publicaré un libro marginal de cartón que pueda colocar en mi librero y regalarlo a mis amigos y a todos ustedes. Esos extraños amigos que me siguieron día a día. Cuando abran la tapa, seguro sonreirán y se acordarán de esta rata.</p>



<p> </p>

<p>Gracias por escucharme. Ustedes fueron mis aliados y mis compañeros. No escribiré más este blog pues ya no tengo fe. Ahora la esperanza ya no no es un anhelo. Hasta un próximo blog.</p><p><b>PD 1:</b> Gracias<a href="http://lowon.blogspot.com/"> Lowon</a>, donde quiera que estes, por todas las ilustraciones</p><p><b>PD 2: </b>Si quieren seguir leyéndome, sin disciplina y rigor, lo seguiré haciendo anárquicamente en <a href="http://federatas.blogspot.com/">el antiguo Fe de Ratas</a> de Blogger. <br /></p><p><b>PD 3:</b> Si quieren seguirme lo pueden hacer por mi Twitter <a href="https://twitter.com/diegol19">@diegol19</a></p><p><b>PD 4:</b> Acá les dejo un video de despedida...chau Ratas<br /></p>

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    <title>Perdón</title>
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    <published>2010-05-11T00:19:08Z</published>
    <updated>2010-05-11T16:57:46Z</updated>

    <summary>Esta es una carta abierta para ella. Ella, esa persona sin nombre que es una y es ninguna. Que es ella y que es muchas. Un mail que se lo debía. Una carta que jamás fue entregada. Una carta que...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.peru21.pe/federatas/">
        <![CDATA[<p>Esta es una carta abierta para ella. Ella, esa persona sin nombre que es una y es ninguna. Que es ella y que es muchas. Un mail que se lo debía. Una carta que jamás fue entregada. Una carta que ya no es carta sino una extraño y largo perdón  Una carta que quizás sí es carta, pues sí tiene destino.</p>

<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="LECTORA EN EL AIRE.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/LECTORA%20EN%20EL%20AIRE.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" width="400" height="320" /></span> ]]>
        <![CDATA[<p><b>1.</b><br />
Perdón por admirarte. Por extasiarme con tu belleza. Por mirarte sin pudor ni arrepentimiento. Por seducirte. Por atraerte. Por lograr que creas que me controlabas y en realidad manejarte sin pudor. Por no interesarme en tu vida. Por ignorarte.  Por evitar tus problemas. Esos problemas obvios. Por tus nervios, tus llantos, tu labio torcido, tus uñas carcomidas y tus tacos rotos. Perdón por tus borracheras. Perdón por tus infinitos sueños inducidos.  Perdón por no verte y solo examinarte. Por desaparecer, sin despedirme. Por no regresar y ni siquiera por intentar.</p>

<p><b>2.</b><br />
Perdón por engañarte. Por hacerte creer que me gustabas, que te quería, que me interesabas.  Perdón por no responder cuando tú preguntabas. Por excitarte, por apasionarte, por encerrarte. Por acompañar tus dudas. Por ser sensible sin verdad. Por ser sincero con mentiras. Por decirte que me iba y por qué me fui. Por regresar y por intentarlo. Por creer que me había equivocado. Perdón por aceptar que huyeras. Que me dejaras. Que fueras quien nunca fuiste. Por transformarte en una mentirosa. Por hacer de ti una embustera. Por lograr que ya no sintieras. Perdón por lo que ahora eres y por todo lo que ya nunca fuiste.</p>

<p><b>3.</b><br />
Perdón por estar contigo tanto tiempo. Por huir, por regresar y por quedarme. Por incitarte, instigarte y tentarte. Por rastrearte, por acecharte, por acercarme. Perdón por convencerte. Por lograr que hicieras todo lo que yo te pedía. Por apasionarte sin límite. Por hacer que te pierdas en el sexo. Que te rindas ante mí. Perdón porque te hice creer en el amor, cuando no era amor. Por irme tantas veces y regresar tantas otras. Por intentarlo. Por pensarlo. Por hacerlo. Por llorar y hacerte llorar. Por irme. En verdad irme. Por ser tan sincero. Por decirte que no te amaba. Perdón. En verdad perdón.</p>

<p><b>4.</b><br />
Perdón. Perdón Perdón. Perdón sobre todo a tí. Por ser yo. Por hablar como te hablé. Por buscarte. Por insistir. Por quedarme. Por viajar. Por no conocer límites. Por intentarlo todo o casi todo. Por convencerte. Por amarte y hacerte amar.  Por volverte loca  y arriesgar lo que nunca pensaste arriesgar. Perdón por hacerte venir y también por dejarte irte. En verdad, perdón por no perseguirte. Por hacerte caso y dejar que desaparecieras. Por no hacerte caso y reaparecer. Por hurgar en tus esperanzas. Por hacerte dudar. Por dejar que te convencieras de que no. Por obligarte a que pensaras que sí.</p>

<p>En verdad perdón por irme y esta vez sin retorno. Perdón por dejarlo de intentar. Por no pensarte más, no recordarte más, no soñarte más. Perdón por olvidarte sin olvido y por recordarte casi sin recordar.</p>



<p>Perdón. <br />
Perdón por enamorarme de nuevo. <br />
Por intentarlo de  nuevo. <br />
Por amar de nuevo. <br /></p><p>Perdón a ti y sobre todo a ti. Por que ya no estoy y ya no estaré.</p>]]>
    </content>
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    <title>¿Y tú quién eres?</title>
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    <published>2010-04-20T01:00:56Z</published>
    <updated>2010-04-20T14:34:57Z</updated>

    <summary> Caminaba como cualquier día. Sin rumbo. Sin nada que pensar. Sin nadie en quien pensar. Solo, absolutamente solo. Una de esas caminatas que no te llevan a ningún sitio. Esas caminatas en que cuentas tus pasos. En esas que...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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    <category term="yo" label="yo" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#tag" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.peru21.pe/federatas/">
        <![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="HACIA EL ABRAZO.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/HACIA%20EL%20ABRAZO.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" height="400" width="320" /></span> <div>Caminaba como cualquier día. Sin rumbo. Sin nada que pensar. Sin nadie en quien pensar. Solo, absolutamente solo.  Una de esas caminatas que no te llevan a ningún sitio. Esas caminatas en que cuentas tus pasos. En esas que juegas a no pisar las rayas de la vereda. 536 pasos y 274 rayas después llegué a ese parque que da al mar. Me senté en esa banca rota que siempre me encontraba cuando estaba extraviado. Uno, dos, tres intentos y el encendedor prendió. Cinco cigarros después me dolía la garganta.  Cinco cigarros después apareció él.<br /><br /></div>]]>
        <![CDATA[<p>Se sentó en la otra esquina de la banca. Tenía la cabeza agacha. Estaba a punto de llorar. Le buscaba la mirada, pero no se la encontraba. Me parecía reconocerlo, pero no lo recordaba.  De algún lado lo conocía, pero no sabía de donde. No era mi familiar, pero me era familiar. No era mi amigo pues era muy chico. Parecía tener 15, pero no más de 16. Estaba triste. Aún más triste que yo. Ojos hundidos, frente amplia, nariz aguileña, pómulos salidos, dientes filudos, físico esmirriado, piernas larguísimas y una piel blanca casi transparente.</p>

<p>¿Estás bien?,&nbsp; Le pregunté. Nunca hablo con nadie y menos con un chiquillo lloroso, pero por alguna razón me apenaba, como si la pena fuera mía. El me miró con duda, pero me miró. Sus ojos hundidos mostraban mucha bronca. Su puño apretado se relajó por unos segundos. </p>

<p>- Que voy a estar bien. Todo es una mierda, dijo mirándome fíjamente.<br />
- Sí. Todo es una mierda, tienes razón ¿Y sabes qué es lo peor? que las cosas no cambian. Le dije tratándo de ser honesto hasta el insulto.<br />
- Yo pensaba que a tu edad las cosas se solucionaban. Ahora sí, todo es una mierda en verdad<br />
- No se solucionan, se empeoran<br />
- Al menos tu debes tener novia, carro, casa y mucho dinero. Yo no tengo ni mierda<br />
- Bueno, sí tengo todo lo que dices y aún sigo sintiendo lo mismo. La misma mierda<br />
- Es que es una mierda. Mírame. Me enamoro y no me hacen caso. Me resigno y los años no pasan. Soy un buen chico y por alguna razón no me quieren. Nadie me quiere.<br />
- Eso pasa, en verdad pasa. <br />
- Sí, pero es una mierda pues. Yo soy un buen chico, pero ya. Soy feísimo, no tengo plata, no se pelear, no juego bien fútbol y ni siquiera soy tan inteligente.<br />
- Bueno, parece que eso es un problema pero no lo es. Al final todo eso no sirve de nada.<br />
- Yo se que soy especial. Sé que todos mis amigos son unos imbéciles. Sé que las chicas son una taradas. Lo sé, pero todos ellos no lo saben.<br />
- Y nunca lo sabrán. Pasara el tiempo y te darás cuenta que ellos solo fueron pasado. Que casi no recordaras sus nombres y menos sus caras.<br />
- Pero ahora son muy presentes. ¿Sabes? Dicen que soy gay por ser tan flaco, tan blanco y tan delicado.  ¡Qué carajo! A mi me gustan las chicas. Vivo enamorado. De dónde mierda sacan eso de que soy cabro. Son tan pobres diablos y en verdad los odio.</p>

<p>Pensé un segundo mi respuesta. Tenía que decir algo que lo convenciera tanto, que me convenciera a mi también.</p>

<p>- Ellos no son nadie. Tu eres más que ellos. Más que todo lo que te sucede. Cierra los ojos.&nbsp; Cierralos bien fuerte. Se más duro que esa circunstancia. Cuando los abras estarás tan lejos que ni los odiarás.<br />
- ¿Tu cómo lo sabes? ¿Por qué estás tan seguro que todo cambiará? ¿Y si en verdad esos imbéciles tienen razón y soy cabro?<br />
- No lo eres. Cuánto tiempo más puede pasar para que ellos desaparezcan. ¿Un año?. En un año terminarás el colegio. En dos ni los recordarás. En la universidad descubrirás nueva gente, nuevas chica...<br />
- ¿Y tendré novia?<br />
- Bueno, que te puedo decir. En verdad no la tendrás. Te gustarán muchas chicas en la universidad pero ninguna te hará caso.<br />
- !Qué mierda es esto¡ ¿Seré cura? No lo puedo creer. Ya lo sabía. Me dedicaré a mis ilusiones y quizás sea director de cine o me dedicaré a mis pasiones y quizás sea futbolista. <br />- No serás nada de eso, aunque siempre vivirás de tus ilusiones y tus pasiones.  Si te ayuda, después de la universidad sí tendrás novia.</p>

<p>Él se quedó pasamado, impresionado, anonadado. Respiró por un segundo y me atacó de preguntas.</p>



<p>- ¿En serio? ¿Cómo es? ¿A qué huele? Sé que&nbsp; existe. En verdad lo sé. A veces cierro los ojos y  pienso qué estará haciendo ella. Se que en algún lado está preguntando lo mismo que yo.<br />
- Si está, sí existe,  pero...  ¿Sobre cuál de todas tus novias quieres saber?<br />
- ¿Tendré varias? Asu. La que más amaré.  De esa quiero saber.<br />
- La que más quieres casi siempre es la última. Primero: Ella sí existe. Segundo: Ella te amará mucho...<br />&nbsp;Pero ¿Cómo es ella? ¿Cómo viste? ¿Cómo besa?<br />
- Huele dulce y agrio a la vez. Su sonrisa es infinita. Sus ojos soñadores. Sus sueños escondidos. Su querer infinito, su pasión incontrolable...<br />
- No lo puedo creer, en verdad existe. En verdad... Por fin. La puta madre, que se jodan esos hijos de puta. Todos. Al final podré amar y quedarme con ella. Lo sabía, lo sabía...<br />
- No, no es así. No te quedarás con ella.<br />
- ¿No? Pero si ella me ama y yo la amo ¡No tiene sentido! ¿Cómo que no me quedaré con ella? Ella es el amor de mi vida...<br />
- No podrán estar juntos. Así de simple. No podrán. No todo es cuestión de amor. Eso lo sé ahora. No alcanza con eso. No alcanzan los sueños. No alcanzan las ilusiones.  Hasta ahora no lo creo, pero esa es la verdad.<br />
- ¡No jodas! ¿Qué cosa puede ser más importante que el amor? ¡No seas idiota! No la debías dejar ir. ¿No entiendes? La jodiste a ella. Te jodiste tú. Nos jodiste a todos. <br />
- Lo sé<br />
- Yo no haré eso. No lo haré. ¡Nunca!. Es imposible<br />
- Lo harás. Te llamará por teléfono y te dirá que te ama. Tu en un acto absolutamente incomprensible le dirás que no puedes más. Le dirás que quieres vivir. Que ya no puedes quererla. Que todo se acabó. Ella llorará al otro lado del teléfono. Tu llorarás también. Luego saldrás de tu casa. Caminarás sin rumbo y sin nadie. Llegarás a un parque que da al mar. Te sentarás en una banca rota y te encontrarás contigo.</p><p>Él se paró y se  fue corriendo, huyendo de mi. Huyendo de él.</p>]]>
    </content>
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    <title>Un sábado cualquiera</title>
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    <published>2010-03-18T21:27:23Z</published>
    <updated>2010-03-18T21:37:31Z</updated>

    <summary> Una mañana cualquiera de un fin de semana cualquiera. Mi boca está seca, muy seca por las diez cervezas que me embutí en la noche. Siento un sabor rancio en mis labios. Mi cabeza es taladrada por los ecos...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[<br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="sed2.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/sed2.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" height="372" width="280" /></span> 

Una mañana cualquiera de un fin de semana cualquiera.  Mi boca está seca, muy seca por las diez cervezas que me embutí en la noche. Siento un sabor rancio en mis labios. Mi cabeza es taladrada por los ecos nocturnos. Prendó la televisión, para intentar llenar el molesto silencio. Un partido de la Liga Premier acompaña mi sueño mañanero. Miró mi Blackberry. Veo la hora, los mails y las actualizaciones del Facebook. Nadie me escribe. Sigo durmiendo.<br /><br /> ]]>
        <![CDATA[<meta http-equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8">
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<p style="margin-bottom: 0in;">Son la una de la tarde . Comienzo a ver
un partido de la liga española en la televisión. Dormito. Ahora son
la una y media y resuelvo levantarme.  Una Aspirina, una Ranitidina y
una Sal de Andrews. Entro a la ducha. Tomo todo el agua que puedo.
Abro la boca e intento resolver mi deshidratación. 
Un bermuda larga,  las sandalias de siempre, mi polo desteñido y mis
lentes de 'tombo'. Salgo con el carro rumbo a mi almuerzo.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Cuadro el auto a un lado del Parque
Kennedy. Saludo al 'Tío Bigotes' que siempre me cuida el carro.
Compro mi revista favorita (Dedo Medio) en el kiosco de una vieja
mala onda. Camino lento. Miro por la vitrina de esa linda librería.
Algún día les compraré algo. Llego al viejo restaurante de
siempre. Me siento en la barra. Dudo entre el Ají de Gallina y el
Arroz con Pollo. El eterno dilema. Ají de Gallina, toca este finde.
Leo mi revista con mucha calma. 
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Estoy repleto. Camino lento hacia el
parque. Entro al vetusto Cine Pacífico. Compro un ticket para una
película de 3 de la tarde. La que sea. Me relajo en la sala.  No hay
casi nadie. Tras verla salgo rumbo al faro. Llego al
'Curich' y pido una cremolada de lúcuma. Cruzo sin mirar ni pisar el
Parque del Amor. Me siento en una banca frente a los patas que hacen
parapente. Miro el cielo poblado de paracaídas. La lucuma se derrite
en mis labios. Mis piernas cruzadas y a lo largo relajan mis
músculos. Mis lentes me ayudan a resistir el sol.  Una buena tarde,
como todas las tarde de sábado.</p>

<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><b>Una llamada telefónica me
despierta. Son la una de la tarde. ¡Es ella! Corro hacia la sala
para tener buena señal. Paso saliva y escucho: "Hola Diego,
podemos almorzar juntos, estoy saliendo de mis clases".</b></p>

<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Troto a la ducha. Tengo media hora. Me
baño. Me tomo el agua que intenta mojarme. Una Aspirina. Me hecho
litros de mi colonia 'One'. Me pongo mi polo verde y el jean
ajustado. Me saco el jean, me saco el polo. Me pongo una camisa y me
pongo la bermuda. Me pongo las sandalias. Regreso al polo verde. 
Entro al auto. Limpio el cenicero de los miles de papeles. Arranco.
Paso por un grifo. Compro un agua sin gas helada. Me la tomo de un
solo sorbo. 
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Llego hasta el malecón de Miraflores.
La llamo. La espero. Me saco los lentes, me los pongo. Salgo del
auto, entro al auto. Pongo música: rock, no jazz, no bossa-nova.
Apago el equipo del auto. Sale ella.  La saludo con cautela. Sin
emoción, pero con sinceridad. Ella se mete en mi carro, como si
fuera de siempre.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Vamos rumbo al Parque Kennedy. Me
estaciono. Saludo al 'Tío Bigotes'. El me guiña el ojo. Ella se
deja guiar. Ella pide un Arroz con Pollo y yo un Ají de Gallina. Los
dos estamos en la barra. Yo me siento de costado. Quiero hablarle, no
quiero comer.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Salimos al parque  y caminamos rumbo al
faro. Intento ser espontáneo y gracioso sin caer en la payasada.
Quiero ser interesante e intelectual sin ser un sabelotodo. Ella
habla mas que yo. Se le entreveran las ideas. Parece nerviosa. Yo me
quedo callado. Me gusta mirarla. Admirarla. Ver como se confunde y se
pierde en sus ideas. Como regresa al inicio, cuando parecía el
final.  Como se equivoca y se corrige a si misma.  
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Compramos unas cremoladas. Yo pido
lúcuma y ella me sugiere que le agregue otro sabor. Ella pide Sandia
y Mango. Intercambiamos sabores. El de ella está más rico, tenía
razón. Nos sentamos frente a los parapentistas. Coge mis lentes se
los pone. Me desnuda. Ella esta relajada sentada con las piernas
cruzadas mirando al cielo.  Yo la miro a ella. Me gusta su peinado
que no es peinado. Su nariz respingada hasta la arrogancia  y su
sonrisa quebrada. Me parece linda aunque ella aborrezca cualquier
halago sobre su apariencia.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">La quiero besar, pero he sido tantas
veces rechazado por ella que no se como hacerlo. ¿Voy de frente? ¿Le
tomo el rostro? Le cojo la mano?¿La abrazo? ¿Se lo pregunto?... Se
lo pregunto: ¿Te puedo besar?. Ella voltea con violencia. "¿Qué
pregunta es esa?" "Es una pregunta". Ella sonríe y encoge los
hombros. La beso. Pequeño, suave, sin exageraciones. Solo un beso
pequeño.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Caminamos de la mano. Le sudan las
manos. Le digo para ir al cine. Ella se emociona. Veremos lo que
haya. La beso de nuevo. Ella se tiende en mi brazos en medio de la
calle, como en un film antiguo. Sonreímos. Nos ocultamos en el cine. Miramos la película sin
soltarnos las manos. Juega con mis dedos. Me acaricia el brazo. Me
coge la nuca con ternura.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Salimos del cine. Ya es de noche. 
Entramos en el auto y ella saca de su cartera un cd. Un cd perfecto.
Tiene toda la música que yo puedo querer. Escuchamos Radiohead, todo
el camino. La dejo en su casa. Nos besamos con ímpetu en el auto. 
Es la primera vez que la beso realmente como deseaba hacerlo. Ella se
baja y se va.  Yo me quedo unos segundo estacionado pensando.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Quizás los sábados sean distintos o
quizás iguales como siempre. <br /></p><p style="margin-bottom: 0in;"><br /></p><p style="margin-bottom: 0in;"><i><b>Ilustración: <a href="http://lowon.blogspot.com/">Lowon</a></b></i><br /></p>
]]>
    </content>
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    <title>Amores platónicos: los amo, los odio</title>
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    <published>2010-03-10T06:18:24Z</published>
    <updated>2010-03-13T23:28:56Z</updated>

    <summary> @page { margin: 0.79in } P { margin-bottom: 0.08in } --&gt; Ella dormía en mi cama. Estaba acurrucada hacia la derecha en posición fetal. Exactamente en la misma postura que yo asumo cuando duermo. Su mejilla se posaba sobre...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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    <category term="amor" label="amor" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#tag" />
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        <![CDATA[<p><meta http-equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"><br />
	<title></title><br />
	<meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.1  (Unix)"><br />
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<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="FOTÓGRAFA+DE+BAIONA.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/FOT%C3%93GRAFA%2BDE%2BBAIONA.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" height="320" width="400" /></span><p style="margin-bottom: 0in; font-weight: normal;"><br /></p><p style="margin-bottom: 0in; font-weight: normal;">Ella dormía en mi
cama.  Estaba acurrucada hacia la derecha en posición fetal.
Exactamente en la misma postura que yo asumo cuando duermo. Su
mejilla se posaba sobre mi almohada favorita. Sus ojos estaba bien
cerrados con una extraña ternura . Sus labios eran
impresionantemente perfectos en medio del sueño. Su piel se
iluminaba con ese rayo de sol que dejaba pasar las persianas. Parecía
ser  tan suave y tersa. Y digo solo parecía.</p><p style="margin-bottom: 0in; font-weight: normal;"><br /></p>
 ]]>
        <![CDATA[<p>Ella era una desconocida cuatro días antes. Era solo la mejor amiga de mi mejor amiga que se hospedaba en mi casa como segunda opción.  Su compañera de mochila argentina tuvo que salir de urgencia a Mar del Plata y no le quedó otra que recurrir a mí. Ella no lo sabía, pero desde hace tres noches la espiaba cuando dormía. Le cuidaba el sueño y vigilaba sus pesadillas. Es decir era un repugnante 'stalker'.</p>

<p>Desde que llegó nos dimos las manos tres veces:  La primera para cruzar una calle, otra para jalarla entre la multitud en una discoteca y  una última vez le rocé el dedo de su mano derecha para pasarnos un cigarro (eso también cuenta, no jodan). Además la abracé dos veces. Una vez luego de hacerle una broma y otra cuando nos despedimos para irse de bares con sus nuevas amigas colombianas.</p>

<p>Quizás fue por la impertinente  soledad  que me había rodeado desde que terminé con mi enamorada. O tal vez por esa resaca de la tristeza en que me sumergí en mis noches solo. Pero esta desconocida, en solo tres noches, había logrado sumergirme en esta subyugante sensación.  Sentía algo. Era raro sentir algo. Compartir algo, Intentar algo.  Caminar con alguien. Recostarte con alguien. Comer con alguien. Sonreír con alguien. Por fin extrañaba. La extrañaba, aún cuando no se había ido.</p>

<p>Ella, sin dudarlo, era absolutamente hermosa. La primera vez que la conocí en Lima, tan solo la vi por media hora. Fue un café de compromiso. Le tenía que entregar unos libros, recados de unos amigos peruanos que vivían en Argentina. Yo solo era un nexo, un favor,  un DHL humano y parlante. Ese día me quedé impresionando con su belleza. Ese labio superior sobresalido y esa ceja con una cicatriz. Ese cabello marrón relajadamente rizado y esas mejillas redondas.  Sin embargo, a ella, creo, no le moví ni un pelo. </p>

<p>Sin embargo, reapareció en mi vida. Reapareció con una extraña mirada triste y desolada.  Su plan de viaje se había desbaratado y se había quedado varada conmigo. Yo, como gran anfitrión, la llevé por todos los rincones caletas de esta ciudad con malos aires. A todas las tiendas de ropa under y a todos los bares cantineros. A mi discoteca subte favorita y a mis calles sinuosas de siempre. No le enseñé la ciudad si no mi ciudad. </p>

<p>Le decía que tenía un poco de arrugas, cuando sus ojos marrones absolutamente alegres me encantaban. Le comenté que tenía ojeras cuando en realidad me fascinaba ese gesto chistoso que hacia con la mirada cuando intentaba ser espontánea. Le decía que su cabello estaba sucio cuando me deleitaba que lo colocara sobre su hombro derecho y lo acariciara con timidez. Agredir antes que reconocer, era la premisa.</p>

<p>Le decía que era una quejona cuando en realidad me encantaba esa extraña complicidad que lográbamos cuando a los dos no nos gustaba nada. Le decía que era una mala suerte cuando en realidad le agradecía al cielo que su amiga se tuviera que ir de emergencia y que su amigo argentino, a ese que siempre llamaba, no contestara. </p>

<p><br />
En el último día con ella, el cuarto, por alguna razón bajé mis defensas a instancias insospechadas. La llevé a cenar con mis tíos, mis únicos familiares en Buenos Aires.  Era la primer vez que iba acompañado, en más de un año de vivir en esa ciudad. Ellos estaban felices, su sobrino ermitaño tenía novia. No los quería decepcionar, no los desmentí. Yo también quería creer esa fantasía. Ella se comportó como una princesa. Sonreía cuando debía, opinaba cuando quería. Me miraba con una mirada cómplice cómo queriendo también creer esa ilusión. </p>

<p>Esa misma noche fuimos a bailar. Le prometí ir a una discoteca que no solo pase rock.  Ella quería bailar salsa y yo también, pero no porque me gudestara, sino porque así tendría una excusa para tenerla en brazos. Por primera vez la tomé de la cintura mientras entrelacé sus manos con las mías, pero las malditas vueltas siempre la alejaban de mi.   </p>

<p>En un momento ella me bailaba mirándome fijamente. Quizás le interesaba. Quizás ella estaba esperándome y yo tan tímido estaba siempre a metros de ella. Tal vez ella no sabía cómo lograr que yo la besara. Sí, era eso. Que imbécil, era eso. Me aproximé . Bailé con ella cada vez mas cerca hasta rozarla con mi mano. Entrelacé mis dedos con sus dedos. Ella levantó la mirada. Se cogió el cabello y lo puso al costado, como siempre. Me sonrió. Luego hizo una casi imperceptible mueca con los labios. Una mueca de incomodidad, creo. "¿Nos vamos?", dijo.</p>

<p>Me quedé callado durante todo el viaje en taxi. Fui un huevón. La incomodé sin duda. Se dio cuenta de mi obnubilación. Se dio cuenta que soy un puto pajero que solo quería besarla y abrazarla. Seguro pensaba que soy y un maldito obseso. Mierda, para qué le toque la mano. Le dije para fumarnos un cigarro antes de subir al departamento. Nos sentamos en un parque cercano. Mi plan era ahora el no plan.</p>

<p>"Disculpa si te incomodé. No quería hacerlo".  Opté por la sinceridad esta vez.  "Es esta maldita situación. No puedo estar cuatro días contigo, sin que me enamore." Estaba desesperado, sin duda.  "Siento que tengo una novia sin sexo. Y eso en ese caso no es malo sino todo lo contrario".  Lo pensé y lo dije sin filtros.</p>

<p>"Perdón es mi culpa. Me sentía sola. Lo de mi amiga me mató, me dejó sola aquí y bueno lo de él fue lo peor en realidad". ¿Él? ¿Qué él? Claro él. ¿Para qué crees que viajó hasta Argentina? ¿Por ti? ¿Por su amiga? ¿Por el Obelisco? No. Por él, claro, que imbécil, por él.  "Se que tiene novia, pero tenia que venir e intentarlo", seguía ella explicando. Sus ojos se llenaron de lagrimas.  Estaba punto de llorar  y yo solo planeaba como lograr consolarla para al menos abrazarla. "Y luego apareciste tú y yo en esta situación..."</p>

<p>Recién todo tenía sentido. Claro, desde la primera vez que llegó lo planeó. Sabía que podría hospedarla e inventó lo de su amiga. Siempre supo que yo la acogería. Ademas sabía que siempre estaría para ella sí él no le prestaba atención. Claro, me usó. Me utilizó siempre y permanentemente. Soy un pobre diablo, sin duda. Claro, me utilizó. Fui su peluche parlante que lo acompaña como guía turístico.  Ni siquiera era tan bonita. ¡Qué se joda1</p>

<p>La abracé, la consolé. Ella apoyó su cabeza contra mi hombro. Yo le toqué el cabello con suavidad. Estaba donde quería estar y sin embargo no podía besarla. No le di esperanzas, no le ofrecí soluciones. Le dije la verdad. Que se iba a hacer mierda con ese sujeto. Que lo extrañaría, que lo idealizaría y luego lo olvidaría. Era nuestra última noche.</p>



<p>Subismo al depa. Ella arregló sus cosas. En media hora llegaría su taxi que la llevaría rumbo a Lima. Yo dejé de intentarlo durante esos treinta minutos. Me senté y la miré como hacía las maletas. Nos reímos de lo mismo y de nada. Hablamos en nuestro lenguaje y nos entendimos. Nos miramos y nos comprendimos.  Bailamos sin bailar y sin tocarla la pude tocar. No hicimos nada mas que estar juntos. Ella se acurrucó en mis brazos mientras esperabamos que la recogieran.</p><p>Cuando estaba, a punto de subir al taxi ella me abrazó con fuerza.  Apoyó su cabeza en mi hombro como queriendo dormir. Pasaron casi dos minutos así. "Es mejor que te vayas, es lo mejor. Me gustas y si te quedas me enamoraré de ti". Ella levantó su rostro, me miró por unos segundo a los ojos. Inclinó su mentón.  Yo la busqué. Tomé su cara con mis manos y le di un beso en la mejilla. Ella se dio media vuelta y se fue en el taxi.</p><p><b>Ilustración: <a href="http://lowon.blogspot.com/">Lowon</a></b><br /></p><p><i><b>Nota: </b>Perdón a todas las ratas por hacerlas esperar. Gracias por su paciencia con esta rata vieja.&nbsp; Digamos que esta es una nueva temporada.</i><br /></p>]]>
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    <title>El &apos;tragamujeres&apos;</title>
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    <published>2010-01-30T01:16:58Z</published>
    <updated>2010-03-03T23:52:28Z</updated>

    <summary> Ahí esta él. Parado en medio de 50 mil personas y sin embargo está solo. Absolutamente aislado. Como un vampiro sin sangre. Como un zombi sin ansiedad. Era el único tipo con un polo blanco, muy blanco, casi transparente....</summary>
    <author>
        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="SALVAJE.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/SALVAJE.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" width="400" height="400" /></span> 

<p>Ahí esta él.  Parado en medio de 50 mil personas y sin embargo está solo. Absolutamente aislado. Como un vampiro sin sangre. Como un zombi sin ansiedad. Era el único tipo con un polo blanco, muy blanco, casi transparente.  El único que no saltaba y menos gritaba. A pesar de que un remolido de patadas y puñetes lo rodeaba, él se mantenía impertérrito. Listo para el sacrificio. Listo para ser apaleado, destrozado y cercenado. Pero nadie lo tocaba.  Nadie lo miraba. Solo lo despreciaban e ignoraban. Esa era su excomunión por ser un 'tragamujeres'.</p><p><b>Perdón a todos mis lectores. Por cuestiones de trabajo he tenido que viajar a Chile para cubrir el terremoto en ese país. Les prometo que a partir del lunes empezaremos una nueva temporada con actualizaciones más continuas.</b><br /></p>]]>
        <![CDATA[<p>Todos los tipos vestidos de negro lo sabían. Todos esos pelucones de borsellis lo conocían. Aquel tipo albo, pálido y translúcido, ya no tenía alma. En medio de aquella canción maldita ese sujeto había quedado delatado. Era uno de esos monstruos que mastica vaginas,  muerde pezones y traga corazones. Todos lo sabían y ahora él estaba condenado.</p>

<p>El olor a perfume de vainilla en sus labios. Los restos de cabello pintado en sus uñas. Los pedazos de de piel tersa en sus dientes. Las manchas de fluidos vaginal en sus manos. Los recuerdos lascivos en sus ojos. Los rasguños con esmalte en su cuello. Los aretes en sus bolsillos. Los números en su celular. Las frases clichés a flor de boca. Era más que obvio.  Era un 'tragamujeres'.</p>

<p>'Tragamujeres': un ser vil y despreciable que no es un simple mujeriego. Es más que eso. Es una criatura que reniega de los mujeriegos al ser solo seres inferiores en su desarrollo personal. Él es un seductor con pseudo sentimientos. Un conquistador con alma sucia. Una persona despiadada que se esconde en las sensaciones y no las palabras. En las miradas y no los besos. En los roces y no el sexo. Un lobo hambriento disfrazado con pieles de mujeres degolladas.</p>

<p>Este sujeto, antiguamente, fue un ser humano que se enamoró y vivió del amor. Un creyente del enamoramiento. Un orador fiel sobre el amor de la vida. Una persona que vivía para el matrimonio perfecto. Un personajillo que lo único que anhelaba, desde la adolescencia, era lograr tener, por una vez en su vida, una enamorada. Una novia más allá de la belleza o la inteligente. Solo una chica que lo quiera a pesar de su inseguridad y que lo ame por sobre su fealdad.</p>

<p>Esta bestia alguna vez fue una persona que supo tener novias. Que supo querer. Que entendió lo que es abandonar y ser abandonado. Que supo superar el amor y entregarse al mundo de la hipocresía. Poses fingidas, convenciones sociales, estereotipos amorosos,  prejuicios raciales y  compromisos irracionales. Todo, con tal de ser parte de todos.</p>

<p>Fue un sujeto que supo controlar sus enamoramientos. De entender sus obsesiones  y de comprender sus debilidades. El saber decir que no, cuando parecía que sí. El negarse al deseo y al impulso. El jugar. Jugar mucho y demasiado. </p>

<p>Sin embargo, en un acto muy humano creyó en ella. Ella, el amor de su vida. Ese símbolo máximo del enamoramiento que construyó a lo largo de su juventud. Pero quiso amar tanto que se quedó sin amor. La abrazó tan fuerte que la pulverizó. La folló con tanta violencia que la destruyó. Y fue ese amor descontrolado lo que gestó dentro de él aquella larva.</p>

<p>De ese embrión de rencores, desamores, olvidos y manipulaciones es de donde salió este 'tragamujeres'. Del recuerdo, las obsesiones, los desconciertos y las inseguridades. Justo de ahí. Un ser sin capacidad de amar, pero sí de seducir. De enamorar, pero nunca con amor. </p>

<p>Un ser que ama sin compromisos. Que quiere sin ataduras. Que no se enamora pero sí se obsesiona. Que cuando odia lo aman, que cuando humilla lo quieren, que cuando llora lo consuelan.  Un ser que se las traga sin tocarlas, que se las deglute sin rozarlas, que se las tira sin hacerles el amor.</p>

<p>Ahí esta él, listo para su final.  Solo, entre 50 mil almas. Llorando sin lágrimas, sollozando sin gritos, gimiendo sin gestos. Ahí, sin ninguna sensación. Ellas, todas ellas, lograron su venganza. Se quedó solo. Sin nada. Sin ella y tampoco ella. Ni con la abandonada y tampoco con la engañada, Ni con la querida y aun menos con la despreciada. Ninguna. Solo él y sus recuerdos. Solo él y su onanismo perpetuo.</p><p><i><b>Ilustración: <a href="http://lowon.blogspot.com/">Lowon</a></b></i></p><p><b>Nota:</b> Les dejo la canción que me acompañó para escribir este post:</p>

<object width="480" height="295"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LpEpDbvZqA0&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><embed src="http://www.youtube.com/v/LpEpDbvZqA0&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="295"></object>]]>
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    <title>Una mala noche</title>
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    <published>2010-01-20T21:19:16Z</published>
    <updated>2010-01-20T22:02:26Z</updated>

    <summary> Era una noche sin estrellas, ni luna. No había fragancias de jazmines y aún menos una brisa deliciosa que acaricie nuestros rostros. Era un noche ploma sin cielo estrellado, con neblina al ras y humedad asquerosamente abrazadora. Una noche...</summary>
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        <![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="JARRETAS.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/JARRETAS.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" height="400" width="320" /></span> <div>Era una noche sin estrellas, ni luna. No había fragancias de jazmines y aún menos una brisa deliciosa que acaricie nuestros rostros. Era un noche ploma sin cielo estrellado, con neblina al ras y humedad asquerosamente abrazadora. Una noche de chela caliente, cigarros Hamilton y amigos borrachos.<br /><br /></div>]]>
        <![CDATA[<p>Ni un rastro posible de una mujer. Ni uno. Ni la amiga del amigo, ni la prima del brother y aún menos la hermana del pata. Nada. Una sesión de bárbaros. Sin embargo, una llamada interrumpió tan encantadora noche "!Cholo ven, esta es nuestra night!"</p>

<p>Era mi querido amigo <a href="http://blogs.peru21.pe/federatas/2009/01/ser-mujeriego.html">Brujo</a>. Un sujeto dedicado a las noches de sexo y los días de trabajo. Un ex metalero devenido en extraño yuppie progresista. Un ser despreciable para las chicas, pero extrañamente irresistible para las mujeres. Un personaje de nariz chata y risa congelada que lograba atraer a las feminas, por desgaste, antes que por atracción.</p>

<p>Este sujeto vil, me llamó con una promesa que nunca ha logrado cumplir en estos más de 25 años que nos conocemos. "Cholo, tengo una amiga para ti. Es segura. La hacemos. Ellas son dos, nosotros dos". Nunca crean en una frase como esa de sus amigos. Esas cosas no suceden. Repito. No suceden.</p>

<p>Segura. Una chica segura: una mujer que permite ser la acompañante de una pareja, con la esperanzan de encontrar en una cita a ciegas el amor de su vida. El riesgo de este tipo de citas es altísimo y más si viene del Brujo. El tipo quería perderse con su cita de turno y tenía que desaparecer al bulto parlante que iba en la parte detrás de su auto (perdón a todas las mujeres que leen esto, pero tengo que ser explícito para que se entienda). </p>

<p>Sin embargo, cabía la remota posibilidad de que ese bulto, fuera agradable, bonita e interesante. Uno nunca sabe qué esperar. Tal vez era mi día de suerte. El destino descarriado que me daba una posibilidad en manos de este sujeto. Mi gran amigo el Brujo. Al final es mi amigo, y sabe mis gustos y disgusto. Quizás estaba cumpliendo su promesa de adolescente. "Acuérdate de mí cachorro, un día te voy a poner un hembrón".</p>

<p>Además, después de cuatro margaritos y tres horas hablando de las mujeres y sus exuberancias, si algo quería era una cita.  Mi amigo el metal-salsa había convocado a juntarnos en el estadio de Miraflores, en donde había un festival de grupos. Esto quería decir, que al menos, a esta chica le gustaba el rock.</p>

<p>Dejé a mi banda en la cueva de ruines y patanes y salí raudo al encuentro. Medio tambaleante entré al estadio y nos encontramos en el globo de Cristal de la derecha del escenario. Ahí estaba el Brujo, su novia del momento, una morena curvilínea, y mi cita: una chica, digamos... un poco gordita, sin tanta cintura, el cabello rubio pero pintado, con tacos altos, minifalda negra ajustada y no muchas tetas, pero si bien apretadas por el 'push up' ¿De cara? Su rostro era un panetón. No había cuello. ¡Dios!</p>

<p>Pero a pesar de esta descripción, creo que siempre una mujer puede tener su lado amable y más si uno está sumergido en alcohol. Es cuestión del ángulo, de la luz, de la pose. Además ella estaba aún más borracha que yo. </p>

<p>Pronto estábamos viendo el concierto y conversando. Yo le hablaba del último disco de Dolores Delirio, mientras ella preguntaba si ese grupo era de salsa. Pronto se puso delante de mí para dar pequeños saltitos. Pronto fue retrocediendo acercándose. Pronto estaba muy pegada a mí. Pronto ella tomó mis manos y las llevó a su cintura. Pronto yo me dejé llevar por el momento en una escena casi pornográfica.</p>

<p>Sin embargo, traté de reaccionar y ver quién podía verme, ampayarme. El Brujo se había esfumado. Estaba solo en esa batalla. La chica seguía muy pegada a mí y pronto me tomó del cuello, y como el hombre araña le di un beso con la cabeza de cabeza. Pensé: bueno no es linda, pero al menos tengo a quien besar. </p>

<p>De un momento a otro, ella bajó su mano y comenzó a tocarme la entrepierna hasta que se detuvo y me dijo casi gritando. "Tengo que orinar". Yo la jalé por la multitud hasta la cola más larga del planeta. Era el momento preciso para perderme, pero ella me miró, con la poca decencia que le quedaba, y me vociferó: "te lo juro que me orino acá mismo". Maldita sea. La tomé de la mano y a gran velocidad quise entrar a la zona VIP. Saqué mi carné de prensa y pasé, pero ella no. La cara de panetón no podía entrar.</p>

<p>Ella estaba a punto de llorar sangre. Estaba muy, pero muy angustiada. Sus piernas temblaban y sus brazos parecían gelatina.  Daba vueltas sobre sí misma, mientras rogaba al 911 que la deje pasar. Pero era inútil. No iba a entrar. Ante esta realidad ella en un acto desesperado se comenzó a desabotonar la falda para que el mastodonte entendiera que quería orinar. El tipo no se inmutó. Ella se molestó, se bajó el calzón y se puso a orinar justo frente a la puerta. Un gran chorro justo en la puerta VIP. </p>

<p>Yo miré al horizonte, vi a un amigo imaginario, lo saludé y desaparecí entre la multitud. Pronto me dejé llevar por los acordes de la canción "A cualquier lugar". Estaba extasiado con la música hasta que un gran puñete en el plexo, me dejó sin aire. Era ella. La cara de panetón me había golpeado con su puño grueso y ancho. "Gracias por la ayuda", me dijo. Ya estaba recompuesta.</p>

<p>Ella se puso a mi lado y comenzó a ver el concierto. Tras una canción, ella me dio la mano. Yo en un acto de solidaridad lo acepté. Pronto ella se puso, nuevamente, delante de mí. Otra vez la frotación y el franeleo extremo. Esta vez yo actúe con altruismo y me inmolé por la causa. En un acto de profundo arrepentimiento y contrición, la apreté. </p>

<p>En un momento, ella me llevó hasta atrás del escenario. Se levantó la minifalda y me atropelló. Finalmente, yo la dejé ser. A veces hay que hacer la cosas por la mera anécdota... ¿Quién no lo ha hecho?</p><p>Ilustración: <a href="http://lowon.blogspot.com/">Lowon</a><br /></p><p><i><b>PD:</b> Ok, las mujeres tiene derecho a matarme con sus comentarios por este post</i><br /></p>]]>
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    <title>No dudes de tus dudas</title>
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    <published>2010-01-01T02:01:30Z</published>
    <updated>2010-01-02T00:38:15Z</updated>

    <summary> No te niegues a los imposibles. Ya sabes que tienes dudas y muchos quizás. Tu sabes que el amor no es solo azar y que las coincidencias no fueron destino. Sabes que un jamás en realidad es un tal...</summary>
    <author>
        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[<div align="center"><br /></div><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="PERSONAJE+KAPUT.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/PERSONAJE%2BKAPUT.jpg" class="mt-image-none" style="" height="350" width="280" /></span> 

<br /><div align="center"><br /></div>No te niegues a los imposibles. Ya sabes que tienes dudas y muchos quizás. Tu sabes que el amor no es solo azar y que las coincidencias no fueron destino. Sabes que un jamás en realidad es un tal vez. Sabes que el despecho es un fuerza que te aleja, pero nunca para siempre.<br /><br />]]>
        <![CDATA[<meta http-equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8">
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<p style="margin-bottom: 0in;">Sabes que estas cansada de esperar y
que no sales a buscarme pues me encontrarás. Te escondes en tus
vicios, en tus cuentos, en mis textos, en mis gestos, en tus mentiras
 y también en tus amantes sin amor. 
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Se que me odias y sin embargo lo dudas.
Entiendes que me quieres sin querer. Te muerdes a ti misma. Quieres herirte por tantos caminos
sin final feliz. Por recordarme aún a pesar de ya haberme olvidado.</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">Sabes que me debes una canción o un
poema o al menos una carta cursi. Un mensaje en el que digas que me
extrañas a pesar de ser un extraño. Que me anhelas aunque no me
esperas.  Sabes que tengo una verdad que no es verdad y que la
ficción es y será la única realidad. 
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;">No huyas si te digo que desaparezcas. No te pierdas en mi
perdición, no te vayas en mi lejanía.  Tu corazón se aferra a lo
perdido e ignorarme es una forma inútil de olvidar. 
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />Lo que quiero decirte es que no
quiero esperar con esperanzas. Siempre te deberé mi ultima historia.
La que terminará este post incluso ...</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><br />
</p>
<p style="margin-bottom: 0in;"><b>Nota 1:</b> <i>Cómo es obvio, este texto lo
escribí tomando palabras de Joaquín Sabina y su canción 'Todavia
una canción de amor'. <br /></i></p><p style="margin-bottom: 0in;"></p><p style="margin-bottom: 0in;"><br />

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</p>
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    <title>Marcas de por vida</title>
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    <published>2009-12-17T16:38:19Z</published>
    <updated>2009-12-17T18:28:16Z</updated>

    <summary> Tengo tres tatuajes. Uno en la espalda, otro en el brazo derecho y el último en el antebrazo izquierdo. El primero me lo hice cuando tenía 21, el segundo a los 29 y el último a los 32 años,...</summary>
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        <name>Diego Peralta</name>
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        <![CDATA[<p><br /></p><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="ESPALDA ILUMINADA.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/ESPALDA%20ILUMINADA.jpg" class="mt-image-center" style="margin: 0pt auto 20px; text-align: center; display: block;" height="320" width="400" /></span> Tengo tres tatuajes. Uno en la espalda, otro en el brazo derecho y el último en el antebrazo izquierdo. El primero me lo hice cuando tenía 21, el segundo a los 29 y el último a los 32 años, 7 meses, 2 días, 3 horas y 14 minutos. Todos significan, no lo que aparentan, sino lo que solo yo sé. Todos marcan un final. Una tristeza definitiva y una promesa a olvidar.<br /><br /> ]]>
        <![CDATA[<p><b>El primero</b><br />
Forma: Un tribal en forma de espiral o infinito<br />
Lugar: En el centro de la espalda, casi llegando al cuello</p>



<p>Caminaba por las calles de Miraflores sin mucho rumbo. Era uno de esos días de mierda en Canal N.  Estaba tan triste que no importaban ni lo gritos, ni el estrés y menos los lamentos de mis jefes.  Tenía tanta tristeza que me desbordada. Era la primera vez que sentía eso. Dolor. Dolor inmenso e imperecedero. Que no se iba ni gritando, ni corriendo, ni llorando. Era demasiado como para ignorarlo. Sabía que algún día recordaría esa sensación con alivio y por eso necesitaba una marca. Una marca en mi cuerpo. <br /></p><p>Caminaba por Benavides y un letrero me atrajo. "Arte Sagrado". Entré a una galería casi abandonada e ingresé sin dudarlos a ese taller de piel y tinta. Busqué en el catálogo. El símbolo que quería encontrar era un infinito. Quería algo que representara el tiempo. La tristeza desaparece con el tiempo. Me lo puse en la espalda porque tenía vergüenza que lo vean. </p>

<p>La máquina de metal quirúrgico comenzó con su zumbido repetitivo. La aguja - taladro reventó mi piel y le insertó ese líquido negro y viscoso que manchó toda la sangre que brotaba de mis poros. Era una herida grande . Un raspón inmenso. Era dolor en su máxima esencia.  Era un grito, un sollozo y el silencio. Dolió más de lo normal cuando ese cincel pasó por mis vértebras. </p>

<p>Cada vez que viera por, casualidad, el tatuaje en el espejo o cada vez que alguien se percatara de esa marca en mi espalda  recordaría esa tristeza. La primera, pero no la única.  </p>

<b>El segundo</b><br />&nbsp;<br />Firma: Kanji japonés que significa "Inconcluso"<br />Lugar: Brazo derecho<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="tatuaje1.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/tatuaje1.jpg" class="mt-image-none" style="" height="156" width="200" /></span><br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"></span>Arrastraba mis pasos por las veredas rotas de la calle Fitz Roy, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. Ella me había mandado un mail preguntándome. ¿Por qué? Simplemente eso. No sabía qué responder . Su dolor me estaba aniquilando, pero no había marcha atrás. Terminé con ella para siempre y sin embargo, no tenía paz en el tiempo. Por alguna razón me sentía miserablemente solo.<br /><br /> 

<p>Era un maldito monstruo traga emociones que se había engullido el amor de ella. La había saboreado, disfrutado y ahora simplemente la había escupido. Y lo peor de todo es que mi tristeza no merecía lágrimas, solo sollozos ahogados.  Estaba solo, nuevamente solo. Ya ni una voz lejana en Lima me acompañaba. Me lo merecía.</p>

<p>A unas cuadras de mi casa me topé con un centro de tatuaje. Miré por la vitrina. Había demasiada paz para ser un lugar de torturas. Entré. Fui tras el catálogo, nuevamente. Miraba palabras y llegué a una que llamó mi atención. "Inconcluso". Era un kanji japonés, aunque eso no importaba. Lo que me atraía era el significado y el dolor. Quería sentir dolor. Dolor físico. Pero esta vez quería que todos vieran este estigma. Algo que me marque como el hijo de puta que era.</p>

<p>Una vez más ese clavo de tinta ingreso en mi piel. Otra vez ese dolor penetrante e irritante que no te permite gritar. Otra vez esa sensación de autoflagelación. Por fin sentía algo, algo más que miseria. Esta vez fue en el brazo. Quería verlo cada día y recordar aquella sensación. Aquella tristeza culposa. </p>

<p><b>El tercero</b><br /></p><p>Firma: Kanji japones que significa "El Fin"</p><p> Lugar: Antebrazo izquierdo</p><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="tatuaje3.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/tatuaje3.jpg" class="mt-image-none" style="" height="143" width="200" /></span><br /><br /><br />

<p>El segundo tatuaje fue la causa del tercero. Gracias al segundo la conocí a ella. Gracias a esas letras  pude entablar una conversación, con alguien que también había marcado su brazo, con un tatuaje, por alguna extraña razón.  </p>

<p>Ya no había nada más que hacer. Luego de mil idas y mil venidas todo terminó (el final dentro mil finales) con una frase en un mensaje de texto. "<i>Dejalo ahí, solo dejalo ahí</i>". Esta vez no hubo dolor, no hubo llanto, pero tampoco alivio.  Solo una pequeña exaltación en mi alma. Ya no había espacio para sufrir más. Solo dejarlo ahí, ni terminarlo, ni seguirlo, solo ahí. Ahí. En cualquier parte. En los recuerdos, en las esperanzas, en el olvido. Ahí. Justo ahí.</p>

<p>Varios meses después de pensarlo tanto, supe que era el momento de hacerme ese tatuaje que tanto planeé. El del equilibrio. El del otro brazo. El del significado contrario. El del antebrazo. Sin tristezas y miseria, solo con resignación.  Como un soldado rumbo al paredón, me enfilé rumbo al viejo bowling de Miraflores.</p>

<p>Esta vez actuaba como un conocido en un sitio desconocido. Sin ningún sentimiento mas allá de la banalidad de tatuarme. Sin embargo, cuando estaba en la camilla y el sonido recurrente de las agujas comenzaron a sonar, tzzz, tzzz, tzzz, me desperté. Reaccioné. ¡Mierda! Otra vez ese dolor. Esta vez el dolor trajo más dolor. Nunca quise hacerme este tatuaje. Siempre pensé que nunca cerraría esta historia, que siempre se quedaría inconclusa y sin embargo ahora le doy un fin.</p><p><br /></p>

<p><b>Backstage:</b> <i>Pensé mucho antes de escribir este post. Lo tenía casi hecho en mi mente cada vez que terminaban un tatuaje. Lo escribí&nbsp; apenas culminaron de dibujarme el último. Además, dudé mucho en publicar este post. Ha pasado más de un mes para hacerlo. No quería autosabotearme, una vez más. Solo diré una gran frase muy cliché, pero cierta. Todo final significa un nuevo comienzo. Yo creo que encontré mi nueva forma de empezar y el publicar este post es mi manera de terminar y volver a empezar</i><br /></p><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image" style="display: inline;"><img alt="tatuaje2.jpg" src="http://blogs.peru21.pe/federatas/tatuaje2.jpg" class="mt-image-none" style="" height="220" width="250" /></span><p>
</p><div><br /></div>]]>
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