¿Y ahora cómo me presento? Soy periodista, pero más soy una rata. Fui el autor de este blog hace más de un año atrás y ahora he regresado. La razón de mí vuelta es todo lo que tengo que decir y contar sobre el único tema que no entiendo y menos controlo: las mujeres.
Ahora a mis 34 años he decidido no hacer más hipótesis sobre ellas. Esta segunda temporada será corta. Será un ensayo literario de la ficción de mi vida. Está vez les contaré todo lo que deben hacer para no enamorarse. Tengan fe en mí. Sé que lo lograré. Tenga fe de hombres, fe de ratas…
Sus ojos inyectados, sus labios huraños, su cabello enmarañado, sus manos temblorosas, sus muñecas partidas, sus piernas desencajadas y su piel pálida. Estaba ella, allí, tirada en el suelo mojado, debajo del lavadero del baño, aferrada con fuerza a la tubería. Había sangre proveniente de algún lugar de su cuerpo. Había pastillas de todos los colores regadas en el suelo.
Acabo de darme cuenta que estoy enamorado de un fantasma. De una mujer que no es ella sino la idealización de ella. Es decir: es ella, más ella, más ella y más ella. Es todas y nadie por lo tanto. ¡Es increíble! No lo puedo creer. Estoy enamorado de alguien que no existe en realidad