RSS

Fe de Ratas

Diego Peralta

Diego Peralta

¿Y ahora cómo me presento? Soy periodista, pero más soy una rata. Fui el autor de este blog hace más de un año atrás y ahora he regresado. La razón de mí vuelta es todo lo que tengo que decir y contar sobre el único tema que no entiendo y menos controlo: las mujeres.

Ahora a mis 34 años he decidido no hacer más hipótesis sobre ellas. Esta segunda temporada será corta. Será un ensayo literario de la ficción de mi vida. Está vez les contaré todo lo que deben hacer para no enamorarse. Tengan fe en mí. Sé que lo lograré. Tenga fe de hombres, fe de ratas…

Archivos Enero 2009

Es extraño extrañar

Compartir:
col2.jpg Santiago últimamente camina sin rumbo. Solo los cigarrillos lo acompañan por las calles angostas de Miraflores. Anda a paso lento, arrastrando los pies, como si el tiempo no fuera un problema. Cada cigarrillo se acaba a las cinco cuadras y ese es el instante en que su mundo parece entrar en una cámara lenta interminable.

[...] continuar leyendo

Mandar todo a volar

Compartir:
PORRUSALDA.jpg

Tantos años persiguiendo esta vida, para que ahora, me aprese y asfixie. Esta existencia que es una camisa de fuerza que evita dar rienda suelta a mis demencias y que solo es una cárcel acolchada de angustias triviales. ¿Se puede renunciar a todo?

[...] continuar leyendo

La puta

Compartir:
CABARET.jpg

Su cara está descuartizada por el rubor, el rimel y el lápiz labial de payaso. Sus dientes están amarillos por los cigarros, que ya no la hacen interesante, y sus labios son flácidos por los miles de felatios que ejecutó con paciencia. Sus ojos reflejan una lujuria desgastada.


[...] continuar leyendo

Ser mujeriego

Compartir:
LOS PERMITIDORES.jpg

Él posee una mirada de acero a la que no se le escapa ninguna presa. Con solo un vistazo, siempre logra saber las coordenadas exactas de la chica más hermosa de cualquier lugar. Él tiene un olfato depredador que logra oler, a metros de distancia, el perfume de las mujeres que buscan, huyen o ahuyentan. Él es un hombre cazador. Es, al mismo tiempo, vilipendiado por las mujeres como "el pendejo" y admirado por los hombres como "el mujeriego".

[...] continuar leyendo