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Crónicas Marcianas

Carlos Chávarry

Carlos Chávarry

Aunque no solo serán pequeñas crónicas: también se publicarán reportajes y entrevistas sobre personajes y lugares que pasan desapercibidos. Donde lo que importa no es lo más miserable o lo más sensacionalista, sino lo que no necesariamente llama la atención. Sobre lo que hacemos y soñamos: lo que somos.

En otras palabras, lo que ocurre desde lo cotidiano: precisamente lo que casi nunca es noticiable. Pero que cuando se dice, sin embargo, resulta extraño, complejo. Por eso, si tienes alguna historia qué contar –por inactual o banal que parezca–, hazlo aquí. Porque hay cosas que si no se cuentan, nunca las entenderemos.

Los justos

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Un grupo de jóvenes quieren cambiar el futuro de su país. Sin embargo, la forma de llegar a los resultados los hace cuestionarse. ¿Puede una causa noble ser más importante que un acto criminal?

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─Los seres humanos buscamos justicia todo el tiempo: en la oficina, en la relación con tu pareja, en la relación con tus padres, en la relación con tus hijos, en la relación con tus vecinos. Todos buscamos que exista y se haga justicia lo máximo posible.

Gonzalo Molina, el actor que interpreta al líder de un grupo terrorista, da un suspiro y agrega:

─El problema es que en esa búsqueda, algunas veces, terminas perdiendo.

 

*****

 

En 1905 el duque Sergio Aleksándrovich Románov ─gobernador de Moscú y tío del último zar de Rusia─ fue asesinado: una bomba estalló cuando ingresaba al Kremlin. Algunos años después, Albert Camus se inspiraría en su caso para escribir esta obra en la que un grupo de jóvenes idealistas se prepara para liquidar a un líder político y militar.

Creían que con ese atentado cambiarían la historia: que con esa muerte las clases desfavorecidas se beneficiarían.

Camus conservó los nombres originales de los revolucionarios y solo hizo una ligera variación en la historia: introdujo un personaje cuya única función era ser más radical que los demás compañeros y sumirlos en un dilema.

Se trataba de un hombre convencido de que la violencia extrema era la forma más contundente de crear una nueva conciencia social.

Así tuvieran que morir niños.

 

*****

 

─¿Por qué Camus tituló esta historia como Los justos? Supongo que es porque en algún momento la pregunta más importante de la obra es en qué medida podemos hacer justicia en un contexto de violencia que nos somete ─dice Gabriel González.

Él interpreta a uno de los terroristas que pronto sentirá temor de las repercusiones de los atentados.

Un temor más de carácter espiritual ─moral─ antes que físico.

─Así como no queríamos hacer apología a ninguna forma de terrorismo, tampoco queríamos decir que la violencia era mala solo porque sí ─dice el director Rodrigo Chávez─. Al contrario, lo que hacemos es mostrar un momento extremo en la vida de un grupo de personas con ciertas creencias y aspiraciones que viven la violencia como parte de su cotidianeidad.

El mismo Camus estaba fascinado con esos revolucionarios rusos: en su ensayo El hombre rebelde los denominó «criminales delicados», es decir, personas que se habían convertido en asesinas precisamente por su gran pasión por la vida.

Homicidas que querían tanto a la humanidad que no dudaban en matar por ella.

Verdugos para quienes quitar la vida resultaba tan sensible e importante que la única forma de asumirlo era inmolándose en el proceso.


 

*****


            ─Si bien todos los miembros del grupo terrorista saben lo que quieren, cada uno tiene una aproximación distinta acerca de cómo deben llegar al resultado.

Luego Gonzalo Molina recuerda a los dos integrantes antagónicos: uno cuya máxima motivación es el amor hacia todo lo hermoso que existe sobre la tierra, y el otro que ansía una justicia cruda en el que el amor no debe existir porque contamina la realidad con sentimientos innecesarios.

─Pero ambos quieren lo mismo, sí.

De allí que en algún momento el primero le reproche al segundo que lo único que quiere es reemplazar un despotismo por otro despotismo.

En otro instante el personaje extremista llegará a decir que «A veces es mejor matar a cualquiera que no matar».

─Y por esas palabras es que sus amigos se percatan de que este sujeto quiere trascender un ámbito que considera pasivo o estéril ─anota Gabriel González─. Porque para él, el dolor ajeno es una debilidad que no puede permitirse.

 

*****

 

Todas las generaciones de jóvenes son revolucionarias a su manera. Es una propensión natural.

Para Rodrigo Chávez, la pregunta esencial del montaje era qué hacía que estos hombres, sintiéndose y sabiéndose jóvenes, sintieran una responsabilidad por el futuro y se inclinasen por la violencia como única propuesta de cambio.

Antes, en una entrevista, había escuchado decir esto a su guionista Daniel Amaru Silva: «Yo siento que, como joven, no he luchado por nada. Creo que hoy en día nuestras únicas luchas consisten en ser veganos o antitaurinos o algo por esa línea».

─Pero hoy, después de haber vivido conflictos internos, también sabemos lo sencillo que resulta que una aspiración se malinterprete y distorsione ─dice Gabriel González.

O lo que es lo mismo: esa línea tenue que existe entre una causa justa y un acto de violencia solo porque lo puedes ejercer.

En otras palabras, la disyuntiva sobre la búsqueda de justicia y tranquilidad a cualquier precio: ese dilema tan conocido que indica que para que vivas en paz quizá sea necesario violentar algo.

 

*****

 

─Lo que Camus nos muestra son los niveles de opresión a los cuales los seres humanos podemos ser llevados o nos dejamos llevar ─dice Gonzalo Molina─. Esos niveles de opresión, sin darnos cuenta, distorsionan los medios para reivindicar aquello que es justo y nos corresponde.

En un contexto así, la noción de justicia podría sobrepasar los límites de lo que se puede considerar el bien común y convertir una idea noble en un acto criminal.

El actor continúa:

─Con todo, me parece que la causa social de estos hombres es completamente válida. ¿Acaso debería haber gente que sufra en la miseria? Pero los métodos para resolver esa causa son contradictorios. En la obra las pérdidas más terribles son del amigo que quieres, de la hermana que adoras, de la mujer que amas, del discípulo que es casi tu hijo, de la vida que añoras, y todo por corregir aquello que resulta injusto.

Y finaliza:

─Es interesante notar cómo lo legítimo puede terminar enrarecido por la forma de llegar a él.

 

 


           Los justos
de Albert Camus.

Producción: Soma Teatro, Centro Cultural de la PUCP y Alianza Francesa.

Dirección: Rodrigo Chávez.

Adaptación de guion: Daniel Amaru Silva.

Elenco: Andrea Fernández, Renato Rueda, Fernando Luque, Gonzalo Molina y Gabriel González.

Lugar: Teatro de la Alianza Francesa de Miraflores (Av. Arequipa 4595).

Funciones: Viernes y sábado a las 8 p.m. y domingos a las 7 p.m.

Entradas: En TuEntrada (de PlazaVea y Vivanda) y boletería del teatro.

Temporada: Del 20 de mayo al 10 de julio de 2016.

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